domingo, 4 de marzo de 2007

Miriam Cairo: La autonomía del amor

LA AUTONOMÍA DEL AMOR
Por Miriam Cairo

a Elisa

A mayúscula y B mayúscula almuerzan juntos en X Lucida Console antes del viaje que A mayúscula hará con C mayúscula y d minúscula, para sobreponerse de un complicado año de trabajo y no dejar de cumplir con el rito anual del grupo familiar. A mayúscula ama a B mayúscula pero aun así se esfuerza por mantener un vínculo más o menos saludable con C mayúscula, para preservar el orden emocional de su amada d minúscula.
B mayúscula no emite el chillido huracanado de la queja porque en su momento ella también creyó que el orden emocional de sus letras minúsculas dependía de su capacidad de sostener un vínculo más o menos saludable con la letra mayúscula de rigor.
Según Umberto Eco (1997), sostener un vínculo más o menos saludable puede ser entendido como hecho semiótico. Así, el signo emocional de permanecer en una relación para no causar pesar a un tercero que nada ha hecho para que la realidad de los dos primeros se torne insoportable, es comprendido por el observador según su conocimiento del mundo y por el receptor (B mayúscula), en tanto comparte con el emisor (A mayúscula) una misma percepción del contexto que los coarta. Y puesto que todo signo significa algo, el de sostener un vínculo más o menos saludable, simboliza una tremenda desolación.
La comunicación, como actividad interactiva entre sujetos (Bobes Naves, s/f) presupone un sistema de códigos compartidos. He aquí la razón por la cual B mayúscula interpreta el signo emocional de A mayúscula (sostener un vínculo más o menos saludable) como un acto de respeto al dolor de la letra inocente. Es por ello que cuando B mayúscula brinda en X Lucida Console, levanta la copa y sólo dice "buen viaje, mi amor" en vez de desempolvar el gastado manuscrito del reclamo.
A y B dialogan una misma lengua emocional, esto es que ninguno de los dos está completamente convencido de que la propia felicidad pueda ser construida a fuerza de lágrimas ajenas. Desde este lugar se explica por qué A mayúscula no pudo sostener un vínculo amoroso no convencional con E mayúscula y mucho menos aún, con una F minúscula en vías de mayusculización. En el primer caso, se debió a que E mayúscula creía más en los portazos que en la semiología del amor. En el segundo, en cambio, la F en etapa de crecimiento provenía de una generación que se crió con mascotas virtuales y se educó con los formatos de Endemol: no tenía predisposición a las marañas de la cabeza analítica, el cuerpo selectivo y el corazón despedazado.
La relación que une a A y B no deriva de la reproducción de los modelos formales sino que tiene un sentido especial (explicado por Morris, 1939, en La significación y lo significativo), que consiste en crear su propia referencia, "ya que expresan los mismos valores que crean". Así se afianzan en un lazo afectivo?pasional que se opone al discurso religioso, terapéutico, legislativo y moral de todas las épocas.
Por autonomía del amor entre A y B hay que entender la posibilidad que tienen de organizarse y de crear sentido a través de su propia vinculación original y no condicionados por los signos de las relaciones con las que contrastan. Desde esta perspectiva, la sintaxis (forma) semiológica de esta relación, resulta discontinua y desigual. Efectivamente, tienen como forma de expresión la de los amantes furtivos "pero su contenido no tiene por qué coincidir con la de éstos" (Morris, op.cit.). Es decir que la autonomía del amor deriva del hecho de que A y B se rigen por normas independientes, propias de su ser, de sus lecturas y de sus contemplaciones. La forma amatoria configura a su vez ardorosas normas que acaban en peculiares procesos de semantización: crean su propio kamasutra. Los análisis semánticos que organizan el mundo de A y B, en ámbitos de ternura e incandescencia, tienen como consecuencia hechos privados de carácter específico: practican el turismo erótico apremiados por la realidad del contexto pragmático de los escenarios vigentes.
El hecho amoroso es polivalente semánticamente y admite varias interpretaciones. Al desarrollar y realizar su función erótica, lo hace a través del férvido lenguaje de los cuerpos, convirtiéndolo, en ocasiones, en una finalidad en sí mismo: "La forma (de esta relación) no es otra cosa que la suprema abstracción; la suprema modalidad de la condensación del contenido" en breves espacios físicos y temporales (Lukács, 1966,) es decir, hoteles transitorios, turnos de dos horas, almuerzos en X Lucida Console, o en pueblos aledaños donde nadie los conozca.
Todo significa. Todo es susceptible de aportar o de adquirir un sentido: el llamado, el vino, el mensaje de texto, el nombre del hotel, el horario de encuentro, el mordisco, el silencio que comparten.
El sentido de una relación de amor no es el que de un modo directo puedan proponer las reglamentaciones civiles o religiosas, porque no es una acumulación de razones que procedan de unidades reglamentarias. El sentido único del hecho amoroso concreta su forma al relacionar todo lo que lúdica y generosamente son capaces de arriesgar quienes se aman.
De la relación entre sintaxis (forma) y semántica (significación) nace el sentido y aparece la pragmática (uso). Al analizar el significado, pero sobre todo, el sentido del hecho amoroso que une a A mayúscula y B mayúscula, se hace necesario determinar los marcos ideológicos y las posibilidades reales en los que se da su relación de amor: A y B están vinculados en situación de goce secreto y esto acaba por crear la estructura no convencional del propio suceso.
La Pragmática es una teoría que trasciende el hecho amoroso al ponerlo en relación con las circunstancias que lo rodean y no puede seguir métodos estructurales exclusivamente, según Greimas (1966). Pero es preciso aclarar que la relación de amor que une a A mayúscula y B mayúscula no coincide con el ícono de los amantes (aunque reproduzca algunos de sus rasgos) en el sentido que Pierce le da al signo icónico, ya que todo hecho amoroso carece de referente real puesto que, como ya ha sido dicho, crea su propio referente. La materia (sign?vehicle, o vehículo de signo) de una relación de amor encierra parte de las propiedades de una pareja formalmente constituida y a ella se dirige la percepción ajena cuando ven almorzar en X... a A y B. La estrechez moral, que tiene su raíz en la insoportable prosa de la existencia, suele hacer que el juicio ajeno se fije en la materialidad del hecho amoroso porque carece de herramientas líricas para interpretarlo en su contexto y su semántica irrepetibles.
Así, a partir de la Semiología del amor los matrimonios (sintaxis) en ocasiones contienen el valor semántico de vínculo más o menos saludable, y las relaciones de amor (amantes), contienen un valor semántico privado en el que las circunstancias pragmáticas caen con todo su peso sobre la naturaleza de los actos.
Observamos así que el amor, que constituiría el objetivo casi único de la humanidad, sobrepasa la rígida sintaxis matrimonial y la endeble estructura de los amantes para convertirse en objeto de una semiosis ilimitada.


