Tristeza de la luna
sobre el Río de la Plata
Fui luna cuando el lago
era sombra
Destilé plateadas lágrimas
sobre tumbas oscuras.
Los huesos
hoy son néctar
del río correntoso.
Fui luz
sobre cadáveres
sin nombres.
Imploré memoria
y quedé sin cielo.
Hoy bebo
a mis muertos.
Avergüenza mi sed.
Dedicado a la mujer
Nocturna/diurna
destilas oasis en la sed.
Te desarmas en racimos
purificando brotes.
Un útero te ennoblece.
Emanas desdetus senos
el néctar del futuro.
Mujer del ancho cielo
despliega tus brazos
para que seamos tierra.
Gustavo Tisocco
poetaypoesia@hotmail.com
www.paisajedeadentro.com.ar
De "Paisaje de adentro"Ed. De los Cuatro Vientos, Buenos Aires, 2006.
lunes, 14 de mayo de 2007
Virginia Edit Perrone: Desamparo de los días
Desamparo de los días
La tierra no descansa
de sus giros.
Nosotros no descansamos
de los días.
Ni la brizna
ni el polvo
son la muestra del
origen,
no hay motor posible
para esta pausade la pausa,
para este tiempo
sin Dios
que inaugura todas
las preguntas.
Aunque extienda las manos
no hay espaldas en las que reposar
el espanto,
ni pechos para la incertidumbre,
es nuestra la tarea
de ponernos palabras
y que el horror sea un punto
tras un punto sin mirada,
y seguir caminando.
a Pedro Kusmin
Después
No voy a poder llorar miausencia,
ni mirarme en la última
despedida,
ni recordar la lozanía
que fui,
ni llorar sobre mi foto
o disfrutar mi recuerdo
y pensar que existo,
que todavía sostengo
un mundo curvado de
recuerdos que ya no tendré.
No sabré del tiempo,
ni miraré en el calendario
mi fecha final.
Quisiera dedicarme
el último poema
por haberme acompañado
mansamente.
Quisiera despedirme de mí
pero no antes,
después de mi partida.
Virginia Edit Perrone
perronev@infovia.com.ar
weblog: http://virginiaperrone.blogspot.com
De "Desamparo de los días" poemas
Ed. Corregidor, Buenos Aires, 1998.
La tierra no descansa
de sus giros.
Nosotros no descansamos
de los días.
Ni la brizna
ni el polvo
son la muestra del
origen,
no hay motor posible
para esta pausade la pausa,
para este tiempo
sin Dios
que inaugura todas
las preguntas.
Aunque extienda las manos
no hay espaldas en las que reposar
el espanto,
ni pechos para la incertidumbre,
es nuestra la tarea
de ponernos palabras
y que el horror sea un punto
tras un punto sin mirada,
y seguir caminando.
a Pedro Kusmin
Después
No voy a poder llorar miausencia,
ni mirarme en la última
despedida,
ni recordar la lozanía
que fui,
ni llorar sobre mi foto
o disfrutar mi recuerdo
y pensar que existo,
que todavía sostengo
un mundo curvado de
recuerdos que ya no tendré.
No sabré del tiempo,
ni miraré en el calendario
mi fecha final.
Quisiera dedicarme
el último poema
por haberme acompañado
mansamente.
Quisiera despedirme de mí
pero no antes,
después de mi partida.
Virginia Edit Perrone
perronev@infovia.com.ar
weblog: http://virginiaperrone.blogspot.com
De "Desamparo de los días" poemas
Ed. Corregidor, Buenos Aires, 1998.
María Griselda García Cuerva: El mar
La bruma cubre las olas
que llegan hasta la orilla
agitándose con locura
sobre la arena dorada.
El viento las abraza
con sus brazos gigantescos,
la noche feliz celebra,
el solitario cielo sonríe.
El susurro del agua
distrae a los pescadores,
no encuentran sus anzuelos,
buscan entre la espuma.
El misterio se cruza
con el mágico encanto,
el mar es un paraíso,
sueñan los amantes.
