jueves, 20 de agosto de 2009

Teatro: Alfredo Alcón y El Rey Lear



Imagen: Carolina Camps

“Es de esas obras que se escriben mañana”

El actor se resiste a descansar en su conocimiento del texto y relee la obra de Shakespeare todos los días: “Al tratar de entender al personaje es posible entender al otro y trascender como un actor que quiere ver más allá de su ombligo”.

Por Hilda Cabrera
¿Por qué no creerle a Alfredo Alcón que en época de funciones lee todos los días la obra que interpreta? Esto que puede parecer una exageración es una costumbre en este artista: “Suponer que uno conoce todo de su personaje y no volver sobre él es una limitación de la mente”, sostiene. “Es como decir ‘vi la Capilla Sixtina de Miguel Angel’ y creer que eso es suficiente. La vi, sí, pero con aquel espacio de la mirada que la enfocó en aquel momento.” Dialogar con Alcón es jugar con palabras y conceptos, y de un modo natural. Las respuestas llegan rápidas y con variaciones, por esa característica suya de instalar diálogos interiores, apasionados y fugaces. “Cada actor le encuentra un latido distinto a Rey Lear, porque es de las obras que se escriben mañana”, resume.
–¿Cuál es hoy su descubrimiento después de interpretar a Lear con el elenco del Centro Dramático Nacional de España?
–No pienso ahora en lo que hice en ese montaje de Gerardo Vera. Cada estreno es un ejercicio nuevo. Me gusta decir que es “un ejercicio de humillación” cuando se trata de grandes autores. Busco “la respiración del texto” y siento que una misma obra se puede hacer de muy diferentes maneras. Le escapo a la inmovilidad, a la que uno tiende cuando no percibe que los libros están vivos. Trato de merecer esa vitalidad que prodigan aunque sepa que nunca llegaré a esa altura.
–¿Por qué esta obra que empieza como un cuento acaba en tragedia?
–Lear quiere escuchar elogios y no verdades y es injusto con Cordelia. Esto no podía terminar bien. Quiere ser el centro del corazón de sus hijas, como nosotros queremos ser el centro de las personas que amamos. Nos cuesta aceptar que nuestros seres queridos sientan afecto por otros. Uno oculta sentimientos, por vergüenza o porque niega que es una persona insegura. ¿Quién no busca a alguien que lo sostenga en los malos momentos? Lear es un rey, pero podría ser cada uno de los espectadores, o un señor empleado de banco que un día reúne a sus hijas y les dice que les dejará sus bienes si ellas prometen cuidarlo en su vejez. Pensemos que Lear no es un mal hombre, aunque se diga que de joven tenía un carácter arrebatado, “que se iba de sí”. Acepta la mentira de sus hijas Regan y Goneril porque es lo que necesita escuchar en ese tramo final de su vida.
–¿Esas mentiras desencadenan la tragedia?
–La tragedia aparece cuando Cordelia dice su verdad, que lo quiere y respeta porque es su padre, pero no lo adula. Las hermanas mienten todo lo que pueden y le dicen cosas como “te queremos más que a nada en el mundo”. Uno de los grandes temas de la obra es que el amor no basta: el rey y su hija menor Cordelia se quieren, pero se hacen daño.
–Esto impresiona como algo doméstico...
–Cuando ensayábamos Ricardo III, de Shakespeare, que dirigió Agustín Alezzo, me preguntaba cómo podría entender a este personaje tan ambicioso y cruel. Entonces una amiga me acercó un escrito de Sigmund Freud sobre Ricardo III y encontré una manera de entrar en este personaje tan poco favorecido por la naturaleza y con ganas de vengarse de todos. ¿Quién no sintió alguna vez que había sido poco o nada favorecido por la naturaleza o la fortuna, y quién después de pelear con la persona amada no miró con odio a una pareja que se besaba?
–¿Quiere decir que todos somos un poco Ricardo III, que estar más cerca o más lejos pasa por dominar las emociones? Lear no las domina y va camino a la locura...
–Tampoco nosotros somos ajenos a la locura, y esto crea un puente con el espectador, que no ve a Lear como un padre raro ni a sus hijas muy diferentes de las que se pelean por el departamentito que esperan heredar del padre, que por ser viejo es molesto. Este rey podría llamarse Juan Pérez. La grandeza de esta obra –que ha permanecido viva durante cuatrocientos años– reside en esas cercanías. Aquellos que no lo entienden así son los que tratan de lavarse las manos respecto de su persona.
–¿Imaginar esa conexión del personaje con la vida de todos los días supone una mejor comunicación con el público?
–Al tratar de entender al personaje es posible entender al otro y trascender como un actor que quiere ver más allá de su ombligo.
–¿Qué alcance tiene hoy una frase dicha en la obra –y citada a menudo– referida a un loco conduciendo a un ciego?
–La obra empieza con un eclipse de sol. La naturaleza se ha sublevado y se producen tormentas y fuertes desequilibrios, como ahora, en nuestra época. Por qué entonces un loco no va a conducir a un ciego. Gloucester cree que ese desequilibrio se está produciendo también en los humanos. Todo se sale de su cauce. El rey deshereda a la hija que realmente lo ama, que no le miente ni exagera su afecto, y los jóvenes esperan que los viejos mueran para apoderarse de sus bienes.
–Gloucester (consejero del reino) lo experimenta en carne propia porque la historia con sus hijos es semejante a la de Lear y sus tres hijas. ¿Se espera que algo cambie?
–En su hijo Edgar (el desterrado) hay un atisbo de querer vivir de otra manera, pero es una instancia sin forma, porque Shakespeare no nos va a decir que hay que tener fe.
–¿Prefiere insistir en la fragilidad?
–Ese es otro gran tema en Shakespeare: si uno tuviera conciencia de que va a morir sería tal vez mejor persona. Arthur Miller escribió que las sociedades que no hablan de la muerte no hablan de la vida. El matemático y filósofo Blaise Pascal tenía una calavera sobre su escritorio, y eso no lo ponía triste. Era una forma de mostrar respeto por el milagro de sentirse vivo.
–¿Como los artistas españoles del Barroco, que pintaban una calavera sobre el escritorio del noble?
–Eso para recordarle que también él moriría y debía ser generoso. El pensamiento de la muerte nos coloca ante un destino, que es nuestro porque no somos eternos. En su novela Todos los hombres son mortales, Simone de Beauvoir habla de la relación de una mujer con un personaje inmortal (Raymond Fosca). Si él revelara a la mujer su inmortalidad, ella no lo seguiría queriendo, porque se estaría preguntando qué le está dando. La mujer le entrega su tiempo en la vida, que es precioso porque es único y volátil. En cambio el inmortal no tiene un tiempo semejante. No le da nada. Alguna gente tiene conciencia de estas cosas. Uno dice hasta mañana y piensa “¿habrá un mañana?”.
–¿Lo perturba esa conciencia del acto único y tal vez último?
–Se puede salir de eso inventando la alegría. Me encanta recordar el mito de Sísifo, al que no todos le dan el mismo significado. Yo prefiero el cuento de que los dioses lo condenaron a subir una piedra pesada hasta lo alto de una montaña y que, cuando lograba llevarla a la cima, la piedra caía. Sísifo debía cumplir ese castigo por toda la eternidad. Entonces pensó qué hacer para jorobar a los dioses e inventó la alegría. En este cuento los dioses palidecieron. Nosotros no somos figuras míticas pero hacemos algo parecido. Sabemos que añitos más añitos menos todos vamos a morir, pero inventamos el humor y la esperanza, los elementos más heroicos con los que cuenta el humano.
–¿Ese humor está en Rey Lear?
–Está el humor rompiendo escenas de gran emoción, como el final de muerte de este Lear desesperado que lleva en sus brazos a Cordelia, asesinada. Lear, con el corazón roto de dolor, pide a un ser imaginario que le desabroche un botón de su vestidura, y le da las gracias. Esto que puede parecer cursi nos desconcierta. Shakespeare –el que sea, uno o varios– asombra. Hay autores muy buenos pero son “repipís”: quieren mostrar que son siempre profundos. Olvidan que en el momento más romántico les puede hacer ruido la barriga. La gente se engancha con Shakespeare porque cuenta miserias y grandezas, a veces de forma muy cómica.
–¿Es una fábula moral?
–Leyendo la totalidad de la obra uno encuentra conceptos que tal vez se relacionen con una forma muy especial de ver la vida, como ése de que el amor no basta. Lear quiere a Cordelia y ésta a su padre, pero entre ellos hay pasos que ninguno da. No saben cuál es el camino; no intentan encontrar al otro, no se trascienden. No conocen ese privilegio, porque amar no es mirarse al espejo ni quedarse en el propio espacio ni dar la porción de afecto que nos sobra.

