lunes, 24 de marzo de 2008

Cristina Villanueva: Desilusión


El hombre le gustaba, tenía luz. Un resplandor la envolvía cuando estaban
juntos. Las amigas pensaban que se estaba enmorando, ella tan reacia, tan
racional parecía iluminada. Se habían despertado juntos por primera vez. Las
noches pueden ser maravillosas pero las mañanas ponen negro sobre
blanco. Cuando el le dijo que le iba a preparar el desayuno sonrió, esta vez
parecía que el brillo no se iba a extinquir. Pan de campo, dulces
caseros, quesos y el omelette casi listo. Dejó el diario su pasión de los
domingos, se acercó a su nueva pasión. El olor del café le abría la nariz, su
cuerpo se cubría de un misterio nuevo. En el momento en que el agregó, al
dorado intenso de los huevos, el puñado de lucíernagas, comprendió el secreto
y se fue.

Cristina Villanueva
libera@arnet.com.ar

3 comentarios:

azpeitia dijo...

Críptica y sensible descripción del -postquam-
Siempres ha sido el momento más delicado de la relación humana, todo vuelve a la realidad, y la realidad suele ser cruel, inexorable, sobre todo si no está muy bien fundamentado el vínculo.
Y al final queda abierta la duda, el misterio de ese momento....me gusta lo que has escrito mucho reune todos los condicionantes...mi enhorabuena....azpeitia

Anónimo dijo...

a mí también me gustó mucho lo que escribistes Cristina... lo que no entiendo muy bien es por qué la mina se fue...
Carlo Fune

Avesdelcielo dijo...

Los detalles suelen ser para las personas, especialmente para las mujeres, elementos decisivos en una relación. Cironía, con delicadeza, con originalidad, Cristina plasmó la desilusión en fomra magistral en este relato.
MARITA RAGOZZA