FLORECIERON LAS TERNURAS
Florecieron los besos
las garúas con sol
las ternuras
todas las ternuras
las caricias truncas
que no encuentran tu piel
y buscan en ese día
el día
aquel de no hace tanto
ese día tuyo
que fue nuestro
para siempre jamás
el día de todos los milenios
que sin embargo ocurrió
no hace tanto ocurrió
y pervive en los recuerdos
poniendo la piel de gallina
con solo eso
el regalo y la huella
sublime
desde la bruma
desde el soleado y magnifico
cielo de la presencia
sonríe con sonrisa de Gardel
el día que empezamos
a querernos
EL AMOR NO ES PECADO
Nada dijo el Servicio Meteorológico
ni los noticiosos
ni los Servicios de información
ni la radio ni la TV
nada que sepa salio en el diario
ni en la revistas de actualidad
ni los Servicios
ni los porteros
ni los heladeros de Laponia
nadie hablo
más que de las truculencias de siempre
por aquello de que
hay que sembrar el terror
que algo queda
nada dijo ni la memoria ni la desmemoria
ni la responsabilidad ni la irresponsabilidad
ni la negligencia
la ingratitud
ni el desdén
ni el extravío
tampoco el recuerdo o la añoranza
sin embargo y a pesar de todos los silencios
hoy descubrí
como todos los días
que te quiero
te extraño
te necesito
igual que siempre
desde aquella noche del café
de la metafísica
y el pecado
ya se
no lo digas
el amor nunca
es pecado.
COMPAÑERA
a Cristina
No he cantar ni Lilith ni a Eva
ni a ningún personaje real o imaginario
de la historia de la humanidad
me resisto a invocar el nombre
de cualquier otra Mujer en vano
sin embargo compañera te he de nominar
porque eres parte de esa estirpe de luchadoras
que dieron la vida por la idea y la palabra
de las mujeres comprometidas con la ternura
de las que no se callaban de las que se jugaron
sin mezquindades ni odios ni miedos
por un mundo mejor más justo y solidario
de las que sembraron amor donde no lo había
para cosechar amor
no fuiste hecha de barro ni de hueso
fuiste hecha de pasión y sacrificio
de ternura y afectos
hija del hombre de la mujer y del amor
no puedes morir porque eres luz
guía y ejemplo
aunque nunca sepamos dónde
descansan tus huesos
tu cada día renovada ternura
solo el compromiso que adquirimos en la lucha
pudo hacer que te sobreviviera compañera
para dar testimonio de tu ser
y de toda tu dignidad y tu valor
por eso
porque reúnes todas las condiciones
yo te convoco a iluminar
estos y todos mis versos
Leopoldo González
adambuenosaires_44@yahoo.com.ar
miércoles, 5 de diciembre de 2007
Pere Besó: Ritual de gloria
RITUAL DE GLORIA
Ei-mi de fallida:
Maduixars, setí, suor,
cendres…
així refulgeix Ella
com perla de garatge
conquilla grisenca
cavallet de mar
galga a la seua gola
com una decapitació acceptada.
Ara la música de patti smith ens compel·leix
cap a un altre canvi de càrrega de desamor als muscles,
com ella,
amb el dubte ajustat de pereroses margarides.
Plom o suro davant d’ella:
al cantó de la dreta, junts,
al cantó de l’esquerra, junts,
sense pensar en la nit passada:
l’ampolla de frascati en la vidriera de les dents,
la negra vessada brufa les antigues teules amuntegades del desig,
com una massacre de desficis,
més aviat que una verbena de barri obrer
esponjant la seua cara de pany de l’alba,
mentre ella mormola (potada, marró, penja),
tot exhibint-hi l’esplendor del cos en la seua ignorància.
Hauria preferit una llepada de dofí al joc de bitlles,
el rentamans de la pescateria,
les naronges de l’infern de Federico García Lorca,
i jaure amb humits panteixets damunt de la catifa
de la cambra dels somnis
abans de l’arribada dels engrescadors.
