martes, 26 de febrero de 2008

Fernando Rosales: La pared como superficie lunar


La pared sostiene y rechaza,

como fiel espejo,

la fuerza sonriente del lunático;

que, mientras agazapado, se columpia, en el centro de la telaraña

dándole tiempo al tiempo, a su juicio divino,

que logró sobornar;

con la gaita y su lengüeta larga

a esa mosca divina,

cocida a baño Maria.


En esa pared tal alguna hubo vez mar, lento destila cal…


Eso que siempre falta ¿Dónde está?


El poeta apuntala, desde dentro, con fuerza y silencio,

el primer eslabón de la cadena palabra,

lanzadla, danzarla, sentirla sin fin… sin descanso sorbe lucidez,

abrochado cinturón, circulo racional de la razón,

envolvente energía sinestesia luz clara, …

como esta sonando, como resta importancia,

importando amnesia, y sensaciones vagas

estrangula la imaginación… trascendiendo su vida real a la ficción de pisar la tierra

de la luna.

Dejando caer flores rotas sobre la filosa elipse del horizonte espumado

generando, cobarde, una guerra sin enemigos.


Poetastro, la vanidad alimenta el ego de su cárcel,

y sus delirios de grandeza

que piden llegar a lo más alto del coluro,

eres único,

de vientre dorado y sangre azul… en tu pedestal nimio.


Todo el emporio para usted, señor poetastro,

llénese el buche de manjares y uvas, y diálogos de caballero pardo

presume su sabiduría cual oro bruto;

no deje de soñar al emporio, siéntase en el,

y hágase un favor,

si algún día, por esas casualidades, usted cae

y ve que la luna no existe,

no se decepcione, intente inventarla,

y aún así le queda su sueño, único, por cierto,

no se preocupe,

usted sabe, poetastro, usted sabe,

que nunca se piso la luna,

no molesta, pero no lo haga,

poetastro, construya su propia choza,

procure que quepamos todos,

y siga intentándolo…

lo bueno viene de lo malo, lo malo viene de lo bueno…

el fin no justifica los medios.


Una hierba de cinco estribos deambula sonámbula las noches lejanas en puntas de puertos de velas sin carabelas y candelabros sin caireles.

Manos mirándose más en plenilunio, luna llena, goce hondo, seca pena, llora risas,

se recuesta la suya en mi boca y besos le creo grandes, que no dicen nada, todo, mucho…


Piel color corteza se alimenta simbiótica alimentase corteza color piel,

Apareamiento de letras, de su libido fluye una lengua del vientre donde una vez Eros.


Silencio Pizarnik silencio Cortázar

Huidobro, Martí, silencio Beckett,

Silencio poetas, anti poetas,

Silencio marginados,

revolvedores de letras huecas,

leamos, útil elite no nada, no sirve para nadar en aguas puras,

Silencio guerrilleros versificados

Nocturnal dijo el niño… nocturnal,

Dándole al espejo otra mirada a la noche, desde que la noche parió sus Ojos de Poeta,

despertando el brillo de sus pétalos amarillos en flor, verde sosegad vegetan

los poetas de lenguas intrincadas y de sobras de soberbia.


Me ganas de jazz me ganas fumar,

Me ganas actuar ó algún café con coñac;

saborear tus manos, lejos de letras desalineadas: lamiendo las media lunas del espacio, los anillos del plantón,

descubrir donde está el lugar g, ese sentir esencial donde casi nadie sabe llegar,

fusión de océanos…

Revolcar mi alegría en gimas, gemas en tus poros la pradera son,

Absorber y hundirme en tus muslos sinceros,

Llenando todos los lugares desolados existentes,

En fin… deberé conformarme,

Con el jazz, fumar, o llorar por mi boca espuma y comer piedras,

O pensar que lo negativo no tiene sentido…

O que todos los poetas, podríamos hacer una gran poesía…

Si se dejaran de lado las cuestiones formales,

Todas las vidas tienen nombre,

Y todos los sabemos,

Y todos somos más…

Si tiramos para el mismo lado,

Pero claro, el poeta o el poetastro,

son solo nombres, motes, rótulos...

que hablan solamente de subjetividades,

la poesía no existe…

existen los hombres,

no hay poeta sin hombre

y hay hombres, del mañana, imprescindibles,

y más allá de la retórica poética…

lisa y llanamente

el puterío para las putas.

Fernando Rosales
elsoldespierta@hotmail.com