martes, 25 de mayo de 2010

Cristina Villanueva: El grito sagrado




Libertad, libertad, libertad

Ayer me acerqué a la escalinata de la biblioteca nacional cuando estaban cantando el himno, se me fue toda la patria a la garganta, entre la garganta y los ojos andaba el llanto y la pregunta acerca de la emoción.
Pensé que casi toda mi vida había estado exiliada de los símbolos.En el mundial 78 por ejemplo, y en la guerra de las Malvinas, símbolos y fervores estaban apropiados por los patrones de los campos de concentración y me excluían.Antes y después también, la patria parecía un cuadro de vacas, mieses, sotanas y milicos, pocas veces otra gente irrumpía en la prolijidad de esa escena armada para pocos y ahí en esas calles, junto a otros, disfrutábamos un rato de Patria y de banderas, antes de la sangre.
Ayer se sumaron los libros a esa pintura y los lectores. La patria es el lenguaje, las palabras de Julio, la puna y un horizonte de flamencos cubriendo el horizonte de bañados. El nombre de un nazi que Horacio Gonzalez sacó de una sala de la Biblioteca Nacional, nos dice de la importancia de nombrar. LLamar a las cosas por su nombre " si ud me insulta no voy" en palabras de la presidenta horada con su simple dignidad, la hipocresía y la mentira que casi toda mi vida acompañó a los gobiernos que se enredaban en oscuridades con los verdaderos dueños del poder, sombras que no se podían explicitar..

La Patria es Puig desnudando las vilezas de general Villegas y Conti animando a un árbol y al camino que es como un árbol acostado, incitación a soñar.La patria es Soriano cuando era pibe esperando un juguete que le llega despùés de la muerte de Evita.Patria es lo fantástico y lo real y las grietas que van de uno a otro lado, es la sangre, el matadero, esa mujer y tantas mujeres llenando las urnas , dejando atrás el insulto que significa no poder votar.

La patria somos, también nosotros, los de la explanada de la Biblioteca Nacional donde se lee la carta de Carta Abierta del bicentenario. Señores y señoras con un entusiasmo que viene desde lejos y que doblega las señas del paso del tiempo, la pasión no tiene edad, ni la alegría, ni el amor, ni el pensamiento, ni la firmeza de la resistencia.La Patria es también este rincón de Buenos Aires que linda con la tarde y la llanura como decía el poeta. Este rincón donde me asaltó, al subir una escalera, siguiendo queridas instrucciones, un llanto que traté de explicar y compartir con ustedes, desde la casa del ser y de la infancia.

Cristina Villanueva
INTEGRANTE DE LA COMISIÓN MUJERES CARTA ABIERTA