miércoles, 5 de diciembre de 2007

Leopoldo González: Florecieron las ternuras y otros poemas

FLORECIERON LAS TERNURAS



Florecieron los besos

las garúas con sol

las ternuras

todas las ternuras

las caricias truncas

que no encuentran tu piel

y buscan en ese día

el día

aquel de no hace tanto

ese día tuyo

que fue nuestro

para siempre jamás

el día de todos los milenios

que sin embargo ocurrió

no hace tanto ocurrió

y pervive en los recuerdos

poniendo la piel de gallina

con solo eso

el regalo y la huella



sublime

desde la bruma

desde el soleado y magnifico

cielo de la presencia

sonríe con sonrisa de Gardel

el día que empezamos

a querernos





EL AMOR NO ES PECADO





Nada dijo el Servicio Meteorológico

ni los noticiosos

ni los Servicios de información

ni la radio ni la TV

nada que sepa salio en el diario

ni en la revistas de actualidad

ni los Servicios

ni los porteros

ni los heladeros de Laponia



nadie hablo

más que de las truculencias de siempre

por aquello de que

hay que sembrar el terror

que algo queda



nada dijo ni la memoria ni la desmemoria

ni la responsabilidad ni la irresponsabilidad

ni la negligencia

la ingratitud

ni el desdén

ni el extravío



tampoco el recuerdo o la añoranza



sin embargo y a pesar de todos los silencios

hoy descubrí

como todos los días



que te quiero

te extraño

te necesito



igual que siempre

desde aquella noche del café

de la metafísica

y el pecado



ya se

no lo digas

el amor nunca

es pecado.





COMPAÑERA



a Cristina



No he cantar ni Lilith ni a Eva

ni a ningún personaje real o imaginario

de la historia de la humanidad

me resisto a invocar el nombre

de cualquier otra Mujer en vano

sin embargo compañera te he de nominar

porque eres parte de esa estirpe de luchadoras

que dieron la vida por la idea y la palabra

de las mujeres comprometidas con la ternura

de las que no se callaban de las que se jugaron

sin mezquindades ni odios ni miedos

por un mundo mejor más justo y solidario

de las que sembraron amor donde no lo había

para cosechar amor

no fuiste hecha de barro ni de hueso

fuiste hecha de pasión y sacrificio

de ternura y afectos

hija del hombre de la mujer y del amor

no puedes morir porque eres luz

guía y ejemplo

aunque nunca sepamos dónde

descansan tus huesos

tu cada día renovada ternura

solo el compromiso que adquirimos en la lucha

pudo hacer que te sobreviviera compañera

para dar testimonio de tu ser

y de toda tu dignidad y tu valor

por eso

porque reúnes todas las condiciones

yo te convoco a iluminar

estos y todos mis versos


Leopoldo González
adambuenosaires_44@yahoo.com.ar

Pere Besó: Ritual de gloria

RITUAL DE GLORIA





Ei-mi de fallida:

Maduixars, setí, suor,

cendres…

així refulgeix Ella

com perla de garatge

conquilla grisenca

cavallet de mar

galga a la seua gola

com una decapitació acceptada.

Ara la música de patti smith ens compel·leix

cap a un altre canvi de càrrega de desamor als muscles,

com ella,

amb el dubte ajustat de pereroses margarides.

Plom o suro davant d’ella:

al cantó de la dreta, junts,

al cantó de l’esquerra, junts,

sense pensar en la nit passada:

l’ampolla de frascati en la vidriera de les dents,

la negra vessada brufa les antigues teules amuntegades del desig,

com una massacre de desficis,

més aviat que una verbena de barri obrer

esponjant la seua cara de pany de l’alba,

mentre ella mormola (potada, marró, penja),

tot exhibint-hi l’esplendor del cos en la seua ignorància.

Hauria preferit una llepada de dofí al joc de bitlles,

el rentamans de la pescateria,

les naronges de l’infern de Federico García Lorca,

i jaure amb humits panteixets damunt de la catifa

de la cambra dels somnis

abans de l’arribada dels engrescadors.







RITUAL DE GLORIA





Ei-mi de fallida:

Fresares, satén, sudor,

cenizas…

así refulge ella,

como perla de garaje,

concha grisácea,

caballito de mar,

tascón en su garganta,

como una decapitación aceptada.

Ahora la música de patti smith nos compele

hacia otro cambio de carga de desamor en los hombros,

como ella,

con la duda ajustada de perezosas margaritas.