RITUAL DE GLORIA
Ei-mi de fallida:
Fresares, satén, sudor,
cenizas…
así refulge ella,
como perla de garaje,
concha grisácea,
caballito de mar,
tascón en su garganta,
como una decapitación aceptada.
Ahora la música de patti smith nos compele
hacia otro cambio de carga de desamor en los hombros,
como ella,
con la duda ajustada de perezosas margaritas.
Plomo o corcho ante ella:
en la esquina de la derecha, juntos,
en la esquina de la izquierda, juntos,
sin pensar en la noche pasada:
la ampolla de frascati en la vidriera de los dientes,
el negro vertido salpica las antiguas tejas amontonadas del deseo,
como una masacre de desazones,
antes que una verbena de barrio obrero
esponjando su cara de paño del alba,
mientras ella murmura (patada, marrón, cuelgue),
exhibiendo así el esplendor del cuerpo en su ignorancia.
Habría preferido una lamida de delfín en el juego de birlas,
el limpiamanos de la pescadería,
la toronjas del infierno de Federico García Lorca,
y yacer con húmedos jadeos sobre la alfombra
de la cámara de los sueños
antes de la llegada de los engrescadores.
Pere Besó
perebesso@hotmail.com
Ei-mi de fallida:
Maduixars, setí, suor,
cendres…
així refulgeix Ella
com perla de garatge
conquilla grisenca
cavallet de mar
galga a la seua gola
com una decapitació acceptada.
Ara la música de patti smith ens compel·leix
cap a un altre canvi de càrrega de desamor als muscles,
com ella,
amb el dubte ajustat de pereroses margarides.
Plom o suro davant d’ella:
al cantó de la dreta, junts,
al cantó de l’esquerra, junts,
sense pensar en la nit passada:
l’ampolla de frascati en la vidriera de les dents,
la negra vessada brufa les antigues teules amuntegades del desig,
com una massacre de desficis,
més aviat que una verbena de barri obrer
esponjant la seua cara de pany de l’alba,
mentre ella mormola (potada, marró, penja),
tot exhibint-hi l’esplendor del cos en la seua ignorància.
Hauria preferit una llepada de dofí al joc de bitlles,
el rentamans de la pescateria,
les naronges de l’infern de Federico García Lorca,
i jaure amb humits panteixets damunt de la catifa
de la cambra dels somnis
abans de l’arribada dels engrescadors.
RITUAL DE GLORIA
Ei-mi de fallida:
Fresares, satén, sudor,
cenizas…
así refulge ella,
como perla de garaje,
concha grisácea,
caballito de mar,
tascón en su garganta,
como una decapitación aceptada.
Ahora la música de patti smith nos compele
hacia otro cambio de carga de desamor en los hombros,
como ella,
con la duda ajustada de perezosas margaritas.
Plomo o corcho ante ella:
en la esquina de la derecha, juntos,
en la esquina de la izquierda, juntos,
sin pensar en la noche pasada:
la ampolla de frascati en la vidriera de los dientes,
el negro vertido salpica las antiguas tejas amontonadas del deseo,
como una masacre de desazones,
antes que una verbena de barrio obrero
esponjando su cara de paño del alba,
mientras ella murmura (patada, marrón, cuelgue),
exhibiendo así el esplendor del cuerpo en su ignorancia.
Habría preferido una lamida de delfín en el juego de birlas,
el limpiamanos de la pescadería,
la toronjas del infierno de Federico García Lorca,
y yacer con húmedos jadeos sobre la alfombra
de la cámara de los sueños
antes de la llegada de los engrescadores.
Pere Besó
perebesso@hotmail.com
Juan Sagardía: Me mata tu ausencia
ME MATA TU AUSENCIA
Camino hacia el delirio
evitando miradas
que me salvarían
si me encontraran,
pero prefiero el destierro,
porque en mi despertar
el costado de mi cama
se encuentra vacío.
Posiblemente desnaturalice
la imagen de mi suerte
simulando se vea mansa
la luz la fatalidad...
Busco el intervalo
para que no se disperse mas
esa representación mentirosa
que seca mi tinta.
