domingo, 13 de septiembre de 2009

Marta Zabaleta: Juguemos a jugar que todas somos Madres



Imagen: Muriel



Me pregunto si saben
que no es lo mismo
9/11 que 11/9.

Marta Zabaleta




Juguemos a jugar que todas somos Madres.

Dedicado a mi ex alumna de Economía Política, Muriel Dockendor, desaparecida en Chile en 1974

Nacimos personas. Como víbora que se atraganta con su cola,
mujer, única hija, eres 'como Melpómene', dijo mi padre
y devine diosa de todas las tragedias, como mi madre.

'Eres una mujer hermosa'. Lo siento, capitán- pero nos hemos conocido
un poco tarde. Erguido, bigotudo, armado, pintoso, como mi padre.
Soy la Libertad, os lo repito, una bandera, soy senos, fui marsellesa.
Soy quimera, un hecho y mil palabras. Aturdida, histérica, un ser cambiante.

Hundidos ya los dientes a patadas, soplando al viento los quijares
la boca seca con sangre coagulada, rodeada de fieras amaestradas

con su orina, su semen, su ignorancia, sus cigarros...

La vagina que muerdes, perro que nos penetras
como un buitre, nos cabalgas como a tu madre y la violas
como si fuera tu hermana, asesino, sin saber que tú eres también
parte del pueblo, gendarme, camarada.

Un número y violada: duerme, no llores, no te mates, mira volar las golondrinas
rojo y negras y en el campo, recuerda, serás siempre el rumor reverberante,
en el lecho colina sin bastiones. Tu juventud nos daba la esperanza.
No llores, madre. Ella es estrella, es Levante, es madrugada..

En el despeñadero mapuche fuiste fusil en alto, llamarada,
alumna, hija, tía, hermana, amiga, novia, esposa, compañera
amenazada entregada golpeada sucumbida, y encima calumniada
Muriel acribillada.

Regaron los servicios con tu sangre, te entramparon, desnudaron, enlazaron,
penetraron, cinco, diez, quince, veinte, cien veces, asesinos blancos, vomitabas
y aun profanada, no delatabas, no llorabas, nada nos cambiaba.


Gritaba el golpeador, el gran dios de los genuinos zánganos,
colega de los brutos sin substancia,

a los desarropados con miedo,
dueño feroz de esa luz incesante con que trataron de desnudarte el alma.


No nos fusiles, no nos golpees, ya basta, mataste tu inocencia,
no dejes que te escupa quien tú mates; el amante te abraza,
los padres te suplican, el centinela tiembla, y cuenta: otra vez
hasta tres, y vuelas: otra vez paloma y rojinegra, vestida de mil soles.
No la embarace, no la roce, no la hiera, mejor mátela, Coronel, y la embaraza,
la roza, la hiere, es una niña, gime, sangra, se abomina, y la hiena… la mata

Subiremos otra vez las escaleras adonde el sol calienta, la primavera se desnuda,
crecen las sierras y los volcanes rugen, hablaremos de los partos, juntas las manos
jugaremos a jugar que todas somos Madres.Porque nací persona.


Londres, Febrero 2003
Marta Zabaleta
mzabaletagood@gmail.com


N. de la R.: En las próximas actualizaciones publicaremos mas poemas que nos ha enviado desde Londres gentilmente Marta Zabaleta.