martes, 24 de junio de 2008

Alvaro Yunque: Hombre esencial


Hombre de pie

Sólo el que enfrenta su destino sufre:
Mas vale un hombre en pie,
de pie en el llano,
que un hombre de rodillas en la cumbre.

de "Hombre Esencial"
Libro inédito (1947)

Su vida:

1889
Alvaro Yunque, seudónimo de Arístides Gandolfi Herrero, nace el 20 de junio en la ciudad de La Plata, Argentina. Hijo de Adán Gandolfi, nacido en Milán, y de Angelina Herrero, argentina de varias generaciones.

1896
Sus padres se trasladan a Buenos Aires, donde Yunque se radica definitivamente. Hasta el año 1928 vivió en la calle Estados Unidos 1822.

1901
Ingresa al Colegio Nacional Central (ex Colegio San Carlos fundado por el Virrey Vertiz).

1908
Ingresa a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad de Buenos Aires donde cursa Arquitectura.

1913
Poco antes de graduarse abandona los estudios y define su vocación literaria volcándose a las letras y al periodismo.

1922
Se convierte en uno de los más ruidosos animadores de la generación del ´22 (1922) y define en esta década el verdadero sentido popular de su literatura. Colabora en el diario anarquista La Protesta y dirige el suplemento literario del periódico socialista La Vanguardia en sus primeros tiempos. Dirige la Revista Rumbo y es asiduo colaborador de las revistas Campana de Palo, Claridad y Los Pensadores desde las que ejerce el periodismo militante.

1924
Publica su primer libro Versos de la calle. Roberto Payró le hace una crítica elogiosa en La Nación y Yunque lo visita y comienza una amistad que se prolonga hasta la muerte de Payró en 1928. Colabora en diarios de la época: Crítica, La Nación, La Prensa y en algunos de Montevideo (Uruguay), Rosario y La Plata. Se publican sus cuentos en los cuales los personajes son animales. Muchos de esos cuentos integran hoy el libro Animalía ­ Editorial Alfaguara - Buenos Aires - 2000.


1925
Aparecen sus primeros libros de cuentos: Zancadillas y Barcos de Papel, este último obtiene un premio municipal.

1929
Contrae matrimonio con Albina Gandolfi. Tuvieron dos hijos: Adalbo y Alba, y tres nietos: Andrea, Michel Alvaro y Carolina Leila.

1930
Acentúa su intención crítica durante la denominada década infame. Publica Nudo Corredizo, La O es Redonda y Poemas Gringos.

1935
Colabora en la revista Caras y Caretas y por su intermedio se vincula con Viana, Francisco Grandmontagne, Charles de Soussens, Leopoldo Lugones, Manuel Ugarte, Horacio Quiroga, José Ingenieros, Correa Luna, Ricardo Rojas, Florencio Sánchez, Evaristo Carriego y otros.

1940
Durante la segunda guerra mundial (1939/1945) se define como antifascista militante. Comienza su investigación histórica sobre el pasado argentino.

1945
Dirige el semanario antifascista El Patriota, actividad que lo llevó a la cárcel y posterior destierro en Montevideo durante la dictadura militar de Edelmiro J. Farrel, presidente de facto de la Argentina (1944/1946).


1946 a 1960
Se concentra en la investigación histórica . Publica Alem, el Hombre de la Multitud; Breve Historia de los Argentinos, Calfucurá. El Cacique de las Pampas y otros ensayos históricos.

1960
La Academia Nacional del Lunfardo lo designa Académico de Número por sus estudios e investigaciones. Publica La Poesía Dialectal Porteña.

1961 a 1975
Se publican y reeditan muchos de sus libros de poesía, cuentos y estudios históricos. Esta es la etapa de mayor difusión de su obra. Sus libros de cuentos se agotan rápidamente y llegan a superar las veinte ediciones.


1975
La Sociedad Argentina de Escritores le otorga el premio Aníbal Ponce por su ensayo crítico Aníbal Ponce o los Deberes de la Inteligencia.


1977
Es censurado por la dictadura militar que sometió al país (1976/1983) y se prohíben y queman sus libros. Tenía entonces 88 años.

1979
Fue galardonado con el Gran Premio de Honor por La Sociedad Argentina de Escritores.

1982
Muere a los 92 años el 8 de enero en la ciudad de Tandil, Pcia. de Buenos Aires, silenciado por la dictadura militar imperante.


Su obra:

Narrativa.
La mayoría de los cuentos de Yunque - como él lo afirmaba - son de y no para niños, como se los califica habitualmente. Sus personajes son frecuentemente niños y adolescentes que provienen de hogares humildes o simplemente de la calle, la que suele ser muchas veces su única escuela.

La característica típica de la vasta producción narrativa de Yunque es el énfasis que pone en el valor de la libertad y del sentido social y solidario, siendo la exaltación de estos valores lo que condujo a la dictadura militar a censurar la totalidad de su obra en 1977.

En muchos de sus cuentos se advierte que el adulto narrador que participa es el mismo Yunque, quien conservó en el curso de su larga vida ese estado de pureza e ingenuidad, propio de los personajes que él amaba y comprendía.

Avanzando en la lectura de sus cuentos, no siempre es posible contener las lágrimas; la emotividad que emana de su obra hace que el lector conviva con las circunstancias de sus protagonistas. Su narrativa emociona, siendo este un fiel testimonio de su arte.


Poesía.
En 1949 Yunque publica una antología poética que abarca su producción de un cuarto de siglo, desde 1924 a 1949. En ella incluye algunos poemas de diez libros publicados y de otros veinte inéditos. En su prólogo dice: "Las fuerzas hostiles contra las que debe luchar toda vida humana me han permitido publicar sólo algunos de mis libros de poesía. Los más, los mejores según mi juicio, permanecen inéditos: De unos y otros espigo para formar esta antología...

Raúl Larra, en su libro "Etcetera" (Editorial Anfora ­1982- Buenos Aires) dice al referirse a Yunque:"Yunque es poeta por ser voz del pueblo, intérprete y anunciador. Desde aquellos lejanos días de su anarquismo tolstoiano en que se declaraba ciudadano del mundo, ha devenido en un escritor de profundo acento argentino. Su idioma tiene connotaciones coloquiales típicamente nuestras, registra los significantes y significados de la rica habla popular."


Teatro.
Dijo Luis Ordaz : Yunque participó en muchos de los intentos realizados en procura de un teatro digno y ha colaborado en la formación y desarrollo del movimiento de escenarios independientes. Sin embargo, si hemos sabido de su maduro talento a través de cuentos admirables y de ensayos y biografías magistrales, su actividad de autor teatral permaneció casi ignorada.
Pocas de sus obras llegaron a escena. Yunque comenzó a publicarlas y así conocimos algunas de ellas, en las que se advierte su destreza en el manejo de la farsa y cierto humorismo satírico que evidencia su honda comprensión humana.

En 1927, junto con Leónidas Barletta, Elías Castelnuovo y Octavio Palazzolo, participó en un intento que denominaron "Teatro Libre" que fracasó. El mismo grupo - sin Palazzolo - realizó un nuevo intento, adoptando el nombre de "Teatro Experimental de Arte" - TEA -. sigla que tenía un sentido para el grupo ya que el nombre acentuaba sus propósitos de rebeldía y alumbramiento.

En el año 1939 participó activamente en la formación del teatro "La Máscara". En su inauguración había un cartel con palabras de Yunque: "El teatro no es un templo, es un taller. Bienvenidos a este taller donde venís a trabajar con nosotros". Esta frase fue recordada por Gorostiza en un reportaje televisivo realizado en Buenos Aires el 19-8-2000: "es la frase que me dio coraje siendo casi un adolescente, para ingresar al teatro La Mascara".

Yunque utilizó los géneros más variados: farsa, absurdo, burlería, comedia, drama, sin dejar de lado el teatro infantil y juvenil. Sus obras estrenadas o publicadas no llegan a treinta, habiendo escrito muchas más.


