domingo, 11 de mayo de 2008

El Origen de...

Por Andrea Fabiana Marqués Vilardo

Cuando se afronta objetivamente el estudio de la antropología cultural, resulta innegable que hubo de existir un anexo, una unión, entre todas las culturas del mundo. Si no consideráramos un tronco común para todas las civilizaciones pasadas no podríamos explicarnos jamás sus asombrosas similitudes de fondo.
La leyenda nos dice que los aztecas vinieron de AZTLAN o ATLAN que significa: 'lugar rodeado de agua'. La palabra ATLÁNTIDA de alguna manera llegó a Preamérica, Egipto y Grecia. La raíz ATL no existe ni existió (que sepamos) y según la filología moderna, nunca en ningún otro idioma más que en el Nahua (lengua de los Aztecas). Su significado es: AGUA.

Existe en el Códice Borgia la figura de ATLANTEOTL que carga sobre sus hombros el Cosmos, exactamente igual al Atlas griego, al que estamos acostumbrados a dar prioridad como símbolo. En figura, nombre y símbolo, Atlas es exactamente copia de Atlanteotl (quitando la desinencia OTL tenemos ATLANTE). La mitología griega no sólo tomó el nombre de algún lugar sino también la figura y el significado. Resulta curioso, además, que la hija del Atlas griego se llame MAYA.
Tocamos en estos momentos un tema inquietante que disgusta a muchos teóricos. ¿Fue una realidad el continente Atlante y su civilización? Nuestra opinión es que, ante las pruebas físicas existentes, ninguna persona culta se atrevería a negarlo rotundamente.
Alguien decía que sobre el tema de la Atlántida se habían escrito nada menos que 25.000 libros. En todo caso, las primeras referencias se las debemos a Platón en sus diálogos 'Critias' y 'Timeo'. Curiosamente en la Cámara de la Signatura del Vaticano se encuentra un fresco de Rafael llamado 'La Escuela de Atenas'. En él se ve a Platón, en el centro, sosteniendo un libro: 'El Timeo' (en este libro se describe con gran detalle el continente Atlante). Platón afirmaba que la Atlántida era un continente situado en el océano Atlántico y que se hundió 9.000 años a. de C.
Modernamente se pensaba que la Atlántida era una utopía, sobre todo a raíz de concebirse las teorías geológicas de la Pangea. Sin embargo hoy resulta difícil refutar a Platón ante los muchos descubrimientos a su favor:
Uno de los primeros hallazgos significativos que viene a arrojar algo de luz sobre el tema se debe a Enrique Schielemann, el célebre descubridor de Troya (la cual, por cierto, era considerada en los medios científicos una fantasía literaria). Encontró Schielemann una copa de bronce en la cámara llamada 'El tesoro de Príamo'. Es un vaso de noble forma pero con claras diferencias de diseño con las copas de la misma época procedentes de los diversos lugares del Mediterráneo. En ella se lee, en caracteres fenicios, el siguiente texto: DEL REY CRONOS DE LA ATLÁNTIDA.
En una región llamada Tiahuanaca en Centroamérica se encontraron vasos semejantes. En ellos había ciertas monedas en las cuales se podía leer con entera claridad una frase que decía: EMITIDO EN EL TEMPLO DE LAS PAREDES TRANSPARENTES.
Con referencia al metal cobre cabe destacar el hallazgo de un eslabón de este material por una expedición oceanográfica respaldada por el príncipe Rainiero de Mónaco. La pieza se extrajo del fondo del mar próximo a las Azores, a una profundidad de unos 3.000 metros. Esta pieza resultaría insignificante sino fuera porque las dotaciones científicas indicaron que fue fundido hace aproximadamente 10.000 años.
En 1968 se descubre la famosa muralla de Bimini, a 900 m. de profundidad. Enormes piedras que forman una muralla rectangular semejante a las construcciones megalíticas del Perú y Bolivia.
En mayo de 1979 el profesor Aksinov de la Academia de Ciencias del Soviet mostró evidencias fotográficas de paredes de piedra y escaleras hechas por el hombre a 200 pies de profundidad, a unas 275 millas de Portugal. Estas investigaciones fueron complementadas y refrendadas por las del famoso oceanógrafo Jacques Cousteau.
En el mismo año se encontraron edificios en el monte Amper a 100 m. bajo el agua, a cientos de Km. de España, bajo el océano Atlántico.
Es de destacar también el descubrimiento de una pirámide submarina a 50 millas de Florida y 1.200 pies de profundidad, mayor que la pirámide de Keops y con un volumen doble de la de Quetzalcóatl de México.
Enumerar tan solo todos los descubrimientos en relación con Ia Atlántida sería muy largo; destacaremos el reciente hallazgo de una muralla de piedra de indudable construcción humana bajo las aguas del Mediterráneo.
Por último, las legendarias afirmaciones acerca de los antepasados gigantes de la humanidad están firmemente documentadas por las decenas de restos humanos de enormes proporciones encontrados en variadísimos lugares del mundo. Por citar algunos: el esqueleto gigante de más de 3 m. hallado en las murallas de Madrid, el fémur humano correspondiente a un individuo de 5 m. de altura en California, el cráneo humano con capacidad 3 veces superior a la nuestra actual, etc., etc., etc., y acerca de los cuales la ciencia oficial simplemente calla.