La música de los besos
hace bailar las rocas,
el paisaje tiene brillo,
el amor lo perfuma.
María Griselda García Cuerva
mg_cuerva@yahoo.com.ar
que llegan hasta la orilla
agitándose con locura
sobre la arena dorada.
El viento las abraza
con sus brazos gigantescos,
la noche feliz celebra,
el solitario cielo sonríe.
El susurro del agua
distrae a los pescadores,
no encuentran sus anzuelos,
buscan entre la espuma.
El misterio se cruza
con el mágico encanto,
el mar es un paraíso,
sueñan los amantes.
La música de los besos
hace bailar las rocas,
el paisaje tiene brillo,
el amor lo perfuma.
María Griselda García Cuerva
mg_cuerva@yahoo.com.ar
Laura Caccianini: Cuento y poesía
Cuento
Parte uno
Una noche cualquiera en buenos aires, cualquier terraza y las calles de siempre còmplices regalandole una vìctima mas.No lo ven y el se transforma de a poco en parte del cielo primero, solo el brillo de sus ojos tienen vida, en realidad tienen sed, despues todol es... marmol... como la gargola que yace a su lado. Apenas respira para no ser ni siquiera adivinado.Lleva noches tras una misma presa, tan solo por diversiòn por capricho, para agudizar los sentidos, para romper la rutina, para quebrar su alma antes de arrebatarle la vida.Mariano camina en la noche casi confundiendose con X, confiado como si la oscuridad le perteneciera, se siente seguro inbulnerable, tranquilo en el silencio, sintiendo sus pasos al caminar, no tiene medio,nunca tiene miedo, le teme al dia a la gente comun pero no a la oscuridad ni a las calles humedas y huecas, los pocos transeuntes lo respetan o al menos eso aparentan, èl saluda cuando lo saludan para luego por las espaldas fruncir el seño en un gesto de desprecio, DUEÑO asi se siente y esto es lo que mas fastidia a X que lo observa...lo huele y busca... en silencio el modo mas cruel de terminar con alguien tan insolente.Mariano camina tres cuadras rodea las manzanas y vuelve a empezar, busca con que distraerse,vigila hasta las hojas de los àrboles nada escapa a su mirada en el radio que circunda, pero como todo ser humano en estos tiempo no mira al cielo, las prostitutas sonrien al verlo,lo alagan juguetean con èl dicendole obscenidades, el las saluda gentilmente, un travesti lo desafia y lo insulta interminablemente, se siente violentado, sus manos transpiran su piel se eriza un poco, el travesti alto flaco de cabellera negra y larga se acerca hacia a èl continùa gritandole insultandolo,casi escupièndole la cara, Mariano lo mira tiene los brazos llenos de desprecio y de asco, los odia, la furia empieza a dibujarse en su rostro, sus ojos, se encienden y el travesti en su afan de descargarse no percibe nada.X sin embargo siente cada cambio en el cuerpo de Mariano,salta por los techos hasta quedar en frente de los dos hombres y asi poder observar bien, còmodo en cuclillas se deleita de placer ante la escena, siente el sabor de la adrenalina en sus labios y sonrìe sorprendido con malicia esperando mas...
Parte dos
La soltura del cuerpo de Mariano pasa a ser un recuerdo y poco a poco va convirtiendose en una pared un bloque en el cual ell travesti puede despedazarse en segundos, si el quisiera.
X se maravilla, a pesar de conocer mucha gente y haber matado a cientos, siente que su instinto se despierta fulguroso, caliente y sin control...todo cambia en segundos, mientras sus ojos son fuego contemplando la escena los de Mariano son hielo vacío y el travesti...ve como en un espejo su rostro desencajado por la furia y comienza a trasnpirar sin quererlo, sin calor,sin entender o tal vez entendiendolo todo. Entonces deja de insultar de gritar y empieza a ver la realidad, aunque no sabe bien cuando fue que quedó asi acorralado, y pasa del grito al silencio, a la risa compulsiva y al llanto desesperado como si con él pudiera sacarse a Mariano de encima.