Teatro estrenado y/o publicado:
Los Cínicos
Comedieta Burguesa
Miguel Cantó
Sonreír
El Hígado y los Riñones
Intrusa
Un Diamante en el Apéndice
El último Tren
Violín y Violón
La Muerte es Hermosa y Blanca
Tres Poetas y un Pan
13.313
Dos Humoristas y Ella

Teatro para niños:
Cinco Muchachos
Somos Hermanos
Los Libertadores
El Perro Atorrante
El Vestido Nuevo
El Hijo de la Paula
Las Mulas de Quimbo
Un Muchacho de San Martín
El Contingente
Ariel y Caliban
Inocentes
Tigre y Zorro



BOEDO Y FLORIDA


DE "LA LITERATURA SOCIAL EN LA ARGENTINA"
ALVARO YUNQUE. 1941. EDITORIAL CLARIDAD. BUENOS AIRES

Alrededor del año 1925, la juventud literaria de Buenos Aires se halló dividida en dos bandos inquietos, combativos, hostiles: Boedo y Florida.

El principal órgano de Boedo era la revista - que más tarde cambio su nombre por el de "Claridad", definitivo - llamada "Los Pensadores". La dirigía Antonio Zamora. ¡ Cuánta juventud tienen aquellos leves y agresivos números de "Los Pensadores"! La vida generosa y fuerte está en ellos a pesar de toda su injusticia, entrando a puñetazos con lo establecido, social y literariamente. Elías Castelnuovo, Roberto Mariani, Leonidas Barletta, Nicolás Olivari, Gustavo Riccio, Juan Guijarro, Alvaro Yunque...; constituyeron el primitivo grupo, al que se agregaron otros más jóvenes. También se editó allá, en la "covacha" de Boedo, "Dínamo" y "Extrema izquierda", y algunos muchachos de Boedo colaboraron en Acción de Arte", "Campana de Palo", en el "Suplemento de La Protesta" y en el "Suplemento de La Vanguardia". Como se ve, allí había anarquistas, comunistas, socialistas y, a veces, sólo liberales sonrosados. El grupo no tenía orientación ideológica, ni estética. Este grupo fue el que, con Octavio Pallazolo de director artístico, y los pintores Fascio Hebecquer y Abraham Vigo como decoradores, inició, bajo el rubro de "Teatro Libre", y por primera vez en Buenos Aires, la constitución de un teatro independiente.

Los de Florida, animados por el poeta Evar Méndez, editaban "Martín Fierro"; también eran colaboradores de "La Nación" y "La Prensa" y fueron de ese grupo los que publicaron "Inicial" y "Proa" y alborotaron los sótanos del viejo Royal Keller con la tumultuosa Revista Oral.

Uno y otro grupo, constituidas "Claridad" y "Martín Fierro" en editoriales, comenzaron a publicar libros.

Inteligentes, bulliciosos, audaces, ¿qué separaba a los jóvenes de esos bandos? Lo que ha separado siempre a todos los escritores: Que los de Boedo querían transformar el mundo y los de Florida se conformaban con transformar la literatura. Aquellos eran "revolucionarios". Estos eran "vanguardistas".

Se gastó buen humor y malas palabras desde ambas riberas. No se transformó el mundo ni la literatura. Pero inquietaron, apedrearon de epítetos el cascaron de muchas falsas reputaciones, y las hicieron sonar a hueco, pusieron de actualidad, otra vez, el debatido tema del "arte por el arte" contra el "arte social", y los de Boedo, hijos de obreros o de la burguesía media, demostraron con el éxito editorial de sus libros de rápida difusión que ya había en Sudamérica un gran publico lector, ansioso de gustar un arte americano en donde palpitase el problema social con sus angustias y sus esperanzas.

Los primeros libros que lanzó la editorial Claridad, y que fueron expresión del movimiento artistico-social del grupo "Boedo", se vendieron por miles. Los libros del grupo "Florida", en cambio, permanecieron inertes en las librerías y su editorial se extinguió, en tanto "Claridad" ensanchaba sus limites hasta adquirir volumen continental.
Artísticamente, ¿de donde provenían los jóvenes de Florida? De Francia, que es de donde han llegado a América sus mayores inquietudes artísticas, desde el romanticismo en adelante, y de los "vanguardismos" artísticos de la postguerra, los que llevaron hasta el paroxismo la formula del "arte por el arte".

Los de Boedo venían de Rusia, y no sólo de sus literatos: Tolstoy y Dostoievsky en primer término, Gorky, Checov, Gogol, Andreiev, Kuprin, Korolenko...,sino también de sus ideólogos: Bakunin y Kropotkine. Y de Marx y Engels. También de Rafael Barrett y González Prada. Esto sin negar la influencia que los franceses ejercían sobre todos.
Ya lo dije: el grupo no era homogéneo. Y así fue que, al correr de los años, algunos aparecieron en Florida; otros de Florida, sintiendo complicarse su inquietud artística con la de la justicia social, se aproximaron a Boedo. La muerte, el silencio y la vida hicieron lo demás. El grupo de Boedo - como el de Florida - se disgregó. Pero su existencia tuvo un significado: Por primera vez en Buenos Aires - y no es difícil que en la América hispana - el arte ideológico, con preocupaciones sociales, se había concretado en un grupo pleno de tumultuosa inquietud y rebeldía ariscada. Nada nuevo traía, en verdad, ya que el arte social se había cultivado desde siempre en el mundo, y aun en la Argentina; pero su vehemencia lo actualizó.

Las dos calles que dieron nombre a uno y otro movimiento, no son meros simbolismos. Florida era el centro de Buenos Aires, la vía de las grandes tiendas, la del lujo exquisito, la calle donde está el Jockey Club y donde una clase social - y sus acólitos - exhibía su cotidiano ocio. (Ya también esto ha desaparecido en este perpetuo transformarse de Buenos Aires). Boedo era el suburbio chato y gris, calles de boliches, de cafetines y teatrejos refugio del dominical cansancio obrero, calle que nunca tuvo poeta suntuoso que le cantara, calle cosmopolita, ruidosa, de futbaliers, guaranga, amenazante...
Florida tenía pasado, tradición porteña. Boedo era lo gringo, lo importado, lo actual.

Florida alzó como demostración de arte el bello libro de Ricardo Güiraldes, un escritor de generaciones pasadas: "Don Segundo Sombra", y que no era, en rigor, una exhibición de arte por el arte, pese a sus sutilidades y primores de estilo. También expuso las paradojas de Macedonio Fernández.
Los de Boedo demostraron los sangrantes libros de Rafael Barrett, ¡ tan corajudos y que bien escritos!: ¡eso era arte social! Y como Roberto Payró, el que había escrito "Marcos Severi" y los "Cuentos de Pago Chico" y "Las Divertidas Aventuras del Nieto de Juan Moreira", tan plenos de realidad cuanto condenatorios de la politiquería burguesa, acababa de regresar de Europa, nimbado de heroísmo periodístico, los de Boedo se acercaron a Payró.
¿Otros maestros argentinos?: Para Boedo, tal vez algo de Almafuerte o de Carriego o de Florencio Sánchez.

En Florida, con respecto a la literatura local precedente, quizás fueron más iconoclastas: ellos estaban inventando el arte de escribir en la Argentina.
Quizás Leopoldo Lugones, ya para 1925 todo él entregado al conservadurismo, proclamando "La Hora de la Espada", que a los boedenses repelía por esto, hallaban en los de Florida artífices sin escrúpulos de ideología, admiradores aunque no devotos. Algunos, criollistas, veneraban al "Martín Fierro". Otros lectores casi exclusivos de libros franceses, demasiado sumidos en ultraísmo y dadaísmos, no lo habían hojeado... ( O te sonreían desdeñosos, ¡ gran Hernández!, como a un folletinero que compuso milongas).

En Boedo ocurría lo propio. Algunos con ascendencia criolla, lo admirábamos por instinto poético y porque también sentíamos su protesta antimilitarista; otros, puramente gringos, lo miraban con el gesto que los gringos agricultores, sudorosamente épicos, habían tenido para con el gaucho de la vihuela y el mate.

En cuanto a cultura: los de Florida, seguramente la poseían más extensa e intensa, desde un ángulo exclusivamente literario. No habían perdido su tiempo en mitines, ni en sindicatos, ni en comités, ni en la biblioteca del Partido Socialista (México 2070), encendiéndose la sangre con los libros de la biblioteca Blanca Sempere. (¡Oh, si te estoy agradecido, tu que pusiste, más o menos mútilos, a la altura de mi bolsillo estudiantil, 40 centavos, "El Capital" de Marx o "El Origen de las Especies" de Darwin o "La Ayuda Mutua"de Kropotkine!...).