Todos los datos apuntan la idea de que la época de sumersión de Ia Atlántida fue una era de terribles cambios geológicos, coincidente con una brusca revolución del eje terrestre (translación de los polos al ecuador). Curiosamente todo señala que dicha revolución debió de operarse en un espacio de tiempo inusitadamente corto. Así, Charles Darwin, en sus exploraciones por las zonas árticas del planeta se asombró al descubrir una enorme cantidad de restos de animales tropicales y, además, con toda la apariencia de haberles sobrevenido la muerte en circunstancias bastante violentas.
El Maestro Samael Aun Weor presenta en su magnífica obra 'La Doctrina Secreta de Anahuac' dos curiosos relatos que narran la catástrofe Atlante. El primero es un manuscrito maya de la colección 'Le Plongeon' llamada 'Los manuscritos de Troano' y que puede verse en el Museo Británico. Textualmente dice:
'En el año 6 de Kan, el 11 Muluc, en el mes Zrc, ocurrieron terribles terremotos que continuaron sin interrupción hasta el 13 Chuen. El país de las lomas de barro, la tierra de Mu, fue sacrificada. Después de dos conmociones desapareció durante la noche, siendo constantemente estremecida por los fuegos subterráneos que hicieron que la tierra se hundiera y reapareciera varias veces y en distintos lugares. Al fin la superficie cedió y diez países se separaron y desaparecieron. Se hundieron 64 millones de habitantes 8.000 años antes de escribirse este libro'.
El otro se encuentra en los archivos del templo de Lhassa, en el Tibet. Es una inscripción caldea escrita 2.000 años a. de C.:
' Cuando la estrella Bal cayó en el lugar donde ahora solo hay mar y cielo, las 7 ciudades con sus puertas de oro y templos transparentes temblaron y se estremecieron como las hojas de un árbol movidas por la tormenta. Y he aquí que una oleada de fuego y de humo se elevó de los palacios; los gritos de agonía de la multitud llenaban el aire... '
Indudablemente uno de los orígenes de la civilización egipcia debemos buscarlo también en la Atlántida. Ciertas tradiciones que se pierden en la noche de los siglos cuentan que en tiempos de la Atlántida muchas gentes acudían en largas peregrinaciones a dos puntos del planeta que, seguramente, eran el centro de gravedad de la sabiduría hermética. Uno eran las regiones de América Central, destacando el recinto sagrado de Teotihuacan (México); el otro Egipto. Con tales afirmaciones enfatizamos que el origen de algunas construcciones que hoy existen en estos lugares se remonta a cerca de 30.000 años atrás, lo cual puede ser demostrado físicamente. También por medio de la antropología cultural es posible tener algo de luz en este asunto. Así vemos que los historiadores de Egipto afirmaban que de 'ATLAN' fueron a esas tierras sabios arquitectos que enseñaron a ese pueblo a labrar rocas y construir pirámides.
Osiris, como personaje histórico, recibía el nombre de 'GRAN ATLANTE'. En el Osirión, que era un templo subterráneo rodeado de canales se expresaba la idea de que Osiris llegó desde 'ATLAN' como primer colonizador enviado por los sabios de otro continente para conservar en todas partes del mundo el tesoro de la Ciencia y la Sabiduría (según expresa D. Juan Marín en su libro titulado 'El Egipto de los faraones, historia y documentos').
Otro importante personaje de la historia egipcia fue IMHOTEP (nombre que en maya significa 'Seno del quinto sol'). Es lmhotep el autor del papiro Simth (de 4,5 metros por 30 cm.) donde se escriben operaciones craneales y de la espina dorsal, entre otras. Fue también el proyectista y edificador de la pirámide escalonada de Sakkara. Según la historia, enseñó a los egipcios a labrar piedras y a construir pirámides, y fue el padre de de toda la tradición iniciática del cercano oriente y de la Europa meridional.
Los Misterios Osíricos pueden considerarse inspiraciones de los Orficos, de los Eleusinos, de los que se celebraban en Argos y en Focia, Arcadia, Messenia, Corinto, Tanunuz, Cibeles, de los Mitraicos que de Persia pasaron a Armenia, Cabadocia, Sicilia y Roma, todo lo cual parece ser una extensión del conocimiento atlante.

Dice Paul Brunton en su 'Egipto Secreto': 'Cuando Platón fue a Egipto, los sacerdotes le dijeron que en el centro de Atlán había una gran pirámide truncada que era Templo del Sol'. (Nótese la similitud con la Pirámide del Sol en Teotihuacan, México)
Con la sumersión del continente atlante, sin duda, grupos humanos poseedores de una gran sabiduría se establecieron en diversos puntos del planeta: Centroamérica, Egipto, norte de Europa y meseta central de Asia. Así se explica que en todos estos lugares floreciese la misma sabiduría inmortal.

Andrea Fabiana Marqués Vilardo
ipocampus_@hotmail.com