miércoles, 9 de julio de 2008

Revagliatti, Rolando: Breves Cuentos, 2


Redactor

El chico que no habla es el hijo único de su fallecida única hija, y de su también fallecido yerno. Lo crió ella, viuda, al chico que no habla, su nieto. Es el chico que no habla quien redacta el breve texto que se inicia con: "El chico que no habla es el hijo único de su fallecida..."



Recién nacida

Mi papá está preso. En La Plata. Porque mató a mi mamá, siempre me acuerdo. Yo estoy acá, vivo con una señora. En el barrio nos llevamos bien con todos. La señora es muy religiosa. A veces conmigo se pone un poco pesada con eso. Tiene un negocio. No sé, afuera. Yo acá hago las compras, ayudo, voy al colegio, pero me cuesta el colegio. Un día la maestra hablaba de los planetas y me preguntó en cuál estábamos. En Marte, le dije. Y las chicas se rieron. La maestra me retó, creía que yo hacía chistes, que me burlaba. Los del colegio, me mandaron con una señorita, una señorita especial. Y me mostró unas láminas, unos dibujos. Hablábamos de mí y de cosas que yo tenía que haber aprendido en el grado, de sumas y de países, cosas que no me entran. ¿Y qué te gusta hacer?, me dijo. Ir al almacén, a la frutería, a lo del tintorero. Pero lo que más me gusta es comprar carne. Y cortar la carne, agarrarla, golpearla contra la tabla, el hígado, tirarle un pedacito al gato, esperar que se lo coma, tirarle otro, esperar que se lo coma, escucharlo maullar, entonces le hago desear el pedacito, se lo muestro, se lo acerco, lo huele y me mira, y yo le digo: ¿Qué quiere usted?, y él me contesta. Y mirar al carnicero, cómo afila la cuchilla, con esos brazos que tiene, unos brazotes así, todo peludo, como el novio de la señora, cómo corta los bifes. Me causa impresión. Y las milanesas. Silba siempre lo mismo, músicas españolas. Aunque esté sudando se sonríe, hace movimientos grandes, se toca las puntas de los bigotes con el labio de abajo. Y levanta las cejas. El, la goza cuando lo miran, y yo, cuando quito la grasa a la "tortuguita" para el gato. La señora me dice que soy una artista para eso. Como el carnicero. Y como ella. Ella bailaba y hasta cantaba en un teatro. Una tarde puso un casete y bailó para que yo viera. Cuando era más joven le sacaron fotos en una revista. En la misma revista en la que salió mi papá cuando le tiró un tiro a mi mamá, delante mío. Mi papá estaba chupado y gritaba que las arañas no me dejan tranquilo; me decía: Nena, sacáme las arañas, y yo no veía nada, veía a mi mamá. Me acuerdo de todo, de mis hermanitos, de mi abuela, de mi padrino, de todos, de todos todos. Todos los días me acuerdo de todos. Desde que nací. Y de más ahora me acuerdo que el novio de la señora me quería tocar y que yo estoy en la edad del desarrollo, y la señora cuando lo supo me pegó a mí, a él lo puteaba y le tiraba tazas y platitos, y él se la agarró conmigo, me corrió, decía que yo lo buscaba, me escapé por la ventana del baño y estuve en la calle tres días, medio renga. Después volví; porque llovía y tenía hambre. La señora se enojó por los nervios, pero es muy buena. Ella me sacó del instituto. ¿Les conté el cuento de la bebita recién nacida que vio cómo el padre la mataba a la madre de un tiro en la boca?...

Rolando Revagliatti
revadans@yahoo.com.ar
http://www.revagliatti.com.ar/

6 comentarios:

diana poblet dijo...

Rolando, yo leí 0 comentarios y me dije, se lo merece por describir tan bien.
Y no es justo, claro, pero sabés qué pasa Rolando matador de araña, que uno lee esto y aunque sea valiente,queda sin palabras.
Un abrazo, amigo,
d.

Gabriela dijo...

Tenés un estilo para escribir, que a veces me hallo y otras no... pero este relato es absolutamente excelente y real...


Gabriela Abeal

muchadela torre dijo...

Te felicito te invito a mi casa con café................. sin cigarrillos.

Rolando Revagliatti dijo...

Reconfortado por haberlas "alcanzado", caras Diana, Gabriela e invitante muchadelatorre es que les mando su saludo afectuoso.

mercedes sáenz dijo...

Muy buenos Rolando. Hábil versatilidad con los idiomas. Me encantaron! Un abrazo Mercedes Sáenz

Avesdelcielo dijo...

Relatos donde el autor no se involucra ni abre juicios de valor, desde un realismo un poco abyecto, un poco negro, en un formato hábil que deja sin respiración
MARITA RAGOZZA