En suma: Boedo era la calle; Florida, la torre de marfil. Buenos Aires, cerebro de la Argentina, entonces más que hoy, afortunadamente para ésta; vio así, representados por dos grupos turbulentos, excesivos hasta la injusticia, las dos ramas estéticas que, desde el renacimiento, o sea desde que nació al mundo occidental la teoría del arte por la belleza, del arte-forma, se han disputado la posesión del arte. En Florida: los neogrecolatinos, los estetas, los que cultivaban un arte para minorías, hermético y vanguardista. En Boedo: los antimitológicos, los socializantes, los que iban hacia el pueblo con sus narraciones y sus poemas hoscos de palabras crudas, cargadas de sangre, sudor y lagrimas. Los revolucionarios.

Un paréntesis: Los "vanguardismos" estéticos son aparentemente revolucionarios; pero ante la realidad de la vida son reaccionarios: Los gobiernos, los diarios grandes sostenedores de aquellos gobiernos, y la iglesia, cómplice de todos, siempre han acogido con simpatía esos movimientos puramente formales y por los que han escapado gran parte de los ímpetus juveniles de muchas generaciones. En los conventos fue donde más se practicó - sin el talento de Góngora - el gongorismo. En nuestra teocrática Córdoba tuvimos a Luis de Tejeda.

Pero, ¿ por qué no antes de 1925 vio la metrópoli sudamericana un debate "estético" representado por grupos? Simplemente por esto: Porque la lucha social se enardecía porque el conflicto económico polarizaba fuerzas a tal punto que hasta al campo de arte literario llegaba. Ya el mundo había sufrido dos acontecimientos trascendentales: La primera Guerra Mundial y la Revolución Rusa.

La guerra mundial de 1914, con su torpe tratado de Versalles, fue una desencantadora de bobos seudodemocratas. A raíz de ella, muchos rompieron definitivamente las amarras que los ligaban al capitalismo, el pasado. La revolución rusa afirmo a muchos vacilantes, dio la prueba sobre la posibilidad de una revolución de la clase trabajadora y de su capacidad para sostenerse en la dirección del Estado.

El proletariado argentino -como todos- se había llenado de fe en el porvenir. Y la voz de los muchachos de Boedo se levantaba, unida y fuerte, para llevar al verso, al cuento, a la novela, al ensayo, a la crítica y al drama, esa visión de futuro que en las masas del suburbio comenzaba a encenderse.
Los otros, los de Florida, seguían excepticos o enemigos de la luz (groseramente roja - luz de incendio) que se aproximaba.

Unos y otros, aunque se creyeran "colones o hernancorteses" de sus respectivos modos artísticos, tenían antecedentes en la propia Argentina.
Es lo que me propuse historiar en este libro para recordar a los que, desde los albores de la nacionalidad, desde antes de mayo, cultivaron el arte de la palabra escrita considerándola como una útil, fuerte, eficaz, imprescindible herramienta de perfeccionamiento humano.

En mi concepto, este es el gran arte. A él, por instinto, le entregué mis bríos juveniles. En él persisto, aunque ahora por madura convicción reflexiva.
El será - afirmo - el arte de las sociedades del futuro, sin clases todoposeedoras y parasitarias que puedan tener a su servicio artífices uniformados de retórica.



EL MUNDO DE BUENOS AIRES

De LA POESIA DIALECTAL PORTEÑA
Editorial Peña Lillo - Año 1961 - Buenos Aires

Así como la Argentina es un mundo, puede decirse que Buenos Aires – lo es toda gran urbe – también es un mundo. "Buenos Aires es una y es múltiple – escribe donosamente el poeta Miguel Etchebarne – tendida entre la pampa y el Plata, entre la aspereza y la esperanza"… Buenos Aires ha sido siempre una ciudad múltiple, como hecha con retazos de pueblos transformados en suburbios. Ya lo observa así Juan Agustín García en "La ciudad indiana", estudiando la Buenos Aires de la Colonia. Cada barrio es como si fuese otra ciudad. Tiene sus características propias. Belgrano es distinto de Flores, Palermo distinto de Constitución, Boedo distinto de la Boca. Unos son laboriosos y tranquilos, otros, como el antiguo Palermo, son amenazantes, sigilosos. De este barrio, ayer suburbio y hoy centro de la ciudad, llamado antes "Tierra del Fuego", escribe el cronista francés Taullard: "Sus elementos eran quisquillosos y pendencieros. Las serenatas solían terminar a garrotazos y las rencillas a puñaladas". "Después de todo – decía, ingeniosamente, un un viejo caudillo electoral – en la "Tierra del Fuego" tenemos las tres cosas necesarias para la vida de aventuras: Tenemos hospital, tenemos cárcel y tenemos cementerio". Un coplador anónimo resume en un dístico la conciencia que de su temeridad poseía el hombre de ese barrio. Dice:

Hágase a un lao, se lo ruego,
que soy de la Tierra'el Fuego.

El hombre se siente tan bravo que se teme a sí mismo; al parecer teme "desgraciarse" como llamaba el gaucho a la acción de matar en pelea. (Dato curioso: así también lo llama el mujik ruso). Y como Palermo, otros barrios: Nueva Pompeya, Mataderos, frecuentados por gente cuyo propio oficio les ponía el facón en la mano y por reseros que venían de la pampa trayendo hacienda. La Boca es algo muy diferente. Es un barrio de italianos, de genoveses marineros, y ha dado un gran acopio de artistas plásticos. Un visitante italiano escribe sobre este barrio de "yeneises": "Los hombres son en la Boca fuertes y suspicaces, las mujeres no lo sé, porque con hombres así me he cuidado muy bien de conocerlas demasiado. Sé con oda certeza lo siguiente: que en la Boca hallarán muchísimos hombres animosos, pues, también existen, en esa especie de transtíber, una colección de almas fuertes y generosas, de sentimientos evidentes italianos, que en las grandes ocasiones se manifiestan de un modo admirable, porque aquí la población es en gran parte de italianos; pero hay también buena cantidad de bandidos, de cumplidos o fugados de las prisiones patrias, de condenados en rebeldía, de aspirantes al presidio"… Fernando Ressaco escribe esto en 1891 en su libro "En las riberas del Plata". Desde entonces, la Boca, como Palermo, los Mataderos, los Corrales o Puente Alsina se han modificado, por supuesto. Las relaciones mutuas, como que hay más civilización, se han aceitado, los engranajes crujen menos.


Fuente: http://www.alvaroyunque.com.ar/
Nota: en esta página se pueden bajar 13 libros de Yunque en formato PDF.

Perfiles: Manuel Belgrano


Por Francisco Miranda (de la redacción de ARGENPRESS.info)

"Hubo un tiempo de desgracia para la humanidad en que se creía
que debía mantenerse al pueblo en la mayor ignorancia, y, por
consiguiente en la pobreza, para conservarlo en el mayor grado
de sujeción, pero esa máxima injuriosa al género humano se
proscribió como una producción de la barbarie más cruel".
Manuel Belgrano


Abogado, militar, escritor, economista, guerrero de la liberación hispanoamericana. He aquí algunos títulos que definen la personalidad de Manuel Belgrano, hombre consagrado a la justa causa de la Revolución de Mayo. Pero una de sus facetas menos conocidas es la de propulsor de la enseñanza y la educación popular, una línea que continuaría, años después, el sanjuanino Domingo Faustino Sarmiento.

En su autobiografía, señala Belgrano el momento culminante de la Revolución: la creación de la Primera Junta de Gobierno, de la que formó parte. "Apareció una junta de la que yo era vocal -dice-, sin saber cómo ni por dónde, en lo que no tuve poco sentimiento. Pero era preciso corresponder a la confianza del pueblo, y me contraje al desempeño de esta obligación, asegurando, como aseguro a la faz del universo, que todas mis ideas cambiaron, y ni una sola concedí a un objeto particular, por más que me interesase: el bien público estaba a todos instantes a mi sita".

Había nacido en Buenos Aires el 3 de junio de 1770, hijo de Domingo Belgrano Peri, natural de Oneglia, en la Ligura, y María Josefa González Casero. Cursó en Buenos Aires las primeras letras y completó sus estudios en el Real Colegio de San Carlos, donde uno de sus maestros fue el doctor Luis Chorroarín.

A los 16 años Belgrano se traslado a España. En noviembre de 1786 se matriculó en la Universidad de Salamanca y tres años después se graduó de bachiller en leyes en Valladolid, donde se recibió de abogado en 1793. (1)

La influencia iluminista

Los idiomas, la economía política y el derecho público le atrajeron mucho más que el ejercicio de la abogacía. Era lector de Jovellanos, Campomanes, Quesnay, Montesquieu, Rousseau y Filiangieri. Profundamente impresionado por la Revolución Francesa, dice en su Autobiografía: "Se apoderaron de mi las ideas de libertad, igualdad, seguridad, propiedad, y sólo veía tiranos en los que se oponían a que el hombre fuese donde fuese, disfrutara que unos derechos que Dios y la naturaleza le habían concedido".