Miriam Cairo
cairo367@hotmail.com

Santiago Bao: Algunos textos de "Despliegues"


DESPLIEGUES
(antología)



ENFRENTAMIENTOS


Qué manera
de enfrentarme al destino
con un cuchillo
que no corta nada.
Sangran los otoños antiguos
en esquinas
donde se arrastran
heridas abiertas
en combates desiguales
hacia la zozobra
de seguir estando
en el camino.



EL DESVÁN ABANDONADO


Siempre habrá cosas
que nunca dijimos
que cuelgan del destino
como murciélagos de polvo
palabras, larvas
de la memoria
encerradas con mil llaves
en desvanes abandonados
para zurcir
las horas inexorables
del implacable recuerdo.



OH, SIEMPRE


Al fin y al cabo
el alma también envejece
los cansancios arrastran
sedimentos de ilusiones
que sangra el tiempo.
El corazón también envejece
como los soles y los astros;
ese pan de soledad
que habita
las remotas alamedas
y alimenta a los ojos
fatigados de los días.
No sólo el corazón
también envejece el alma,
triste destino
para nuestra ilusión
de eternidades,
como esos sueños
que aún sabiendo vanos
insistimos en soñar
para sentirnos vivos.



MEMORIAS


¿Quién defenderá la memoria
de quienes ya no están
y cada vez más borrosos
se alejan en la distancia?
La casa de mis abuelos
habitada por otros que desconozco
aquella casa con mis tíos
discurriendo alegres en el hilo
del mediodía
de los domingos diáfanos
en que el mundo se asomaba
por un momento a los designios
invisibles de una dicha breve.
Ni siquiera ruinas
casas de la infancia
sino sobre sus cimientos
otras paredes ventanas puertas
otras gentes rostros desconocidos
para arrojar sobre la memoria
la arqueología de los derrumbes lentos,
el desamparo del polvo
y el silencio del corazón
del abismo.



