sábado, 5 de julio de 2008

















I SEMANA DEL LIBRO VENEZOLANO EN ARGENTINA
DEL 7 AL 11 DE JULIO
COORGANIZADO POR EL CENTRO CULTURAL DE LA COOPERACIÓN FLOREAL GORINI CON LA EMBAJADA DE LA REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA EN LA REPÚBLICA ARGENTINA, ANTIGONA LIBROS CCC Y EDICIONES COLIHUE (representante exclusivo de la distribuidora venezolana del libro)


Junto a diversas personalidades de la cultura y la intelectualidad argentina, estarán presentes por Venezuela en esta oportunidad, el escritor y periodista Iván Padilla Bravo, Viceministro de Desarrollo Humano del Ministerio del Poder Popular para la Cultura, y Luis Britto García, escritor, ensayista, dramaturgo, Premio Casa de las Américas y Premio Nacional de Literatura en su país.
Estos destacados intelectuales inaugurarán la "Semana del Libro Venezolano" junto a la periodista y escritora argentina Stella Calloni con un coloquio sobre "El libro como herramienta de liberación".
Sin duda será una semana de integración cultural entre Argentina y Venezuela, a través de una formidable herramienta: el libro.



AGENDA DE ACTIVIDADES



Lunes 07.-

Coloquio: El libro como herramienta de liberación.

Por Venezuela: Luís Britto García (narrador, ensayista, dramaturgo, dibujante, periodista, profesor universitario); Iván Padilla Bravo (escritor, Viceministro de Desarrollo Humano del Ministerio del Poder Popular para la Cultura)

Por Argentina: Stella Calloni (periodista, escritora)

Sala Laks (3º P) 19:00



Martes 08.-
Acto de Apertura.
Participarán: Arévalo Enrique Mendez Romero (Embajador de la República Bolivariana de Venezuela en la Argentina), Juan Carlos Junio (Director del CCC) y Jorge Testero (Director Editorial del CCC)
Sala Raúl González Tuñón (1º P) 19:00


Coloquio: Venezuela: Verdadera libertad y soberanía
Panelistas: Luis Britto García, Iván Padilla Bravo

Sala Raúl González Tuñón (1º P) 19:30



Proyección del documental venezolano: "Poesía" de Carlos Brito y Carmen Lepage

Sala Raúl González Tuñón (1º P) 21:00



Miércoles 09.-

Coloquio: Cultura: integración y resistencia latinoamericana.

Por Venezuela: Luís Britto García, Iván Padilla Bravo

Por Argentina: Vicente Battista (escritor)

Presentación del libro Secesionismo, herramienta de la dominación, de Horacio A. López, Director adjunto del CCC.

Sala Raúl González Tuñón (1º P) 19:00



Proyección del documental venezolano: "Tocar y luchar" de Alberto Arvelo

Sala Raúl González Tuñón (1º P) 21:00



Viernes 11.-
Presentación del libro: Por aquí pasó Hugo Chávez Frías. Encuentro de la Cultura por la Integración de los Pueblos de Nuestra América.

Ediciones del CCC.

Panelistas: Arévalo Enrique Mendez Romero y Juan Carlos Junio.



Intervención musical a cargo del Ensamble TierraSur, sonidos de Venezuela.

Acto de Cierre

Sala Raúl González Tuñón (1º P) 17:00


Los libros estarán expuestos para la venta en Antígona Libros, ubicada en la PB del CCC,
de 10:00 a 22:00 hs.

Organiza Embajada de la República Bolivariana de Venezuela en la Argentina, Antígona Libros CCC y Departamento de Ediciones

Agradecemos la difusión de esta información.
Cecilia Balaguer - prensa@centrocultural.coop - 5077-8080 int 8016
Ximena Otero - xotero@centrocultural.coop - 5077-8000 int 8387
Av. Corrientes 1543
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Un poema de Carlos Barbarito


Empuja el aire hasta donde la muerte no lo alcanza...