Poesía
no quiero este fuego este trago amargo con el que me invitas a brindar, no quiero descongelar mi cuerpo para que sea asesinado luego con tu indiferencia, no quiero verme abandonada en un estante como un max steel que paso de moda, no quiero tu corazón abierto invitandome a que haga centro con mi arco,no quiero este juego cruel , este abrazo lleno de espinas, estas lágrimas secas, estas horas muertas en las que empiezas a despedazarme por curiosidad,no quiero mis alas encerradas en una jaula de hierro, acalambradas de esperar... Mi copa esta llena de aire, de noche y estrellas de vértigos y adrenalina, las paredes si quisieras podrian abrirse y cerrarse sin necesidad de puertas y no hay dolor, no hay esposas ni balas, estas invitado yo... no quiero este fuego.... TENGO EL MIO.
LAURA CACCIANINI (un vampiro más en la ciudad)
lunadefuego9@hotmail.com
alphacentauris33@hotmail.com
Parte uno
Una noche cualquiera en buenos aires, cualquier terraza y las calles de siempre còmplices regalandole una vìctima mas.No lo ven y el se transforma de a poco en parte del cielo primero, solo el brillo de sus ojos tienen vida, en realidad tienen sed, despues todol es... marmol... como la gargola que yace a su lado. Apenas respira para no ser ni siquiera adivinado.Lleva noches tras una misma presa, tan solo por diversiòn por capricho, para agudizar los sentidos, para romper la rutina, para quebrar su alma antes de arrebatarle la vida.Mariano camina en la noche casi confundiendose con X, confiado como si la oscuridad le perteneciera, se siente seguro inbulnerable, tranquilo en el silencio, sintiendo sus pasos al caminar, no tiene medio,nunca tiene miedo, le teme al dia a la gente comun pero no a la oscuridad ni a las calles humedas y huecas, los pocos transeuntes lo respetan o al menos eso aparentan, èl saluda cuando lo saludan para luego por las espaldas fruncir el seño en un gesto de desprecio, DUEÑO asi se siente y esto es lo que mas fastidia a X que lo observa...lo huele y busca... en silencio el modo mas cruel de terminar con alguien tan insolente.Mariano camina tres cuadras rodea las manzanas y vuelve a empezar, busca con que distraerse,vigila hasta las hojas de los àrboles nada escapa a su mirada en el radio que circunda, pero como todo ser humano en estos tiempo no mira al cielo, las prostitutas sonrien al verlo,lo alagan juguetean con èl dicendole obscenidades, el las saluda gentilmente, un travesti lo desafia y lo insulta interminablemente, se siente violentado, sus manos transpiran su piel se eriza un poco, el travesti alto flaco de cabellera negra y larga se acerca hacia a èl continùa gritandole insultandolo,casi escupièndole la cara, Mariano lo mira tiene los brazos llenos de desprecio y de asco, los odia, la furia empieza a dibujarse en su rostro, sus ojos, se encienden y el travesti en su afan de descargarse no percibe nada.X sin embargo siente cada cambio en el cuerpo de Mariano,salta por los techos hasta quedar en frente de los dos hombres y asi poder observar bien, còmodo en cuclillas se deleita de placer ante la escena, siente el sabor de la adrenalina en sus labios y sonrìe sorprendido con malicia esperando mas...
Parte dos
La soltura del cuerpo de Mariano pasa a ser un recuerdo y poco a poco va convirtiendose en una pared un bloque en el cual ell travesti puede despedazarse en segundos, si el quisiera.
X se maravilla, a pesar de conocer mucha gente y haber matado a cientos, siente que su instinto se despierta fulguroso, caliente y sin control...todo cambia en segundos, mientras sus ojos son fuego contemplando la escena los de Mariano son hielo vacío y el travesti...ve como en un espejo su rostro desencajado por la furia y comienza a trasnpirar sin quererlo, sin calor,sin entender o tal vez entendiendolo todo. Entonces deja de insultar de gritar y empieza a ver la realidad, aunque no sabe bien cuando fue que quedó asi acorralado, y pasa del grito al silencio, a la risa compulsiva y al llanto desesperado como si con él pudiera sacarse a Mariano de encima.