Hilda Cabrera
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/

El cierre de los históricos estudios de grabación TNT



Ultimas imágenes del sitio que fue la usina de leyendas

Rodolfo García, Willy Quiroga, Moris, Litto Nebbia coinciden en recordar la adrenalina creativa que campeaba en los pasillos. El estudio fundado por Tim Croatto fue el último grito en tecnología, lo que no significaba precisamente una ausencia de problemas.

Por Facundo García
El hombre recuerda y se sorprende de lo que la memoria le trae. No es para menos. Rodolfo García cuenta que mientras estaba en la grabación de Almendra II –la placa doble que vino justo antes de que la banda se separara– salía al pasillo y se cruzaba con los Vox Dei, que estaban en la sala de al lado obsesionados por darle forma a otro hito del rock argentino, La Biblia. “Ibamos a ver cómo trabajaban ellos y viceversa. Intercambiábamos opiniones y era una experiencia sumamente densa, en el mejor sentido de la palabra”, evoca el baterista. Parece el sueño de un fan borracho. Y sin embargo, ese tipo de encuentros eran moneda corriente en esa catedral del rock made in Argentina que fueron los Estudios TNT. ¿Qué adjetivos usar para el antro rocker que quedaba en Moreno 970? El periodismo ya repitió “mítico”, “legendario” e “histórico”. Cada quien podrá añadir el que quiera. Pero la clave está en ese tiempo verbal, en ese “quedaba”: lo cierto es que ahora esa leyenda está a punto de cerrar sus puertas. Aquel primer piso que emitía olas de distorsión y flower power hacia el resto de la ciudad se ha vuelto sencillamente triste.
Willy Quiroga, bajista y vocalista de Vox Dei, coincide en la nostalgia, aunque reconoce que los cambios son un componente de la vida. “Estábamos en 1970, y TNT era de avanzada. Hoy nos da un poco de risa... ¡Pensar que una obra como La Biblia se grabó en cuatro canales! Evidentemente, lo que nos movía era la energía y la onda que se respiraba”, destaca. Por supuesto que recuerda aquella semiconvivencia con los Almendra: “Con ellos estaba todo de diez. Un día vino Emilio del Guercio y vio el equipo tortero que yo tenía. Me ofreció su amplificador Marshall –uno de los primeros del país– y yo sentí que me subía a un avión. A eso sumale que dos por tres te encontrabas a los Manal laburando temas como ‘Una casa con diez pinos’ o ‘Avellaneda Blues’. Era una fiesta”. Para Quiroga, la ola de alegría no se restringía a su entorno. “Era una sensación mundial, loco. Las personas habían empezado a hablar de LSD, de marihuana. No por faloperos, sino por la necesidad de liberar las mentes. En ese contexto, aquellos estudios reunían magia y poesía. Su cierre significa el fin de uno de los polos donde se construyeron las bases del rock argentino.”
A su turno García –que luego integraría otra banda clave, Aquelarre– da más detalles de la rutina rocker de entonces: “TNT laburaba en tres tandas de ocho horas. Es decir, que la máquina no paraba nunca. Si preferías un técnico, tenías que fijarte cuáles eran sus horarios y acomodarte. A veces, el mismo tipo que había estado grabando folklore hasta hacía diez minutos venía, se acomodaba un poco la cabeza y se largaba con las distorsiones. Era impresionante”.
Abbey Road criollo
La historia de los estudios TNT había empezado mucho antes. Los hermanos Hermes, Argentina y Edelwais Croatto se rebautizaron Tony, Nelly y Tim respectivamente, y llegaron desde Italia para abrir camino por los escenarios rioplatenses a fuerza de jopos, batidos y buenas voces. En 1960 se presentaron en la inauguración de Canal 9, y desde ese momento gozaron de un éxito que se extendió rápidamente por Latinoamérica y Europa. Su mayor hit se llamó “Eso, eso, eso”, una especie de mantra-twist que –según se dice– fue compuesto por Virgilio y Homero Expósito. Si la versión es cierta, sería una prueba de la destreza con que los dos tangueros se integraron a la Nueva Ola, sintonizándose con el lenguaje hot que acompañó a la Primavera del Amor:
“Tienes eso (eso eso)
Que me tiene preso (eso eso)
Tienes todo eso (eso eso)
Que es la juventud.
Tienes todo (todo todo)
Puesto de tal modo (todo, todo)
Que me gusta todo (todo todo)
Lo que tienes tú.”
En 1967, luego de varias giras, los TNT regresaron a Buenos Aires. Tim –que era el mayor y ya andaba por los treinta– decidió cambiar de actividad, comprar máquinas de última generación y dedicarse a vivir la profesión “del otro lado del vidrio”. A más de cuarenta años de aquel volantazo existencial, las arrugas no le han quitado las pilas. “Junté los armatostes y así nació ‘Estudios T.N.T.’. Pero esta vez el acrónimo no respondía al nombre de la banda, sino a la naciente ‘Transfer Nova Técnica’ –literalmente ‘nueva técnica de transferencias’– que se usaba en las grabaciones.”
Lo suyo era una novedad, porque los buenos equipos disponibles se podían contar con los dedos de una sola mano. “Para quien no fuera un artista o un grupo ya consagrado, la posibilidad de grabar con calidad era casi nula”, comenta el ex cantante. La primera sede quedaba en Santa Fe 1050, en el primer piso. “Yo estaba convencido de que si nos poníamos al día técnicamente, íbamos a llamar la atención de los grupos musicales y las compañías”, agrega Croatto.
