domingo, 7 de octubre de 2007

Selene Chiérico: A pesar de todo...

Retorno al camino y me reencuentro con seres que creí olvidados, otras motivaciones, voces y sonrisas, casi, casi un milagro.
Ese fuego sagrado de vivir cada cual a su manera, es lo que experimento hoy y nada me resulta ajeno, cuando sé que vivir es volar sin abandonar el suelo.
Me debato dentro de un ámbito delineado por un tul que se enrosca entorpeciendo mis miembros, y hago uso de toda la energía de que soy capaz para liberarlos. Ahora sí, mis piernas están juntas formando un solo cuerpo y mis brazos son alas en movimiento. El tul, es sólo niebla que amortigua la luz de una nueva aurora.
Queda atrás un tiempo donde seguramente pasaron cosas que jamás registré. Alguien se apropió de mi vida, quizás fue un demonio que adoptó forma humana.
Hoy nuevamente mi conciencia es lúcida y renacen las ganas de vivir; ver hacia atrás no tiene caso, y hacia adelante percibo un camino quizás con escollos, que seguro superaré. Calles que parecen más largas, soles más cálidos y un pensamiento el de hoy; ayer ya pasó, quedó suspendido o sepultado en el espacio.
Doy pasos sobre el pedregullo, con árboles que me custodian silenciosos, mientras las hojas otoñales se mecen ante mi vista, hasta caer al suelo formando una alfombra. Y allí estoy, mitad espíritu, mitad carne viva...
El aire agita mi cabello, mi andar se hace más ágil; estoy aferrada a un bolso donde cabe mi existencia.
Comienzo una vez más… Atrás dejo años y sus diversas etapas; actualidad: presencia y descargo. El sendero sigue ante mí y despacio lo transitaré.
Sé de mi alma y cuerpo donde se mezclan sensaciones; la piel, para protegerme se convierte en olvido, mientras burdas voces se alejan.
El cielo me pertenece; hay aroma de jazmines en el aire y acordes de una conocida sinfonía. Bailan los astros danzas milenarias, mientras una estrella se posa en mi frente... y otra vez nazco.


Selene Chiérico
selene11_ch@yahoo.com.ar