lunes, 12 de octubre de 2009

Una radio poco amiga de la democracia



A ver. Nunca escribo este tipo de cosas. A veces pienso que debería escribirlas mas seguido, pero nunca tengo cosas que pretenda que los demás escuchen. No soy demasiado inteligente y no tengo muy buenas reflexiones. Prefiero que las tengan personas mas calificadas. Pero hoy tengo ganas de escribir porque lo que escuché me hizo enojar bastante.

Todas las noches, si es que el sueño no me liquida antes, pongo el programa de Alejandro Dolina, un tipo que admiro profundamente. No se por qué razones de la vida, trabaja en Radio 10. Probablemente fue a parar ahí harto del maltrato y el desprecio que recibía en otras radios. La radio le ofreció trabajo y es totalmente legítimo. No obstante todos los que la hemos oído, en especialmente mis amigos argentinos, sabemos que es una radio que “tira para la derecha” sin ningún tipo de disimulo. El tema es el siguiente...
Como me duermo durante o antes del programa, la radio queda prendida y a la mañana despierto con la voz de los periodistas que ahí trabajan. Creo que es la peor forma de despertar porque en general me levanto con ganas de reventarlos a trompadas por las pelotudeces que dicen. Pero en fin, estoy ya a acostumbrado a oír comentarios que denigran a los trabajadores, a los dirigentes políticos de partidos de izquierda, a las Madres y Abuelas de Plaza de Mayo, a Maradona, a Charly García, etc.
Hoy en la mañana en el programa de un periodista llamado Marcelo Longobardi, un periodista que seguramente algunos ubicarán de numerosos programas pseudo políticos, de la “barrita” de Daniel Hadad pasaron varias cosas que, según mi entender, son demasiado agresivas y fuera de lugar como para no mencionarlas, hacerlas notar por lo menos.
En principio escuché una entrevista a uno de los estudiantes que participaba de la toma del liceo de Buenos Aires. Un pibe que me pareció tenía las ideas claras, hablaba bastante bien, es decir, no estaba para la pavada, se tomaba sus ideas en serio. Despúes de quince minutos de someterse al basureo de Longobardi y los teleteubies que tiene al lado y que participan en su programa, la entrevista terminó y obviamente los comentarios irónicos no faltaron; “Se cree muy revolucionario el pibe”, “Son muy productivos los chicos”, “Si piensan en la revolución están un poquitito atrasados, ¿no?”, “Éste después agarra el autito de papá y se olvida de todas estas locuras”. Veamos esto. Mas allá del tinte represor que tienen los comentarios, no son los conceptos que un periodista o unos periodistas serios dejarían planteados en un programa. Más bien parecen los comentarios que hacen las doñas cuando salen a barrer la vereda con los ruleros y el batón y cualquier excusa les sirve para extrañar a los militares en el gobierno. La objetividad no existe, es más, a mi no me gusta mucho, la asocio con la inacción. Pero esto más que subjetividad es agresividad.
El programa siguió adelante. Vino una pausa y en medio el informativo de la radio que se llama “Siempre noticias” y que recientemente APTRA premió con un Martín Fierro…sin palabras. En el panorama de noticias pudieron oírse titulares del calibre de; “Los mismos inadaptados de siempre: piqueteros cortan la panamericana”, “La educación que indigna: los jóvenes del liceo BsAs abandonan la toma por el viaje de egresados”, “El dictador venezolano Hugo Chávez…”, etc. Más que un noticiero parece un patíbulo. Por otro lado, parece que no nos enteramos y Hugo Chávez dio un golpe de estado, porque hasta donde tengo entendido es un presidente elegido constitucionalmente por vías democráticas. Ojo con las palabras muchachos. Chávez es un presidente elegido por la gente, se tomará o no atribuciones, pero llamarlo dictador es algo inadmisible. Hasta ahora iba mal la mañana, y no podia ser de otro modo.
Radio 10 me hace acordar a la Sociedad Punitiva de la que hablaba Durkheim, es decir una sociedad en la que el único interés es castigar. Ni siquiera es una sociedad correctiva donde cada cosa debe ir a su sitio. El interés de esta gente es el castigo.
Podríamos recordar entonces que Radio 10 nace de un hecho de corrupción. Porque si no tengo información errónea esa radio pertenecía al pueblo, a la ciudad de BsAs y durante el gobierno de Menem se cambiaron las leyes para que pudiera ser vendida por moneditas a Hadad, a cambio de la campaña que éste hizo para que Menem fuera electo presidente.
Bueno, finalmente el colmo de la bobada llegó cuando uno de los paparulos que aparecen en el programa que se llama Rolo Villar, que en lugar de un humorista parece el tío borracho que dice groserías en Navidad, se refirió a los estudiantes del liceo como “Turros, hijos de puta”. Así nomás, textual. Me parece una barbaridad. Me trajo a la memoria la primera vez que vi la película “La noche de los lápices” y había una escena en la que uno de los actores le decía a una de las madres de los jóvenes desaparecidos; “Señora, no se deje llenar la cabeza por marxistas. Eso lo inventan ellos mismos para que después los turros hijos de puta digan que acá no se respetan los derechos humanos”. Y es que si nos fijamos en la gente que trabaja en Radio 10, nos vamos a dar cuenta de que muchos de ellos, pobrecitos, no saben manejarse bien en la democracia, porque siempre han estado más cercanos a los gobiernos dictatoriales.
Bueno muy bien, perdonen pero estoy re caliente. Un abrazo para todos.

José.(*)

(*) José Arenas Díaz, uruguayo, de 18 ó 19 años, estuvo una vez en Buenos Aires, y solamente dos días.