domingo, 16 de noviembre de 2008

Cristina Villanueva: Morir en femenino

Imagen: Katia Olalde, "La Crónica de Hoy" (México)

¿Me pregunto porqué los crímenes contra las mujeres no provocan la misma indignacionan que los que matan a ingenieros en San Isidro?


Crimen pasional dicen los noticiosos y los cuerpos de las mujeres se amontonan heridos por las armas y por los adjetivos. Porque un hombre apasionado no es lo mismo que un asesino. Porque estoy cansada de encontrar todos los días la noticia en los diarios, sin que ninguno o más bien, casi siempre, pocas periodistas, descubran el sentido que esa violencia tiene.

Porque lo que sería terrible si se tratara de crímenes contra fieles de una religión o de crímenes relacionados con una nacionalidad o un grupo étnico, se vuelve casi natural si se trata de mujeres.

Porque muchas veces el chiste y la violación van juntos, al menos en conversaciones privadas. La

sospecha suele acompañar a las víctimas. Hay escasez de preguntas, de indignación y de compromiso con el tema. Si bien hay políticas desde el Estado, éstas no serán nunca suficientes si la sociedad toda no se plantea su responsabilidad.

Casi siempre la inseguridad se relaciona con los desconocidos, pero es común que a las mujeres las maten los más cercanos, novios o maridos. Los vecinos escuchan pero no intervienen. Es fácil advertir detrás de los asesinatos la idea de sentirse "patrones de los cuerpos o las vidas". La iglesia comparte el pensamiento de que las mujeres no son dueñas de su cuerpos, por lo tanto no respetan el deseo de la mujer en relación con la maternidad, entre otros. De esta manera vemos que no se preocupan por la vida de las mujeres ya nacidas y todo su interés está en lo que hipotéticamente podría nacer. Al menos los alegatos y la indignación som casi siempre referidas a impedir la educación sexual, los abortos y los anticoncepción etc. A la iglesia parece que le preocupara más que la violencia contra las mujeres el uso de preservativos que evita enfermedades y embarazos no deseados. Algunos me refutarán con el argumento de que el clima de violencia es general con lo que acuerdo, pero las mujeres son las que más sufren en una sociedad violenta. Se ven afectadas en su libertad que tanto les costó alcanzar. El capitalismo salvaje donde rige la ley del más fuerte no es bueno para nosotras.

Tenemos que reflexionar, encontrar caminos y sobre todo no dejar hilos sueltos. He visto como se toleran apelando al humor tratos denigratorios que no se aceptarían referidos a otros grupos sociales.

La palabra denigratoria, el insulto, son el primer eslabón de la violencia, hagamos visible lo que se naturaliza. El número de mujeres asesinadas es inquietante y parece acrecentarse. La indiferencia también mata.


Cristina Villanueva
libera@arnet.com.ar

1 comentario:

mercedes sáenz dijo...

Varios temas en un muy texto fuerte de Cristina que convergen en una realidad tremenda. No es solamente un análisis de lo que sucede con la violencia, es un llamado a la reflexiòn para tomar conciencia y actuar en consecuencia. Muy bueno. Unirse en esto es imprescindible. Un abrazo. Mercedes Sáenz