martes, 1 de mayo de 2007

Poemas de María Eugenia Caseiro

escapate.

ciento un versos
cuelgan de las perchas/

en vano usar palabras
innovia/ diximia/ yocántaro/

no tengo qué ponerme
sobre este almohadón de huesos/


Piltrafa.

El glande seco de la muerte
ensarta
el hambre
de una sola cornada.


Minúsculo.

Muero en la sal de sus pestañas
mientras llueve en el cartel
que ya no llevo.

Disparo.

Cuando pongo el dedo en el gatillo
el agua se detiene
olvido responder tantas preguntas
el gallo se desprende del reloj
se saltan todos los muelles del piano
y la voz
se dispara de gargantas.

A la hora en que no duermo.

"Que nadie me mire a las tres de la mañana"
Jaime Sabines

A la hora descocida, cruda difícil
en que el ojo descubre otras regiones
no quiero me vislumbre
(traviesa providencia una mujer
de grito atornillado)
desenredar pergaminos.

Paramecio, crisálida,
polilla animal
(plata columpiándose
de su barbilla)
latiendo

Que nadie avizore
mi contar la brevedad
engendrar figuras
lanzarlas al jardín
como reyes de estopa.

A la hora en que no duermo
creo centauros, grifos
guillotinas, abridores...
y hay miedo
en el menguante cercenado
por la mancha de lumbre
detrás de mis pestañas.

Déjenme semántica inconversa

A Alejandro Drewes (Jens)

"Encima de tus heridas las ramas de los nervios se han dormido
y ahora son alas, páginas, oleaje, seres verdes."
Blanca Andreu (Cinco poemas para abdicar)

A pesar
de los páramos rodantes de las horas,
de la mariposa voraz
que afila el precipicio en que temblamos

A pesar
del sudario ceniciento de cartón
sobre el zapato muerto del oro decadente

A pesar
del insomnio y su fertilidad
donde despunta el tiempo y el reloj se apaga

A pesar
del crujir de la peste en la moneda de lo humano

Aún nos queda el verde
en su juego interminable.

María Eugenia Caseiro
buhowriter@hotmail.com