lunes, 22 de marzo de 2010

Diego Boto: Operativo desánimo



“El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza ... Porque los medios de información y la difusión de ideas están gobernadas. Como los precios en el mercado y son también mercaderías. La prensa nos dice todos los días que su libertad es imprescindible para el desarrollo de la sociedad humana, y nos propone sus beneficios por oposición a los sistemas que la restringen por medio del estatismo. Pero nos oculta la naturaleza de esa libertad, tan restrictiva como la del estado, aunque más hipócrita, porque el libre acceso a las fuentes de información no implica la libre discusión, ya que ese libre acceso se condiciona a los intereses de los grupos dominantes que dan la versión y la difunden” Arturo Jauretche.

No en vano, este gran escritor y político nos quería dar el mensaje de cual es el verdadero interés de los medios de comunicación, que lamentablemente se superpone al gran principio del periodismo que no es otro que el de informar y generar opinión en la sociedad.

Aunque tendríamos que hacer un análisis histórico para comprender el avance mediático que han tenido los grandes medios en la sociedad, propongo que nos sumerjamos en un túnel del tiempo y nos detengamos en estos últimos años donde se acentuaron estos “Grandes Monopolios”.

Poco después de que asuma la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y a partir de los distintos centros de poder que se ocultan y monopolizan los medios de comunicación más consumidos por la gente, se nos viene atormentando metódicamente con noticias colocadas estratégicamente en un primer plano y con el único fin de generar un clima de miedo paralizante, aquí no se trata de decir que las cosas no sucedan, sino, de la manera que utilizan los grandes grupos económicos representados en los medios para comunicarlas, según el interés que tienen.

Si hacemos una síntesis, desde aquel año a la fecha, nos podemos encontrar con tapas como, miedo a la Gripe A, miedo al dengue, miedo a la inseguridad, miedo a la inflación, miedo al desabastecimiento, miedo a la crisis económica, miedo a la derecha, miedo a la izquierda y así podríamos seguir describiendo una intención clara de inculcar una sociedad miedosa desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir.

Reflexionando acerca de estos “miedos” o en algunos casos “premoniciones apocalípticas”, nos damos cuenta que no solamente como se dice desde el oficialismo intentan desestabilizar al gobierno, sino que desean producir un desequilibrio emocional en la sociedad argentina.

Nadie puede empezar el día con entusiasmo, si al encender el televisor, prender la radio o leer un diario es ametrallado con noticias que según estos monopolios son “objetivas” y que giran alrededor del mismo eje del imponernos “Tener miedo”.

Para colmo, estos grupos tienen dirigentes que les resultan altamente funcionales, como es el caso de Elisa Carrió que entre otras cosas se la escucho decir que “si tengo que defender al Grupo Clarín para proteger la libertad de prensa, lo haré o tratar de comparar al ex Presidente Kirchner con el régimen nazi, o premoniciones que nunca terminan sucediendo como ”vamos a tener que importar trigo y carne”, entre otros disparates.

El poder de económico de estos monopolios que tanto acumularon en los 90 y que a cualquier costo intentan demostrarnos, lógicamente sin decírnoslo, que todos esos miedos se pueden superar volviendo a un sistema privatista, dan clara señal de cual es el mensaje oculto que tienen y hacia donde nos quieren llevar.

El periodismo, así, generalizando, no es creíble. Si son creíbles muchos periodistas que dignifican la profesión, pese a las presiones políticas y económicas que soportan de las empresas y los grupos de poder que controlan los medios. Los que definitivamente no son creíbles, son los que ahora, adaptándose a los tiempos, la van de denunciantes cuando durante la dictadura fueron cómplices del genocidio y en los 90 bailaban con el dólar barato.

Ante tanta artillería mediática de temor y por supuesto con la colaboración y porque no “complicidad” de cierta dirigencia política, buscan tener una sociedad “dormida y paralizada”.

Nos esperan 2 años duros donde en esta clara disputa de poder, intentarán generar más miedo, más confusión, más caos. Intentarán profundizar este “Operativo Desánimo”.

Nosotros como sociedad, debemos elegir no ser gobernados por el miedo y no temer a las transformaciones políticas que el mundo de hoy nos demandan, para así llegar a la plena madurez que una sociedad debe tener y “combatir por el país alegremente” como nos decía don Arturo Jauretche.

Diego Boto
(Publicado en Facebook por Donato Spaccavento)