BARROS


Desde aquella vez
en que no quisimos
inclinarnos y tocar
el barro de nuestros zapatos
fue que la misma vida
poco a poco
fue haciéndose intocada
huidiza como las flores
de las despedidas.



POLVO DE MOMIA


De esta materia
se alimenta y envenena
mi sangre
tiempo congelado
en la sequedad
de una memoria
terca
en el polvo insidioso
de los residuos
que restaron del tiempo
no vivido.



MEMORY


El polvo
de la memoria pura
es el terciopelo tierno
la tapicería del humo
de madreperla
la pátina de las fracciones
breves del tiempo
la ilusión del fragmento fino
conque están hechas
las inocencias que valen
las lloviznas dulces.



TIEMPOS MALDITOS


Tiempos malditos estos
en que los esclavos
temen romper sus cadenas
y hasta se preguntan
si son dignos de ellas
el amo y el esclavo
satisfechos
la ilusión perfecta
de un paraíso maldito.



SUPERVIVENCIAS


Morir un poco
cada día
ha sido la manera
de que a esta altura
ya prolongada
me haya mantenido
con vida.



TREGUAS


De cuando en cuando
la vida cambia un poco
y vivimos un poco del todo
en un descanso
de la voracidad del tiempo.
De cuando en cuando
vivimos mucho un poco
y como una levedad
se instala en la sangre
y hasta damos gracias
de haber nacido
calla el pensamiento
y las sombras no pesan
solos desmontando al tiempo
la vida cambia
y vivimos un poco
de cuando en cuando.



ALTAS


Cuando advirtieron
que en mi corazón
moraba la tragedia
pero en mi mente
la comedia
me dieron el alta
en el hospital
para locos.



VOLVEREMOS


Y los libros
y esa columna que se disuelve
en un jardín del otoño
Schubert
lo de las palabras y sonidos
de afuera
que están o se posesionan
de los de adentro
y lo que ya está
que viene de vaya
a saberse cuando
y bueno
el agua que hierve
en la pava
esa carta que llegó ayer
el pasto que asoma
por la ventana
las cuentas por pagar
un amigo
que se está muriendo
así tan de repente
la realidad
que le dicen.



LOS TRUENOS DE LA MEMORIA


Yo también me distraje
camino de la escuela
medias hasta la rodilla
guardapolvo blanco
por una piedrita luminosa
por un brillo
que me hacía retornar
por la calle arbolada
de naranjos amargos.
Yo también sentí el desamparo
de cosas que todavía
no se habían ido del todo
y se incorporaron a las frías
sombras de los desvanes
o los sótanos umbríos
y ahora
se aglutinan reservadamente
para congregarse otra vez.
Yo también oigo los truenos
sobre el río de la memoria
y espero la lluvia
que disipará la última lágrima
sobre la gran Madre Tierra
abierta que desde siempre
aguarda.



Santiago Bao
De "Despliegues" (Fondo Editorial Rionegrino)
santinebao@gesell.com.ar
Villa Gesell, Argentina

Haidé Daiban: Buenos Aires se viste...

BUENOS AIRES SE VISTE…


Buenos Aires se viste de madama bonita
Y se calza los tacos porque tiene una cita,
Ya Corrientes con luces,centellea sus piedras,
Ilumina las noches, esas noches de juerga.
Buenos Aires se abre en esquinas doradas
Y así luce sus pilchas en un día de gala,
Sorprendidos amigos de la noche, la miran
Con flechazos de amante , entre corte y quebrada.
Con su pinta conquista, suspendida en un tango,
Aventura diaria de cantarle a su gente,
A sus calles, sus barrios, con su voz trasnochada,
De su historia mundana de inmigrantes hermanos.
Semillero de taitas y de minas diqueras,
Con su viento aromado de glicina y jazmín,
Suspendida su estrella que titila en las fuentes
Y ese extraño paisaje de damero sin fin.
Un puñal fluorescente y guitarras al viento
Recordando al Morocho, con memoria de ayer,
Y el baldío que espera, soledad de arrabales,
Mientras luce su City, sus ojeras carmín.
Buenos Aires insomne con café y con vino,
Payadora de amores con su nuevo decir,
Ya preñada de tango, sembrará en las plazas
Sus mensajes sublimes con siluetas de ocho,
En las noches de abril.



