martes, 1 de mayo de 2007

Youssef Rzouga: Un rehén del almizcle mexicano

te quiero bis pero aquí
hay demasiado ruido
y, además
todo está totalmente destruido
me recuerda a Eliot
en su "Tierra baldía".

adivina
lo que tengo en la cabeza
arrancar todas las hojas del calendrio
y empezar de cero
te quiero de cero
adivina
lo que tengo
para ti:
una pequeña ciudad de buen talle
que conozco desde que te conozco
con todo lujo de detalle
una pequeña ciudad de cinco
y/o de cinco mil habitantes
libres, rebeldes y acogedores
tú, yo, los demás
y los perros que mueven la cola
cada ser o cada pájaro tiene su propia canción
en esta pequeña ciudad
que parece tan grande
como el llavero

te quiero

uno y uno
son uno
el almizcle "mariano"
me atrae hasta el bosque mexicano
pero tengo dudas sobre la honradez del viento
o sobre la redondez de las cosas

para ti

se adornan las calles
eres la dulce "dueña del mar"
el forro
sobresale de la falda te quiero así
una mujer como un templo
pero tienes que descolgar
este cuadro todo negro

Youssef Rzouga - Túnez
youssef.rzouga@gmail.com

Miguel Ángel de Boer: Catorce destellos

CATORCE DESTELLOS (*)
(y uno mas)

Cuando las fauces del abominable horror
hincó su fetidez maligna
rasgando a la patria gimiéndola
enmudecida
espantada
indiferente
los pétalos comenzaron a olvidar su belleza
la ternura se derrumbó entristecida
y con ella
la alegría
las palabras
los pensamientos
los sueños

Y nos fuimos quedando solos
con feroces pesadillas incansables
indecibles
pavorosas
sin estrellas
ni amaneceres
embotados de dolores indolentes
castañeando nuestras almas
disimulándonos
desmemoriándonos
insiéndonos

La vida parecía morir eternamente
y los besos extenuados
se caían
junto a las miradas aquellas
a pedazos
Fue entonces
Que
catorce destellos
(y uno mas)
catorce corazones
(y uno mas)
iniciaron
con frágiles
pequeños
tenaces
miedovalientes
pasos
en ronda
el retumbo
prodigioso
invencible
de corajes
de dignidades
de justicias
de verdades
y de amor
DE ESE AMOR
que nos acunó
que nos acuna
que nos acunará
por siempre.

Miguel Ángel de Boer
Comodoro Rivadavia, Abril 30, 2002

(*) A las Madres de Plaza de Mayo, a 25 años del comienzo.
Poema premiado en el XIX Congreso Argentino de Psiquiatría, organizado por la Asociación de Psiquiatras Argentinos en el 2003 y publicado en "Poemas y Canciones" Ed. Ultimo Reino - 2003 - Ciudad de Buenos Aires - Argentina
sigmundm@uolsinectis.com.ar
http://al-andar.blogspot.comhttp://www.aragonesasi.com/sergio

Un poema de Oswaldo Roses

S P L E E N

Hoy no son mis ojos sino de los sueños;
de eso que el aire vuela,
de eso que el mar bebe,
de eso que el fuego incendia:
de los sueños.


Hoy no son mis ojos sino de dejar al tiempo
y al ansia,
abandonar como lo primero el nombre.


Donde el silencio -oh- no espera más,
sólo, solamente
el hecho de la dirección de lo imposible.


Donde la verdad no cuela
estúpida
por un vilano.


Ya por allí en que la rosa ha movido lo establecido
y lo ha olvidado en la historia en desvanecimientos
y lo ha desatado en la piel de los invadeables designios.


Hoy no son mis ojos sino de ciega e impredecible nada
o de los sueños.


Oswaldo ROSES
oswaldoroses@yahoo.com.ar
http://caminodepalabras-oroses.blogspot.com/

Marta Zabaleta: A la luz del caminar, cantando

A la luz del caminar, cantando

Dedicado al lobo del Paraná

¿Qué puedo decirte yo, que no lo sepas?
Qué contarte, que no lo hayas oído,
qué cantartesi mi voz no me alcanza
y la noche
me quema entre las sienes la distancia?

Sólo me queda la nostalgia, impía

que vuela con la estrella que se incrusta en la mente
buscando el horizonte, repitiendo los ritos, cruzando el río, la piedra filosofal,
o simplemente, aquel caballo blanco
Mercedes Sosa, Piazzola, los Chalchaleros,
vos, y el estero.

Con las alas que rumbean junto al agua

como cruzando el río de las ansias
sin decirteno te vayas
porque no estás
ni me sirven ya tantas palabras tantas,
ni siquiera las tuyas, para tocar la tierra de mi patria,
aquel pajonal de tierra y cielo
que me educócomo el quebracho
a morirme de pie,y aun cuando ya herida
a galopar en los siglos y en las aguas.