Al fundarse el 30 de enero de 1794 el Real Consulado de Buenos Aires, Belgrano fue designado secretario perpetuo. Desde ese cargo combatió al sistema comercial monopolista español que respondía a los intereses económicos de los comerciantes de Cádiz y sus asociados o agentes en la colonia.

Sus pensamientos en materia económica quedaron expuestos en memorias que presentó anualmente. En ellas expuso los medios de fomentar la agricultura y la industria (el lino y el cáñamo, etcétera) así como un basto plan de educación política que incluyó la instrucción de las mujeres y escuelas gratuitas para todos. Con el auspicio del Consulado y movido por su prédica, se creó en 1799 las escuelas de náutica y de dibujo.

Belgrano sabía que la liberación de América del yugo español no sólo se lograría con ideas renovadoras. Allí nació el militar, que en 1806 había participado en la frustrada defensa se Buenos Aires contra las fuerzas expedicionarias inglesas, integrando las milicias urbanas. Llamado por Beresford para prestar acatamiento a los ingleses, como lo habían hecho los restantes miembros del Consulado, el patriota se fugó a la Banda Oriental. Después de la Reconquista, ingresó al célebre regimiento de Patricios con el grado de sargento mayor. "Desde ese día -dice en su Autobiografía- me contraje con empeño al estudio de la táctica y tomé maestro que me enseñase el manejo de las armas". Desde esos años data la amistad con otros hombres que jugarían un importante papel durante la independencia: Juan José Castelli, Hipólito Vieytes, Nicolás Rodríguez Peña, Juan Martín de Pueyrredón.

Un militar al servicio de la unidad nacional

Pero no sólo su sable estuvo al servicio de la Revolución, sino que -como San Martín- no quiso desenvainar su espada contra sus compatriotas durante los inicios de la guerra civil.

Belgrano, como San Martín y Pueyrredón, influyó para que el Congreso declarara la independencia en Tucumán, el 9 de julio de 1816. Ese mismo mes, el Congreso lo designó general en jefe del ejército del norte, en reemplazo de José Rondeau que había sido derrotado en la batalla de Sipesipe. Durante tres años, a la cabeza de estas tropas, Belgrano desarrolló una intensa actividad.

En Tucumán trabó relación con Dolores Helguero, con quien tuvo una hija, Manuela Mónica Belgrano, que reconoció en su testamento.

El Directorio le ordenó a Belgrano que avanzara desde el norte sobre Córdoba y Santa Fe, sacudidas por las guerras civiles que el general intentó detener mediante el diálogo con los contendientes, antes que por las armas. En un oficio al gobierno porteño aconsejó buscar la paz con el caudillo Estanislao López, a quien había conocido en la campaña del Paraguay, como sargento de sus fuerzas.

"Es urgente -explicaba Belgrano- concluir esta desastrosa guerra, por cualquier modo… El ejército de mi mando no puede acabarla, es un imposible; podrá contener de algún modo; pero ponerle fin, no lo alcanzo sino por un avenimiento".

Así logró Belgrano que el 12 de Abril de 1819 se firmara un tratado de paz con López, conocido como Pacto de San Lorenzo. Luego marchó a Tucumán, dejando en su lugar al general Francisco de la Cruz. Gravemente enfermo regresó a Buenos Aires, donde muere a las 7 de la mañana del 20 de junio de 1820.

La educación popular

De Condorcet tomó Belgrano la idea de "buscar la igualdad dentro del pueblo de cada nación, mediante la supresión del prejuicio racial o nacional". Ambos propusieron imperiosamente la necesidad de dar instrucción al humilde para sacarlo de la profunda desigualdad social de esos tiempos.

El español que más influyó en el prócer fue Jovellanos y de él tomó el concepto de gratuidad y obligatoriedad de la enseñanza primaria, y el de la necesidad del estudio de las carreras técnicas: matemáticas, dibujo, comercio y náutica, especialmente. También recibió la influencia de Genovesi de quien asimiló el concepto de dar educación a los labradores.

El estado de la escuela y de la enseñanza en la época colonial era lamentable. Relata Belgrano que "no es fácil entender en que ha podido consistir, ni en que consista que el fundamento más sólido, la base digámoslo así, y el origen verdadero de la felicidad pública, cual es la educación, se halla en un estado tan miserable, que aún las mismas capitales se resienten de su falta. Mas es, los ha habido, los hay, es a saber, escuelas de primeras letras, pero sin unas constituciones formales, sin una inspección del gobierno y entregadas acaso a la ignorancia misma".

Continúa su prédica en El Correo de Comercio el 17 de marzo de 1810: "Así pues, debemos tratar de atender una necesidad tan urgente, como en la que estamos de establecimientos de enseñanza, para cooperar con las ideas de nuestro sabio gobierno a la propagación de los conocimientos y formar al hombre moral al menos con aquellas nociones más grandes y precisas con que en adelante pueda ser útil al Estado".

Después de la Revolución, persiste en su política educadora, aun cuando otras tareas más inmediatas -especialmente militares- ocupaban su tiempo. Para combatir el ocio propone trabajar las materias primas de que se dispone la lana, el algodón y "otras infinitas materias que tenemos y podemos tener con nuestra industria, pueden proporcionar mil medios de subsistencia a estas infelices gentes que, acostumbradas a vivir en la ociosidad desde niños, les es muy penoso el trabajo en la edad adulta, y son y resultan unos salteadores o unos mendigos". Para terminar con esa situación expresa: "Hay que crear escuelas gratuitas donde puedan los infelices mandar a sus hijos, sin tener que pagar cosa alguna por su instrucción".

Ejemplo militante

Fiel a los objetivos que había fijado para su vida, estando en Jujuy, al recibir un oficio de la Asamblea Constituyente, en el que se le notificaba de los premios que se le otorgaban -un sable con guarnición de oro y cuarenta mil pesos en valor de fincas pertenecientes al Estado-, agradeció los mismos diciendo: "Cuando reflexiono que nada hay mas despreciable para el hombre de bien, para el verdadero patriota que merece la confianza de sus conciudadanos en el manejo de los negocios públicos, que el dinero, o las riquezas, que éstas son un escollo de la virtud que no llega a despreciarlas, y que, adjudicarlas en premio no sólo son capaces de excitar la avaricia de los demás, haciendo que por principal objeto de sus acciones subroguen el bienestar particular al interés público, sino que también parecen dirigidas a lisonjear una pasión seguramente abominable en el agraciado", y agrega: "he creído propio de mi honor y de los deseos que me inflaman por la prosperidad de la Patria, destinar los expresados cuarenta mil pesos para la dotación de cuatro escuelas públicas de primeras letras". Las escuelas se instalarían en las ciudades de Jujuy, Tarija, Tucumán y Santiago del Estero. Redactó el reglamento que debía regirlas. El artículo 8° puso de manifiesto su interés por la instrucción y por la dignificación del maestro. En las fiestas patronales o cívicas de la ciudad "se le dará -decía Belgrano- asiento al maestro en el cuerpo del Cabildo, reputándosele por un Padre de la Patria".

El hombre constituía para Belgrano el factor esencial de todo proceso económico, social y político, y señalaba en forma permanente las deformaciones que se crean al intentar poner al hombre al servicio de determinados intereses económicos particulares. "Mi ánimo se abatió -expresaba-, y conocí que nada se haría en favor de las Provincias por unos hombres que por sus intereses posponían el del común, sin embargo, ya por las obligaciones de mi empleo podía hablar y escribir sobre tan útiles materias, me propuse al menos echar las semillas que algún día fuesen capaces de dar frutos ya porque algunos estimulados del mismo espíritu se dedicasen a su cultivo, ya porque el orden mismo de las cosas las hiciese germinar".

Pobre y olvidado, veinticinco días antes de su muerte, el mismo día en que se cumplía la primera década de la Revolución, el prócer dictó su testamento. En él encargaba a su hermano, el canónico, del cuidado de "mis escuelas". Así concluyó la existencia de un hombre empecinado en transformar a los habitantes de este suelo, que soñó con escuelas pobladas de niños y de jóvenes. Belgrano nos ha legado algo más que la bandera nacional, nos ha legado una conducta militante al servicio del país. El 20 de junio de 1920, Ricardo Rojas pudo decir con acierto: "Belgrano, el hombre que no sabía mentir, el hombre que no sabía calumniar, el hombre que no sabía doblegarse sino al yugo del sacrificio y del deber".