Empuja el aire hasta donde la muerte no lo alcanza,
al menos eso cree, se tumba
para reponerse del cansancio y allí, tumbado, respira.
Otro conducirá el agua hasta una infancia
supuestamente recobrada, otro
dirigirá el fuego hacia el vientre más remoto y ajeno,
otro, en fin, imantará la vigilia
hasta tornarla su reverso y derramará pigmentos
sobre la infinita tela de los sueños
que remedan la mísera visión de las ratas y los perros.
Empuja, descalzo y desnudo,
más allá de los espejos que le recuerdan su fragilidad,
de las seis músicas con sus siete silencios,
de los jardines asentados en cobre,
de las prisiones y las tormentas;
pero Ella seguirá su rastro
aunque no haya ni un rastro en el suelo,
llegará por fin hasta su casa o agujero,
lo envolverá, como a todos,
con trapos con cenizas, con estearina, con estroncio.
Lo abrazará hasta lo eterno,
le quitará para siempre el aire.

Carlos Barbarito
(Enviado para compartir por Rubén Vedovaldi)

Miriam Cairo: Escribir, hasta llenar los pozos de la luna


I.

Antes yo había conocido otra palabra. Con un aguijón venenoso me acechaba. Sus perros salvajes no me dejaban salir. Yo creía en el temor de su horrible aspecto. En sus labios babosos de hastío.

Esa palabra también era una casa con un estrecho pasillo por donde iba y venía mi halconero con su verdadera vida de escorpión. De ella, no se podía salir ni con la muerte.

Pero yo ya no encontraba esmeros para seguir siendo un parásito de mi espanto. Di un portazo y me fui para ser la culpable de mi pequeña hazaña.

II.

Para bajar al pozo donde duermo con la luna,

bebo una botella de ron.

Mi luna es el principio de todas las cosas.

En ella dibujo mi huella

sin destino.

III.

La escritura recoge el último eco de la voz de dios. Antes de morir, dios saluda con su mano purísima y se esconde tras una presencia montañosa.

Muerto él aparece la escritura.

El mundo, repentinamente estremecido, agradece que haya perecido el eterno. Sólo se escucha el sonido de las alas de ese ángel sagrado y molesto, que se retira a gobernar en su verdadero reino, hecho a su imagen y nuestra desemejanza.

IV.

No, no, no, esta palabra mágica, no es un juramento ni un conjuro.

Tampoco es demasiado clara.

Intento hablar de ella y balbuceo torpemente.

Escribo torpemente.

Ese pájaro que es palabra, ha construido en mí, su severa casa.

V.

El demonio baja a contar su versión de los hechos. Lanza una melancólica destrucción que no significa remordimiento. Liberado de pisar la mórbida superficie del paraíso, viene a sacudir sus huesos calientes. Sus pies de toro no son insensibles al beso.

VI.

Ella desempeña con destreza las tareas imposibles.

Desempolva los sueños no soñados,

escribe,

queda ciega, ayuda a los pájaros a sostener las alas del espanto,

hace visible al hombre invisible.

Ella no es aquella decapitada boba que sueña con un collar de suspiros pero es hábil para morir al caer del segundo escalón de una escalera imaginaria.

Ella no resuelve ninguna historia, va haciendo su propia insuficiencia y reina en un territorio de ideas remontísimas.

VII.

Toda esta construcción, estos muros, estos edificios, estos palomares, estas poemas, estos mosaicos, están sostenidos por el invencible cimiento de la vacilación.

VIII.

No está muerta. Ella, aquí, no está muerta. Está alargada, estirada, suspirada largamente. No está muerta aunque tenga hábitos de fantasma. No es un cadáver con sombrero ni una imperceptible huella de araña. Tampoco es algo nuevo, no rutilan sus pupilas como noticia de último momento. Ella juega con el abecedario de la noche y se sumerge en sus olas de polvo fino. Pájaros de enero se le enredan en el pelo. Ella es hermosísima aunque le falte un seno.

La vida, es verdad, está llena de cosas. La vida es suficiente en sí misma, para sí misma. Es la gloria de todos los vivientes. Pero ella es otra cosa. Ella pasa dentro de mí, no es mía sino que pasa dentro de mí y se marcha, alargada, estirada. Ella se hace y se deshace en mi cuerpo mientras escribo suspiradamente...

IX.

Una sola palabra suscita diez mil pensamientos y de ellos nacen diez mil constelaciones. Alguien puede hacerse añicos pero, ¿quién quisiera detenerlos? ¿Quién?

X.