Poesía
no quiero este fuego este trago amargo con el que me invitas a brindar, no quiero descongelar mi cuerpo para que sea asesinado luego con tu indiferencia, no quiero verme abandonada en un estante como un max steel que paso de moda, no quiero tu corazón abierto invitandome a que haga centro con mi arco,no quiero este juego cruel , este abrazo lleno de espinas, estas lágrimas secas, estas horas muertas en las que empiezas a despedazarme por curiosidad,no quiero mis alas encerradas en una jaula de hierro, acalambradas de esperar... Mi copa esta llena de aire, de noche y estrellas de vértigos y adrenalina, las paredes si quisieras podrian abrirse y cerrarse sin necesidad de puertas y no hay dolor, no hay esposas ni balas, estas invitado yo... no quiero este fuego.... TENGO EL MIO.
LAURA CACCIANINI (un vampiro más en la ciudad)
lunadefuego9@hotmail.com
alphacentauris33@hotmail.com
Rubén vedovaldi: Fuimos y Sigo los pasos
FUIMOS
a la quinta más honda
a sonar las castañuelas de hueso
a la del Ñato ajoba todos fuimos
a se acabar derechos sin sumirnos
a consumirnos zurdos sordos cerdos
a bailar la milonga entre magnates
el corte y la quebrada de haber sido
al viento negro fuimos a dormir
porque sí ¿por qué no? por si las moscas
porque es ley porque no hay coima que valga
porque el mosaico la trajo en bandeja
porque el chofer nos dejó justiniano
porque sonó el teléfono y no hay otra
porque salió sorteada la bolilla
bingo banca escalera cartón lleno
de querusa nos fuimos y chau picho
un martes trece nos calzó la Tipa
con un cross de guadaña hasta el ojete
y fuiste alpiste
andá a cantarle al mudo
haciendo zaping, raspando tarjetas,
despuntando aquel vicio de haber sido
bailando con Plisetzkaia o la renga
cagamos fuego amor hasta el carozo
arrivederchi tutti cuantti addio
nos fuimos de profundis a la fosa
con detalles de estilo o sin estilo
la contraparte del soplo divinola contraparte del soplo divino
nos aspiró y andá a agarrarte de algo
calentitos los panchos y la cuerva
pasamos agachados arrastrados
de costeleta a la que te criaste
haciendo guiños cual penao catorce
tocándonos el fiambre unos a otros
mezclados nuestros nombres y las sombras
ya nos rompió la pala igualadora
no vamos a volver ni en estampita
SIGO LOS PASOS
sigo los pasos de mi hermano
soy mujer de la historia sin historia
hija /menor
la par sin apellido
hijastra no deseada
violada madre
la no deseante y sigo
mi hermano va al alcohól
y cae y lo levanto
se incendia en el alcohól en amarga locura
golpea rompe grita y sigo
caigo y sigo
mi hermano va al tabaco y lo acompaño
quema su mala sangre
enferma el aire pobre y lo acompaño
mi hermano vende droga a los más pobres
para los ricos vende
y lo acompaño y cae
baleado apuñalado ahorcado en celda
y lo acompaño al cementerio y cae
la policía pobre contra pobres
tumba y tumba
mi hermano agente
mi hermano indigente
mi gente muerta de no llegar nunca
mi hermano mi hermanastro mi desgracia
entre basura y cacería humana
a malvenderse mula
camello burro va
y lo acompaño paño puño punta
al cartel de la guerra sin cuartel
y lo acompaño
a la escuela no al hospital no a la iglesia no
al trueque sexual vamos
acompaño a sin paño
la nenita en su cama su señoría ría
todo por dos pesos y va
y cuando nada queda por transar
y todo cae y cae
la tierra de la fosa común tapa el cielo
pero tapa el infierno también
y mi hermano que nunca existió
deja de tumbar deja de sufrir
y yo lo sigo
Rubén Vedovaldi
vedonet@netcoop.com.ar
a la quinta más honda
a sonar las castañuelas de hueso
a la del Ñato ajoba todos fuimos
a se acabar derechos sin sumirnos
a consumirnos zurdos sordos cerdos