Haidé Daiban
dhdaiban@arnet.com.ar

Poesía y miniTextos de Cristina Villanueva



Quemadura

El café ha escrito algo sobre el pecho
Una pequeña navaja de calor, fundó la asimetría
Dibujo, pájaro, mariposa, misterio.



Mientras la linea roja está por echarse a volar

El otro se queda entre los encajes

de
su
corpiño

como debe ser-

El que recibió el signo ha descubierto
un paraíso de gotas dulces

En ese cielo los bebés, los hombres
y también las mujeres
que ofrendan sus pechos al hambre de la vida tienen una sonrisa.
Sí, esa sonrisa.


Ella no era atea de maravillas

Ella frota la maravillosa lámpara. Surge un genio alto y fuerte que se tiendea su lado ,se expande para olvidar la estrechez en que estuvo guardado tantotiempo, la roza apenas de mil y una formas y le dice:"No te preocupes tantoen pensar los deseos, esta vez van a ser más de tres"




El jardín que lleva al duelo y a la salida

Estoy escuchando, con un cierto dolor, las ramas del Ficus que caen. Esas hojas que alguno en no se qué reunión me preguntaba si lustro, las que se plateaban en la noche. Uno está solo con lo que pierde, pero puede compartirlo .Uno además no sabe casi nunca la verdad de la tristeza, lo cierto es que es una herida en mi paisaje .Una punta de mirada se va en ellas ¿es por el árbol o por mi? Tendré más luz y pasto, aunque se perderá algo de selva indomable en un pedacito pequeño de ciudad. Recuerdo a Marisa de Giorgo con sus jardines locos. El jardinero me lleva hacia la cordura, pero lo que está, insiste, vuelve a aparecer. Quedan las rosas de altura desmesuradas, algo inadaptado no se domestica tan fácil. De todas formas entra la luz, el sol
¿hay que animarse a cortar para ver mejor? quizá pida hora en la peluquería, todo depende.

Palermo Viejo

Los árboles le ponen su hombro verde a Cortázar
que trepa ,fuma y sueña.
Detrás del Laberinto,
hay un Borges con ganas de Rayuela,
vidente de portones y de lunas de enfrente.

La magia de Palermo ,está en el aire,
en las mujeres que vienen y van a la utopía,
en las vecinas acostumbradas a cuidarlo todo,
y en el enigma que guardan los jardines.

La magia de Palermo está en la plaza,
la murga ,las calles desperezándose de jazmines,
y el gusto de mirar a la fogata
cantarle en tangos –rojos al cemento.

La magia de Palermo está en los jóvenes
que envueltos en las vueltas de la noche
rondan en espirales la mañana

La magia de Palermo está en resistir,
festejar el encuentro del diario y el café,
del sol con el domingo,
en la esquina de Borges y Cortázar
donde todo se cuenta......
Y la memoria perdida de algún patio,
ya se está apalabrando historias por venir.

Locura a pétalos...

Llegó y dijo, hoy no soy Ernesto, soy el pintor loco. Los girasoles que traía parecían irreales por lo desmesurados. Eran como soles abiertos al delirio, ventanas del insomnio. Elegí el más grande de una belleza casi despavorida. Mi amiga me susurró:-vos siempre enloqueciendo a los hombres -.
Me brillaban los ojos que entraban y salían del mar inabarcable .
El malecón era como el borde de un sueño.Tiempo después olvidamos la belleza casi subversiva de las flores en la guardia del hospital donde lo dejamos. Me ayudó a sobrellevar la situación, saber que en el neuropsiquiátrico de Cuba lo iban a tratar bien, pero por sobre todo, lo que me decían mis amigas desde siempre, "ya vas a encontrar otro", si vos “volvés locos a los hombres.”


Celia


Celia buscó llena de esperanzas
El camino que los sueños prometieron a sus ansias

Supo de la lucha cruel y mucha.
y
Llegó a Buenos Aires a vocearse con la vida.

Caminando por sus calles fue encontrando los amigos.

Fue encontrando, la viajera, tesoros en cada esquina.
Fue encontrándose con Celias tan distintas y tan sabias.

Tanto fue lo que ella dio con su gracia madrileña.

Que se lleva la viajera
Amigos, risas y charlas

Que no caben en la valija de regreso para España.