No tomes de mi ser toda el agua
quisiera renunciar a tus brazos
pero si bien quiero y debo
no puedo dejar de amarte
aunque no termine devastado
me duele mas tu ausencia.
ENTELEQUIA
Distinguirme de entre todos
los dolores no puedo
porque de arriba abajo
me consume la raíz de tu ego
intruso ese aluvión de palabras
que juzgan dejando huellas
y estremecimientos.
Cansado de ser entelequia
entre el viento y las sombras
afecto y efecto desigual y doliente
brasa llena presagios inciertos,
con sentimientos desechados.
Ese soy yo a quien tu haces soñar,
mientras otro te abrasa suministrándote su amor.
Juan Ricardo Sagardía
SANTOAMOR
santoamor2005@yahoo.com.ar
Camino hacia el delirio
evitando miradas
que me salvarían
si me encontraran,
pero prefiero el destierro,
porque en mi despertar
el costado de mi cama
se encuentra vacío.
Posiblemente desnaturalice
la imagen de mi suerte
simulando se vea mansa
la luz la fatalidad...
Busco el intervalo
para que no se disperse mas
esa representación mentirosa
que seca mi tinta.
No tomes de mi ser toda el agua
quisiera renunciar a tus brazos
pero si bien quiero y debo
no puedo dejar de amarte
aunque no termine devastado
me duele mas tu ausencia.
ENTELEQUIA
Distinguirme de entre todos
los dolores no puedo
porque de arriba abajo
me consume la raíz de tu ego
intruso ese aluvión de palabras
que juzgan dejando huellas
y estremecimientos.
Cansado de ser entelequia
entre el viento y las sombras
afecto y efecto desigual y doliente
brasa llena presagios inciertos,
con sentimientos desechados.
Ese soy yo a quien tu haces soñar,
mientras otro te abrasa suministrándote su amor.
Juan Ricardo Sagardía
SANTOAMOR
santoamor2005@yahoo.com.ar
Camilo Valverde Mudarra: 2 Poemas
A LA MUERTE DE GARCIA LORCA
Los caballos de nubes aterradas
relincharon rabiosos estertores,
al ver su sangre, abierta por traidores,
tintando las escarchas asombradas.
Los gitanos en fraguas desoladas
blandieron sus martillos vengadores,
y, llorando aquel crimen de impostores,
clamaron sus inquinas soterradas.
¡Ay qué terrible sangre de agria suerte!
¡Qué tremendo su verso allí partido
ya sin rima ni voz que lo revele.
¡Ay el espanto que cubre su hosca muerte
con pálidos azufres del olvido
sin llanto, sin suspiro, que lo vele!
SIN REMEDIO
Las rosas lo supieron ayer.
Las adelfas lo confirmaron
Y las gaviotas lo cantaron
por el mar.
Te quiero sin remedio,
te amo por necesidad,
te quiero con apremio.
Te venero sin más posibilidad
Te idolatro por asedio
te amo sin libertad.
Tu leal veneración,
tu dulce aprecio
me han encadenado,
atrapado,
y sometido.
Si las rosas dejaran
su olor y color.
Si las adelfas cesaran
de mirar al sol.
Si las gaviotas se alejaran del mar.
Yo te seguiría queriendo
y te seguiría adorando.
Y si no pudiera quererte,
yo te perpetuaría amando;
y si me olvidara de tu amor
volvería siempre a quererte,
sin remedio,
por necesidad,
por apremio
con toda fidelidad.
Camilo Valverde-Mudarra y Carrillo
camilovalverde@terra.es
http://camilo.blogcindario.com/
http://blogs.ideal.es/PoemasySonetos/
Los caballos de nubes aterradas
relincharon rabiosos estertores,
al ver su sangre, abierta por traidores,
tintando las escarchas asombradas.
Los gitanos en fraguas desoladas
blandieron sus martillos vengadores,
y, llorando aquel crimen de impostores,
clamaron sus inquinas soterradas.
¡Ay qué terrible sangre de agria suerte!
¡Qué tremendo su verso allí partido
ya sin rima ni voz que lo revele.
