domingo, 20 de abril de 2008

Virginia Edit Perrone: Hacia una sociedad con menos Talento.

Zapatero a tu zapato. Hacia una sociedad con menos Talento.

Difícil, aunque no se dé encendido a la TV, que no nos alcancen sus repercusiones aunque sea por la mismísima y prístina antena radial. Como una ola mal oliente, como el mismísimo humo, se filtra en la conciencia, en el falso debate.

....Que si un ciego baila, que los sordos, que los tullidos, que mostrar, que no mostrar.

Que quienes los usan para puntuar rating. Que quienes los defienden. Que quienes los discriminan por usarlos, o por mirarlos, o por reírse en la intimidad, o por defenderlos de quienes los exponen.....

A quién levantarle el dedito acusador, ése que nos permita dejar afuera eso que somos como conjunto.

-No nos defiendan más, piden sordos, ciegos, tullidos, amputados, incontinentes. -No nos defiendan más.


Extrañas y habituales situaciones, ambas, y por tanto siniestras, cuando la historia de una Persona se pone sólo en clave de historia clínica. También siniestro cuando quien porta algún sesgo que lo diferencia de la media expectable no se expone por su talento esencial sino como personaje de circo. Por buenas monedas se pierde rápido esa necesaria conciencia de grupo, clase, intereses. Tristes sicarios.


He observado históricamente que hasta los cineastas más progresistas, más agudos, han caído en la ¿tentación?, la ¿incultura? de colocar la mantita cuadrillé sobre las piernas de algún usuario de silla de ruedas que rodaba en su producción.


Regresos sin gloria, todos. Lugares de no retorno. Falta siempre la esperanza que existe cuando se conocen las realidades, verdaderamente.


No se le ocurrió a Roosevelt participar en una maratón con otros Estadistas, y desde su silla, para acreditar sus valencias. Tampoco se nos ocurrió verlo a Pavarotti en una carrera loca de comilona para ver cuántos huevos podía comer al hilo. Cuando escuchamos la Coral no se nos ocurre que Beethoven se pusiera a competir sobre la agudeza de su oído en un concurso de silbidos para demostrar cuánto puede un sordo.

No quedaron inmortalizados por ser personajes de circo. Quedaron por Ser. Quedaron por sus Pasiones, por sus Talentos, hoy incuestionables porque son historia, solamente. No fuimos contemporáneos de Roosevelt, el tullido, de Beethoven, el tapia, ni fuimos amiguitas o amiguitos de barrio del gordito Pavarotti.

Zapatero a tu zapato, a tu esencia, a tu Ser. Serás lo que debas ser y si no, no serás nada.


Para que haya un Circo Romano tiene que haber audiencia, tiene que haber mercenarios que entreguen su existencia por buenas monedas, tiene que haber amos, tiene que haber silencios.

En los Circos Romanos contemporáneos debe haber, además, defensores bienpensantes que aumenten el fuego de las miradas, ostentando, también desde sus completudes explícitas en el propio discurso, las incompletudes de sus defendidos. Y los defendidos gritan: - no nos defiendan más. Pero de esto van los Circos Romanos.


Y arden las hogueras, y mientras arden, nadie se mira en sus inconfesas amputaciones, en sus sorderas, en sus costados más violentados, más doloridos. La miseria tal vez sea esa incapacidad: no mirarse al espejo. Porque mirarse al espejo se ha convertido, en estos días, en cosa de valientes.


Me quedo con aquel bello Pepe Poblete Roa, doble amputado, idealista y militante, que fue arrojado en un vuelo de la muerte, sin miramientos, sin espejos que lo vieran, como tantos otros tullidos, ciegos, sordos, amputados, incontinentes, que por pensar en mejores mundos ganaron la muerte, pero con Gloria.

Mientras esto ocurría, los Tinelli, los Pergolini, y tantos que son reputados hoy como “verdaderos intelectuales”, respetados como tales que, hasta publican libros y opinan en programas de Cultura, cursaban su adolescencia bajo la amparante bota de una dictadura que les proveyó Nesquik y “simonquis”, y la promesa de un futuro existoso. Y hoy lo tienen. Hoy son los exitosos, siendo los amos del Circo, o sus detractores, o aún los intelectuales reputados incapaces de encontrar los espejos verdaderos de esta Sociedad.


¿Regresos sin Gloria?

Regresos sin Gloria.

Retrocesos.


Zapatero a tu zapato.

Hemos violado esa máxima para Ser y para Mirar.


Todavía quedan Poetas para regresarnos a ciertas verdades.

Cerraría con la voz y la Palabra de Silvio Rodríguez y esa Canción suya. Y que él lo diga.


“Hoy me propongo fundar un partido de sueños.

Talleres donde reparar alas de colibríes.

Se admiten tarados, enfermos, gordos sin amor,

Tullidos, enanos, vampiros y días sin sol.


Hoy voy a patrocinar el candor deshausiado,

Esa crítica masa de dios que no es pos ni moderna.

Se admiten proscritos, rabiosos, pueblos sin hogar,

Desaparecidos, deudores del banco mundial.


Por una calle

descascarada,

por una mano

bien apretada.


Hoy voy a hacer asamblea de flores marchitas,

de deshechos de fiesta infantil, de piñatas usadas,

de sombras en pena –del reino de lo natural-

que otorgan licencia a cualquier artefacto de amar.

.............

............


Ala de colibrí,

liviana y pura.

Ala de colibrí
para la cura.”



Lic. Virginia Edit Perrone
Psicóloga y Poeta
perronev@infovia.com.ar
http://virginiaperrone.blogspot.com/

2 comentarios:

mercedes sáenz dijo...

Muy bueno lo expresado por Virginia Perrone, analizado y expuesto claramente. Un cordial saludo. Mercedes Sáenz

Virginia Edit Perrone. dijo...

Mercedes, gracias por tu comentario.
Escribí lo que leíste porque me parece que la claridad, o sea, llamar y decir las cosas por su nombre en una época que usa el eufemismo para disfrazar de libertarias las posiciones más reaccionarias es la única forma de defender libertades y dignidades, auténticamente.
De todos modos soy consciente de lo difícil que es luchar en lo masivo contra las trampas del discurso dominante.
Gracias otra vez y un saludo cordial para vos.
Virginia.