Se lo lleva en las manos, la mirada y seguro que en el alma.
Esperemos que en la Aduana no la paren por exceso de alegrías

Y que nunca se le olviden, y la abrace como a un tango

Esta cosecha de amores que se lleva de Argentina.


Cristina Villanueva
pluma@velocom.com.ar

Poesía de Ricardo Mastrizzo


Bajo los ojos

Bajo los ojos

idas al olvido,
transpiran las cuerdas
alambradas de misterio y soledad
en una tabla
de fresno cansado
o del nogal noble de años

La música que avanza,
ardor en mezcla de azahares,
el poema en que vivo,
no cuestiona palabra ni nombre.




***


La puerta que abro
a los ojos del silbo,
a los pies de mi caballo,
al correr noble de mis perros
leales
cuando llego,
hacen del horizonte
una muerte lejos del mundo
que no conozco.
Allá, donde la sabiduría
de quienes quieren contener
mi libertad amada y armada,
para que no cante
digo basta.




***


AMONTONADOS


Allí asustados miran agrupados,
movidos por el bronce,
la pluma,
los huesos.
Olor brillante,
motín del océano,
amontonado.
Ocre pasivo,
suelo
y sueltas de pájaros.
Un gorrión que imita el canto
de su propio latido.
La pintura desluce en los años
y la cobardía firma con rúbrica humana.
Es tiempo de dejar las piedras,
bajarlas de la espalda.
Amotinar y amontonar
recuerdos depurados,
como al diamante de su barro.
La red platea de peces y las gaviotas
esperan allí
un naufragio de sangre.



***


Se ahogó en el río
la luna,
y en una
túnica
del cielo, bajaron a nacer
los peces.




***


El abrazo queda vibrando
entre la calma y la partida.
Es el abrazo
de las palabras,
entre la penumbra y el día,
y quedamos tendidos
hasta la comarca del verso.



Ricardo D. Mastrizzo
ricardomastrizzo@yahoo.com.ar

Eduardo Lucio Molina y Vedia: Mishi

Mishi

Tigrillo del alba,
asciéndeme desnudo,
lame mi cuello,
acaríciame
con zarpas recogidas.
Seamos cordillera de dulzura,
camino abierto
a recovas de silencio.
Meditación de los cuerpos
sin rituales ni historia,
a contraolvido.
Nada importa
libertad de la ternura.
Albo tigrillo
(salto, garras, fauces),
blanca flecha abalanzada,
cruzas como rayo
confinados recintos.


Lento en la ofrenda,
tu tributo es la rama dorada.
la verde rama inmaterial
que nimba sueños germinales.
Puente de las caricias,
bálsamo de la herida abierta,
eres la piel que vuelve a unir
manos desasidas.
Dulce fiera
en miniatura domada,
buscas las cornisas abismales
y persigues los míseros ratones.
No celebras el trofeo de caza
(manoteas el despojo y lo abandonas).
Aura de lo que no fue,
signo interrogante.
Poner la vida quedó lejos.
Ya no cebo ni presas,
juguetes,
somos tú y yo.
Una noche
te irás por los techos
para no volver.



Eduardo Lucio Molina y Vedia
de "Río Mar Adentro"
© 2004, Eduardo Lucio Molina y Vedia
eduluc_2000@yahoo.com.mx
evaedu@prodigy.net.mx
5 674 9184 (Ciudad de México)

Desde Italia: Un cuento de Silvia Favaretto


Adam&Evelyn
Por Silvia Favaretto

Adam
Yo lo sabía, sabía perfectamente que tenía que terminar así. Hace tres años que la amo, locamente, más allá de cada posibilidad humana, pero no alcanza. No me alcanzó nunca. El hecho de que no me pueda ver, su ceguera, me ha frustrado siempre: una cara increíblemente bonita y unos ojos apagados, sin posibilidad de reconocerse, de reconocerme en una imagen. Quién no conoce su propio rostro no tiene por qué temerle a la muerte. Y ella era así, hermosa, valiente, y ciega.

Evelyn
Supe, desde el primer momento en que tomó mi mano, que estaríamos juntos toda la vida. Mis manos, mis pequeñas manos desgastadas, mi único modo de divisar la vida, los rasgos de las personas, la consistencia de las cosas. Él las tomó entre las suyas. Como si por primera vez hubiera visto luz en la oscuridad que desde siempre me circunda, lo percibí. Su voz fue eso, el elemento más cercano a la luz que conozco y que soy capaz de percibir: la tibieza. Luminoso fue, y así lo imagino, el aliento que tuvo que salir de sus labios. Él me hablaba y yo resplandecía de luz reflejada, aún encerrada en mi oscuridad.