¡Ay el espanto que cubre su hosca muerte
con pálidos azufres del olvido
sin llanto, sin suspiro, que lo vele!
SIN REMEDIO
Las rosas lo supieron ayer.
Las adelfas lo confirmaron
Y las gaviotas lo cantaron
por el mar.
Te quiero sin remedio,
te amo por necesidad,
te quiero con apremio.
Te venero sin más posibilidad
Te idolatro por asedio
te amo sin libertad.
Tu leal veneración,
tu dulce aprecio
me han encadenado,
atrapado,
y sometido.
Si las rosas dejaran
su olor y color.
Si las adelfas cesaran
de mirar al sol.
Si las gaviotas se alejaran del mar.
Yo te seguiría queriendo
y te seguiría adorando.
Y si no pudiera quererte,
yo te perpetuaría amando;
y si me olvidara de tu amor
volvería siempre a quererte,
sin remedio,
por necesidad,
por apremio
con toda fidelidad.
Camilo Valverde-Mudarra y Carrillo
camilovalverde@terra.es
http://camilo.blogcindario.com/
http://blogs.ideal.es/PoemasySonetos/
María Eugenia Caseiro: Poemas
Poema con maracas.
Que se hombren las maracas
que se hombren
y fracturen con ritmo clandestino
mis caderas de mujer.
Que se hombren las maracas
que se hombren
hoy con música fragosa
y masculinen mi piel.
Camaleón sin lazos.
Ese camaleón que nos habita
cuando estamos tan lejos de la casa
crece, no escatima ni una lágrima
apoyado en la corteza de los hombros.
que se han vuelto un parapeto
en el destierro
doble cárcel con brillo de pellejo verde.
Partir.
Volar con zapatos silenciosos
cuando el trono de mis piernas se desplome
en la inercia alguna vez carruaje
en que se pierda el reflejo
malogrado de mis vueltas.
Saber que floreció el carrusel
en el jardín de mis Evas
cuando todos los ombligos de mis hijos
sean árboles y frondas con sus frutos
y hasta sus nidos de pájaros
me cobijen en la tierra.
Desamparo.
Con vestidura de pestes y escarpines viejos
como sabandija o como verso oscuro
sólo la ruptura tiene don de abrigo.
Y es que la ausencia con su anchura de tiniebla
se desgaja a los pies de cualquier calle
rumiando la llave al carcelero de la eternidad
como el perro de la mala suerte
intentando la limosna
hueso cifrado de tumultos.
Coyunturas.
Cómo sujetar este antifaz
que resbala recorriéndome los huesos
hasta el póstumo grillete de la espalda.
Cómo acentuarle las facciones si se escurre
y en otra carrera inteligible
en que apenas soy un nudo, su garganta
me arrebata la memoria
donde yacen laberintos que recurren.
Cómo posponer la brevedad
en el tracto de las sienes
si un troquel de sombras nos dibuja
y es auténtico ese hueco en la mirada.
Y es tan torpe este latido
sin la máscara
que se funde en el engrudo de mi ser.
Perxistencial.
Aún queda la memoria
piélago interior de tiempo,
y está a salvo aquel lugar donde el olvido
no alcanzará jamás las curvas del reloj,
aunque cierre amargamente la cortina
esa infausta eternidad
que es siempre noche.
Maldición.
Me copia interminablemente
el retoño donde prolifero
hasta los retratos.
Si en el fondo
como esa medida en que corro
- sangre vieja -
no estuvieran
las mujeres que me asaltan,
borraría la arcilla del linaje.
Pero abundo sin saber qué hacer
lluevo sinfín como costumbre
lanzada eternamente sobre los espejos.
Voces.
Esa voz que fractura la sombra
y deja por detrás
un humo tan pesado
como si le crecieran piernas
que nos quieren alcanzar
llega, al parecer, desde la noche.
Un cordón invisible sostiene algo de luz,
pero la carga trazada por el miedo
enfunda en barullos otra voz
y por mucho que intente raspar la telaraña
ese agudo silencio, que es de plomo,
corta intenciones en el aire.