La ansiedad que me posee no viene de necesidades nítidas sino de alguna cima en busca de montaña. De las colinas giratorias del sosiego, de las zapas de la virtud, de los latidos de un corazón pequeño y malhechor,

a veces mío.

La ansiedad que me posee viene de un amo que lame las patas de su perro. De un nombre que busca un labio, una voz, un sentido. De una duda omnipotente, abominable. Viene de las entrañas del mundo. De un antiguo parentesco con los lobos. De la pavorosa visibilidad de los objetos. De un campo de lavandas que jamás he visto y me persigue con sus garras, su rugido violeta, su desolación.

Miriam Cairo
cairo367@hotmail.com

Libros: Filos de lata, de Mercedes Sáenz


Filos de lata, es el nombre del primer libro de cuentos de Mercedes Sáenz, obra que acaba de ser editada por Vela al Viento Ediciones Patagónicas.
Un libro que, desde la tapa, nos invita a seguir leyendo, a seguir recorriendo cada uno de los lugares que Mercedes muestra, sitios de la Patagonia, puestos entre el viento y el mar, donde se huelen las matas y la aridez de esa voz de la estepa traducida por los ojos de una niña. Y también bosques y ríos y la agreste conciencia de la que quería ser india.
Un libro que nos presenta a cada uno de los personajes que aparecen y desaparecen a punto de ser lo que no son, como No Paulina, y que hurga en las actitudes y personalidades como quién penetra la más espesa selva con armas tan fuertes como la mirada y la memoria.
Las figuritas y los caballos, las sillas y las colinas, los álamos hacia arriba y los pichones aplastados como pulgares... Arcabuceros y escapularios como señales de la memoria. Cuentos dispuestos como un catálogo de mensajes de madera, imágenes para un puente desde el periscopio o viceversa, y los ojos... Los siete de la luna y los que tiene Diana...
Un libro que recorre desde la propia todas las vidas con las que ha tenido contacto y también las otras. Adoquines de un manicomio que me hicieron pensar en aquella idea de un "dios loco" que dispone y ordena, pone y saca adoquines en un mundo que parece perfecto.
Y decir y decir, decir como y qué, morirse contando...
Un libro-mapa para el antes y el después.

Dice Dalmiro Sáenz en la contratapa de Filos de lata:
"Muchas veces en la historia de los hombres los hijos engendraron padres.
Mercedes me engendró con esa mala fe de mina divina hace varios años.
El primer asombro que me provocó fue el de nacer y el último éste libro.
Éste libro es."

El libro cuenta con fotografías en su interior gracias a la colaboración inestimable de la artista visual Isabel Capdevila.
El libro se presentó exitosamente el 23/06 en la XXXI Feria Provincial del Libro en Oberá, Misiones y volverá a ser presentado en Buenos Aires por Dalmiro Sáenz y Esteban Peicovich
en el Centro Cultural Recoleta el día 08/07/08 a las 19 horas.
Los Esperamos.
Rogamos difusión.

Rubén Eduardo Gómez
Director
T.E. (054-0297) 154-141145
T.E. Bs. As. (054-011) 154-945-7342
http://velaalviento.blogspot.com/

