domingo, 5 de octubre de 2008

Sobre la dictadura en los secundarios porteños: ¿De eso no se habla?


QUÉ ENSEÑAN SOBRE LA DICTADURA EN LOS SECUNDARIOS PORTEÑOS
¿De eso no se habla?

En el Año de la Democracia y el Estado de Derecho muchos alumnos de la Ciudad dicen no saber lo que pasó entre 1976 y 1983. Un relevamiento en más de 50 colegios públicos y privados de distintos barrios muestra que, salvo excepciones, los jóvenes se quedan con ganas de saber más sobre el terrorismo de Estado.

"¿Videla no fue el presidente durante la guerra con los ingleses?" (Miguel Fernández, 4º año, escuela estatal). "En la escuela nunca llegamos a hablar de la dictadura, siempre estamos corriendo con el plan de estudios" (Ana Domínguez, 5º año de un colegio privado de Barracas). "En el colegio de eso ni se habla, es como si no existiera" (Ezequiel Pedrosa, 4º año de un colegio de curas porteño). Estas frases pertenecen solo a un puñado de los cientos de chicos consultados sobre qué les enseñan en las escuelas sobre lo sucedido durante la última dictadura militar en la Argentina. Son una muestra del conocimiento de los jóvenes sobre el período más negro de la historia argentina.

Sin embargo, el Ministerio de Educación porteño cuenta con una escuela de capacitación docente (CEPA), en la cual se dan contenidos que abordan específicamente el período que va de 1976 a 1983. Patricio Sabsay, colaborador de la Dirección General de gestión Estatal de la Ciudad de Buenos Aires, precisa: "El diseño curricular es de aplicación obligatoria. Lo que ninguna escuela puede eludir son la ley nacional de educación y la Constitución de la ciudad".

De hecho tanto el artículo 3º de la Ley de Educación Nacional contempla la enseñanza como una prioridad y destaca el respeto a los derechos humanos, mientras que en el artículo 92 se establece la obligación de dictar contenidos curriculares que construyan una memoria colectiva sobre los procesos históricos y políticos que quebraron el orden constitucional y terminaron imponiendo el terrorismo de Estado.

De cumplirse estos mandatos, los alumnos de las distintas escuelas de todo el país deberían saber qué fue lo que aconteció durante esa época. Sabsay agregó que más allá del ideario que tenga cada institución, lo que no puede estar en discusión en la política educativa es la descripción de la agresión a los principios democráticos que se dio en ese entonces.

En la provincia de Buenos Aires concretamente, según Soledad Guerrero, asesora de la Dirección de Gestión Curricular bonaerense, el tema del último gobierno de facto se da en 4to año en la materia Derechos Humanos y en 5to año con Historia del siglo XX, aunque en muchas ocasiones no se llega a abordar el período. "En realidad la escuela no puede decidir qué dar y qué no dar, se tienen que basar en el documento curricular. Pero se sabe que en última instancia es el docente quien decide cómo lo debe trabajar y si se va a dar el contenido. La práctica didáctica es propiedad del docente y ahí nadie sabe qué pasa", analiza Guerrero.

La realidad refleja que los jóvenes no tienen noticias sobre los juicios a los dictadores, desconocen ese pasado que forma parte de su presente y no se inmiscuyen en temas relacionados con la política. En algunos casos la responsabilidad no es del alumno sino de la institución. Una joven de 4to año de un colegio de monjas de Liniers afirmó: "Les preguntamos por qué no nos podían hablar de la dictadura y la profesora nos dijo que la Iglesia estaba medio involucrada y que no podían dar detalles porque era una escuela religiosa".

Por decisiones como ésta, la idea que tienen los chicos sobre el último gobierno militar a veces es muy laxa. Incluso algunos sólo saben de la existencia de Jorge Rafael Videla y no conocen a nadie más que represente esa época. Quizá por esta escasez de información en el común de los colegios privados o católicos, la mayoría de sus alumnos coinciden en querer saber lo que verdaderamente pasó; "saber la verdad".

A veces, ni siquiera los docentes están dispuestos a ayudarlos. Una profesora de un colegio bilingüe de Olivos, quien no quiso dar su nombre, aseguró que en la institución al tema apenas se lo nombra. La mujer se animó a arriesgar su opinión: "Es una cuestión resistida porque es muy reciente, los protagonistas viven. Además aquí nunca se blanqueó nada, es como si los únicos muertos fueron los de la subversión, el resto de los muertos simplemente no existieron".

En oposición a su pensamiento, la ley 25633 de agosto de 2002 establece el 24 de marzo como el "Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia", y en el artículo 2º de dicha ley se plasma que en el ámbito educativo se incluirán calendarios de jornadas alusivas para consolidar la memoria colectiva. Según lo relevado, tanto en colegios públicos como privados religiosos y laicos esto se cumple, aunque los chicos insisten en que la información no es suficiente.

Hay excepciones en las que el tema es abordado y debatido. El Colegio Nacional Buenos Aires cuenta ya desde el curso de ingreso con un programa que le dedica un capítulo entero al tema de la última dictadura, lo que indica que el alumno llega a primer año con información de lo que ocurrió. Además, todos los 24 de marzo se hacen jornadas alusivas y los estudiantes están en permanente contacto con el tema. Así lo contaron Tomás y Victoria, alumnos de 5to año: "Actos hay siempre: viene alguna Madre de Plaza de Mayo, o alguien vinculado al tema. El centro de estudiantes también organiza actividades". Pero saben que esta situación no se repite en otras escuelas: "Hay una base de información que me parece terrible que no se de en otros colegios. No digo que no exista, pero existe mucho menos que acá".

Muchos colegios, en general públicos, consideran que el saber sobre nuestra historia reciente contribuye a la formación social y política del alumno. La idea es que a partir de debates los chicos puedan ver los diferentes discursos para así tener conocimiento de lo que pasó y sacar sus propias conclusiones. El director de la escuela "Madres y Abuelas de Plaza de Mayo", Claudio Bajicoff, afirma: "En este momento la escuela pública tiene que enseñar a vivir en democracia y para eso es necesario sostenerlo, valorarlo y continuarlo a través de la defensa de los derechos humanos."

Florencia Fuentes
Romina Peña Fernández

Imagen:
"La noche de los lápices", mural de César López Claro (1995).

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