Plomo o corcho ante ella:

en la esquina de la derecha, juntos,

en la esquina de la izquierda, juntos,

sin pensar en la noche pasada:

la ampolla de frascati en la vidriera de los dientes,

el negro vertido salpica las antiguas tejas amontonadas del deseo,

como una masacre de desazones,

antes que una verbena de barrio obrero

esponjando su cara de paño del alba,

mientras ella murmura (patada, marrón, cuelgue),

exhibiendo así el esplendor del cuerpo en su ignorancia.

Habría preferido una lamida de delfín en el juego de birlas,

el limpiamanos de la pescadería,

la toronjas del infierno de Federico García Lorca,

y yacer con húmedos jadeos sobre la alfombra

de la cámara de los sueños

antes de la llegada de los engrescadores.


Pere Besó
perebesso@hotmail.com

Juan Sagardía: Me mata tu ausencia

ME MATA TU AUSENCIA

Camino hacia el delirio
evitando miradas
que me salvarían
si me encontraran,
pero prefiero el destierro,
porque en mi despertar
el costado de mi cama
se encuentra vacío.

Posiblemente desnaturalice
la imagen de mi suerte
simulando se vea mansa
la luz la fatalidad...

Busco el intervalo
para que no se disperse mas
esa representación mentirosa
que seca mi tinta.

No tomes de mi ser toda el agua
quisiera renunciar a tus brazos
pero si bien quiero y debo
no puedo dejar de amarte
aunque no termine devastado
me duele mas tu ausencia.

ENTELEQUIA

Distinguirme de entre todos
los dolores no puedo
porque de arriba abajo
me consume la raíz de tu ego
intruso ese aluvión de palabras
que juzgan dejando huellas
y estremecimientos.

Cansado de ser entelequia
entre el viento y las sombras
afecto y efecto desigual y doliente
brasa llena presagios inciertos,
con sentimientos desechados.

Ese soy yo a quien tu haces soñar,
mientras otro te abrasa suministrándote su amor.


Juan Ricardo Sagardía
SANTOAMOR
santoamor2005@yahoo.com.ar

Camilo Valverde Mudarra: 2 Poemas

A LA MUERTE DE GARCIA LORCA



Los caballos de nubes aterradas

relincharon rabiosos estertores,

al ver su sangre, abierta por traidores,

tintando las escarchas asombradas.


Los gitanos en fraguas desoladas

blandieron sus martillos vengadores,

y, llorando aquel crimen de impostores,

clamaron sus inquinas soterradas.


¡Ay qué terrible sangre de agria suerte!

¡Qué tremendo su verso allí partido

ya sin rima ni voz que lo revele.


¡Ay el espanto que cubre su hosca muerte

con pálidos azufres del olvido

sin llanto, sin suspiro, que lo vele!




SIN REMEDIO




Las rosas lo supieron ayer.

Las adelfas lo confirmaron

Y las gaviotas lo cantaron

por el mar.

Te quiero sin remedio,

te amo por necesidad,

te quiero con apremio.

Te venero sin más posibilidad

Te idolatro por asedio

te amo sin libertad.

Tu leal veneración,

tu dulce aprecio

me han encadenado,

atrapado,

y sometido.

Si las rosas dejaran

su olor y color.

Si las adelfas cesaran

de mirar al sol.

Si las gaviotas se alejaran del mar.

Yo te seguiría queriendo

y te seguiría adorando.

Y si no pudiera quererte,

yo te perpetuaría amando;

y si me olvidara de tu amor

volvería siempre a quererte,

sin remedio,

por necesidad,

por apremio

con toda fidelidad.



Camilo Valverde-Mudarra y Carrillo
camilovalverde@terra.es
http://camilo.blogcindario.com/
http://blogs.ideal.es/PoemasySonetos/

María Eugenia Caseiro: Poemas

Poema con maracas.


Que se hombren las maracas
que se hombren

y fracturen con ritmo clandestino

mis caderas de mujer.

Que se hombren las maracas

que se hombren

hoy con música fragosa

y masculinen mi piel.



Camaleón sin lazos.


Ese camaleón que nos habita

cuando estamos tan lejos de la casa

crece, no escatima ni una lágrima

apoyado en la corteza de los hombros.

que se han vuelto un parapeto

en el destierro

doble cárcel con brillo de pellejo verde.



Partir.


Volar con zapatos silenciosos

cuando el trono de mis piernas se desplome

en la inercia alguna vez carruaje

en que se pierda el reflejo

malogrado de mis vueltas.

Saber que floreció el carrusel

en el jardín de mis Evas

cuando todos los ombligos de mis hijos

sean árboles y frondas con sus frutos

y hasta sus nidos de pájaros

me cobijen en la tierra.



Desamparo.