José Pablo Feinmann: El odio de estos días

José Pablo Feinmann

Uno de los mails que recibí durante estos días me pareció no sólo doloroso, sino revelador de un estado de espíritu que atraviesa la derechizada sociedad argentina de estos días. Esta derechización no tiene nada de extraño pues el mundo ha girado a la derecha y en los países ricos surgen el fascismo, el neonazismo, la violencia contra el diferente, la incapacidad del diálogo, el desprecio de la democracia. Estuve –por cuestiones literarias– unos quince días en Europa y la xenofobia, el racismo y la violencia que conllevan son moneda de todos los días. Todos piden que se expulse a los inmigrantes, que no se los deje entrar. Se levantan muros legales o muros reales, como el que levanta Bush contra los mexicanos. El mundo está entre la derecha occidental y el irracionalismo extremo del islamismo. Entre tanto, habían surgido algunos gobiernos tenuemente populistas en América latina, a los que se toleró durante un breve tiempo y sobre los cuales las embestidas son cada vez más feroces. Se trataría de quebrar algunas opciones de esos gobiernos: reemplazar el Mercosur por el ALCA, abjurar de todo gesto de intervencionismo estatal, eliminar cualquier intento de redistribución de la riqueza, concentrar definitivamente los medios de comunicación en el sistema comunicacional que establece hegemónicamente Estados Unidos (con matices, pero sin diferencias notables), desterrar todo lo que apeste a populismo. Si esto se hará democráticamente o no es difícil decirlo. A Chávez, entre la oposición política, los medios de comunicación y el apoyo de Estados Unidos, estuvieron por voltearlo. Lo que se nota en la Argentina es un factor que acaso (porque así es este país) se manifieste con más potencia que en cualquier otra parte: el odio. Sencilla, simplemente, poderosamente el odio. Si alguien pudo pintar: “Cristina vas a morir como Evita”, todo es posible. Si a Cristina se le endilgan insultos del calibre más bajo, más obsceno y si, para peor, son las mujeres las que principalmente lo hacen, uno se pregunta: ¿qué pasa? Supongamos que el gobierno de Cristina Fernández no le cae bien a un sector de la población, pero: ¿es para tanto? ¿Es para injuriarlo más que a Menem, que a De la Rúa? Sabiendo (y aceptando en alguna medida) que a otros gobiernos, sobre todo al militar, no se les dijo nada de esto.

Tomo un ejemplo. El cantante Ignacio Copani escribió una canción. Yo no conozco a Copani. Pero ése no es un problema de él, acaso sea un problema mío. Escucho música clásica desde joven y no he logrado moverme de ahí. Hay quienes intentan hacerme “entrar” en el rock, pero no lo logran. Lo siento. La cuestión es que Copani compuso una canción que lleva un título traslúcido. Se llama: “Cacerola de teflón”. Debe tratarse de una crítica al sector social pro-agrario que se manifiesta en las calles con los utensilios que tiene en su cocina según su pertenencia en la escala social. Las cacerolas que tiene son de teflón. Copani canta su letra. Dice lo que tiene que decir y ahí empieza la invasión mediática. El “foro”, en Internet, tiene un anonimato que facilita la agresión y hasta el insulto más soez. Facilita la expresión del odio. De este modo, Copani dice que, a raíz de su canción, recibió algunos mensajes afectuosos. Pero: “Pero he recibido también otro tipo de contactos llenos de reproches, cargados de odio, regados de violencia, intolerancia, agresión y con un espíritu inquisidor que no creí que anidara todavía en gente de mi comunidad. He sido amenazado, agraviado, insultado, difamado, calumniado y, peor aún, han sufrido ese tipo de atropello miembros de mi familia. No me refiero a los impunes foros de Internet sino a e-mails, cartas y llamados recibidos”. ¿Qué pasa? ¿Dónde estamos viviendo? ¿Esta es la ciudad de Buenos Aires? ¿Esta es la capital cultural de América latina? ¿De dónde salió esta tropa de asalto, organizada, feroz, violenta al extremo de estar a las puertas de la agresión física?

Sigue Copani: “Aquellos que piensan que la Sra. Presidenta de mi país me paga por verso, recital u opinión, simplemente están expresando su propia escala de valores y asumiendo que ellos mismos podrían torcer sus convicciones a un precio determinado. Yo no”. Este es otro toque infaltable de este periodismo del odio. Afirma: todo aquel que se manifieste a favor de este gobierno lo hace por interés. En cambio, si “el campo” llena la Plaza ahí está la patria, la tierra, los valores centenarios, la clase rural que hizo la grandeza de la patria. Si la llena el Gobierno son todos gronchos traídos en los camiones de Moyano, o bandoleros de D’Elía, o desdichados que están ahí por un choripán. Y esto lo dicen periodistas con una trayectoria. Que de pronto se han erizado también de odio. Algunos de ellos cambiarán milagrosamente no bien el Gobierno arregle con sus patrones, con los grupos económicos para los que trabajan. La conversión ideológica del periodismo en los últimos tiempos ha sido vertiginosa. Incluso conozco mucha gente que lo detecta. “¿Viste? Fulano ahora ya no está en contra de Cristina”. “Y claro: si la empresa para la que labura arregló con el Gobierno.” Hay, sin embargo, un ingrediente genuino en este periodismo que acaso ni puedan variar, aunque el grupo mediático para el que trabajan les dé la contraorden: su antiperonismo. El odio gorila pocas veces penetró tanto en nuestra sociedad. Y peor aún: el odio a la generación del ’70. Lo peor que se le puede decir a alguien es setentista. Y al matrimonio presidencial se les dice sin más “la pareja montonera”, cuando jamás estuvieron en esa organización y no se ha discutido aún con claridad los dislates o no que ha cometido en nuestro país. Dice, en fin, Copani: “Nunca discuto una crítica, sea como sea y venga de quien venga. Pero en este caso no recibí opiniones sobre la conformación estética del tema, de su métrica, de sus rimas, de sus sonidos, de la destreza para ejecutarla, sino una violenta y censuradora mirada hacia el contenido de mis ideas y mi conducta, bien típico de tiempos de inquisición y dictaduras”.