Y el clima era prometedor. “Hoy lo percibimos como una preñez milagrosa de talentos absolutamente inesperados. Yo vi de cerca todo eso, y el empuje de los productores de los diferentes departamentos de la RCA –de los cuales se habla poco– fue importantísimo. Luego se prendieron Mandioca, Disc Jockey y muchos sellos ‘independientes’, lo que me ‘obligó’ a habilitar otras salas”, sigue Tim, que ambienta su descripción en una Buenos Aires muy diferente de la actual. Tan distinta, que la avenida Nueve de Julio todavía no se extendía hasta Santa Fe: “Ampliaron la 9 de Julio y demolieron la manzana en la que estábamos, de forma que nos movimos a la calle Moreno 970. Esa fue la Abbey Road argentina”. Ha pasado mucha agua bajo el puente, pero Croatto asegura que a tres décadas de haberse alejado del proyecto, escucha viejas cintas y todavía puede identificar dónde se hicieron.
Por su parte, Nelly y Tony continuaron sus aventuras como dúo en el Caribe. En 1974 Nelly se casó. Un dato curioso: algunos de los entrevistados para esta nota estaban convencidos de que Tony se había vuelto un ermitaño loco y se había internado en la selva. Nada que ver: construyó una sólida carrera en Puerto Rico, donde es recordado por sus éxitos como músico y conductor de TV. Eso sí: le decían “el jíbaro”.
En este mundo abandonado
Si de leyendas se trata, quizá sea mejor dar un paseo por lo que quedó de los célebres estudios luego del cambio de dueños y el comienzo de su ocaso. Y la verdad es que el crepúsculo de TNT es más bien sombrío. La sala grande deja entrar el rigor del invierno, y una pátina de dejadez ha ido carcomiendo los cuartos más pequeños donde solía ir a cantar Tanguito. ¿Quién quedará para dar el portazo final? En principio, los Helecho, que están grabando allí un nuevo CD con ayuda de una PC. Junto a Compañero Asma, Vía Varela y Pez son los últimos que han estado ensayando antes del cierre.
Los pocos que han quedado en el bunker se dejan seducir por la mística. Limón, de Vía Varela, jura que los espíritus merodean, y aclara que no es el único que los ha visto. Marcos, de Helecho, prefiere resumir relatando una anécdota: “Una vez estábamos haciendo fotos de prensa. Justo vimos esos paneles acústicos donde los Manal se sacaron un retrato muy famoso y decidimos hacer la misma foto que habían hecho ellos. Cuando estábamos posando, entró Moris. Pura casualidad. Un flash”.
Recientemente se grabaron ahí dos videos. Uno tiene como protagonista a la banda Pez y otro a Emmanuel Horvilleur junto a Gustavo Cerati. En el segundo aparece un personaje vestido de frac, que saluda a los artistas desde la consola de sonido. No es un fantasma. “Es Julio”, observa Ramiro, otro Helecho. “Si querés saber lo que pasó acá, tenés que hablar con él.” Tiene razón, ya que si esos muros hablaran, seguramente no dirían algo muy distinto a lo que expresa Julio Costa.
Entró ahí a los quince o dieciséis años, cuando las voces juveniles y las risotadas cruzaban las instalaciones de un extremo a otro. Ahora tiene sesenta y uno, y pasa el tiempo bastante solo, escuchando una radio AM bajo los tubos fluorescentes de una oficina en la que ya no quedan muchos muebles. No se ocupa de una grabación desde fines de 2008. Para un técnico de sonido, tanto silencio duele. “A veces, para entretenerme, me voy a dar vueltas solo por los salones donde vi tocar a tantos. Es una forma de descargarme”, confiesa.
Julio no tiene pelo largo ni usa pantalones campana. Es más: casi podría decirse que es lo opuesto a un hippie veterano. “No. Nunca estuve en ésa. Yo tenía una educación un poco distinta a la de los muchachos. Igual nos llevábamos bien, porque la bohemia que tenían no les impedía laburar, y hasta donde yo vi, se tomaban el oficio en serio. No descontrolaban con drogas ni nada por el estilo.”
–¿Alguna grabación memorable?
–Hay tantas que no sé cuál elegir. En La Biblia fui uno de los técnicos. Trabajábamos de noche. Durante meses, ¿eh? Los flacos largaban a las seis de la tarde y le daban hasta que amanecía; excepto las veces en que llegaban y tiraban frases como “¡Uy, hoy el sol no me ilumina, no puedo tocar!”. Era lindo. Ojalá los más jóvenes puedan conocer todo lo que se hizo acá.
Será difícil. Sobre todo porque el medio siglo que pasó trajo varios cambios. Los hijos de Julio, sin ir más lejos, prefieren la cumbia comercial. El papá aprovecha y les pasa factura. “Yo soy tanguero y me revienta que me pongan esos programas de televisión de los sábados, en los que todos los grupos suenan iguales.” El guardián del templo va buscando la despedida y se aleja de la charla como si estuviera interpretando esos dos o tres segundos que cierran una gran canción. “Te digo, flaco, yo fui testigo, y gracias a Dios lo fui desde donde más me gustaba. Igual cuando me distraigo me pongo a imaginar que esto sigue; que mañana voy a venir, que las consolas van a estar nuevas y vamos a grabar discos como aquéllos”, se ilusiona. Más allá de la ilusión, todo indica que esta vez no habrá bonus tracks.

