domingo, 20 de enero de 2008

En homenaje a Patricia Verdugo


En homenaje a Patricia Verdugo, periodista chilena recientemente fallecida, reproducimos una de sus notas, "Mistral Lesbiana", que nos fuera enviada gentilmente por Marta Zabaleta desde Londres.


Mistral Lesbiana

Por Patricia Verdugo



“Cuando tú vuelvas,
si es que vuelves,
no te vayas enseguida.
Yo quiero acabarme contigo
y quiero morirme en tus brazos”


(fragmento de carta de la poetisa chilena Gabriela Mistral a Doris Dana, diciembre de 1948)

La relación de amor entre Gabriela Mistral y Doris Dana comenzó el 1 de octubre de 1948. Y cuando celebraron el séptimo aniversario como pareja, la poetisa le comentó a su amada: “hay que cuidar esto, Doris, es una cosa delicada el amor”.

La prueba de que cuidaron su relación está a la vista. Unidas estuvieron hasta la muerte de la gran Gabriela en 1957 y Doris fue su heredera universal. Gozaron de buen amor por ocho años hasta que –cumpliendo su deseo- Gabriela expiró en sus brazos en Nueva York.


DORIS DANA

Decir en círculos privados que la gran Premio Nóbel chilena fue lesbiana, hasta hace muy poco, era un escándalo en su país. Unos lo rechazaban o callaban. Otros argumentaban que no había pruebas. Y los menos decían que el dato no era relevante para efectos de analizar su obra. La homofobia aparecía por doquier. En 2002, la académica portorriqueña Licia Fiol-Matta escribió el libro “Una madre homosexual para la nación: el Estado y Gabriela Mistral”, libro que Chile escondió bajo la alfombra. Y cuando se planteó hacer una película (“La pasajera”, Casas y Labarca) hilos invisibles se movieron en México y Chile para impedir el proyecto.

Hoy, gracias a la “desclasificación” de archivos, podemos finalmente tener las pruebas y dar pasos claves hacia la verdad. Y eso permitirá perfilar a la Mistral como la persona que realmente fue, muy distante de la imagen de tristeza y soledad insondables, imagen que moldeó en fierro el establishment chileno para fijarla en la historia como madre literaria de Neruda y tantos otros poetas del siglo XX, como santa madre de la nación, mito asexuado y angelical incluso.

La mujer de carne y hueso eran tan profunda como sensible, amaba con alegría y odiaba con rencor. Fue una persona tan potente que, desde 1945 hasta hoy, detenta el único Nóbel para una mujer en habla castellana. Mérito que ganó por la fuerza de su obra, ya que no contó –como Neruda- con el global apoyo de los intelectuales de izquierda.

Feminista, la Mistral sostenía que la mujer era “prisionera de la ignorancia”. Y resumió su vida en Chile diciendo que “viví aislada en una sociedad analfabeta cuyas hijas eduqué y que me despreciaba por mal vestida y mal peinada”. Llegó a decir incluso que Chile “no tiene sesos, no tiene madurez”.


GABRIELA MISTRAL

¿Tienes una gabriela?, se dice popularmente en Chile, ya que su imagen circula en rojos billetes de cinco mil pesos. Su medalla Nóbel descansa en una triste vitrina del mal mantenido museo de la iglesia de San Francisco. Su museo en Vicuña es de una pobreza que busca reafirmar la falsa imagen, antípoda de la poetisa que se codeó con lo mejor de la cultura mundial y disfrutaba de una mansión en Estados Unidos.

Sólo su tumba en Montegrande emociona porque –pese al Chile mediocre y envidioso que no supo acogerla- fue su decisión ser enterrada en el seco suelo del norte que la vio nacer. “El valle lo mientan Elqui / y Montegrande, mi dueño”.

¿Será capaz Chile de asumir a la nueva Gabriela? La esperanza dice ojalá y el realismo dice difícil, muy difícil…


Patricia Verdugo, destacada por sus denuncias en contra de la dictadura de Augusto Pinochet. La profesional, Premio Nacional de Periodismo 1997, es reconocida por sus investigaciones en torno a los crímenes y delitos económicos cometidos por y al alero del gobierno de facto del extinto comandante en jefe del Ejército.
Su libro más reconocido fue "Los zarpazos del puma", publicado en 1985, en que relata los asesinatos cometidos por la llamada Caravana de la Muerte a cargo del general Sergio Arellano Stark y que marcó un hito en ventas en las librerías chilenas con varias ediciones.
Otras obras de la profesional son 'Bucarest 187', en que da cuenta de la desaparición de su padre, 'Una herida abierta' (1979), 'André de La Victoria' (1984), 'Quemados vivos '(1986), 'Operación siglo XX' (1990), 'Tiempos de días claros '(1990) y 'Conversaciones con Nemesio Antúnez '(1995).
Verdugo, además de su trabajo de investigación, se desempeñó como redactora en las revistas Apsi, Ercilla y Hoy.

http://martazabaleta.blogspot.com/