Voy a citar ahora otro mail. Es de Hernán Nemi, que tiene 36 años, es profesor de Literatura en la Universidad de Morón, da clases en varios colegios secundarios y tiene un par de obras escritas para Teatro por la Identidad. (Esto lo torna muy sospechoso para la Argentina del odio y sus voceros comunicacionales. Porque la cosa también tiene este costado de destrucción fundamental: “¡Basta con esa cuestión de los derechos humanos! ¡Basta de juzgar a militares! ¡Basta de exhibir a Hebe de Bonafini en cada acto! ¡Ni a la Carlotto nos bancamos ya! ¡Eso terminó, es el pasado, hay que archivarlo!” O si no: “¡Hay que juzgar a los guerrilleros! ¿O no quedó alguno vivo?”.) Suscribo todo lo que dice Nemi, de modo que citarlo es hablar y decir por su medio, que es impecable, y exhibe una prosa inusual: “Se critica a Cristina por autoritaria: ¿qué otro presidente hubiera soportado cien días con rutas cortadas, desabastecimiento y amenazas constantes sin disparar un solo tiro ni reprimir en ninguno de los cientos de cortes de caminos que hubo? Entre el 19 y 20 de diciembre de 2001 murieron 31 personas en la represión del gobierno de De la Rúa a las manifestaciones populares. El matrimonio ‘montonero’ tuvo la actitud más tolerante y democrática frente a las protestas de la ciudadanía que se recuerde en toda la historia argentina”. Aquí sólo podríamos pulir la frase “toda la historia argentina”. Hubo otros gobiernos con tolerancia de democrática. Es cierto que, en este caso, el llamado “campo” ha paralizado el país y su abastecimiento. Se trata, sin más, de un acto de subversión absoluto que deteriora por completo el funcionamiento del país. Y a los piqueteros se los quería colgar por cortar una calle.

Sigue Hernán Nemi: “¿Es éticamente correcto que la clase media y alta de Buenos Aires salgan a golpear cacerolas por las retenciones del campo cuando jamás las golpearon por las flacas jubilaciones que cobran nuestros viejos ni por los chicos que tienen hambre, ni por los sueldos docentes, ni por la carpa docente, ni por la privatización vergonzosa de nuestras empresas en los ’90?”. Y también: “¿Tiene autoridad moral la Sociedad Rural de pedir más institucionalidad cuando apoyó a cuanto gobierno de facto hubo en la Argentina? ¿Este campo hoy indignado es el mismo que aplaudió a Menem a lo largo de la década del 90? Sí, es el mismo”. Es siempre el mismo, Hernán: es el que recibió con atronadores aplausos a Juan Carlos Onganía cuando el dictador entró en el predio de la Sociedad Rural... ¡en carroza! El que abucheó a Alfonsín. El que respaldó a la patria financiera en el golpe de mercado. El que apoyó a Videla y negoció con Menem. Hoy, en esta Argentina del odio, es la clase heroica que representa los intereses de la patria. ¡Y con los periodistas progres a sus pies!

Y, por fin, escribe Hernán: “Quienes piensan –legítimamente– que los ruralistas tienen razón, ¿por qué lo expresan a través de mails o comentarios tan agresivos, tan cargados de odio, tan faltos de argumentos racionales?, ¿qué nos pasa a los argentinos (y argentinas) que nos cuesta tanto bancarnos a una mujer como presidenta? Muchos de los adjetivos de esos mails –muchos de ellos enviados por mujeres– muestran el peor machismo: se la llama a Cristina ‘puta’, ‘conchuda’, ‘turra’, ‘tilinga’... Y al mismo tiempo, los argumentos brillan por su ausencia”.