Facundo García
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/

Idea Vilariño por Juan Forn: Una mujer entera



Por Juan Forn
Mientras la televisión y un enjambre de periodistas locales y corresponsales extranjeros y el Uruguay entero estaban pendientes de la agonía de Mario Benedetti en un hospital de Montevideo, Idea Vilariño se murió en silencio a unas cuadras de distancia. Aunque el día de su muerte un centenar de admiradores le rindieron homenaje en el hall central de la Universidad de la República, a su entierro en el Cementerio del Norte, a la misma hora, fueron sólo catorce personas. El episodio cierra de manera perfectamente coherente la leyenda que la rodeó siempre, a veces alimentada y a veces padecida por ella misma.
Como muchos de mi generación, conocí los poemas de Idea Vilariño en las ediciones que le hizo Schapire en los ’60. Fueron de los primeros libros que compré con mi propia plata, cuando tenía trece o catorce años, y no podía creer que se pudiera decir tanto con tan pocas palabras, y con palabras de todos los días. Uno empezaba a leer esos poemas preguntándose si no eran material de poster, hasta que venía esa descarga eléctrica en el plexo y se nos atragantaban las palabras en la garganta y entendíamos con clarividente certeza que no se podía decir eso de otra manera, no se podía decir eso sin haber pasado antes por las comarcas más pavorosas del amor. Había uno en particular que se llamaba “Ya no” (Ya no será / ya no / no viviremos juntos / no criaré a tu hijo / no coseré tu ropa / no te tendré de noche / no te besaré al irme /nunca sabrás quién fui / por qué me amaron otros / ... Ya no soy más que yo / para siempre y tú / ya no serás para mí / más que tú /... Ya no sabré dónde vives / con quién / ni si te acuerdas / No me abrazarás nunca /... No volveré a tocarte / No te veré morir). La Vilariño se lo había escrito a Onetti, le había escrito todos los poemas de ese libro terrible, y se lo había dedicado, y años después le quitó la dedicatoria cuando lo reeditó, y logró por fin lastimar a Onetti como él la había lastimado a ella.
En los años ’90, cuando yo trabajaba en Planeta y María Esther Gilio y Carlitos Domínguez preparaban su biografía sobre Onetti (Construcción de la noche), los torturaba pidiéndoles que contaran más cosas de aquella terrible historia de amor hasta que la Gilio me dijo: “¿Por qué no encargás una biografía sobre Idea y nos dejás de joder a nosotros?”. Todo lo que puede saberse de ella, ahora que ha muerto, está en el extraordinario suplemento especial que El País de Montevideo le dedicó hace unos días (donde Rosario Peyrou define inigualablemente su poesía: “El máximo escepticismo con la máxima sensualidad”) y en el libro-álbum La vida escrita, publicado el año pasado, que reúne fragmentos de sus diarios, cartas, textos inéditos y recuerdos de sus amigos (“El tipo de homenaje que suele tributarse a los grandes poetas cuando mueren y que nosotros quisimos hacerle antes”, según su responsable, Ana Inés Larre Borges) y en el documental Idea, que filmó Mario Jacob en 1996 (donde ella dice: “Cuando escribo nunca miento. Puedo mentir en la vida de todos los días, pero no cuando escribo”).
Gracias a ellos sabemos que el padre le recitaba, a Idea y a sus hermanos, desde muy chicos, poemas del Siglo de Oro español en voz alta (y que por eso, antes de aprender a leer, ella ya inventaba poemas de rima y métrica perfectas con palabras que elegía exclusivamente por su sonido). Que, a pesar de su salud precaria, desde los veinte años vivió sola. Que antes de cumplir los treinta publicó esta opinión sobre la poesía rioplatense de su tiempo: “Miserablemente estancada en un pantano, pobre poesía de provincia, sin originalidad, sin fuerza, sin ningún poeta verdadero, ningún intenso, ningún nuevo, ningún desesperado, ningún revolucionario. Nadie sabe cantar, nadie tiene mensaje”. Que colaboró en la legendaria revista Marcha hasta que le censuraron por pornográfico un poema donde decía “un pañuelo con sangre, semen, lágrimas” (el problema era que lo firmara “una mujer sola”; ella los mandó a la mierda y no publicó más nada con ellos). Que dio clases durante treinta años en un liceo (se levantaba a las cuatro de la mañana para estar en el liceo a las ocho y tenía otro trabajo a la tarde, y de noche traducía, entre otros a Shakespeare). Que durante muchos años se resistió a recibir premios (no a obtenerlos: le dieron como tres veces el Premio Nacional de Poesía pero recién lo aceptó en 1987, cuando consideró que el jurado era irreprochable). Que detestaba las apariciones en público y que dio apenas tres entrevistas en su vida (“Me gusta mucho escuchar las entrevistas que les hacen a los demás, pero yo no tengo el don: recién al otro día se me ocurren las cosas inteligentes que podría haber dicho”). Que tocaba tangos al piano y los bailaba y los cantaba igual de bien. Que, en lugar de publicar libros nuevos, a partir de 1966 prefirió reeditar los tres que menos le disgustaban (Nocturnos, Poemas de Amor y Pobre Mundo) agregando de canuto en cada reimpresión los poemas nuevos que iba escribiendo, hasta que en 1989 aceptó sacar un libro enteramente inédito: lo tituló, a secas, No, y los dos últimos versos del libro son éstos: “Inútil decir más / Nombrar alcanza”. Que tenía una muletilla (“¿Cómo te diré?”) que la pintaba en genio y figura. Que una septicemia estuvo a punto de matarla a los veintisiete y la tuvo postrada en llaga viva durante casi tres años. Que se casó tres o cuatro veces (siempre por gratitud, con los tipos que fueron buenos con ella, como Manuel Claps, que la cuidó durante aquellos tres años) pero el hombre de su vida fue, sin discusión, Onetti (el propio Claps fue quien los presentó, cuando ella acababa de recuperarse de aquella septicemia).
Que Onetti y ella sólo pasaron juntos nueve noches, en once años. Que al principio él le pareció el hombre más adulto que había conocido y que, a causa de eso, perdió después toda confianza en su propio juicio. Que los momentos juntos eran “el infierno en la calle Durazno”. Que él la llamaba por teléfono y le decía: “Ayudame a entender el modo en que te quiero”. O: “Tengo una loca que se ha tirado al piso y me abraza los pies y no sé qué me pide. Te llamo porque necesito oír tu voz, escuchar a alguien sensato”. Que él le reprochó siempre que no lo amaba de verdad, que sólo lo usaba para escribir “esos poemas tremendos”. Que ella le reprochó siempre que no apareciera “ni una mujer entera” entre los personajes de sus novelas.
Vaya a saberse cuánto es cierto y cuánto es leyenda en toda esta historia. Yo sólo sé que, precisamente por saberse incompleta, Idea Vilariño logró convertirse en una mujer entera, absoluta. En un poema titulado lacónicamente “43” se retrató, a mi gusto, mejor que en ninguna otra parte. Son sólo cinco líneas: “Como un jazmín liviano / que cae sosteniéndose en el aire / que cae cae cae / cae. / Y qué va a hacer”.