Adam
Han sido tres años de revelación con ella. No habría pensado nunca que una chica no vidente me haría divisar los matices más intensos de todas las cosas. Describirle los colores de las flores, la forma de los caracoles, me ha permitido verlos de veras, por primera vez. Y ella no sabía siquiera que era tan bonita, tan maravillosamente perfecta, en los rasgos. Besarla fue un impulso irresistible, desde el principio, probarla, saber su gusto. Rozar los labios sobre aquellos párpados cerrados, silentes. Fue así que empecé a querer su cuerpo, a advertirlo indispensable para calmar mi ansiedad.

Evelyn
Con él fue la primera vez. No me asustó no verlo, sentí su cuerpo cerca, reconocí su olor, acaricié sus brazos sin temor, me dejé envolver en la sinfonía de su carne. Mi cuerpo nació con él, en aquel entonces. Creí hasta ver el minúsculo estallido de estrellas en la pelvis, un estremecimiento interior como una danza en las venas.

Adam
La muerte no nos tiene que separar. He desgarrado los análisis cuando ella me los pasó, para que los leyera en voz alta. No le dije nada, pero entendió igual. Percibe que lloro sin ver las lágrimas bajar, aunque yo no emita un sonido. Es impresionante. Sonríe y me abraza con la aceptación de quien se lo ha esperado toda la vida. El odio que siento es tan fuerte que tengo miedo de mí. Ella me tranquiliza, me besa, me lame el cuello, hacemos el amor.

Evelyn
Pobre pequeño amado mío, no ha tenido el ánimo de leerme los análisis, pero yo ya lo sabía. Al cuerpo que él me ha hecho reconocer, lo percibo ahora en cada latitud de su superficie. Lo había entendido desde hace tiempo, sólo esperé que la piel no se arrugara, quise quedar intacta para él, porque este cuerpo no es mío, es suyo, se lo debo. No me importa morir. Lo que me fastidia es que muera el cuerpo que, en cambio, debería continuar vivo, con él, por él, como si fuera un trozo de sus elementos. No quiero esperar a volverme fea, quiero que la ceguera también tome el alma, pero que ocurra cuando mi carne todavía es suya, porque le corresponde.

Adam
La aprieto como si la quisiera ahogar y me da rabia, rabia de que se la lleven. No sé qué pecado cometí, pero no creo que merezcamos esto. Ella es paciente. Sólo, me dice, no permitas que este cuerpo que te he donado caiga en ruinas. Me sonríe y me hace una propuesta. Miro sus senos, su barriga blanda, las caderas claras, quedo impasible, la observo.

Evelyn
Sabía que aceptaría, él mismo sabe que es la única forma. De otro modo sería un desperdicio inadmisible. Yo soy suya, tengo que seguir siéndolo. Quiero vivir en él, respirar desde sus narices, observar, a lo mejor, el mundo, tras el cristal límpido de sus ojos. Quiero sentirme en la tibieza de su abrazo carnal y no en la tierra helada, bajo una lápida en un cementerio que no he visto nunca. Él es la única cueva conocida por mis ojos, en su tibieza reconozco mi casa, el lugar dónde quiero vivir para siempre."

Adam
Debió ser así, no tuvimos otra elección. No podría permitir que la enterraran lejos de mí, no podría pensar nunca en su piel clara pudriéndose al frío, sin poder tenerla. Lo elegimos juntos. Sólo insistió en que quería estar consciente cuando empezara. Los primeros mordiscos le arrancaron algún quejido pero repetía "te amo, te amo". Mientras yo más hundía los dientes y tragaba, más sonreía ella, temblando. La alfombra se inundó de sangre y yo la quería como nunca, aún más de lo que podría creer, la quise al punto de devorarla, de insertarla en mi cuerpo porque sólo así estaría en su verdadera morada, para siempre. Lejos de todos, mía, viviendo en mí.


Evelyn
Lejos de quién pudo separarme de él, ahora seré siempre, continuamente, sangre de su sangre, carne de su carne. Tampoco la muerte nos separará.

Silvia Favaretto
silviafava@inwind.it
sitios personales:
www.silviafavaretto.altervista.org
www.elativo.com/silviafavaretto