Es así, Hernán: pero eso de bancarse a una mujer como presidenta no nos pasa “a los argentinos”, sino a ciertos argentinos. Y si hiciera otra política le tirarían flores. No es que no se bancan a una mujer, no se bancan una política. El poder, en este país, es pragmático. Si hacés lo que yo te digo, lo que yo necesito, lo que llena mis arcas, estoy con vos y sos hermoso. No lo olviden: si el establishment argentino se bancó a Menem, se puede bancar a Drácula. Al sólo costo de que Drácula haga lo que ellos quieren.

José Pablo Feinmann
Domingo 29 de junio de 2008
Fuente: Diario "PáginaI12"
http://www.pagina12.com.ar/

Marita Ragozza: Masacre de San Patricio


PARROQUIA SAN PATRICIO ( Barrio Belgrano de la ciudad de Buenos Aires)
MEDIANOCHE ( Entre el 3 y 4 de Julio de 1976)

El P. ALFREDO LEADEN abrió el Diario La Nación. Las noticias se parecían a las de todos los días: aplastamiento de un golpe militar en Sudán, la contabilización de 17 extremistas en Argentina, las exequias de los muertos por la bomba en Seguridad Federal.

El P. PEDRO DUFAU llegó de una fiesta de bodas.

En su habitación el P. ALFREDO KELLY, antes de dormir ,abrió su diario personal ( se equivocó al colocar el año ) y escribió:

“Sábado 3 de Julio de 1975
Otro día tenso y doloroso, incertidumbre...
Es una de las pruebas más grandes de mi vida. Rezo a Dios para descubrir lo que El quiere..."
Los pasos y las voces se sintieron más cercanos. Inca ( la perra del P. DUFAU comenzó a ladrar. Las sombras de los hombres con sus armas se proyectaron en el interior de la casa.
La casa fue invadida, los cables del teléfono arrancados. A los P LEADEN Y KELLY sacados de sus cuartos en pijama, las habitaciones revueltas.
Finalmente los sacerdotes ALFREDO LEADEN (1919 Buenos Aires), ALFREDO JOSÉ KELLY (1933, Suipacha, provincia de Buenos Aires) y PEDRO EDUARDO DUFAU (1908, Mercedes, provincia de Buenos Aires) y los seminaristas SALVADOR BARBEITO DOVAL (1951, España ) y EMILIO JOSÉ BARLETTI (1952, San Antonio de Areco, provincia de Buenos Aires), fueron reunidos en el living, obligados a arrodillarse.
Intercambiaron las últimas miradas. La descarga de los cinco tiradores fue precisa.
Quizás cuando tuvo la certeza de su muerte el P. KELLY se vio a sí mismo a los cinco años y recordó la voz de su madre diciendo:
“Alfie, no importa como te presentes ante Dios. El Señor estará feliz de verte ante El.”
Y esto es todo cuanto puede saberse de sus muertes. Queda la alfombra roja manchada por la sangre derramada, testimonio del horror.
La caza había comenzado.
La MASACRE DE SAN PATRICIO fue precedida por el crimen del P. Carlos Mujica y antecedió a su vez a los asesinatos del obispo Angelelli de La Rioja, del obispo Ponce de León , las monjas francesas Leonie Duquet y Alice Demon, y otros laicos y sacerdotes menos conocidos.
La MASACRE DE SAN PATRICIO, silenciada también por la jerarquía de la Iglesia Católica, sigue ensombrecida.
Treinta y dos años después, la alfombra roja sigue hablando, reclamando la verdad, desafiando a hacernos cargo de la historia.
Deuda pendiente con los muertos y con la Vida.

FUENTE: El Honor de Dios, de Gabriel Seisdedos.
Marita Ragozza de Mandrini
ragozzamarita@yahoo.com.ar

viernes, 4 de julio de 2008

Eduardo Galeano: "Los mapas del alma no tienen fronteras"

Eduardo Galeano abrazado a Macarena Gelman: “Nuestra región es el reino de las paradojas”


EDUARDO GALEANO, PRIMER CIUDADANO ILUSTRE DEL MERCOSUR, Y UN DISCURSO INOLVIDABLE


Por Eduardo Galeano

Nuestra región es el reino de las paradojas.