Nota:
1) Ver: Semblanza de Manuel Belgrano, por Irma B. de Gallino, Editorial Centro de Estudios de Acción Argentina.

Fuente: Argenpress
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Mónica Russomanno: Uno de gallegos


UNO DE GALLEGOS

Tópico significa "perteneciente a un lugar determinado", y se aplica también a los medicamentos de uso externo.

Los tópicos, además, son esos lugares comunes que suelen usarse para el humor, para evitar la fatiga de pensar con mayor profundidad sobre algún tema, para discriminar o denostar a ciertas personas pertenecientes a alguna clase o grupo. Por ejemplo, los ingleses son flemáticos, los alemanes fríos, los latinos fogosos.

Cada tópico tiene una innumerable cantidad de casos para justificarlo. No vienen los tópicos de la nada, sino de hechos verificables en la experiencia. Pero cada tópico, también, tiene un pasado que lo explica.

Los judíos atesoradores de sus monedas, los judíos pendientes del oro escondido en los recovecos de las buhardillas, eran los judíos sin derecho a comprar tierras, siempre a punto de la expulsión, siempre a un momento de tomar los hijos y las monedas para escapar a otra tierra que los dejase por unos años simular ciudadanía. Esas monedas contadas y recontadas eran la posibilidad de futuro para su prole y su nación.

Los "turcos" de Argentina, los regateadores, los que dan el precio según la cara del cliente. Los libaneses, los sirios, los "turcos" comerciantes, vendedores de baratijas, eran los hombres de barbas oscuras que tenían que dormir al descampado, porque matar a un turco no era delito. Sólo les estaba permitido comerciar con chucherías, mientras no resultasen molestos a los cristianos, a la gente de bien.

Los indios y negros sucios, olorientos, estaban confinados a condiciones de miseria en que calentar una olla de agua en el invierno era un privilegio imposible. Y los aborígenes del sur si no se untaban con grasa el cuerpo morían congelados, pero si, eran sucios, inaceptablemente sucios, a nuestros ojos.

Los campesinos ignorantes, bastos, palurdos, tan poco sofisticados. Hasta hace poco tiempo los niños en el campo debían viajar kilómetros para llegar a alguna escuela, y en tiempos de siembra o cosecha debían interrumpir los estudios para ayudar a la familia. Escuela secundaria, si, en la ciudad. Quién pudiera.

Las mujeres débiles, sin capacidad de mando ni de organización ni dirección, menos de dirección de ninguna cosa. Las primeras promociones de universitarias todavía viven, tan reciente es la inserción de la mujer en la sociedad política, económica y académica. Hasta hace unos segundos en tiempo histórico, las mujeres tenían los mismos derechos que un menor de edad o incapacitado mental. Si, no se tienen, nadie les tiene confianza.

Hay muchos, muchos tópicos. Es notable cómo el pensamiento políticamente correcto en estos tiempos se ha hecho carne en la gente, y es cada vez más difícil escuchar que en un discurso se usen despreciativamente los viejos tópicos. Muchos de estos conceptos no tienen, hoy, asidero. Sin embargo, basta una discusión, y no importa sobre qué sea, para que floten los cadáveres que pensábamos fondeados en el río.

Cada insulto de este tipo es un golpe artero que se descarga no sobre la cabeza del adversario, sino sobre su pasado, su familia, su grupo de pertenencia, sus hijos. Son los insultos más fáciles, más dolorosos, más personales. Porque se aplican en la zona donde duele, y se derraman externamente abarcando la pertenencia étnica, social, de género.

Están agazapados detrás de la falsa cortesía, de la débil capa de urbanidad, de la aparente "aceptación gozosa de las diferencias". Subsisten, subyacen, finalmente aparecen.

Me pregunto si la creación de tópicos será una condición humana natural, si será, finalmente, una necesidad el pertenecer a un grupo, y por lo tanto no pertenecer a otro, y por lo tanto creer que ese grupo es peor, y por lo tanto despreciarlo. No lo se.

Llega a mi casilla un chiste de gallegos. Es gracioso. Me digo que es gracioso.


Mónica Russomanno
russomannomonica@hotmail.com

Miriam Cairo: Roma


R O M A

Por Miriam Cairo
Yo tengo la fortuna de pertenecer a las nacidas vivas, en términos de una existencia que contempla esperanzas desaforadas. Por más que lo intentara, no conseguiría nunca evitarme el deseo de hacerme feliz, de concentrarme en la búsqueda de los caminos que conducen a Roma.

No sé si con mis recursos, lograré aclarar los misterios básicos de la humanidad. Para ello hay buscadores oficiales, inquisidores sobresalientes. Yo los he leído. En sus ensayos verídicos se ocupan de personas no imaginarias, porque son las únicas a las que se le pude comprobar el costado biológico de la vida.

En mi caso, yo trazo otros caminos. En términos de los destacados, formaría parte de una "existencia emergente". El mote es una manera de mantenerme con vida, hasta que se les ocurra eliminar las existencias inconvenientes.

Si acaso, usted perteneciera a la clase de nacidas vivas que desean malvivir con su fortuna, sugiero que deje de dibujar líneas demasiado rectas en el camino de su vida. No fuerce su alma por complacer a los que exhiben credenciales no siempre falsas, promueven la higiene mental y el menosprecio de las rutas que conducen a Roma.

Para fortalecer el sabor oriundo de su especie, en desmedro del sabor impuesto por los modelos intachables, podría comenzar por alquilar una película en la que un solo capulí entre y salga de dos bocas. Olvide el catecismo. Deshágase del arnés cultural y concéntrese en la escena. Vea el balanceo tenso del trampolín cuando es suelto por los primeros labios e inmediatamente atrapado por la comisura atenta de la otra boca. No piense en su madre. No paralice la vibración del acto con la palabra "esposa". Sólo ubíquese en esa fracción de segundo en que la flor de nardo queda suspendida en el aire. Imagine la fragilidad momentánea de la vara perfumada, que luego de haber estado al abrigo del hondo paladar y la lengua deleitosa, entra en contacto con el frío y queda a la intemperie. Conmuévase. Compenétrese con la fugaz desolación del músculo que de inmediato experimenta el gozo de ser atrapado en el aire por una segunda boca. No le tema a la condena impuesta al ménage á trois. Piense ahora en la labor de este nuevo paladar, de las comisuras y las mejillas que comen sin morder y engullen sin apretar. Observe el novedoso detalle de la lengua hurgando con curiosidad apetitosa el casquillo perforado. Repare que esta segunda boca, al atrapar en el aire el capulí, también traga los rastros de saliva que dejara impregnada la primera lengua.

No se pregunte si usted lo haría. Olvídese de sí misma. Sólo mire a quienes pueden hacerlo. Sólo goce del acto de mirar. Desoriéntese hasta encontrar el camino abrupto y salvaje que la lleve a Roma.

Recuerde que usted forma parte de una existencia emergente y no tiene que cumplir con los requisitos de las intachables masas no imaginarias. Piense si no sería bueno que todo el mundo se pervirtiera en la felicidad y asuma el peligro de sentirse dichosa. Disfrute la virulenta misión de consentirse y agasajarse. Haga consigo lo que su alma, liberada de tapujos, le pidiera. Conciba todo lo que su feminidad le demandara. Sea imaginativa, sea audaz, sea usted misma. No hay ninguna obligación de parecerse al resto del mundo.

Si acaso, usted no hubiera probado aún su sabor interno, unja los dedos y primero deséeselos, luego, déselos de comer. Beba los hilos que vierte su propia copa. Sienta el aroma de su trémula flor. Aliméntese de sí misma, entrénese en la propia dicha, para luego darse de comer y de beber a quien usted elija. Si antes hubo hombres que poco hicieron por su feminidad, olvídelos piadosamente. Piense en lo feliz que será de ahora en adelante.

De aquí en más, cuando un hombre la bese, la suspenda, la electrice, póngale la mano allí, en el pequeño océano donde usted a solas ha aprendido a navegar. Enséñele el circundante movimiento, la manera en que las manos podrían hacerla naufragar dichosamente.