a bailar la milonga entre magnates
el corte y la quebrada de haber sido
al viento negro fuimos a dormir
porque sí ¿por qué no? por si las moscas
porque es ley porque no hay coima que valga
porque el mosaico la trajo en bandeja
porque el chofer nos dejó justiniano
porque sonó el teléfono y no hay otra
porque salió sorteada la bolilla
bingo banca escalera cartón lleno
de querusa nos fuimos y chau picho
un martes trece nos calzó la Tipa
con un cross de guadaña hasta el ojete
y fuiste alpiste
andá a cantarle al mudo
haciendo zaping, raspando tarjetas,
despuntando aquel vicio de haber sido
bailando con Plisetzkaia o la renga
cagamos fuego amor hasta el carozo
arrivederchi tutti cuantti addio
nos fuimos de profundis a la fosa
con detalles de estilo o sin estilo
la contraparte del soplo divinola contraparte del soplo divino
nos aspiró y andá a agarrarte de algo
calentitos los panchos y la cuerva
pasamos agachados arrastrados
de costeleta a la que te criaste
haciendo guiños cual penao catorce
tocándonos el fiambre unos a otros
mezclados nuestros nombres y las sombras
ya nos rompió la pala igualadora
no vamos a volver ni en estampita
SIGO LOS PASOS
sigo los pasos de mi hermano
soy mujer de la historia sin historia
hija /menor
la par sin apellido
hijastra no deseada
violada madre
la no deseante y sigo
mi hermano va al alcohól
y cae y lo levanto
se incendia en el alcohól en amarga locura
golpea rompe grita y sigo
caigo y sigo
mi hermano va al tabaco y lo acompaño
quema su mala sangre
enferma el aire pobre y lo acompaño
mi hermano vende droga a los más pobres
para los ricos vende
y lo acompaño y cae
baleado apuñalado ahorcado en celda
y lo acompaño al cementerio y cae
la policía pobre contra pobres
tumba y tumba
mi hermano agente
mi hermano indigente
mi gente muerta de no llegar nunca
mi hermano mi hermanastro mi desgracia
entre basura y cacería humana
a malvenderse mula
camello burro va
y lo acompaño paño puño punta
al cartel de la guerra sin cuartel
y lo acompaño
a la escuela no al hospital no a la iglesia no
al trueque sexual vamos
acompaño a sin paño
la nenita en su cama su señoría ría
todo por dos pesos y va
y cuando nada queda por transar
y todo cae y cae
la tierra de la fosa común tapa el cielo
pero tapa el infierno también
y mi hermano que nunca existió
deja de tumbar deja de sufrir
y yo lo sigo
Rubén Vedovaldi
vedonet@netcoop.com.ar
Sergio Borao Llop: Grieta (Celda XI)
Jue, 10 de Mayo, 2007 1:37 am
GRIETA
Esta mañana, mientras examinaba con detenimiento el muro occidental, he descubierto una rendija muy pequeña, casi imperceptible. Al principio pensé que acaso había estado siempre ahí, y de no ser por la minuciosa inspección que, quizá por puro aburrimiento, se me había ocurrido llevar a cabo, jamás la hubiese descubierto.
Sin embargo, a medida que avanzaba la mañana, la grieta fue creciendo poco a poco, hasta que un mínimo rayo de luz se abrió paso tímidamente entre las tinieblas de la celda, dejándome confuso y también, por qué no confesarlo, algo maravillado. La abertura siguió creciendo; así, no tardó mucho en tener el tamaño suficiente para permitirme vislumbrar lo que existía allende los impenetrables muros: Primero fue el pasillo, en el que se alineaban, una tras otra, las innumerables celdas. Después, pude asomarme al patio, y también se veían con claridad, a pesar de la lejanía, las murallas, toscas y grisáceas, que delimitan la prisión, y a los funcionarios que custodian la entrada (Aunque lo lógico sería suponer que lo que tan celosamente guardan es la posible salida, puesto que nunca se oyó que impidiesen la entrada a nadie en este lugar).