Juan Forn
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/

Entrevistas: Andrés Zerneri



Monumento a la Mujer Originaria

Por Julio Ferrer.

¿Por qué un monumento a la mujer originaria?

Creo que es necesario reconocer a nuestros pueblos originarios en un acto que signe con firmeza un cambio de actitud respecto a nuestra identidad como país, a quienes somos.
El arte, desde donde yo lo veo, es una herramienta para generar esos pequeños actos simbólicos que inspiran al cambio y permiten en un gesto solidario, ser parte (sean artistas o no) de una legítima manifestación colectiva. Un homenaje a todos los pueblos originarios, expresado en el genero que mas vida representa, rodeada de un entorno natural, íntimamente ligada a la Pachamama; la fuerte mención a la vida que simboliza esta figura es un concepto central del proyecto.
La ardua resistencia indígena a la mal llamada “conquista del desierto”, su cosmovisión de respeto hacia todo lo vivo, en absoluta armonía con la madre naturaleza, y a su vez, acompañar desde nuestro país, a través del arte, el vigoroso renacer aborigen en distintas naciones hermanas de nuestra America, como por ejemplo Bolivia, Ecuador, Venezuela, Paraguay, estarán reflejados en la wiphala,
bandera sagrada que simboliza en sus 7 colores todos los principios y
valores originarios.
Los diferentes Pueblos Originarios consideran al ser humano como una
expresión más de vida dentro del universo, de la naturaleza. ¿Donde proponen que sea emplazada?
Cuando la escultura de 10 metros y varias toneladas de bronce solidario esté terminada, se la donaremos a la Ciudad de Buenos Aires con la condición que sea emplazada en Av. Diagonal Sur y Perú a 150mts de la Plaza de Mayo, donde ahora está el monumento a quien fuera el responsable del asesinato de cientos de miles de Originarios en La Patagonia, responsable también de las indescriptibles aberraciones a las mujeres mapuches y el sistemático robo de niños para ofrecerlos a las familias Ricas de Bs. As. como niños mandaderos. Si por diversos motivos no fuese posible emplazarla en ese lugar, lo pondremos en otro, pero sería una obra inconclusa.

¿El proyecto será tratado en la legislatura porteña?

El Monumento a Roca es de la Cuidad de Bs. As y no será fácil lograr los cambios legislativos que permitan su remoción, pero si nuestro monumento se realiza, es porque la gente habrá donado por lo menos unas 200.000 llaves de bronce, una expresa voluntad de miles, deseando que esto suceda. Yo estoy seguro que los legisladores Porteños sabrán escuchar este pedido, que no será un petitorio avalado con firmas o una marcha, sino, como en Rosario con el monumento al Che, una magnánima caravana de vehículos, camiones y personas caminando que escoltarán a una grúa que llevará una mole de 10 metros de altura y 7 toneladas de peso como regalo a La Ciudad, y como un regalo que le hace el pueblo al país en su cumpleaños.

¿Has tenido apoyo de organizaciones sociales, de derechos humanos, historiadores?

Este proyecto se inicia en una conversación con Osvaldo Bayer quien también participó del monumento al Che. Con intención de dar continuidad a su proyecto, de sacar el monumento al Gral. Roca. Osvaldo es la piedra fundamental, su participación como historiador es indispensable.
También contamos con la participación orgánica de quienes más experiencia tienen en la militancia social y los Derechos Humanos.
Será muy importante contar con nuestros niños y los maestros desde las escuelas donde se podrán formar centros de acopio.

¿No te parece que es una utopía?

Cuando hicimos el primer monumento al Che participaron 15.000 personas donando 75.000 llaves, la comisión Monumento logró movilizar sin ningún apoyo económico de empresas o estructuras partidarias, camiones gigantes, grúas, trasladando la escultura por la Av Corrientes, lo trasladamos en un barco por el Río Paraná hasta Rosario, allí nos esperaron, 5.000 personas que hicieron una caravana llevándolo hasta el lugar de emplazamiento, a su inauguración asistieron mas de 50.000 personas (según los diarios locales). Fue declarado, sin que lo pidiéramos, de interés municipal, provincial y nacional. Si volviéramos tres años atrás y nos preguntásemos que sería mas difícil de hacer, ¿un monumento a la mujer originaria, o un monumento al Che? Creo que hubiéramos pensado que lo más difícil sería hacer un monumento al líder de una revolución socialista. … pero bueno, sucede que lo mas difícil, ya lo hemos hecho.
No pedimos al gobierno que lo haga, sólo se lo vamos a regalar.
Es inevitable que quienes serán los enemigos de este proyecto, defensores del Gral. Roca y enemigos de lo popular, se manifiesten en contra. Pero quizás, sea ésta una buena oportunidad para debatir la historia, confío en que discutir y revisar nuestra historia nos hará mas adultos como sociedad.

Julio Ferrer.

Todos pueden participar ayudando a difundir este proyecto o acercando llaves u otros elementos de bronce al taller del artista plástico Andrés Zerneri en Cabrera 3653 - Palermo Viejo, Buenos Aires, los Sábados de 9 a 20hs. - Tel: 4862-8051
zerneria@hotmail.com

Silvia Loustau: Yo soy Juana Azurduy



Yo soy Juana Azurduy, la mujer a quien el General Belgrano la ascendió al grado de Teniente Coronel.

Yo soy Juana Azurduy, la compañera de Manuel Asencio Padilla , con quien tuvo cinco hijos.

Yo soy Juana Azurduy, quien con mi hija en un brazo y el sable en el otro, revolucionó el pueblo de Chuquisaca un 25 de Mayo de 1809, de esa manera desde el Alto Perú bajaba la libertad al Virreinato del Río de la Plata.

Yo soy Juana Azurduy siempre vestida para el combate. Túnica escarlata, alamares de oro y plumas blancas, para que nadie olvidase mi condición de mestiza.

Yo soy Juana Azurduy , quien sembró terror entre la soldadesca española.

Yo soy Juana Azurduy, quien le escupió la cara al General Goyeneche, cuando osó ofrecerme dinero para que abandonase la lucha.

Yo soy Juana Azurduy ,quien en 1816 tuvo bajo su mando 6000 indios.

Yo soy Juana Azurduy, quien junto a Manuel, asaltamos por segunda vez la ciudad de Chuquisaca.

Yo soy Juana Azurduy, quien vio morir a su compañero en batalla.

Yo soy Juana Azurduy quien vio secarse la cabeza de su amado en la punta de una pica.

Yo soy Juana Azurduy, a quien se le secaron los ojos como un salitral, mirando cada día la cabeza de Manuel picoteada por pájaros negros.