Una vez en la cama, en el escritorio o en la alfombra, imagínese a sí misma haciendo lo que precisamente esté haciendo: sea la protagonista prodigiosa de su propia obra sensual. Si acaso lo deseara, imagine también a alguien mirándola desde atrás. Exhíbase ante los ojos no presentes. Aliméntese del deseo que usted sabe le está generando a esos seres no reales que han venido a verla temblar. Agite las nalgas para ellos y para quien esté entre sus piernas. Hágalo sucumbir ante el sismo sostenido que provoca su fricción acostumbrada o anal.

Deje que los invitados de su mente hagan a su espalda esas y otras cosas que usted misma pueda inventar. Ni por un segundo crea que algo de lo que ocurre entre ellos y usted pueda ir en contra de lo que ocurre entre el que sucumbe y su boca. Recuerde que usted, ahora forma parte de los que han nacido vivos para malvivir con su fortuna. Y esté segura de que ésta es la clase de caminos que siempre la van a conducir a Roma.

Miriam Cairo
cairo367@hotmail.com

Miguel A. Semán: Balvanera

Balvanera


Por Miguel A. Semán

(APe).- Yo pensaba que de un momento a otro la iban a echar. Que iban a decirle que no molestara a los clientes y se fuera. Pero el dueño del cyber, cómplice o distraído, la dejaba revolotear como una mariposa o como una pulga saltarina entre las computadoras.

Pronto me di cuenta que sólo se arrimaba a los hombres. Los miraba un poco y después se iba. Al rato volvía a rozarlos y volvía a mirarlos para volver a irse.

Tendría once años, cuando mucho.

Al fin llegó mi turno. Se me paró al lado, casi íntima, y me tocó el brazo con la yema de unos dedos donde ya se había gastado la inocencia.

Me pidió cinco pesos. Se los di. Me quedé con los ojos fijos en la pantalla. No quería mirarla. No quería preguntarle el nombre ni los años.

Lucía, escuché.

¿Qué?

Me llamo Lucía, dijo como si me leyera el alma.

Me pregunté quién habría fabricado eso. Esa infancia disfrazada de mujer que estaba intentando seducirme. La miré. Al fin la miré a los ojos. Era dulce y más. Tenía ternura y otro poco de algo que no alcanzaba a ser lo que parecía.

Pensé que si hubiese tenido diez años me habría enamorado locamente de ella. Pero era muy tarde o demasiado pronto.

Rápida. Cortante, así como había dicho su nombre, me clavó las palabras: Lo que podía llegar a hacerme por otros cinco pesos.

No tengo armas para responder a esos ataques. No supe qué decirle. Le di unos billetes y me fui. Pagué y salí a la calle. La dejé sola. Revoloteando. Saltando de un hombre a otro.

Caminé unos metros. En la esquina una mujer de menos de treinta que parecía de cincuenta ofrecía lo mismo por un precio más bajo. Era la cara de Lucía pero con arrugas y sin dientes. Si seguía alejándome de Rivadavia iba a encontrar, seguro, mojones de mujeres, con los mismos rasgos, cada vez más viejas y baratas.

Lucía salió a la vereda, se paró sobre el cordón y miró como si buscara a alguien. De las sombras se desprendió un patrullero. Sigiloso, temible, se deslizó sobre la calle como un yacaré en busca de su presa. Ella lo miró y en sus ojos inmensos se metió la noche.

Me fui. Caminé por Solís hacia Belgrano. Quería entrar en un bar, pedir asilo y agarrarme a una mesa hasta que saliera el sol.

Miguel A. Semán
Fuente: Agencia de Noticias Pelota de Trapo
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Lo que dejaron los piquetes rurales

La protesta de los empresarios del campo empezó a ser reivindicada por algunos intelectuales y políticos como una gesta cívica. Sin embargo, los cortes de rutas conllevaron una dosis de violencia que registra pocos antecedentes en democracia.


Por Fernando Krakowiak

Cuando las rutas todavía estaban cortadas, la protesta de los empresarios del campo empezó a ser reivindicada por algunos intelectuales y políticos como una gesta cívica que se inició por un reclamo sectorial para luego reavivar la discusión sobre el federalismo fiscal, el papel del Congreso y los derechos ciudadanos. Se exaltó la unidad “del campo” como gesto de madurez política y se caracterizó la búsqueda del diálogo, proclamada por los empresarios rurales, como un indicador de responsabilidad frente a la “soberbia”, la “represión” y el “autoritarismo” gubernamental. El flamear de las banderas argentinas y las oraciones ecuménicas que se rezaron en las rutas ayudaron a completar un discurso que busca convertir la protesta agraria en una muestra de civilidad frente al poder central. Sin embargo, el lockout y los bloqueos de rutas de los últimos cien días conllevaron una dosis de violencia que registra pocos antecedentes en democracia. Ni siquiera las organizaciones de desocupados que durante los ’90 cortaron rutas en reclamo de comida y trabajo se animaron a provocar desabastecimiento y suba de precios. Además, durante la protesta actual se impidió el paso de ambulancias, se agredió a embarazadas, se tiraron millones de litros de leche, se balearon camiones y ómnibus, se quemaron pastizales, se incendiaron autos y se intimidó a políticos que no adhirieron al reclamo. En muchos casos no fueron prácticas generalizadas, pero existieron. Lo que sigue es una muestra de lo que también dejó el lockout.

Corte mortal
El 26 de marzo, un piquete de productores agropecuarios en la Ruta 8, entre Canals y La Carlota, le impidió el paso a una ambulancia que trasladaba hacia Río Cuarto a Natalio Porta, jefe de Correo Argentino de Alejo Ledesma. El hombre, de 64 años, había sufrido un infarto y estaba grave. Sin embargo, los ruegos para que se le habilitara el paso fueron infructuosos. “El doctor les pidió por favor a los productores que nos dejaran pasar, pero no se movieron”, relató Dora, la esposa de Porta. Entonces, la ambulancia se tuvo que desviar a un sanatorio de Canals, pero como el lugar no contaba con los elementos necesarios para atenderlo, se lo trasladó nuevamente con la escolta de un patrullero. “Estuvimos cuatro horas dando vueltas hasta que lo atendieron, pero llegó tan mal que empezó a empeorar. Es una injusticia, me siento con impotencia”, declaró su esposa. Porta falleció una hora después de ingresar al hospital.

Agresión a embarazada
El miércoles 11 de junio, Claudio Spallina y Magali Mollar viajaban por Ruta 9 cuando un corte de productores los detuvo en la intersección de las localidades cordobesas de Villa María y Pilar. “Había una persona con una bandera en medio de la ruta. Yo venía agitando un trapo blanco. Freno y les muestro que mi mujer no daba más, estaba con trabajo de parto. Le pego un par de gritos para que me dejara pasar, pero burlándose se paró enfrente de la camioneta”, contó Spallina. En ese momento, esquivó el corte y siguió camino, pero más adelante, en Manfredi, fue interceptado por varios vehículos. “Me tiraron un auto encima. Se bajaron y comenzaron a golpear la camioneta y a agredirnos”, agregó Spallina. “Uno de ellos me dijo que me lo iba a hacer escupir al chico”, recordó Magali. Finalmente los dejaron ir y llegaron a la clínica. “La joven llevaba un embarazo de 39 semanas y estaba muy asustada por lo que les había sucedido en la ruta”, informó el médico Humberto Muntiel. “Gonzalo nació estresado, cuando intentamos realizar el parto normal la mamá no pujaba y el niño empezó a tener signos de sufrimiento, por eso decidimos la cesárea”, agregó. El 14 de junio, Clarín tituló: “Gonzalito, el bebé que nació ‘estresado’ por los cortes de ruta”, junto a un destacado que decía “Final feliz para una familia de Córdoba”.

Ataque a ambulancias
En la localidad santafesina de San Genaro, productores rurales bloquearon el paso de dos ambulancias que trasladaban heridos de un accidente y les rompieron los vidrios. “Todo el personal médico del hospital y la gente de la zona repudiaron ese accionar, hasta nos querían entregar los nombres de los productores para que iniciemos acciones judiciales contra ellos”, afirmó al diario La Capital de Rosario Luis Monti, uno de los heridos que estaba siendo trasladado al momento del ataque. El hecho ocurrió el jueves 19 de junio y el accidente previo al ataque se produjo porque un ómnibus de Empresa Argentina que se dirigía a Tucumán tuvo que agarrar por un camino alternativo en malas condiciones para esquivar un piquete que bloqueaba la intersección de las rutas 34 y 65.