Pero la grieta no cesaba de crecer, y ya podían verse a través de ella las calles cercanas, y los coches patrulla que constantemente rondan por los alrededores. Más allá, hacia el norte, levemente alejadas del gigantesco edificio, se veían las modernas casas de dos plantas que delatan la presencia de la Ciudad. En algunas ventanas, la ropa pendía de los tendedores secándose al sol. En otras, había rostros asomados, mujeres aún jóvenes conversando despreocupadamente, niños entregados a juegos inconcebibles desde este lado del muro, hombres silenciosos contemplando el horizonte, formando el centro de un decorado multicolor que se extendía hacia el centro... Todavía más lejos, nacían otros barrios, igualmente animados y bulliciosos; la Ciudad entera se estaba abriendo a mis ojos mientras la grieta seguía creciendo y creciendo. Ya no era sólo la Ciudad, sino toda la comarca, lo que se extendía allá afuera; todo el valle con sus numerosos pueblecitos, y también las sierras, y más allá de todo la gran cordillera, siempre flanqueada por vaporosas nubes y coronada por un destello blanco. No tardé mucho en abarcar, por la creciente rendija, todas las provincias, los ríos, los innumerables prados, los campos repletos de espigas; un poco más y otros países cercanos fueron mostrándome sin pausa sus vastas maravillas. Muy pronto, hasta las más remotas regiones del planeta habían desfilado ante mis ojos.
Creí entonces que la rendija ya se había ensanchado lo bastante como para poder deslizarme por ella hacia la tan ansiada libertad y corrí hacia la luz que lo inundaba todo. En ese preciso instante se cerró por completo, de forma tan brusca como silenciosa, y mi cuerpo lanzado chocó contra la frialdad del muro. No sé si fue por la impresión del violento impacto, pero en medio de la recién restaurada oscuridad me pareció escuchar una voz que decía:
- Esta rendija era sólo para tus ojos. Ahora conoces el mundo exterior. Acceder a él no ha de ser, sin embargo, tan simple.
- Pero ¿qué debo hacer? - pregunté en un gemido - ¿Cuál es mi delito?¿Cuál la pena que debo cumplir?¿Cuándo podré ser libre si es que la libertad no es sólo un sueño...? - preguntas infinita e inútilmente formuladas, que ahora tampoco iban a tener respuesta. La pared volvía a ser un enemigo pétreo e insondable. Tan sólo podía escucharse el eco de mi voz angustiada multiplicándose por todas las esquinas como una burla cruel, como un mal estribillo.
Capítulos anteriores en: http://www.aragonesasi.com/sergio/celda.htm
Sergio Borao Llop
sergiobllop@yahoo.es
http://al-andar.blogspot.com
http://www.aragonesasi.com/sergio
GRIETA
Esta mañana, mientras examinaba con detenimiento el muro occidental, he descubierto una rendija muy pequeña, casi imperceptible. Al principio pensé que acaso había estado siempre ahí, y de no ser por la minuciosa inspección que, quizá por puro aburrimiento, se me había ocurrido llevar a cabo, jamás la hubiese descubierto.
Sin embargo, a medida que avanzaba la mañana, la grieta fue creciendo poco a poco, hasta que un mínimo rayo de luz se abrió paso tímidamente entre las tinieblas de la celda, dejándome confuso y también, por qué no confesarlo, algo maravillado. La abertura siguió creciendo; así, no tardó mucho en tener el tamaño suficiente para permitirme vislumbrar lo que existía allende los impenetrables muros: Primero fue el pasillo, en el que se alineaban, una tras otra, las innumerables celdas. Después, pude asomarme al patio, y también se veían con claridad, a pesar de la lejanía, las murallas, toscas y grisáceas, que delimitan la prisión, y a los funcionarios que custodian la entrada (Aunque lo lógico sería suponer que lo que tan celosamente guardan es la posible salida, puesto que nunca se oyó que impidiesen la entrada a nadie en este lugar).
