domingo, 27 de abril de 2008

Desde la 34º Feria del Libro de Buenos Aires


¿Dónde hay un libro?

¿Y de literatura nada, no?: la pregunta lleva a la risa instantánea y espontánea en las dos chicas que –lindas y arregladitas, como corresponde a dos promotoras– atienden el stand de la Agencia de Recaudación de la provincia de Buenos Aires (ARBA, ex Rentas). El stand (en rigor: un escritorio alto y moderno y un decorado de acrílico pequeño) es uno de los tantos que están ubicados en los pasillitos laterales del Pabellón Verde. Y uno de los tantos que no tiene nada que ver con los libros.

Ante la misma pregunta, las promotoras de una pastilla para poder conciliar el sueño se pusieron a la defensiva: “Bueno... yo estudio medicina...”. “No, no, me refería al stand”, sale la aclaración. “¿Algo que ver con la literatura?”, se les repregunta. “Capaz el señalador”, apunta tímidamente una de ellas y alcanza el rectángulo de cartón que reza “ningún libro es demasiado largo para una noche de insomnio”.

“Algunos se creen que somos la oficina de informes”, apunta Carolina, del stand de la Jefatura de Gabinete Nacional, mientras su compañera Belén ríe mientras recuerda que los primeros que se acercaron el jueves inaugural fue un grupo de diez chicos preguntando si allí hacían tests vocacionales. “Igual viene gente realmente interesada en el tema”, vuelve a comentar la primera, que se pone a mostrar las publicaciones del organismo del Poder Ejecutivo (y ahora sí, se puede ver algún libro).

Las vedettes de esta clase de stands son, desde hace años, las chicas que reparten un trago que combina aperitivo y gaseosas cola o lima limón. Aunque no están en las primeras horas del día, sí aparecen alrededor de las 18. En las horas pico, hay colas más largas en esos puestos que en más de un stand tradicional. “La ventaja de estar acá es que estamos a dos pasos de ese stand”, comentó estrictamente off the record un empleado de uno de los muchos espacios ocupados por algún organismo nacional.

Otro rubro de los “nada que ver” es el de los sorteos que hacen una empresa de insumos informáticos y otra de emergencias médicas, regalando entre los participantes un año de servicio aquí, una computadora allá.

Informe: Andrés Valenzuela.
Fuente: Diario "Página/12", 26.04.2008