domingo, 23 de noviembre de 2008

Rubén Vedovaldi: 2 Poemas



No sé hacer otra cosa


porque es de noche en pleno mediodía
y no traje llavero ni linterna
escribo digo versos me entreverso
porque estoy medio sordo y medio ciego
medio dormido a voces
hago
versos

no sé cómo tantear para salir
para entrar en materia propiamente
con esto de la vida que se va
y el amor que no viene / al que no voy
me digo escribo dogo muerdo versos

como bastones entre pozos voy
como dedos de amante en primer telo
me agarro de la cola de algún verso
y voy de cualquier leño a la ceniza

porque está lejos todo y todo pesa
porque están dadas vueltas las señales
¿devoraron hormigas la rosa de los vientos?
¿unos chicos traviesos me robaron el mapa?
¿una perra podrida nos muerde los talones?
empierno embardo versos

me jalono en la nada cada tanto
me mojonan rebrotes de palabras
el silencio me come un martes trece
y no me borro y borroneo versos

como maleta de loco en la niebla
como orin de borracho en la vereda
como rotos pedazos de porrones
entre sangre de gresca escribo versos

si puedo podo y limo y toco y lustro
sopeso y le intercalo fina piedra
o lo saco grotesco de la gruta
a grito grieta ingrata y tigre hambriento

utensilio que agarra lo que puede
pala para enterrar la fruta amarga
puñado de semillas del infierno
sobre tierra prestada y arrasada
rasguño y gruño versos

si hay corte en suministro de energía
al ministro puteo escribo versos
si pican los mosquitos si me ladran
los perros que se cojen a mi perra
escribo digo versos

después de todo como antes que nada
no sé hacer otra cosa y me deshago
¿trepo a los árboles de una metáfora?
¿bajo al fondo del mar por madreperlas?
¿pesco zapatos y no pejerreyes?
lamo la miga mendrugo del verso

después me llaman a leer en mesas
entre la gente leo digo versos
a veces en las radios por las noches
en un periodicucho escracho el verso

en la guitarra que quebranta y canta
en la tormenta que estremece el nido
en un nudo del alma suelto el estro

no te voy a salvar y no me salves
una casa se incendia digo versos
no me voy a enrolar en el ejército
de sálvese quien pueda escribo versos

los cuelgo al sol en la soga del patio
los plancho y pliego digo es
cribo versos

esa maldita bendita costumbre
que no es costumbre es relámpago es trueno
me rasco la patita las pelotas

te muerdo el corazón y escupo versos




¿EFECTOS DE DESAPARICIÓN o
DESAPARICIÓN DE AFECTOS?


Imágenes de la gran puta,
fragmentos de los últimos gestos humanos reconocibles.
Los sujetos indiferentes a la presencia de la cámara
se mueven
según el ritmo de sus propios pensamientos.


Imágenes en movimiento:
la estación del Metro de Tokio,
súper-carreteras, aviones supersónicos,
televisores de cristal líquido, nano-ordenadores, y
otros tantos electro-accesorios que nos implantan
una aceleración con prótesis tecnológicas.

¿Mundo o matriz?
Es la era del cyber-reflejo condicionado,
del vértigo de la cibermúsica,
de los fundidos del inconsciente
en una lluvia de imágenes digitales,
vértigo espasmódico de señales que se encienden y apagan,
gesto televisivo,
el click neurótico y ansioso del zapping
o el molesto corte del semáforo en las esquinas
que parasitan el sistema de interrupciones artificiales y
alimentan nuestra dependencia de los efectos especiales.

Esta frag frag frag vip vip
fragmentación de las imágenes construye
una
estética abstracta y laberíntica,

cada fragmento opera independiente
pero encadenado
al continuo temporal de un instante narrativo único.

Podemos retener el universo en nuestros cerebros.
La aceleración y los estados alterados de la mente.
Los psicotrópicos.
La representación electrónica de la mente
en la cartografía del hipertexto.
Las autopistas de la información,
Las info-vías;
todo acontece sin tener siquiera que partir ni viajar.

Estamos en la era de la llegada generalizada,
de la telepresencia,
de la cibermuerte y el asesinato de la realidad.

¿Matrix o matrix?

El mundo como una gran cámara de vacío y de descompresión.
La ralentización de la exuberancia del mundo.

¿Y aquel beso de amor
robado carne a carne entre glicinas una tarde de enero,
dónde está? ¿Cómo ir hasta él o hacerlo volver?


®ubén Vedovaldi

1 comentario:

mercedes sáenz dijo...

Me gustaron los dos Rubén pero "no sé hacer otra cosa, me murió alegremente. Un saludo Mercedes Sáenz