sábado, 27 de octubre de 2007

Rocío Cerón: Poemas

(...) y ahí en el piso esa bufanda puñal cristalizado en aire
marca el tenso lugar el piso ardiente
donde el teatro del mundo es sólo huida.


De Basalto
-gozne-

(del devenir nacida
sin presente
atada siempre a la era del gesto
al ras de la música de los letrados
sobre el tapiz de la mejor escoria de las razas
sin más error que la miseria de la sal
una palabra
sin sujeto y sujeta a la civilización
trazo de un cuerpo que es verbo)



-gozne-

(vertical
sujeto al trapecio
fundador
acurrucado en el arcón proteico
ingenuo
necio
mutilado al paso de las hordas
inmaterial
y sin embargo dueño del mundo
hombre signo)



De Soma


Sublingual


¿Qué hay debajo de la lengua?

¿Un triturar de huestes vocálicas,
un cierzo de agudas consonantes,
un despojo de viento áureo,
quizá el mustio huso de la letra?

Aquí entre toneles de saliva y tiento
se guarda el vocablo,
la gramática de tu rojo nombre,
y se incendia –sí, se incendia–
la simetría del giro:

debajo de la lengua hay un presidio.



Sitio de partida

Lo más profundo que hay en el hombre es la piel.
Paul Valéry



Debajo de la piel hay un fracaso.

El alveolo no atempera el miedo,
el ramaje exacto va, viene,
trayendo la oquedad del aire

(esta sangre, despoblada de hábitos, sólo conoce el eco de una letra:
M que madura en las vértebras, castañea menuda, y mártir es en este navegar
de muecas que el olvido no procura)

Debajo de esta dermis la brasa aclara el engaño de estar vivo

(brasa como filo, filo de cierta era, era que guarda lo insondable)

aquí —líquido que guarece la llama,
aire que entona un gemido tácito y palpable—
se esconde el humor de la infancia,
la lentitud del invierno,
la cosecha muerta de una frase.



De Habitar (inédito)


(fragmento)


No es la ajena silla que angustia los contornos edípicos del suelo
es la inflexión subversiva de una bufanda echada al paso

es una A establecida a fuego en el pecho
una letra gutural que cobija al miedo
desempolva los pliegos escritos del mundo
y traza sobre la boca una casa
un hábito de muerte

aquí en lo inmediato
entre el salmón y la ballesta
en la nuca calva de un hombre que zurce ciudades
no hay virtud ni asomo
quizá un mero dejo de intención

la hendidura, no la grieta, marca el pulso del cimiento

es en los contornos del fin donde el aire recoge
la falsedad del tiempo y la cara es testimonio de desvelo
máscara hecha ídolo rostro conveniente para desandar
esa realidad derrochada de espejismos

y cada mano es sepultada a la fuerza y cada signo es el intervalo letal del naufragio
ya no mella la cura los objetos son abismo
y los hábitos y las marcas son presagio de la culpa

y ahí en el piso esa bufanda puñal cristalizado en aire
marca el tenso lugar el piso ardiente
donde el teatro del mundo es sólo huida.



Rocío Cerón
http://rocioceron.blogspot.com/

3 comentarios:

Alicia Perrig dijo...

Gran poeta. Excelente.

Anónimo dijo...

qué malos poemas!

Viajante dijo...

Buen manejo del lenguaje, gran stock de palabras, conocedora de su oficio.