Escrivdente.
Era de un dolor abandonado
la caligrafía, aquella dosis
altamente peligrosa
en que apostaba
como un viento enredándosele al cuerpo
la música garabateada
que le salía de los dedos.
Sólo aquel aterrador silencio
le alentaba.
Velada.
Acaso aclimatarse a la contradicción
que aúlla en un retazo de sus ojos
es dejarse lleva por el acaso.
Arrancar el cadáver de raíz
cuesta larga digestión
y en un mechón de la historia
en que enmudece la piel
tendrá que conformarse
sin que surja entre escombros
el abrazo.
Esmalte.
Era novísima y dichosa
invadida de luz
como Eva derramada
en la carátula de la existencia.
Los dientes del espejo
querían arrancarle el corazón,
lanzarlo al caldo de los días,
clausurarle el paraíso entre las uñas.
La otra.
La otra frente a mí se da la vuelta
y una torre de pájaros colapsa.
En su cabeza la fecha pierde el límite
permitiéndole al fin que sea mañana.
Desde sus manos, mis manos
no cesan de copiar pájaros muertos.
María Eugenia Caseiro ©
buhowriter@hotmail.com
Que se hombren las maracas
que se hombren
y fracturen con ritmo clandestino
mis caderas de mujer.
Que se hombren las maracas
que se hombren
hoy con música fragosa
y masculinen mi piel.
Camaleón sin lazos.
Ese camaleón que nos habita
cuando estamos tan lejos de la casa
crece, no escatima ni una lágrima
apoyado en la corteza de los hombros.
que se han vuelto un parapeto
en el destierro
doble cárcel con brillo de pellejo verde.
Partir.
Volar con zapatos silenciosos
cuando el trono de mis piernas se desplome
en la inercia alguna vez carruaje
en que se pierda el reflejo
malogrado de mis vueltas.
Saber que floreció el carrusel
en el jardín de mis Evas
cuando todos los ombligos de mis hijos
sean árboles y frondas con sus frutos
y hasta sus nidos de pájaros
me cobijen en la tierra.
Desamparo.
Con vestidura de pestes y escarpines viejos
como sabandija o como verso oscuro
sólo la ruptura tiene don de abrigo.
Y es que la ausencia con su anchura de tiniebla
se desgaja a los pies de cualquier calle
rumiando la llave al carcelero de la eternidad
como el perro de la mala suerte
intentando la limosna
hueso cifrado de tumultos.
Coyunturas.
Cómo sujetar este antifaz
que resbala recorriéndome los huesos
hasta el póstumo grillete de la espalda.
Cómo acentuarle las facciones si se escurre
y en otra carrera inteligible
en que apenas soy un nudo, su garganta
me arrebata la memoria
donde yacen laberintos que recurren.
Cómo posponer la brevedad
en el tracto de las sienes
si un troquel de sombras nos dibuja
y es auténtico ese hueco en la mirada.
Y es tan torpe este latido
sin la máscara
que se funde en el engrudo de mi ser.
Perxistencial.
Aún queda la memoria
piélago interior de tiempo,
y está a salvo aquel lugar donde el olvido
no alcanzará jamás las curvas del reloj,
aunque cierre amargamente la cortina
esa infausta eternidad
que es siempre noche.
Maldición.
Me copia interminablemente
el retoño donde prolifero
hasta los retratos.
Si en el fondo
como esa medida en que corro
- sangre vieja -
no estuvieran
las mujeres que me asaltan,
borraría la arcilla del linaje.
Pero abundo sin saber qué hacer
lluevo sinfín como costumbre
lanzada eternamente sobre los espejos.
Voces.
Esa voz que fractura la sombra
y deja por detrás
un humo tan pesado
como si le crecieran piernas
que nos quieren alcanzar
llega, al parecer, desde la noche.
Un cordón invisible sostiene algo de luz,
pero la carga trazada por el miedo
enfunda en barullos otra voz
y por mucho que intente raspar la telaraña
ese agudo silencio, que es de plomo,
corta intenciones en el aire.
Escrivdente.
