domingo, 28 de enero de 2007

Un poema de Gabriela Delgado

Remitente

Cobarde y perezosa
como para mostrarme sin escudo.
Descamada.
Para exhibirte los jirones de mí misma.
No vuelco en estas hojas
la cara interior que adivinas
ni la lágrima que nació del vacío.

Protejo el sueño que aún sueño
para no volverme una sombra
ni una pagana del amor descreída.
El jazmín aún conserva su perfume.

Aún puedo encontrar la palabra mañana
o eso intento.
Aún puedo dar vuelta el olvido
y escribir en el reverso un remitente:
un SOY YO, así como lo adivinas
y la otra que se escribe gota a gota.


Gabriela Delgado
agualunagd@yahoo.com.ar
http://usuarios.lycos.es/skorpiona/gabriela_delgado.htm

2 comentarios:

Avesdelcielo dijo...

Todos tenemos trastiendas que un remitente no alcanza. Quzás sea la manera de protegernos.
Maravilloso decir poético.
MARITA RAGOZZA

Jorge dijo...

Realmente buenísimo desde todo punto de vista. ¡Felicitaciones!
Un abrazo,

Jorge Orozco