Con vestidura de pestes y escarpines viejos

como sabandija o como verso oscuro

sólo la ruptura tiene don de abrigo.


Y es que la ausencia con su anchura de tiniebla

se desgaja a los pies de cualquier calle

rumiando la llave al carcelero de la eternidad

como el perro de la mala suerte

intentando la limosna

hueso cifrado de tumultos.



Coyunturas.


Cómo sujetar este antifaz

que resbala recorriéndome los huesos

hasta el póstumo grillete de la espalda.


Cómo acentuarle las facciones si se escurre

y en otra carrera inteligible

en que apenas soy un nudo, su garganta

me arrebata la memoria

donde yacen laberintos que recurren.


Cómo posponer la brevedad

en el tracto de las sienes

si un troquel de sombras nos dibuja

y es auténtico ese hueco en la mirada.


Y es tan torpe este latido

sin la máscara

que se funde en el engrudo de mi ser.



Perxistencial.


Aún queda la memoria

piélago interior de tiempo,

y está a salvo aquel lugar donde el olvido

no alcanzará jamás las curvas del reloj,

aunque cierre amargamente la cortina

esa infausta eternidad

que es siempre noche.



Maldición.



Me copia interminablemente

el retoño donde prolifero

hasta los retratos.


Si en el fondo

como esa medida en que corro

- sangre vieja -

no estuvieran

las mujeres que me asaltan,

borraría la arcilla del linaje.


Pero abundo sin saber qué hacer

lluevo sinfín como costumbre

lanzada eternamente sobre los espejos.



Voces.


Esa voz que fractura la sombra

y deja por detrás

un humo tan pesado

como si le crecieran piernas

que nos quieren alcanzar

llega, al parecer, desde la noche.


Un cordón invisible sostiene algo de luz,

pero la carga trazada por el miedo

enfunda en barullos otra voz

y por mucho que intente raspar la telaraña

ese agudo silencio, que es de plomo,

corta intenciones en el aire.



Escrivdente.


Era de un dolor abandonado

la caligrafía, aquella dosis

altamente peligrosa

en que apostaba

como un viento enredándosele al cuerpo

la música garabateada

que le salía de los dedos.


Sólo aquel aterrador silencio

le alentaba.



Velada.


Acaso aclimatarse a la contradicción

que aúlla en un retazo de sus ojos

es dejarse lleva por el acaso.

Arrancar el cadáver de raíz

cuesta larga digestión

y en un mechón de la historia

en que enmudece la piel

tendrá que conformarse

sin que surja entre escombros

el abrazo.



Esmalte.


Era novísima y dichosa

invadida de luz

como Eva derramada

en la carátula de la existencia.


Los dientes del espejo

querían arrancarle el corazón,

lanzarlo al caldo de los días,

clausurarle el paraíso entre las uñas.




La otra.


La otra frente a mí se da la vuelta

y una torre de pájaros colapsa.


En su cabeza la fecha pierde el límite

permitiéndole al fin que sea mañana.


Desde sus manos, mis manos

no cesan de copiar pájaros muertos.



María Eugenia Caseiro ©
buhowriter@hotmail.com

Rolando Revagliatti: Textos procurándose compartir

Capturaron en una foto
la imagen del que seré
dentro de 60 años

a 30 minutos
de haber nacido.



*



Nunca
es no funesto
-salteándote-
privilegiarme.



*


¡Hay un relato!

allí

donde relato
que no hay.



*



No crean que duerme ella, pobrecita:
está muerta.



*


La montaña me conmueve

El océano
apenas
me conmociona.



*



Vienes

a mis

males.



*


¡Duerme sus últimos sueños! –se alarma uno
¡Sueña sus últimos durmientes! –se alarma otro.



*



La gota que cae
sobre mi testa
horada la piedra.



*









Rolando Revagliatti
revadans@yahoo.com.ar
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http://www.delagracia.de/vir.htm
http://www.delagracia.de/cororo.
htm

Graciela Wencelblat: Decime

Decíme donde te escondiste amor
así sea en los lugares más extraños
quiero buscarte
puñados de ternura desesperan
los pétalos heridos sangran sobre mí
desapareció el consuelo
los pájaros dejaron de cantar.
La furia del viento redobla
el sonar de campanas
borra todas las huellas.

En esta dimensión desconocida
ayudáme a encontrarte.

desde graciela
NUNCA

Esta vez puedo hablar de distancia
de vacío
un miedo exraño convoca sentimientos
que no entienden nada.

Porque nunca es ahora nunca.
Tengo tanto frío.

desde graciela

Graciela Wencelblat
grawen@fibertel.com.ar