Yo soy Juana Azurduy, quien sostenida por sus cholos ,después de 365 días recuperó la cabeza de Manuel.amor.

Yo soy Juana Azurduy, la que se fue a Salta y combatió tres años junto a la Macacha y el General José Miguel de Guemes.

Yo soy Juana Azurduy, quien vagó por las provincias, con su hija de seis años y ni un hueso para roer.

Yo soy Juana Azurduy, a quien el presidente Sucre le otorgó , al fin, una pensión.

Yo soy Juana Azurduy, a quien José Maria Linares le quito su magro ingreso.

Yo soy Juana Azurduy, a quien todo le fue arrebatado, menos los sueños.

Yo soy Juana Azurduy de quien el Altísimo se compadeció y la llevo, al fin, cuando tenía 81 años.

Yo soy Juana Azurduy, quien no contó con más patrimonio que las lágrimas.

Yo soy Juana Azurduy quien supo que volvería en cada compañera combatiente de la Patria Grande.

Yo soy Juana Azurduy, quien ahora, con pañuelo blanco, busca en el mar, la tierra, en cada rostro.

Yo soy Juana Azurduy, quien cada Jueves dice :¡ Presente! ,en Plaza de Mayo.

Silvia Loustau
syllous@yahoo.com.ar
http://www.silvialoustau.blogspot.com/



Generala Juana Azurduy



B.O. 15/07/09 - DECRETO 892/09 - PERSONAL MILITAR - Promoción post mortem.

PERSONAL MILITAR

Decreto 892/2009

Promoción post mortem.

Bs. As., 14/7/2009

VISTO el expediente del registro del MINISTERIO DE DEFENSA Nº
20.139/2009, lo informado por el Jefe del ESTADO MAYOR GENERAL DEL
EJERCITO, lo propuesto por la Ministra de Defensa, y
CONSIDERANDO:

Que los antecedentes reseñados en el VISTO se refieren a la propuesta
para el ascenso post mortem, al grado de Generala, de la Teniente
Coronela Dña. Juana AZURDUY DE PADILLA.

Que Dña. Juana AZURDUY nació el día 12 de julio de 1780, en
CHUQUISACA, actual territorio del ESTADO PLURINACIONAL DE BOLIVIA,
entonces perteneciente al VIRREINATO DEL RIO DE LA PLATA. Su padre fue
un español terrateniente y su madre, una hija de esta tierra. De aquél
aprendió los quehaceres rurales, templando tempranamente su espíritu
aguerrido ante la dureza del ámbito donde se crió.

Que en 1805 contrajo matrimonio con el criollo Manuel Asencio PADILLA,
con quien compartía ideales de libertad, lo que la llevó a embarcarse
en la larga lucha por la independencia de su tierra. Así, luego de los
sucesos de mayo de 1810, Juana y su marido prestaron sin dudarlo su
apoyo al primer ejército nacional, conducido por BALCARCE, CASTELLI y
DIAZ VELEZ.

Que, derrotadas las fuerzas revolucionarias, Juana fue apresada junto
a sus hijos, siendo posteriormente rescatada por su esposo,
dedicándose ambos, con los nativos, a organizar la resistencia al
poder realista. En este tiempo, Juana aprendió a usar la espada, la
lanza y las boleadoras.

Que, a la llegada del General Manuel BELGRANO, Juana y su esposo se
presentaron ante él para prestar su colaboración. Juana logró reunir
una milicia integrada por DIEZ MIL (10.000) lugareños, a quienes
entrenó y denominó Leales. Con ellos, combatió en AYOHUMA, y pese a la
derrota, BELGRANO le obsequió, debido al coraje demostrado en el campo
de batalla, una espada que ella usaría de allí en adelante. Había
defendido el terreno con sus Leales hasta las últimas consecuencias.

Que Juana —quien vestía los colores celeste y blanco de la bandera de
BELGRANO— peleó contra los realistas en la Guerra de Republiquetas, en
el ALTO PERU. Ocurrida la batalla de CERRO DE VILLAR, el 14 de
septiembre de 1814, BELGRANO pidió al Director Supremo de las
PROVINCIAS UNIDAS DEL RIO DE LA PLATA, Juan Martín de PUEYRREDON, que
le concediera el grado de Teniente Coronela de los Decididos del Perú,
por su sobresaliente actuación.

Que Juana peleó en más de QUINCE (15) batallas e incluso, llegó a
hacerlo estando embarazada. Finalmente, murió a la edad de OCHENTA Y
DOS (82) años, humilde y sin fortuna, en la tierra que la vio nacer,
el día 25 de mayo de 1862.

Que en 1825, el General Simón BOLIVAR la ascendió a Coronela. Con
motivo de dicho ascenso, Manuela SAENZ tuvo oportunidad de comentarle,
mediante una carta fechada el día 8 de diciembre de aquel año, que “El
Libertador Bolívar me ha comentado la honda emoción que vivió al
compartir con el General Sucre, Lanza y el Estado Mayor del Ejército
Colombiano, la visita que realizaron para reconocerle sus sacrificios
por la libertad y la independencia. El sentimiento que recogí del
Libertador, y el ascenso a Coronel que le ha conferido, el primero que
firma en la Patria de su nombre, se vieron acompañados de comentarios
del valor y la abnegación que identificaron a su persona durante los
años más difíciles de la lucha por la independencia. No estuvo ausente
la memoria de su esposo, el Coronel Manuel Asencio Padilla, y de los
recuerdos que la gente tiene del Caudillo y de la Amazona.

Una vida como la suya me produce el mayor de los respetos... Debe
sentirse orgullosa de ver convertida en realidad la razón de sus
sacrificios y recibir los honores que ellos le han ganado.”.

Que, en atención a todo ello, resulta necesario saldar la deuda
histórica de agradecimiento que el ESTADO NACIONAL tiene con la
memoria de la Teniente Coronela Dña. Juana AZURDUY DE PADILLA,
guerrera heroica e indoblegable de la independencia, por su
destacadísima actuación en las filas de nuestras fuerzas libertarias;
y conferirle, en consecuencia, el grado de Generala.

Que el reconocimiento que esta medida se propone entraña un llamado a
tener presente la hermandad entre la NACION ARGENTINA y el ESTADO
PLURINACIONAL DE BOLIVIA, que la figura de Dña. Juana AZURDUY
interpreta, en el marco de la celebración del bicentenario de la
independencia boliviana; y, asimismo, resulta pertinente para expresar
un cambio en la cultura institucional de las Fuerzas Armadas que se
orienta a consolidar el derecho de la mujer a alcanzar la máxima
jerarquía a lo largo de la carrera militar y a participar activamente
en la defensa de la Patria en condiciones de equidad, es decir, en
igualdad real de oportunidades con los hombres de la Defensa.

