lunes, 11 de febrero de 2008

Cine: Los próximos pasados

Lorena Muñoz




Por Victoria Aloisio
“Los próximos pasados” es un film que podría resumirse como la reconstrucción, mediante documentos y testimonios, de la historia de un legendario mural.

El artista mexicano David Siqueiros pintó el mural en un sótano de la quinta de Natalio Botana. Hoy agoniza abandonado en un depósito de San Justo, dentro de un container.

Producto de un trabajo laborioso y paciente, la cineasta Lorena Muñóz, recogió numerosos testimonios. Los cuales supo reunir para que formaran parte activa de una investigación que sigue múltiples vías, transformándose en una constante, que pasa del documental a la ficción.

La cámara elabora el fenómeno de captar el presente. Los hijos de Berni y de Castagnino, los pintores que colaboraron con Siqueiros, vuelven al lugar donde había sido pintado, sólo quedan vestigios perdidos entre los yuyos.

Se muestra la perturbación y la confusión de la sobrina de Botana que dice “cómo querés que me emocione si de lo que yo conocí no queda nada”. Mientras recorre lo que alguna vez fue la quinta Los Granados en Don Torcuato, de la que sólo quedan ruinas. Allí ya no hay nada que le recuerde lo que fue, lo que ya no está.

La reconstrucción es ardua, los rostros se esfuman, los filmes y videos se pierden, los recuerdos se confunden y la memoria desiste de ejercer su función.

Los próximos pasados oscila entre la historia de su realización y su destrucción, ejercitando la reconstrucción de esta singular obra maestra.

Lorena Muñoz parece filmar la ausencia en todas las situaciones: cuando un vecino o un estudioso reconstruye su suposición de lo que había y sugiere con el movimiento de sus manos la ubicación de la pileta o el minarete. También intenta descubrir vestigios de dónde estaba la entrada de la casa o la escalera que llevaba al sótano y se pone apasionante cuando alguien intenta recomponer el triángulo amoroso de Botana, Siqueiros y su mujer.

El film se lanza en diferentes direcciones, pero nunca pierde la unidad formal,

a esto contribuye una cámara ágil y discreta, una luz apropiada y una música que pone acentos melancólicos, para dar cuenta de una historia perdida. Todo esto se reconstruye mientras se muestran enormes medianeras de la ciudad de Buenos Aires, que se ven cubiertas por propagandas actuales.


Historia

En los años treinta, el legendario fundador del diario Crítica, Natalio Botana y su quinta, estaban en la gloria. Mientras los niños jugaban en el parque, alguien contratado por el dueño, pintaba en el sótano un mural.

Se trataba, nada más ni nada menos que de David Álfaro Siqueiros, uno de los más grandes artistas mexicanos representante del arte latinoamericano, que había llegado a Argentina exiliado por el gobierno mexicano.

La trágica y apasionante historia de este fresco llamado “Ejercicio plástico”, dónde parece reflejarse la admiración y rivalidad que logró tanto unir cómo separar a Botana y a Siqueiros.

La idea del artista, ante la propuesta de pintar un mural en el sótano, fue exclusiva. Los motivos centrales de la obra son imágenes de un alumbramiento, figuras femeninas, que dicen que corresponden a la mujer del muralista. Esta pintura deberá extenderse por las cuatro paredes, el techo y hasta el piso de ese estrecho ámbito. Para realizarlo convoca a tres pintores conocidos: Antonio Berni, Juan Carlos Castagnino y Lino Enea Spilbergo que ayudaron a Siqueiros en 1933 a realizar el mural. A los tres meses de haber terminado la obra, el pintor abandona Argentina para pelear como voluntario de los republicanos en la guerra civil española. Se fue sólo, sin su mujer, ella, dicen, se quedó con Botana.

Con los sucesivos propietarios de la quinta y el paso del tiempo, el mural terminó gracias a la más sofisticada ingeniería reconstructiva extirpado del sótano, partido y metido en varios pedazos dentro de containers a merced de frío, del calor, del agua.

Allí todavía está sin que nadie lo rescate. Salven al mural, es el slogan de la película.


Análisis

El cine nos ubica de manera conciente en la ambigüedad y en la confusión. Las mismas en las que nos sumergimos cada día, creyendo sostener una realidad posible. A diferencia del real televisivo, el cine documental establece el juego y nos muestra la propia participación. Entonces, no sabemos dónde termina la puesta en escena (de lo real) y dónde surge la actuación.

La historia del film admitía muchos abordajes, la directora decidió, con una actitud inteligente, no elegir uno, sino varios. Aflora la figura de Botana, suerte de rico poderoso, el fantasma de Blanca Luz, mujer fatal que engaña, mientras García Lorca hace de campana en la casa y Neruda charla con el pintor engañado. Esta es la famosa fiesta que el film nos muestra de una clase pudiente argentina.

Además, tenemos el privilegio de oír la pasional voz del mexicano pintor, convocando a pintar murales en las paredes de la ciudad. En determinados momentos el film muestra como la calle deja lugar, no a esos murales, sino a la publicidad del momento.

El film combina la narración en el tiempo presente, entrevistados hablando a cámara, rescate de material de archivos, que va desde los noticieros de época hasta la conservación de filmaciones familiares en súper ocho.

Asimismo, todo esto sostenido por un grupo de plásticos que realiza una maqueta intentando reproducir el mural del sótano. Narrando y utilizando los materiales más diferentes, la directora da cuenta de una película interesante y fascinante.


Entrevista

El día jueves 5 de Julio de 2007 la directora concurrió al centro Cultural Ricardo Rojas, al curso de Películas en Cartel, respondiendo interrogantes que los asistentes realizaron. Se transcriben aquí algunas de las preguntas y respuestas:


¿Cómo maneja una zona de ambigüedad entre el documental y la ficción?

Lorena Muñoz (LM):
Las ficciones que más me interesan son las que están en ese límite entre el documental y la ficción.

Los documentales que me importan siempre fueron los que tienen recursos ficcionales. Me molesta incluso hasta la diferencia del género.


¿Cómo relacionas el tema del triángulo amoroso con la creación del mural?

LM: La idea del triángulo amoroso es lo que más me gusta de la película. Me gustan, tal vez porque el melodrama es un género que me apasiona.
Los personajes están como al límite del amor y la locura y son capaces de hacer cualquier cosa. Siqueiros tenía con su mujer, Blanca Luz, una relación muy violenta pero también de mucho amor.

Se dice del mural que él imaginó muros transparentes para que el que lo mirara sintiera que estaba atrapado en una burbuja. ¿Qué pensás?

LM: Lo maravilloso que tiene el mural es que el espectador está dentro de la obra de arte, está pisándolo. Uno entra y desde cualquier punto que se pare, permite ser un observador.


¿Cómo puede ser que siendo un mural tan importante nadie pregunte?

LM:
Parece que hay una desidia insoportable que se repite, o que el tiempo borrara todo y nadie hiciera nada para modificarlo.


¿Cómo responde el público después de ver la película?

LM:
Al terminar cada función la gente solía salir indignada, cómo puede pasar esto aún hoy.



Conclusiones

Muñoz parece decirnos que no es el paso del tiempo lo que aterra, sino ir olvidando el pasado cultural. Tal vez, el mural está protegido por el alma de Siqueiros.

Puede decirse que la película dispara un interrogante hacia el futuro de nuestra historia, ¿cuántos próximos pasados habrá para desentrañar?


Lic. Victoria Aloisio
victorialo@fibertel.com.ar