jueves, 17 de diciembre de 2009

Miriam Cairo: Pasos impensables



SALVAJE QUIETUD
Pero esta vez asumo que la vida no está desvinculada del desvivir.

POLVO EN GRIETAS
¿Todas las mujeres muerden? La fantasía traza en la sombra una causa indescifrable. No sé si prefiero la belleza de esas insinuaciones o después. Toda mujer que muerde la noche, muerde como si no pasara nada, lo cual es cierto.

INMENSIDAD INCONCLUSA
En su árbol de navidad, Adorno cuelga "la totalidad es la mentira".

EL VIENTO BAJO LA SOMBRA
Los besos que le prodigo a mi amante representan para él un milagro engañoso. Lo efímero renuncia a su concepto por el apuntalamiento monumental de la constancia. Un puñado de besos hace que mi amante discrepe con el todo, y atraviese la selva de cemento, ligero como gamo con sed.

¿QUÉ HAREMOS SIEMPRE?
Desprovistos de toda profecía, él y yo somos memoria. Detallada memoria. Sorprendente memoria. Y la memoria siempre habla como uno la necesita: lo rememorado no es lo ocurrido, es lo viviente. Y en el recuerdo se vuelve más vivaz que la vida, siempre envuelta en su amortajada cotidianidad donde se va anulando a sí misma.

A OíDOS SALACES
Él coloca los labios en esos labios y la onomatopeya del otro corazón es todo el argumento.

SE TRATA DE ESO
En su incesante búsqueda por hallar géneros menos sosos, la brevóloga mórbida encuentra al temible monstruo encallado en la retórica que vuelve a levantarse sobre el ciclo infernal de las repeticiones. El monstruo, en su exactitud, la acecha: quiere páginas completas, casillas uniformes, estructuras reconocibles, anécdotas y evidencias. La mórbida, incapaz de encauzarse en el rictus y las costuras, traza canaletos mirando en el corazón de la luz, el silencio. Y si la brevóloga mórbida corre el riesgo de la soledad es por su deliberado cariño por los monstruos nuevos.

EN LA HORA VIOLETA
Ya lo dijo el pensador empedernido: el primer beso de la amante anticipa el sentido de su amor. Y este vaticinio parece cumplirse con creces en el caso de la amapola viviente. Cuando el pensador habla no corre riesgos: si respira es porque sabe que el aire existe. El pensador encuentra en la amapola el pretexto y la metáfora para no morir de muerte prematura.

EL RIESGO AMOROSO
Y resultó que el amorío, pecado contra la costumbre, fue, como la poesía, una aventura sin final.

A LA SOMBRA DEL LAR
De sus numerosos enredos sexuales y sentimentales, sólo podemos decir que tienen la particularidad de ser simultáneos. El solipsista que nació en matrimonio es asediado por la esposa que lo intima a comunicar. Incapaz de renunciar al silencio y a sus culpas, el solipsista adopta, ante el acoso, su postura favorita: se acuesta a dormir de espaldas a la humanidad.

QUIETUD SALVAJE
Bien. La existencia sigue siendo el trabajo de volver a hacer lo mismo cada día. Pero ocurren muchas cosas en el medio.

LA MúSICA
"No puedo olvidarte", dice el pensador sin cabeza y la inolvidable, bajo la parda niebla de un amanecer o sobre la vereda, exhala suspiros infrecuentes y breves, escucha la voz desde el pequeño teléfono, con la vista fija en los pies, mientras los olvidos pugnan en vano por dominar la música fabulosa del recuerdo.

DEFINAMOS MINIFICCIóN
"Si quieren que los bailarines inventen pasos nuevos, denles zapatillas chicas y apretadas: darán pasos impensables." Paul Valéry.


Miriam Cairo
cairo67@hotmail.com