miércoles, 20 de enero de 2010

Cine: Los amantes, de James Gray



LOS AMANTES
(Two Lovers, Estados Unidos, 2008)
Dirección: James Gray. Guión: James Gray y Ric Menello. Intérpretes: Joaquin Phoenix, Gwyneth Paltrow, Vinessa Shaw, Isabella Rossellini, Elias Koteas, Moni Moshonov. Fotografía: Joaquín Baca-Asay. Edición: John Axelrad. Diseño de producción: Happy Massee.

Por Germán Cáceres

James Gray venía de realizar tres filmes policiales: Little Odessa (1994), La traición (2000) y Los dueños de la noche (2007), y acomete aquí una delicada y sobria película de amor, en la que Leonard (notable la composición de Joaquin Phoenix) es un hombre hipersensible que sufre de bipolaridad y, en consecuencia, intensas oscilaciones de ánimo que lo llevan a depender en forma excesiva de sus padres (excelentes Moni Moshonov e Isabella Rossellini). Él se considera un fracaso y se enamora perdidamente de otra fracasada, la bella y vacilante Michelle (Gwyneth Paltrow, en un papel a su medida), y a su vez atrae a la cándida y dulce Sandra (convincente Vinessa Shaw). Como si el director y los guionistas hubiesen conocido las declaraciones del historietista Charles M. Schulz, el creador de Snoopy: “No gustamos a quien queremos, pero gustamos a quien no queremos. Es el eterno problema”.
Es admirable cómo Los amantes se adentra en el conflictivo mundo interior de Leonard, más cercano a la depresión que a la euforia. Son antológicas las escenas que mantiene con Michelle en la fría terraza del departamento en que viven. Hay que destacar la espléndida fotografía de Joaquín Baca-Asay, con sus primorosas tonalidades y el brillo que impone a las tomas de un Nueva York resplandeciente, sobre todo en las secuencias nocturnas.
Es magnífica la edición de John Axelrad, que capta las escenas eróticas con exquisito refinamiento, así como los primeros planos ahondan en la introspección de los personajes. Los enfoques y demás ensambles están dotados de un ritmo preciso que impacta visualmente.
Un fuerte aliento trágico recorre la historia del principio al fin, pero James Gray sabe dosificar con mano maestra este filme de visión imprescindible.
Resulta evidente que la banda sonora necesitaba de una música especial, y allí están Duke Ellington, Stan Getz, Dizzy Gillespie, y las óperas Caballería rusticana, Manon Lescaut, El elixir de amor, Turandot y siguen las maravillas.

Germán Cáceres