domingo, 27 de julio de 2008

Cristina Paillos: La abuelita de Benito


Composición tema:
LA ABUELITA DE BENITO(*)

Mi amigo Benito tiene una abuelita divina. Es una abuelita como salida de un cuento, pero no de esos cuentos de abuelitas con capitas de lana, siempre sentadas en la silla que se mueve para adelante y para atrás con el ovillo de lana en el suelo y el gato jugando.



No. La abuelita de Benito es un hada moderna. Bueno, moderna pero no imita a la Barbie como otras abuelas que también conozco. Vive en un casita muy linda con un patio-jardín bastante grande.En verano ella cuenta cuentos y cantaentre los árboles y plantas y unos bancos como los de la plaza.



Una vez que fui en invierno, y como no podíamos salir al jardín porque llovía, mi amigo Benito me mostró el museo de la abuela donde hay miles y miles de adornos, cuadros, géneros bordados o tejidos que me explicaron que se llaman tapices, y ella nos dijo de donde eran, quienes lo hacían, cómo los tejían. Como todas las hadas, ella viaja por todo el mundo.

Le gusta mucho contarcuentos a la abuela de Benito. A mi me parece que también le gusta jugar. Tiene voz de nena y todo. Si no fuera porque le creo a Benito, yo pensaría que es una nena. Yo nunca ví una abuela así.

Dice Beni que escribe poemas fabulosos y que la gente la aplaude mucho . Parece que es famosa.



Si la tuviera que relacionar con un objeto , para mí, la abuela Cristina (así se llama) sería una taza. No sé del todo por qué . Quizás porque a veces cuando habla hace un hueco con sus dos manos como si tuviera allí algo que quiere dar.

Quizás , también porque sobre la mesa de su comedor hay miles y miles de tazas. No le pregunté por qué pero yo me imagino que ella siempre quiere dar, quiere a sus amigos y tiene todas las tazas allí para que se sirvan café cuando quieran. Me parece que aunque le gusta tener gente en su casa, le debe aburrir ir y venir llevando tazas. Ella atiende a sus amigos con tazas llenas de cuentos y poemas; el café me parece que se lo tienen que servir solos, así de paso se sienten como en su casa.

Hay tantos miles de tazas que un día a la hermanita de Benito se le cayeron tres. Ella es muy chiquita y ese día estaba enferma: tosía, estornudaba y lloraba. No sé si estornudó y como se movió toda se le cayeron las tazas, pero, pobrecita, cuando hicieron crashhh en el suelo y sólo quedaban pedacitos de todo tamaño, se puso a llorar.

La abuela Cristina rompió el silencio. ¿A que no saben cómo?

Con una risotada fuerte y contagiosa que al rato era una risa general de todos los que estábamos allí –chicos y grandes- Mi abuela se hubiera lamentado por las tazas por mucho tiempo y ninguno de nosotros se atrevería a decir la palabra TAZA por miedo a que empiece otra vez.

Es por eso que muchas veces cuando miro las tazas me acuerdo de la cara, los ojos y la risa de la abuela de mi amigo Benito.

Cristina Paillos

(*) N. de la R.: La abuelita de Benito es Cristina Villanueva