Que la DIRECCION GENERAL DE ASUNTOS JURIDICOS del MINISTERIO DE
DEFENSA ha tomado la intervención que le corresponde.

Que la presente medida se dicta en uso de las facultades otorgadas por
el artículo 99, incisos 1º, 12 y 13, de la CONSTITUCION NACIONAL.

Por ello,

LA PRESIDENTA DE LA NACION ARGENTINA

DECRETA:

Artículo 1º — Promuévese al grado de Generala post mortem a la
Teniente Coronela Dña. Juana AZURDUY DE PADILLA.

Art. 2º — Remítase al HONORABLE SENADO DE LA NACION a los fines de su
acuerdo respectivo.

Art. 3º — Comuníquese, publíquese, dése a la DIRECCION NACIONAL DEL
REGISTRO OFICIAL, y archívese.

— FERNANDEZ DE KIRCHNER. — Nilda Garré

miércoles, 19 de agosto de 2009

Fidel Castro: Siete puñales en el corazón de América



Leo y releo datos y artículos elaborados por personalidades inteligentes, conocidas o poco conocidas, que escriben en diversos medios y toman la información de fuentes no cuestionadas por nadie.

Los pueblos que habitan el planeta, en todas partes, corren riesgos económicos, ambientales y bélicos, derivados de la política de Estados Unidos, pero en ninguna otra región de la tierra se ven amenazados por tan graves problemas como sus vecinos, los pueblos ubicados en este continente al Sur de ese país hegemónico.

La presencia de tan poderoso imperio, que en todos los continentes y océanos dispone de bases militares, portaaviones y submarinos nucleares, buques de guerra modernos y aviones de combate sofisticados, portadores de todo tipo de armas, cientos de miles de soldados, cuyo gobierno reclama para ellos impunidad absoluta, constituye el más importante dolor de cabeza de cualquier gobierno, sea de izquierda, centro o derecha, aliado o no de Estados Unidos.

El problema, para los que somos vecinos suyos, no es que allí se hable otro idioma y sea una nación diferente. Hay norteamericanos de todos los colores y todos los orígenes. Son personas iguales que nosotros y capaces de cualquier sentimiento en un sentido u otro. Lo dramático es el sistema que allí se ha desarrollado e impuesto a todos. Tal sistema no es nuevo en cuanto al uso de la fuerza y los métodos de dominio que han prevalecido a lo largo de la historia. Lo nuevo es la época que vivimos. Abordar el asunto desde puntos de vista tradicionales es un error y no ayuda a nadie. Leer y conocer lo que piensan los defensores del sistema ilustra mucho, porque significa estar conscientes de la naturaleza de un sistema que se apoya en la constante apelación al egoísmo y los instintos más primarios de las personas.

De no existir la convicción del valor de la conciencia, y su capacidad de prevalecer sobre los instintos, no se podría expresar siquiera la esperanza de cambio en cualquier período de la brevísima historia del hombre. Tampoco podrían comprenderse los terribles obstáculos que se levantan para los diferentes líderes políticos en las naciones latinoamericanas o iberoamericanas del hemisferio. En último término, los pueblos que vivían en esta área del planeta desde hace decenas de miles de años, hasta el famoso descubrimiento de América, no tenían nada de latinos, de ibéricos o de europeos; sus rasgos eran más parecidos a los asiáticos, de donde procedieron sus antepasados. Hoy los vemos en los rostros de los indios de México, Centroamérica, Venezuela, Colombia, Ecuador, Brasil, Perú, Bolivia, Paraguay y Chile, un país donde los araucanos escribieron páginas imborrables. En determinadas zonas de Canadá y en Alaska conservan sus raíces indígenas con toda la pureza posible. Pero en el territorio principal de Estados Unidos, gran parte de los antiguos pobladores fueron exterminados por los conquistadores blancos.

Como conoce todo el mundo, millones de africanos fueron arrancados de sus tierras para trabajar como esclavos en este hemisferio. En algunas naciones como Haití y gran parte de las islas del Caribe, sus descendientes constituyen la mayoría de la población. En otros países forman amplios sectores. En Estados Unidos los descendientes de africanos constituyen decenas de millones de ciudadanos que, como norma, son los más pobres y discriminados.

A lo largo de siglos esa nación reclamó derechos privilegiados sobre nuestro continente. En los años de Martí trató de imponer una moneda única basada en el oro, un metal cuyo valor ha sido el más constante a lo largo de la historia. El comercio internacional, por lo general, se basaba en él. Hoy ni siquiera eso. Desde los años de Nixon, el comercio mundial se instrumentó con el billete de papel impreso por Estados Unidos: el dólar, una divisa que hoy vale alrededor de 27 veces menos que en los inicios de la década del 70, una de las tantas formas de dominar y estafar al resto del mundo. Hoy, sin embargo, otras divisas están sustituyendo al dólar en el comercio internacional y en las reservas de monedas convertibles.

Si por un lado las divisas del imperio se devalúan, en cambio sus reservas de fuerzas militares crecen. La ciencia y la tecnología más moderna, monopolizada por la superpotencia, han sido derivadas en grado considerable hacia el desarrollo de las armas. Actualmente no se habla solo de miles de proyectiles nucleares, o del poder destructivo moderno de las armas convencionales; se habla de aviones sin pilotos, tripulados por autómatas. No se trata de simple fantasía. Ya están siendo usadas algunas naves aéreas de ese tipo en Afganistán y otros puntos. Informes recientes señalan que en un futuro relativamente próximo, en el 2020, mucho antes de que el casquete de la Antártida se derrita, el imperio, entre sus 2 500 aviones de guerra, proyecta disponer de 1 100 aviones de combate F-35 y F-22, en sus versiones de caza y bombarderos de la quinta generación. Para tener una idea de ese potencial, baste decir que los que disponen en la base de Soto Cano, en Honduras, para el entrenamiento de pilotos de ese país son F-5; los que suministraron a las fuerzas aéreas de Venezuela antes de Chávez, a Chile y otros países, eran pequeñas escuadrillas de F-16.

Más importante todavía, el imperio proyecta que en el transcurso de 30 años todos los aviones de combate de Estados Unidos, desde los cazas hasta los bombarderos pesados y los aviones cisterna, serán tripulados por robots.

Ese poderío militar no es una necesidad del mundo, es una necesidad del sistema económico que el imperio le impone al mundo.

Cualquiera puede comprender que si los autómatas pueden sustituir a los pilotos de combate, también pueden sustituir a los obreros en muchas fábricas. Los acuerdos de libre comercio que el imperio trata de imponer a los países de este hemisferio implican que sus trabajadores tendrán que competir con la tecnología avanzada y los robots de la industria yanki.

