lunes, 22 de marzo de 2010

Cine: La teta asustada, de Claudia Llosa



LA TETA ASUSTADA
(Idem, 2009)
Dirección y guión: Claudia Llosa. Producción: Antonio Chavarrías,
Claudia Llosa y José María Morales. Música: Selma Mutual. Fotografía:
Natasha Brier. Interpretación: Magaly Solier, Susi Sánchez, Efraín
Solis, Marino Ballón, Antolín Prieto. País: Perú.

Por Germán Cáceres


Entre la población de origen indígena del Perú hay una
creencia de que existe una enfermedad llamada “la teta asustada”, que
es el miedo que sufren las hijas de mujeres violadas, y que se
transmite a través de la leche materna. Fausta (una maravillosa Magaly
Solier, mejor actriz en Guadalajara y Montreal), padece este síntoma
porque su padre fue asesinado y su madre violada en la época del
terrorismo, según ella misma aclara. Además, para protegerse, se
colocó una papa en su vagina, una suerte de tapón ya que a los
violadores les da asco. Es una joven traumatizada que sólo consigue
expresarse a través de su hermoso canto, que constituye otra de las
tantas delicias del filme.

Cuando muere su madre, Fausta intenta darle una digna
sepultura en la ciudad, y como sus familiares, que viven con ella en
un pueblo pobrísimo de las afueras de Lima, no pueden ayudarla,
empieza a trabajar de doméstica en la casa de Aída, una aristocrática
señora que es concertista de piano.

Es notable la madurez creativa de Claudia Llosa (33 años),
que en su segundo largometraje (el anterior fue Madeinusa, 2006) no
hace ninguna denuncia ni juzga a los personajes. Así frente al choque
entre dos situaciones sociales tan dispares como las de Fausta y la
pianista, sólo se limita a señalar actitudes de esta última (regatea
el precio a dos obreros que van a realizar un pequeño arreglo en su
casa; al viajar en automóvil con su hijo y Fausta, la hace bajar del
auto porque se entrometió en la conversación; tiene la foto de un
militar colgada en la pared cuya sola visión atemoriza a la
protagonista, que no puede contener el vómito).

Además, el estilo visual de Claudia Llosa es muy
profesional y de una rara perfección, en el que se privilegia la
cámara fija, los sobreentendidos, las elipsis, las escenas en las que
dominan las sombras, los silencios, los fundidos a negro. La
fotografía de Natasha Brier, de impresionante belleza plástica,
resulta un aporte esencial para este logro.

No puede dejar de señalarse la captación de las
costumbres y el espíritu animista que impregna la vida de la gente del
pueblo. Las almas muertas pueden asesinar, un piano roto parecería
seguir emitiendo música, la muerte recibe un trato cotidiano que roza
la necrofilia, en las fiestas de casamiento se desarrolla un ambiente
y un vestuario kitsch que lindan con una simbología fantasmagórica.

La película está hablada en castellano y en quechua.
Magaly Solier canta a capella con suma dulzura varios temas y otros
son interpretados por Los Destellos, Los Pakines y La Sarita.
Excelente la música de Selma Mutual.

En el momento de escribir estas líneas, La teta asustada
ha sido nominada al Oscar a la mejor película extranjera y, entre
muchos premios, había obtenido en Berlín el Oso de Oro al mejor filme.

Germán Cáceres