Siempre buscando

buscando en la tormenta de la sangre
o en mi osamenta prendida de escarlata
el trino enternecedor de la calandria adornada con el collar de huevos de la urraca, subida en el árbol paraíso, yo florecida y perfumado
el terraplén,
los ojos bajos
el tren de ida en la mañana,
de madrugadala luz mala,
en las crecidas las mojarras, y en la tarde el sol que iluminaba
otra nueva jornada, el trigo, mares de lino, las vacas, el molino, el girasol, las chatas, tu aguada,
morcilla y pan con mi esperanza
mateando para que juntos
por fin, digamos BASTA.

De una vez y para siempre

BASTA, BASTA

Como afectuosa sombra, sola, bailo
con pasos de ranchera
al pie del muro
adonde quemaremos todas, todos,
las trazas de ese pasado

irreverente y trágico, al ritmo de tu zamba.

Marta Zabaleta
©
Londres, 26 de abril 2007
martitacriolla@yahoo.com.arhttp://boards3.melodysoft.com/app?ID=Shaharazad&msg=2256

En la Placita Serrano con Mirta Molins

Volver

Una plaza tomada
por los artesanos reclamando
sus puestos de venta.
La gente de la noche
amontonada.
Las guitarras sonando en el cordón de la vereda.
Las botellas de cervezas
vacías abandonadas para ser recogidas,
por los cartoneros en la madrugada.
Los taxis a la espera,
de algún pasajero,
la imagen se desvanece
en mi mirada.
Nada se parece a aquellos días
de acrósticos y poesía.
Un policía llevándose a la rastra a un muchachote drogado.
Volvercon un cuerpo mutilado,
una placita tomada por los artesanos,
reclamando el puesto perdido.
La impermanencia marcando la diferencia,
el ayer, el hoy.
Una mañana incierta,
insospechada.
Volver a una Placita Serrano,
no encontrarla,
Buscarla, buscarme,
no hallarla, no encontrarme.

Mirta Molins
lamaquinaliteraria@gmail.com

Fe de erratas

Hemos publicado nuevamente los poemas de María Eugenia Caseiro, ya que en la actualización del mes de abril, por un error en la edición, salieron con fallas omitiéndose algunos epígrafes y versos y sin el encabezamiento que corresponde a cada autor. Igualmente en la que aparece este mes, en algunos de sus poemas, por un problema de configuración del blog, vuelven a darse errores en los espacios que originalmente les dio su autora al escribir los mismos. Pedimos disculpas a la autora por las molestias causadas y asimismo invitamos a aquellos lectores que quieran leer dichos poemas en su formato original a solicitarlos a nuestra casilla de correo electrónico: lamaquinaliteraria@gmail.com y con mucho gusto se los enviaremos en archivo adjunto.
Cordialmente,

Aníbal Jorge Sciorra
lamaquinaliteraria@gmail.com
anisci2003@yahoo.com.ar

Poemas de María Eugenia Caseiro

escapate.

ciento un versos
cuelgan de las perchas/

en vano usar palabras
innovia/ diximia/ yocántaro/

no tengo qué ponerme
sobre este almohadón de huesos/


Piltrafa.

El glande seco de la muerte
ensarta
el hambre
de una sola cornada.


Minúsculo.

Muero en la sal de sus pestañas
mientras llueve en el cartel
que ya no llevo.

Disparo.

Cuando pongo el dedo en el gatillo
el agua se detiene
olvido responder tantas preguntas
el gallo se desprende del reloj
se saltan todos los muelles del piano
y la voz
se dispara de gargantas.

A la hora en que no duermo.

"Que nadie me mire a las tres de la mañana"
Jaime Sabines

A la hora descocida, cruda difícil
en que el ojo descubre otras regiones
no quiero me vislumbre
(traviesa providencia una mujer
de grito atornillado)
desenredar pergaminos.

Paramecio, crisálida,
polilla animal
(plata columpiándose
de su barbilla)
latiendo

Que nadie avizore
mi contar la brevedad
engendrar figuras
lanzarlas al jardín
como reyes de estopa.

A la hora en que no duermo
creo centauros, grifos
guillotinas, abridores...
y hay miedo
en el menguante cercenado
por la mancha de lumbre
detrás de mis pestañas.

Déjenme semántica inconversa

A Alejandro Drewes (Jens)

"Encima de tus heridas las ramas de los nervios se han dormido
y ahora son alas, páginas, oleaje, seres verdes."
Blanca Andreu (Cinco poemas para abdicar)

A pesar
de los páramos rodantes de las horas,
de la mariposa voraz
que afila el precipicio en que temblamos

A pesar
del sudario ceniciento de cartón
sobre el zapato muerto del oro decadente

A pesar
del insomnio y su fertilidad
donde despunta el tiempo y el reloj se apaga

A pesar
del crujir de la peste en la moneda de lo humano

Aún nos queda el verde
en su juego interminable.

María Eugenia Caseiro
buhowriter@hotmail.com