Brasil, pongamos por caso: paradójicamente, el Aleijadinho, el hombre más feo del Brasil, creó las más altas hermosuras del arte de la época colonial; paradójicamente, Garrincha, arruinado desde la infancia por la miseria y la poliomelitis, nacido para la desdicha, fue el jugador que más alegría ofreció en toda la historia del fútbol y, paradójicamente, ya ha cumplido cien años de edad Oscar Niemeyer, que es el más nuevo de los arquitectos y el más joven de los brasileños.

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O pongamos por caso, Bolivia: en 1978, cinco mujeres voltearon una dictadura militar. Paradójicamente, toda Bolivia se burló de ellas cuando iniciaron su huelga de hambre. Paradójicamente, toda Bolivia terminó ayunando con ellas, hasta que la dictadura cayó.

Yo había conocido a una de esas cinco porfiadas, Domitila Barrios, en el pueblo minero de Llallagua. En una asamblea de obreros de las minas, todos hombres, ella se había alzado y había hecho callar a todos.

–Quiero decirles estito –había dicho–. Nuestro enemigo principal no es el imperialismo, ni la burguesía ni la burocracia. Nuestro enemigo principal es el miedo, y lo llevamos adentro.

Y años después, reencontré a Domitila en Estocolmo. La habían echado de Bolivia, y ella había marchado al exilio, con sus siete hijos. Domitila estaba muy agradecida de la solidaridad de los suecos, y les admiraba la libertad, pero ellos le daban pena, tan solitos que estaban, bebiendo solos, comiendo solos, hablando solos. Y les daba consejos:

–No sean bobos –les decía–. Júntense. Nosotros, allá en Bolivia, nos juntamos. Aunque sea para pelearnos, nos juntamos.

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Y cuánta razón tenía.

Porque, digo yo: ¿existen los dientes, si no se juntan en la boca? ¿Existen los dedos, si no se juntan en la mano?

Juntarnos: y no sólo para defender el precio de nuestros productos, sino también, y sobre todo, para defender el valor de nuestros derechos. Bien juntos están, aunque de vez en cuando simulen riñas y disputas, los pocos países ricos que ejercen la arrogancia sobre todos los demás. Su riqueza come pobreza y su arrogancia come miedo. Hace bien poquito, pongamos por caso, Europa aprobó la ley que convierte a los inmigrantes en criminales. Paradoja de paradojas: Europa, que durante siglos ha invadido el mundo, cierra la puerta en las narices de los invadidos, cuando le retribuyen la visita. Y esa ley se ha promulgado con una asombrosa impunidad, que resultaría inexplicable si no estuviéramos acostumbrados a ser comidos y a vivir con miedo.

Miedo de vivir, miedo de decir, miedo de ser. Esta región nuestra forma parte de una América latina organizada para el divorcio de sus partes, para el odio mutuo y la mutua ignorancia. Pero sólo siendo juntos seremos capaces de descubrir lo que podemos ser, contra una tradición que nos ha amaestrado para el miedo y la resignación y la soledad y que cada día nos enseña a desquerernos, a escupir al espejo, a copiar en lugar de crear.

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Todo a lo largo de la primera mitad del siglo diecinueve, un venezolano llamado Simón Rodríguez anduvo por los caminos de nuestra América, a lomo de mula, desafiando a los nuevos dueños del poder:

–Ustedes –clamaba don Simón–, ustedes que tanto imitan a los europeos, ¿por qué no les imitan lo más importante, que es la originalidad?

Paradójicamente, era escuchado por nadie este hombre que tanto merecía ser escuchado. Paradójicamente, lo llamaban loco, porque cometía la cordura de creer que debemos pensar con nuestra propia cabeza, porque cometía la cordura de proponer una educación para todos y una América de todos, y decía que al que no sabe, cualquiera lo engaña y al que no tiene, cualquiera lo compra, y porque cometía la cordura de dudar de la independencia de nuestros países recién nacidos:

–No somos dueños de nosotros mismos –decía–. Somos independientes, pero no somos libres.

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Quince años después de la muerte del loco Rodríguez, Paraguay fue exterminado. El único país hispanoamericano de veras libre fue paradójicamente asesinado en nombre de la libertad. Paraguay no estaba preso en la jaula de la deuda externa, porque no debía un centavo a nadie, y no practicaba la mentirosa libertad de comercio, que nos imponía y nos impone una economía de importación y una cultura de impostación.