Era de un dolor abandonado
la caligrafía, aquella dosis
altamente peligrosa
en que apostaba
como un viento enredándosele al cuerpo
la música garabateada
que le salía de los dedos.
Sólo aquel aterrador silencio
le alentaba.
Velada.
Acaso aclimatarse a la contradicción
que aúlla en un retazo de sus ojos
es dejarse lleva por el acaso.
Arrancar el cadáver de raíz
cuesta larga digestión
y en un mechón de la historia
en que enmudece la piel
tendrá que conformarse
sin que surja entre escombros
el abrazo.
Esmalte.
Era novísima y dichosa
invadida de luz
como Eva derramada
en la carátula de la existencia.
Los dientes del espejo
querían arrancarle el corazón,
lanzarlo al caldo de los días,
clausurarle el paraíso entre las uñas.
La otra.
La otra frente a mí se da la vuelta
y una torre de pájaros colapsa.
En su cabeza la fecha pierde el límite
permitiéndole al fin que sea mañana.
Desde sus manos, mis manos
no cesan de copiar pájaros muertos.
María Eugenia Caseiro ©
buhowriter@hotmail.com
Rolando Revagliatti: Textos procurándose compartir
Capturaron en una foto
la imagen del que seré
dentro de 60 años
a 30 minutos
de haber nacido.
*
Nunca
es no funesto
-salteándote-
privilegiarme.
*
¡Hay un relato!
allí
donde relato
que no hay.
*
No crean que duerme ella, pobrecita:
está muerta.
*
La montaña me conmueve
El océano
apenas
me conmociona.
*
Vienes
a mis
males.
*
¡Duerme sus últimos sueños! –se alarma uno
¡Sueña sus últimos durmientes! –se alarma otro.
*
La gota que cae
sobre mi testa
horada la piedra.
*
Rolando Revagliatti
revadans@yahoo.com.ar
http://www.dulcearsenico.blogspot.com
http://www.delagracia.de/vir.htm
http://www.delagracia.de/cororo.htm
la imagen del que seré
dentro de 60 años
a 30 minutos
de haber nacido.
*
Nunca
es no funesto
-salteándote-
privilegiarme.
*
¡Hay un relato!
allí
donde relato
que no hay.
*
No crean que duerme ella, pobrecita:
está muerta.
*
La montaña me conmueve
El océano
apenas
me conmociona.
*
Vienes
a mis
males.
*
¡Duerme sus últimos sueños! –se alarma uno
¡Sueña sus últimos durmientes! –se alarma otro.
*
La gota que cae
sobre mi testa
horada la piedra.
*
Rolando Revagliatti
revadans@yahoo.com.ar
http://www.dulcearsenico.blogspot.com
http://www.delagracia.de/vir.htm
http://www.delagracia.de/cororo.htm
Graciela Wencelblat: Decime
Decíme donde te escondiste amor
así sea en los lugares más extraños
quiero buscarte
puñados de ternura desesperan
los pétalos heridos sangran sobre mí
desapareció el consuelo
los pájaros dejaron de cantar.
La furia del viento redobla
el sonar de campanas
borra todas las huellas.
En esta dimensión desconocida
ayudáme a encontrarte.
desde graciela
NUNCA
Esta vez puedo hablar de distancia
de vacío
un miedo exraño convoca sentimientos
que no entienden nada.
Porque nunca es ahora nunca.
Tengo tanto frío.
desde graciela
Graciela Wencelblat
grawen@fibertel.com.ar
así sea en los lugares más extraños
quiero buscarte
puñados de ternura desesperan
los pétalos heridos sangran sobre mí
desapareció el consuelo
los pájaros dejaron de cantar.
La furia del viento redobla
el sonar de campanas
borra todas las huellas.
En esta dimensión desconocida
ayudáme a encontrarte.
desde graciela
NUNCA
Esta vez puedo hablar de distancia
de vacío
un miedo exraño convoca sentimientos
que no entienden nada.
Porque nunca es ahora nunca.
Tengo tanto frío.
desde graciela
Graciela Wencelblat
grawen@fibertel.com.ar
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