martes, 26 de febrero de 2008

Fidel


La importancia de llamarse Fidel
Por Antonio Salvador

Dirán exactamente de Fidel
gran conductor el que incendió la historia etcétera
pero el pueblo lo llama el Caballo y es cierto
Fidel montó sobre Fidel un día
se lanzó de cabeza contra el dolor contra la muerte
pero más todavía contra el polvo del alma.
Juan Gelman


Ayer eras el centro de la atención mediática internacional. Amigos y enemigos no paraban de hablar de tu última decisión. Los informativos y las ediciones digitales de los diarios repasaban tu vida, como si hubieras muerto. Por mucho que les pese, sigues vivo.

Cuba, tu Cuba, nuestra Cuba, les duele. Todavía no han olvidado la derrota en Playa Girón/Bahía de los Cochinos. No logran entender el porqué de la supervivencia de la Revolución tras la implosión soviética. Llevan cinco décadas intentando matarte, están desesperados porque saben que tu obra, la obra de todo el pueblo cubano, te sobrevivirá.

El imperialismo está al acecho, preparándolo todo para desembarcar en el Malecón tras tu partida. ¡Que se atrevan!, se encontraran con la resistencia feroz de millones de personas, cada uno su propio Comandante en Jefe, como señalaste en aquella ocasión. Si esa hecatombe ocurriera ten por seguro que el mundo no se quedará quieto, recibiréis la misma solidaridad que tanto prodigáis.

Eres un hombre, compañero Fidel, un simple y mortal ser humano. Lleno de contradicciones, imperfecto, propenso a cometer errores, tan frágil y tan fuerte como cualquiera de nosotros. Nunca pretendiste ser un Dios, siempre has combatido el culto a la personalidad, manzana podrida que infectó el cesto del socialismo real. Pero, entiéndeme, he crecido con tu ejemplo, eres un arquetipo para mí y para varias generaciones de comunistas, querido Fidel.

Adelante, cubanos. Revolución en la Revolución. Parece que ha llegado el momento de corregir y de enderezar vuestro modelo, desoyendo los cantos de sirena del neoliberalismo, inspirados en el marxismo-martiano, piedra angular del socialismo isleño. Casi finiquitado el período especial, están las venas abiertas de América Latina supurando alternativas a la barbarie existente, fijas las miradas en la mayor de las Antillas.

Libre ya del cargo presidencial, guardado el uniforme verde olivo, testigo de excepción del demacrado Siglo XX, tus reflexiones nos ayudan a comprender un poquito mejor este puñetero circo global. Caballo, viejo y cansado, Caballo nuestro, hasta la victoria siempre Comandante de la esperanza y de los amplios horizontes.

http://socialismoeslibertad.blogspot.com/
http://www.kaosenlared.info/noticia/importancia-de-llamarse-fidel



Cristina Villanueva: Aquí se queda la clara...

Hay algo que me pasa cuando veo a los gusanos de Miami festejando muertes
por anticipado, la de Fidel que va a llegar (sólo la del cuerpo y no la de
las ideas) y la de la Rev que espero no llegue, siento un volcán en mi, con
fuegos naturales de una belleza deslumbrante. Me gusta que después de haber
vivido tanto, y con tantas decepciones, en este mundo de malos contra malos,
haya una causa para defender. Me alegra seguir sintiendo lo mismo que esa mi
primera manifestación (a los 15 años) en defensa de Cuba. Enfrenté a uno de
los policías que venían a atacarnos y les dije porqué si acusaban a Cuba de
falta de libertad, no nos dejaban ser libres para amarla, me salvé a lo mejor
por lo insólito de mi postura
Estuve cuatro veces en la isla y la recomiendo para los amantes de la
seguridad, se siente que el hombre puede ser amigo del hombre,las casas y la
gente abiertas. La gente generosa,dando lo que tienen e inventando lo que no
tienen para dar.
No hablo de perfección que sabemos que no existe, pero hay algo que no se ve
en ninguna otra parte (al menos que yo conozca), es la dignidad. Son dignos,
las mujeres, los hombres, los niños, los ancianos, los negros, los blancos, los
enfermos mentales, todos son tratados como seres humanos merecedores de
cariño y sobre todo de respeto. Esa es, a lo mejor, la causa de que Cuba
sea una sociedad sin violencia..
Recuerdo la foto de la soldado norteamericana llevando, como si fuera un
perrito, a un irakí prisonero, a un niño revolviendo la basura, al Borda con
su olor impregnado de años de exclusión social, al racismo, a los muros, a los
campos de concentración, a los hombres que matan o denigran a sus mujeres,
por amor al poder, a las clases sociales que no soportan y odian a los
gobiernos que, aún sin haberles quitado nada, han dicho que todas las
personas son merecedoras de lo mismo. A jóvenes que usan sus coches como
armas, matando. A jóvenes tirando en escuelas y universidades, asesinando a
compañeros y profesores. A indígenas privados de identidad y con su cultura
despreciada. Al hambre, a la caridad humillante del "te doy sobras", o "te doy
porque soy más". La lista sería inteminable y eso es lo que no hay en Cuba.
No hay denigración, no hay un otro denigrado.
Quiero, en este salvaje mundo, lo quiero y necesito, que se conserve ese
lugar. Aunque sea uno sólo, quiero ese lugar donde la Rev sembró que todos
valen, y que el valor no depende ni de la plata que tengan, ni del país del
que vengan, ni de la religión que profesen, ni del color de la piel, ni del
sexo, ni de la edad. Lo quiero como una ecología del alma, esa pequeña luz de
cosas simples, como que nadie muera ni viva en la calle. Sencillas pero
rarísimas. Habitante de un país donde se robaron niños como cosas, habitante
de un mundo donde se saquea mata y humilla a poblaciones enteras para
sacarles los recursos o la tierra, habitante de una ciudad donde se le sacó
a los cartoneros, en tren de desalojo, el cartón con el que un padre
pensaba, al venderlo, festejar el cumpleaños de si hijo. Habitante del
continente de la desigualdad y la exclusión. Quiero a mi pequena isla bravía
que no se doblegó al poder del vecino que no pudo ser su amo. Deberá seguir
sin transitar a todas estas formas de violencia, para mostrarnos que la
solidaridad y lo digno no son unas cualidades extinguidas, como tantas otras
cosas que el capitalismo salvaje destruyó.

Cristina Villanueva -Argentina -Buenos Aires
libera@arnet.com.ar



Escribe Nuria Barbosa León:

Soy cubana y agradezco todas las muestras de cariño expresadas por el mensaje de Fidel. Sepan que los cubanos estamos en calma y sin preocupaciones. Tenemos garantizada la vida y eso no va a cambiar. Los dirigentes de nuestro país están preparados para continuar la obra de la Revolución y nosotros tenemos confianza de que el socialismo cubano perdurará por siempre.
Saludos desde la Isla de Todos.

Nuria Barbosa León
Periodista de Radio Progreso y Radio Habana Cuba