Paradójicamente, al cabo de cinco años de guerra feroz, entre tanta muerte sobrevivió el origen. Según la más antigua de sus tradiciones, los paraguayos habían nacido de la lengua que los nombró, y entre las ruinas humeantes sobrevivió esa lengua sagrada, la lengua primera, la lengua guaraní. Y en guaraní hablan todavía los paraguayos a la hora de la verdad, que es la hora del amor y del humor.

En guaraní, ñeñé significa palabra y también significa alma. Quien miente la palabra traiciona el alma.

Si te doy mi palabra, me doy.

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Un siglo después de la guerra del Paraguay, un presidente de Chile dio su palabra, y se dio.

Los aviones escupían bombas sobre el palacio de gobierno, también ametrallado por las tropas de tierra. El había dicho:

–Yo de aquí no salgo vivo.

En la historia latinoamericana, es una frase frecuente. La han pronunciado unos cuantos presidentes que después han salido vivos, para seguir pronunciándola. Pero esa bala no mintió. La bala de Salvador Allende no mintió.

Paradójicamente, una de las principales avenidas de Santiago de Chile se llama, todavía, Once de Setiembre. Y no se llama así por las víctimas de las Torres Gemelas de Nueva York. No. Se llama así en homenaje a los verdugos de la democracia en Chile. Con todo respeto por ese país que amo, me atrevo a preguntar, por puro sentido común: ¿No sería hora de cambiarle el nombre? ¿No sería hora de llamarla Avenida Salvador Allende, en homenaje a la dignidad de la democracia y a la dignidad de la palabra?

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Y saltando la cordillera, me pregunto: ¿por qué será que el Che Guevara, el argentino más famoso de todos los tiempos, el más universal de los latinoamericanos, tiene la costumbre de seguir naciendo? Paradójicamente, cuanto más lo manipulan, cuanto más lo traicionan, más nace. El es el más nacedor de todos.

Y me pregunto: ¿No será porque él decía lo que pensaba, y hacía lo que decía? ¿No será que por eso sigue siendo tan extraordinario, en este mundo donde las palabras y los hechos muy rara vez se encuentran, y cuando se encuentran no se saludan, porque no se reconocen?

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Los mapas del alma no tienen fronteras, y yo soy patriota de varias patrias. Pero quiero culminar este viajecito por las tierras de la región, evocando a un hombre nacido, como yo, por aquí cerquita.

Paradójicamente, él murió hace un siglo y medio, pero sigue siendo mi compatriota más peligroso. Tan peligroso es que la dictadura militar del Uruguay no pudo encontrar ni una sola frase suya que no fuera subversiva y tuvo que decorar con fechas y nombres de batallas el mausoleo que erigió para ofender su memoria.

A él, que se negó a aceptar que nuestra patria grande se rompiera en pedazos; a él, que se negó a aceptar que la independencia de América fuera una emboscada contra sus hijos más pobres, a él, que fue el verdadero primer ciudadano ilustre de la región, dedico esta distinción, que recibo en su nombre.

Y termino con palabras que le escribí hace algún tiempo:

1820, Paso del Boquerón. Sin volver la cabeza, usted se hunde en el exilio. Lo veo, lo estoy viendo: se desliza el Paraná con perezas de lagarto y allá se aleja flameando su poncho rotoso, al trote del caballo, y se pierde en la fronda.

Usted no dice adiós a su tierra. Ella no se lo creería. O quizás usted no sabe, todavía, que se va para siempre.

Se agrisa el paisaje. Usted se va, vencido, y su tierra se queda sin aliento.

¿Le devolverán la respiración los hijos que le nazcan, los amantes que le lleguen? Quienes de esa tierra broten, quienes en ella entren, ¿se harán dignos de tristeza tan honda?

Su tierra. Nuestra tierra del sur. Usted le será muy necesario, don José. Cada vez que los codiciosos la lastimen y la humillen, cada vez que los tontos la crean muda o estéril, usted le hará falta. Porque usted, don José Artigas, general de los sencillos, es la mejor palabra que ella ha dicho.
Fuente: Diario "PáginaI12", viernes 4 de julio de 2006