sábado, 28 de junio de 2008

Viviana Pelle: El encantador de serpientes


El rey encanta a la reina con pases mágicos de alas de viento al vuelo de amores pasados. Silencios. Calla aquello que obsequia a la reina. Su sonrisa mágica explota en el sexo sobre sábanas enredadas.

Hay un sapo en la ventana con el ojo grande observando la escena. ¿Cómo desencantar al rey que fue príncipe y tomar su lugar? La música de las estrellas no le dejan escuchar al sapo los cantos del amor que yacen quietos y en movimiento sobre cielos de almohadas.

El sapo empieza a escuchar los pasos de un oso hormiguero que con sus patas lo toma y lo devora.

El oso hormiguero deja de engullir hormigas por el período de cuatro años y al quinto año nace un rey de sus entrañas que vuelve a su cama a descansar junto a la reina luego de encantar serpientes.


Viviana F. Pelle (13/06/08)
rossopelle@ciudad.com.ar

3 comentarios:

Pere Bessó dijo...

Transgresión y humor, dos notas con que aliviar la tradición del cuento. Sólo una percepción quasi bíblica, mejor siete años, por lo de las vacas flacas, pero lo correoso del tema es el sapo embarazado. ¿En qué lugar quedan las pobres ranitas? ¿Sólo a esperar el duelo de la fábula: la llegada de las aves zancudas? Menos mal que acá no hay Júpiter ni principe azul, ni siquiera un principito para tirarle los tejos a la reina, cuya función responde sólo a las sábanas del lecho y a las sábanas nubladas del cielo de smejante historia rediviva...
Pere Bessó

Avesdelcielo dijo...

Magia y fantasía. Un texto delicioso.
MARITA RAGOZZA

Fabi dijo...

No puedo hacer una crítica muy objetiva por lo que te quiero y porque además no entiendo mucho de literatura(glup!). Pero en el arte en general para mí lo importante pasa más por el sentimiento que por el entendimiento, y yo a este cuento...lo siento.
Pucha! Qué lindo escribís!