“Guardias Blancas”
En Santiago del Estero también se produjeron hechos de violencia. El miércoles 19 de marzo, Andrés Torres y su familia se toparon con un corte de ruta de productores de la Sociedad Rural de Quimilí, sobre el cruce de las rutas 89 y 92. Andrés retrocedió tres kilómetros y tomó por un camino vecinal alternativo, pero también estaba cortado. Entonces intentó pasar, pero los productores lo increparon. Uno le dio una trompada en el maxilar que lo tumbó al suelo y lo dejó inconsciente. Luego de dos intentos de reanimación, su familia lo llevó al sanatorio Alberdi de la capital provincial, donde quedó internado en terapia intensiva. Entre los piqueteros había empleados de los campos más ricos de la zona. Entre ellos, el jefe de seguridad de una de las estancias. La familia aseguró que los agresores forman parte de las llamadas “Guardias Blancas”, organizaciones creadas por los empresarios para frenar la ocupación campesina.

Leche tirada
Los productores agropecuarios de Emilia impidieron el 13 de mayo el paso de camiones con lácteos de la empresa SanCor. Carlos Meinardi, un productor de esa zona, dijo a Cadena 3: “No los vamos a dejar pasar hasta que los directivos de SanCor expliquen por qué apoyan al gobierno nacional. La gente de SanCor está apoyando al Gobierno. Eso nos parece muy mal. Y por eso sus camiones no van a pasar”. Durante el primer lockout de 21 días ya se había tirado leche y, cuando los transportistas se sumaron a los bloqueos, la situación empeoró. SanCor informó que estaba tirando entre 300 y 400 mil litros de leche por día. Los productores dijeron que eran los camioneros, pero en muchas rutas los piquetes se organizaron de manera conjunta y las responsabilidades fueron compartidas.

Pastos quemados
Durante el conflicto también se produjeron numerosas quemas de campos que llenaron de humo la Capital Federal y otras ciudades. Los dirigentes rurales en todo momento exculparon a los productores, pero hubo seis imputados por los incendios registrados en el Delta. El juez federal de Campana, Federico Faggionato Márquez, consideró al peón rural Sergio Salvador Vera autor penalmente responsable del delito de daño, estrago doloso y contaminación. Los productores Juan Leonardo Medina y Juan Pablo García fueron procesados por los mismos cargos y excarcelados. Mientras que al productor Antonio Pazzaglia y su administrador Jacinto Amantray se los eximió de prisión y siguen siendo investigados.

Transportes baleados
Dos camiones que transportaban hacienda fueron atacados a balazos el jueves 12 de junio. Los casos fueron campo adentro y pasaron prácticamente desapercibidos para los medios de comunicación nacionales. El productor Juan Carlos Carbonari denunció ante la policía que esa madrugada en un camino rural del paraje Las Moras, cerca de Sinsacate, donde se situaba uno de los piquetes más duros, dos camionetas interceptaron al camión jaula con 45 novillos y descendieron varios individuos que dispararon contra el transporte. Uno de los disparos impactó en el parabrisas. Luego, abrieron una de las compuertas del camión y mediante varios disparos espantaron a los animales. El segundo episodio fue denunciado por Jorge Cantonatti, dueño de un frigorífico en Colonia Tirolesa, cerca de Jesús María, quien aseguró que un auto y una camioneta cerraron el paso de un camión con vacas y que sus ocupantes hicieron disparos para obligar al camionero a alejarse del lugar. El día anterior también habían sido atacados seis camiones que transportaban combustible en la localidad entrerriana de Victoria. El 19 de marzo, por su parte, un ómnibus de FlechaBus que viajaba de Tucumán a Buenos Aires fue baleado cerca de las Termas de Río Hondo, en Santiago del Estero. No hubo heridos, pero la bala quedó incrustada en la carrocería. Carlos Santos, vocero de la empresa, indicó que el coche estaba parado en el piquete cuando recibió el impacto.

“Miguelitos”
Los transportistas denunciaron en varias ocasiones a los productores por arrojar “miguelitos” para bloquearles el paso. Sin embargo, el hecho más violento se registró el jueves 27 de marzo en Laboulaye. Durante la mañana, los camioneros liberaron parcialmente la ruta, pero al pasar algunos perdieron el control de sus vehículos y acusaron a los productores de poner los clavos. En ese momento dieron vuelta dos camionetas y les rompieron el campamento. Uno de los camioneros debió ser internado como consecuencia de un infarto. Clara Rafo, presidenta de la Sociedad Rural de Laboulaye, se desentendió de las acusaciones al asegurar que la protesta “se venía desarrollando en forma muy tranquila” hasta que un camionero rompió una rueda “por una mala maniobra”. Ese mismo día también hubo incidentes en Río Cuarto, sobre la Ruta 30, cuando los ruralistas impidieron la salida de un camión desde un frigorífico, hecho que generó un enfrentamiento y concluyó con diez personas arrestadas.

Ni pañales
Un camionero que transportaba pañales fue agredido por un grupo de productores en el cruce de la Ruta Nacional 8 y la provincial 4, en cercanías de la localidad de La Carlota, el lunes 16 de junio. “Los productores arrojaron una rastra para pincharle las cubiertas debajo del acoplado del camión. Pero el camionero siguió y un grupo de productores rurales lo siguió en camionetas para pararlo. Al lograrlo bajaron al conductor y al acompañante y los golpearon”, relató César Seimandi a Cadena 3. “El camión terminó con varios impactos de elementos contundentes y estamos investigando si son producto de disparos de armas de fuego, tal como denunció el camionero” Seimandi.

Auto incendiado
La familia Vaccaro, de Olavarría, denunció que el 3 de junio le quemaron el auto en la puerta de su casa porque en uno de los vidrios tenía una calcomanía con la leyenda: “Soy peronista; estoy con el Gobierno”. “No tenemos militancia en el PJ, apenas somos afiliados, y lo único que hizo mi padre fue pegar un cartel con su idea, sin atacar a nadie, así como otros ponen que están con el campo, y nos hicieron esta barbaridad”, dijo María José Vaccaro. “Es alarmante, porque mi viejo pasa todos los días por el piquete y lo tenían marcado”, agregó.

Fuente: "Identidad Popular", 24.06.2008
identidadpopular@fibertel.com.ar

Opinión: Rubén Vedovaldi


Todas las campanas


Por Rubén Vedovaldi

¿Logrará el periodismo argentino poner en práctica las reformas necesarias en defensa de la pluralidad de voces y la libertad de expresión? ¿Lograremos superar las deformaciones profesionales que llevaron al mundo y al país, globalizados, a los cada vez más concentrados monopolios publicitarios e informativos?

¿Se podrá poner límite a la mentira y a la invasión publicitaria más descarada?

¿Podrá ofrecerles la prensa gráfica, radial, audiovisual y alternativas o informales, a los argentinos y argentinas, más opciones de belleza y de verdad, más diversidad del relato público?

¿Podremos reeducarnos para superar la banalización mauroviálica, la tinellización, la dictadura gusanogiménica del ratting, la competencia feroz por llamar la atención de cualquier manera para sacarle al otro medio un punto de audiencia sin pensar nunca en el radioescucha o televidente o lector como ser humano diferente?



Sin entrar a analizar cómo influye el nivel socioeconómico en lo cultural en cada argentino, desde hace treinta años al presente me parece que la mayoría de la gente en su casa no logra hacerse a través de los medios, un gusto propio en arte y cultura o entretenimiento, y ni siquiera logra hacerse una opinión propia sobre los hechos, madurar una impresión que vaya más allá de las burdas chicanas, del efectismo tremendista, del ping pon de insultos entre los unos y los otros del primer plano que nunca podemos elegir, sino que no nos dejan más alternativa que escuchar o ver o leer la palabra oficial o la palabra de la oposición, Todo Noticias versus Canal 7, Clarín o Página/12, como si en un país de cuarenta millones de personas solamente hubiera uno o dos puntos de vista, uno o dos conflictos, una o dos maneras de pensar, sentir y vivir.

¿Somos consumidores finales o somos actores principales? Somos víctimas de las sucesivas bipolarizaciones que nos limitan y dividen y nos hunden en el monólogo ciego, sordo y mudo? ¿ya no podemos comunicarnos entre nosotros porque al toque salta el insulto, la descalificación, la piña y te corto de rostro, no existís, morite?.



