jueves, 21 de agosto de 2008

Miriam Cairo: Bajo los párpados del mundo


ME SOY
Yo no había existido de este modo hasta que fui vista de este modo. No había vivido de este modo hasta que no fui construida de este modo.
Cómo no sorprenderme de mis ojos y de tus manos.

PECES ACASO
Mis labios son demasiado pequeños para resumir nuestra historia. No hay río dentro de tu cabeza pero mis peces respiran. No hay una tierra prometida, pero mis pasos avanzan. Cualquiera lo sabe: a los que moran entre los pliegues de cornalina, el reflejarse en los espejos, mutuo revuelo les suscita. Una infinidad de desdoblamientos los sumerge en las napas del furor y los jadeos. Razones suficientes para comprender que mis labios son demasiado pequeños para resumir...

LABIOS SUSPIRANDO
El está siempre al borde del mismo abismo. Tiene tantos motivos para lamentarse como para decidirse pero aún así se debilita en la demora. Coloca su corazón bajorrelieve y su alma en el fondo de un pozo donde hasta las piedras vacilan. Sólo ve lo que más le duele. Sólo siente lo que más le asusta. Sólo escucha lo que más lo aturde. Yo sólo puedo dedicarle la lisura de ciertas palabras.

PROEZA DIMINUTA
Renunciar a la jaula como un acto de inocencia última. Hacer de la falta de anillo un amuleto de la buena suerte. Exhibir en el esplendor del sexo el esplendor del alma. Esto es todo lo que una mujer puede hacer para que dios no sufra.

DUEÑA DE LOS INSTANTES
No se pierden tus temblores porque yo los recojo. Tu historia te envejece y te envuelve en una telaraña de flores secas y tragedias cotidianas. No llores. No empujes. No lastimes. No huyas. No sofoques.
Mañana morirás, no ahora cuando mi abrazo crece y cubre toda oscuridad y todo sismo.

UNA VERDAD ENTRE LAS MANOS
El salió de la bañera y bebió algo. Dio vueltas en la cama. Se acarició descuidadamente y activó la memoria. Recordó a la poetiza rubia, algo mayor, que lo untó con salsa de frutillas y lo comió como si saciara el hambre de toda una generación. Conservaba el cabello largo, rubio y viejo. En su momento resultó estimulante pero esta vez el recuerdo no fue de gran ayuda. Con el deseo en la mano pensó en aquella actriz con piernas de boxeadora que temblaban como columnas cuando su estirpe una y otra vez la penetraba. Empezó a notar la circulación de la sangre entre las venas. Recurrió a la imagen de la gimnasta que le daba de comer sus pies blanquísimos todos los lunes a la noche. Ahora sí las cosas iban funcionando. Entonces evocó oportunamente los filamentos dulces de aquella flor que se abrió a sus labios como una granada recién cortada. Con la memoria aferrada a las dos manos sintió que estaba a un paso de la proeza.

DECISIONES CREPUSCULARES
Trato de no estar triste como un crepúsculo poetizado cuando tu ausencia entra atada al cuello de una canción o de una ráfaga. Antes de caer en el lugar común de las lágrimas versificadas, como un sueño me pliego bajo los párpados del mundo.

¿ES ALMA O ES CUERPO?
Ay, de mí cuando la musa sin pie se sienta en su trono de penumbras, empieza a lanzar patadas al aire con su piernita flaca y abdica. Un tapón de cera se mete en cada poro de la vida y las garras de la fábula devoran la moraleja. Ahora que no estoy muriendo lo puedo decir. Es imposible escribir con una inspiración tan insurrecta. La caprichosa sólo se calza la corona cuando me dispongo a narrar la fiesta de las mucosas, la untuosa negritud del rimel, el dolor de los efluvios terminales, la sonoridad espumosa de las cornetas. Ella es un anti?ser, una anti?fábula que reina y abdica entre aullidos y nauseas. Yo me esmero en ir por el buen camino pero mi musa va delante y mientras la sigo tropiezo porque con su única pierna flaca deja pozos en vez de huellas.

Miriam Cairo
cairo367@hotmail.com