Pero la grieta no cesaba de crecer, y ya podían verse a través de ella las calles cercanas, y los coches patrulla que constantemente rondan por los alrededores. Más allá, hacia el norte, levemente alejadas del gigantesco edificio, se veían las modernas casas de dos plantas que delatan la presencia de la Ciudad. En algunas ventanas, la ropa pendía de los tendedores secándose al sol. En otras, había rostros asomados, mujeres aún jóvenes conversando despreocupadamente, niños entregados a juegos inconcebibles desde este lado del muro, hombres silenciosos contemplando el horizonte, formando el centro de un decorado multicolor que se extendía hacia el centro... Todavía más lejos, nacían otros barrios, igualmente animados y bulliciosos; la Ciudad entera se estaba abriendo a mis ojos mientras la grieta seguía creciendo y creciendo. Ya no era sólo la Ciudad, sino toda la comarca, lo que se extendía allá afuera; todo el valle con sus numerosos pueblecitos, y también las sierras, y más allá de todo la gran cordillera, siempre flanqueada por vaporosas nubes y coronada por un destello blanco. No tardé mucho en abarcar, por la creciente rendija, todas las provincias, los ríos, los innumerables prados, los campos repletos de espigas; un poco más y otros países cercanos fueron mostrándome sin pausa sus vastas maravillas. Muy pronto, hasta las más remotas regiones del planeta habían desfilado ante mis ojos.
Creí entonces que la rendija ya se había ensanchado lo bastante como para poder deslizarme por ella hacia la tan ansiada libertad y corrí hacia la luz que lo inundaba todo. En ese preciso instante se cerró por completo, de forma tan brusca como silenciosa, y mi cuerpo lanzado chocó contra la frialdad del muro. No sé si fue por la impresión del violento impacto, pero en medio de la recién restaurada oscuridad me pareció escuchar una voz que decía:
- Esta rendija era sólo para tus ojos. Ahora conoces el mundo exterior. Acceder a él no ha de ser, sin embargo, tan simple.
- Pero ¿qué debo hacer? - pregunté en un gemido - ¿Cuál es mi delito?¿Cuál la pena que debo cumplir?¿Cuándo podré ser libre si es que la libertad no es sólo un sueño...? - preguntas infinita e inútilmente formuladas, que ahora tampoco iban a tener respuesta. La pared volvía a ser un enemigo pétreo e insondable. Tan sólo podía escucharse el eco de mi voz angustiada multiplicándose por todas las esquinas como una burla cruel, como un mal estribillo.
Capítulos anteriores en: http://www.aragonesasi.com/sergio/celda.htm
Sergio Borao Llop
sergiobllop@yahoo.es
http://al-andar.blogspot.com
http://www.aragonesasi.com/sergio
Cristina Villanueva: Cuento sin hadas
BarbaAzul y su cuartito secreto.
El polvo sin regreso
entre los dedos de Hansel y Gretel
Y todo tan al sur.
La Bella enamorada de la Bestia
Con su uniforme de gala.
Tan, tan tan, cómo decir tanto.
Cuartito ya no azul.
Cenicienta sin siquiera cenizas de los huesos.
Blancanieves a los pies de los soldados en el hielo.
Ogros y Brujas del Reino del
"no te metás" y "algo habrán hecho".
Volver al sur al antes del cuartito,
a las posibles maravillas de lo humano.
Después es como si un bosque.
Dolor de todo.
Y siempre tan al sur.
Frontera, tango.
Cristina Villanueva
pluma@velocom.com.ar
El polvo sin regreso
entre los dedos de Hansel y Gretel
Y todo tan al sur.
La Bella enamorada de la Bestia
Con su uniforme de gala.
Tan, tan tan, cómo decir tanto.
Cuartito ya no azul.
Cenicienta sin siquiera cenizas de los huesos.
Blancanieves a los pies de los soldados en el hielo.
Ogros y Brujas del Reino del
"no te metás" y "algo habrán hecho".
Volver al sur al antes del cuartito,
a las posibles maravillas de lo humano.
Después es como si un bosque.
Dolor de todo.
Y siempre tan al sur.
Frontera, tango.
Cristina Villanueva
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