Todo se arma en los medios masivos para tirarlo como petardo o brulote, a favor o en contra. Cuando un movilero televisivo se muestra en la calle preguntándole a cualquiera "a micrófono y cámara libres y abiertos", qué opina sobre tal o cual conflicto, el medio ya va con opinión formada y el editor armará siempre los noticieros o cualquier programa como quiere el poder y no como quisiera el periodista o el pueblo necesita para saber en serio de qué se trata o de qué se miente.

Cuando muestran una mesa en el canal con invitados de diferentes posiciones,

el supuesto moderador ya tiene opinión formada de antemano, y todo se arma a gusto de los anunciantes y según la línea del dueño del medio. No hay honestidad, no hay diálogo ni verdadero debate. Por eso nunca podrán dialogar Mariano Grondona con Hebe de Bonafini, por eso nunca podrán dialogar Carlos Menem con Jorge Lanata,

por eso nunca van a tocar juntos Lito Vitale y Pibes Chorros.

Es más fácil destruir que construir; es más fácil ignorar que comprender. ¿Será más fácil odiar que amar?



En la caja boba se pueden mostrar tetas, culos, se puede decir las cosas más asquerosas o repugnantes, pero no se puede dialogar, no hay ningún lugar para el diálogo o la discusión en serio.

Se puede consumir desde paco hasta éxtasis ante las cámaras y cagarse de risa de cualquier cosa, pero no se puede pensar y dialogar.. Por eso no hay diálogo entre árabes y judíos en la televisión argentina ni hay diálogo de pareja ni hay diálogo entre abuelos y padres o entre padres e hijos. ¿La esquizofrenización mejoa la venta? Solamente hay pasasrela, mirame y me cago en vos o te uso y te abandono.

Es más fácil convocarse para quemarle la casa a un vecino y demolérsela a pedradas porque ha abusado o matado a un menor de edad, pero no se puede reunir a los vecinos para dialogar en serio o discutir sus diferencias sobre graves temas como alcoholismo, tabaquismo, homofobia, drogadicción, analfabetismo, desnutrición, desocupación u ocupación ilegal de viviendas, sistema penitenciario, hospital público, etc.

No se pueden sentar a dialogar dos argentinos sobre un conflicto porque si los dos miran el mismo noticiero o leen el mismo diario o escuchan la misma radio, no hay contrapunto Sin darse cuenta los dos van a repetir la misma opinión calcada, que no es su opinión sino la que le instalaron masiva y acríticamente los medios y así ninguno va a poder aprender nada del otro ni de sí mismo y cada monólogo se empobrece más y más hasta que pasa el tiempo y ya ninguno de los dos se acuerda de nada.



Unos pocos dueños de casi todos los medios deciden qué noticia del exterior van a difundir y cuales no, y qué tema nacional van a tratar y qué temas no, y qué tratamiento le van a dar a cada caso.

Y por lo general el periodismo alienado no le ofrece a la ciudadanía todas las campanas sino siempre blanco o negro, Ford o Chevrolet, Microsoft o Yahoo, Coca o Pepsi, según quienes manijean y maniquean el programa o el canal

Para los medios no hay opinión pública, sólo hay clientes, todo es mercado..

¿Cómo revertimos eso ya que somos los que pagan todo como consumidores finales?



Yo me debo haber vacunado contra el monólogo bi-norma porque no puedo permanecer mucho tiempo oyendo siempre la misma campana y busco otro canal, leo otro diario, otra revista, o trato de escuchar a otra gente. Y muchas veces tengo que cambiar mi punto de vista para no mentir o mentirme o defender lo indefendible.

Internet me permite ampliar la perspectiva. Por ejemplo: cuando puedo, exploro a ver qué dicen los diarios italianos, corriere Della sera u otros, y no importa si no hablan de argentina, lo que vale es que yo amplíe mis estrechos límites conceptuales.

Y después busco al menos dos diarios franceses, le figaro y le monde u otros

Y no importa si no hablan de mi, importa que yo me interese por otros que no son como yo. Y después busco a ver qué dicen los diarios de España, el país de Madrid o el mundo.es u otros menores o busco en diarios de Brasil, o de Chile, de Uruguay, o Portugal o México o Noreteamérica

No entiendo otros idiomas al dedillo pero me esfuerzo por tratar de captar qué eligen decirme y cómo me lo dicen y de allí deduzco qué no me dicen y me pregunto por qué no me lo dicen.



Leyendo diarios de distintas regiones argentinas me doy cuenta de que no hay una sola argentina sino diferentes maneras de ver y vivir y distintos temas.

Cuando alguien por Internet me envía un mensaje de esos que se intentan hacer cadena de movida masiva , y lo veo muy evidentemente parcial, muy a favor de Botnia o de los ecologistas, o muy a favor de los agroesportadores de la bicicleta sojera o muy a favor de Renta para la Victoria , trato de contestar a cada caso con mensajes de lo opuesto, otras campanas, a ver si logramos balancear o superar las parcialidades cerradas que no quieren ni pueden o no saben dialogar o autocriticarse o pluralizar el monólogo..

Me doy cuenta de que la mayoría de la gente sigue atrapada en la polarización cerrada por la plaza del SI o por la plaza del NO, el Congreso del SI o el Congreso del NO.

Si queremos pasar de monopolios informativos a ejercer el pleno derecho a opinar y a escuchar libre y ampliamente todas, TODAS, las opiniones,. hay por delante una incansable tarea pluralizadora, no sólo de los periodistas sino de cada uno de nosotros.

No nos quedemos pegados siempre a los mismos hábitos, tratemos de recorrer toda la ciudad donde vivimos para ver y escuchar, porque cada barrio tiene una mirada diferente y una manera diferente de vivir y contar su suerte o su desgracia..

Tratemos de conocer la provincia en que vivimos y todas las provincias.

Tratemos de superar el prejuicio frente a los extranjeros, especialmente si son de culturas muy diferentes a la nuestra. Tratemos de abrir todas las puertas y ventanas al diálogo, porque donde hoy se cierra un diálogo mañana puede cruzar el cascotazo al cráneo de la criatura o la piña o la puñalada o la bala perdida entre un lado y otro.

Judíos y palestinos se matan unos a otros y no pueden convivir porque desde que unos llegaron a la tierra de otros, no hicieron el esfuerzo voluntario de conocerse unos a otros, no hacen el esfuerzo por tolerar la creencia religiosa diferente, por tolerar el pensamiento económico o político diferente. Y donde primero se cierra el diálogo,

después el lugar del otro se vuelve country o fortín, se levanta el muro, y se fabrican armas y guerras creyendo que hay que defenderse y se gasta más en atacar que en ayudar y después terminan creyendo que hay que exterminar a todos los otros y solución final.



En Sudamérica no hay diálogo entre mapuches y chilenos, no hay diálogo entre tehuelches y argentinos, no hay diálogo entre los argentinos y las pocas naciones aborígenes en extinción y hace quinientos años que no hay diálogo y hubo siglos de guerras o exterminio. Los blancos de clase alta de Bolivia no quieren convivir con los aymaras, los blancos criollos de clase alta del peruano no quieren convivir con los cholos, los blancos de clase acomodada del brasil y de paraguay no quieren convivir con los tupíes o guaraníes o negros de las favelas y los morros.

En nuestro país no hay diálogos con los inmigrantes pobres de origen paraguayo o boliviano. Entre argentinos y chilenos hay prejuicios y malentendidos por falta de diálogo y de tolerancia de puntos de vista diferente y en 1981 estuvimos al borde de una guerra.

El periodismo en manos del poder nos quiere enseñar a criminalizar al excluido, a verlos solamente como una amenaza, como vagos, malvivientes, traficantes, ilegales, contrabandistas, fundamentalistas o carne de redes de prostitución, nunca como ser humano a incluir en igual dignidad entre todos los hombres de buena voluntad que quieran hacer habiotable y convivible este suelo.



El interventor del CONFER viajó a USA para aprender políticas a aplicar aquí para cambiar los vicios monopolistas de los medios de difusión, porque ya

dentro de los Estados Unidos se luchó contra el monopolio de empresas privadas petroleras, luego contra el monopolio en de telefonía, y luego contra el monopolio de los mass media y se está luchando contra el monopolio de Internet.

Cada uno de nosotros puede contribuir para superar la mentalidad masificada y revisar nuestro propio punto de vista, nuestros gustos, nuestras limitaciones. Cada uno de nosotros puede explorar otros lugares y leer o pensar o escuchar otras campanas.

Solamente hay que dejar de creernos el consumidor final, el cliente pasivo, el último orejón del tarro de mierda globalizado.


Rubén Vedovaldi