Los robots no hacen huelgas, son obedientes y disciplinados. Hemos visto por la televisión máquinas que recogen las manzanas y otras frutas. La pregunta cabe hacerla también a los trabajadores norteamericanos ¿Dónde estarán los puestos de trabajo? ¿Cuál es el futuro que el capitalismo sin fronteras, en su fase avanzada del desarrollo, asigna a los ciudadanos?

A la luz de esta y otras realidades, los gobernantes de los países de UNASUR, MERCOSUR, Grupo de Río y otros, no pueden dejar de analizar la justísima pregunta venezolana ¿Qué sentido tienen las bases militares y navales que Estados Unidos quiere establecer alrededor de Venezuela y en el corazón de Suramérica? Recuerdo que hace varios años, cuando entre Colombia y Venezuela, dos naciones hermanadas por la geografía y por la historia, las relaciones se volvieron peligrosamente tensas, Cuba promovió calladamente importantes pasos de paz entre ambos países. Nunca los cubanos estimularemos la guerra entre países hermanos. La experiencia histórica, el destino manifiesto proclamado y aplicado por Estados Unidos, y la endeblez de las acusaciones contra Venezuela de suministrar armas a las FARC, asociadas a las negociaciones con el propósito de conceder siete puntos de su territorio para uso aéreo y naval de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos, obligan ineludiblemente a Venezuela a invertir en armas, recursos que podían emplearse en la economía, los programas sociales y la cooperación con otros países del área con menos desarrollo y recursos. No se arma Venezuela contra el pueblo hermano de Colombia, se arma contra el imperio, que intentó derrocarlo ya y hoy pretende instalar en las proximidades de la frontera venezolana sus armas sofisticadas.

Sería un error grave pensar que la amenaza es solo contra Venezuela; va dirigida a todos los países del Sur del continente. Ninguno podrá eludir el tema y así lo han declarado varios de ellos.

Las generaciones presentes y futuras juzgarán a sus líderes por la conducta que adopten en este momento. No se trata solo de Estados Unidos, sino de Estados Unidos y el sistema. ¿Qué ofrece? ¿Qué busca?

Ofrece el ALCA, es decir, la ruina anticipada de todos nuestros países, libre tránsito de bienes y de capital, pero no libre tránsito de personas. Experimentan ahora el temor de que la sociedad opulenta y consumista sea inundada de latinos pobres, indios, negros y mulatos o blancos sin empleo en sus propios países. Devuelven a todos los que cometen faltas o sobran. Los matan muchas veces antes de entrar, o los retornan como rebaños cuando no los necesitan; 12 millones de inmigrantes latinoamericanos o caribeños son ilegales en Estados Unidos. Una nueva economía ha surgido en nuestros países, especialmente los más pequeños y pobres: la de las remesas. Cuando hay crisis, ésta golpea sobre todo a los inmigrantes y a sus familiares. Padres e hijos son cruelmente separados a veces para siempre. Si el inmigrante está en edad militar, le otorgan la posibilidad de enrolarse para combatir a miles de kilómetros de distancia, "en nombre de la libertad y la democracia". Al regreso, si no mueren, les conceden el derecho a ser ciudadanos de Estados Unidos. Como están bien entrenados les ofrecen la posibilidad de contratarlos no como soldados oficiales, pero sí como civiles soldados de las empresas privadas que prestan servicios en las guerras imperiales de conquista.

Existen otros gravísimos peligros. Constantemente llegan noticias de los emigrantes mexicanos y de otros países de nuestra área que mueren intentando cruzar la actual frontera de México y Estados Unidos. La cuota de víctimas cada año supera con creces la totalidad de los que perdieron la vida en los casi 28 años de existencia del famoso muro de Berlín.

Lo más increíble todavía es que apenas circula por el mundo la noticia de una guerra que cuesta en este momento miles de vidas por año. Han muerto ya, en el 2009, más mexicanos que los soldados norteamericanos que murieron en la guerra de Bush contra Irak a lo largo de toda su administración.

La guerra en México ha sido desatada a causa del mayor mercado de drogas que existe en el mundo: el de Estados Unidos. Pero dentro de su territorio no existe una guerra entre la policía y las fuerzas armadas de Estados Unidos luchando contra los narcotraficantes. La guerra ha sido exportada a México y Centroamérica, pero especialmente al país azteca, más cercano al territorio de Estados Unidos. Las imágenes que se divulgan por la televisión, de cadáveres amontonados y las noticias que llegan de personas asesinadas en los propios salones de cirugía donde intentaban salvarles la vida, son horribles. Ninguna de esas imágenes procede de territorio norteamericano.

Tal ola de violencia y sangre se extiende en mayor o menor grado por los países de Suramérica. ¿De dónde proviene el dinero sino del infinito manantial que emerge del mercado norteamericano? A su vez, el consumo tiende también a extenderse a los demás países del área, causando más víctimas y más daño directo o indirecto que el SIDA, el paludismo y otras enfermedades juntas.

Los planes imperiales de dominación van precedidos de enormes sumas asignadas a las tareas de mentir y desinformar a la opinión pública. Cuentan para ello con la total complicidad de la oligarquía, la burguesía, la derecha intelectual y los medios masivos de divulgación.

Son expertos en divulgar los errores y las contradicciones de los políticos.

La suerte de la humanidad no debe quedar en manos de robots convertidos en personas o de personas convertidas en robots.

En el año 2010, el gobierno de Estados Unidos empleará 2 200 millones de dólares a través del Departamento de Estado y la USAID para promover su política, 12% más que los recibidos por el gobierno de Bush el último año de su mandato. De ellos, casi 450 millones se destinarán a demostrar que la tiranía impuesta al mundo significa democracia y respeto a los derechos humanos.

Apelan constantemente al instinto y al egoísmo de los seres humanos; desprecian el valor de la educación y la conciencia. Es evidente la resistencia demostrada por el pueblo cubano a lo largo de 50 años. Resistir es el arma a la que no pueden renunciar jamás los pueblos; los puertorriqueños lograron parar las maniobras militares en Vieques, situándose en el polígono de tiro.

La patria de Bolívar es hoy el país que más les preocupa, por su papel histórico en las luchas por la independencia de los pueblos de América. Los cubanos que prestan allí sus servicios como especialistas en la salud, educadores, profesores de educación física y deportes, informática, técnicos agrícola, y otra áreas, deben darlo todo en el cumplimiento de sus deberes internacionalistas, para demostrar que los pueblos pueden resistir y ser portadores de los principios más sagrados de la sociedad humana. De lo contrario el imperio destruirá la civilización y la propia especie.

Fidel Castro Ruz
Agosto 5 de 2009
11 y 16 a.m.