
Invaginación
Cómo explicarte tanta angustia
tanta
y sólo para uno
o una
qué importa
Los pinos gimen
las risas se desgranan
las voces apestan
La terminal es terminal
y apestan sus baños
sus partidas
La espera apesta
Certezas de nada en esas flores
marchitas de mal
sin identidad
de nadie
mas
tampoco de nosotros
Impiedad
Esta noche
de no sentirme dios
juraría que esta sala está llena de JUDAS...
¡No se molesten!
Yo
sé mucho de ellos...
El de la nave rota
huirá de su sombra contando pasos
El de las colillas
se lamentará de no haber podido con un ''solo hijo''
acusando a los que curan
La mujer gorda se arrojará al piso
pidiéndonos que oremos por ella
Hasta que alguien
creyéndose humano
arroje algunas monedas
...
como miguitas a los pajaritos
Donde ancló la melancolía
No sé qué me llevó a vos
a tus muelles, a tu soledad de prostituta.
No sé qué hiciste para que te amara...
¿Tus orgasmos de mar?
¿Tu olor femenino impregnado en la costa?
Marcan los limites de tu contención
de tu inmensidad...
de mi insignificancia
Y mi fugaz paso por tus caderas
con el cielo de testigo
y otra vez la bruma
y el silencio del invierno en tus calles
Y otra vez yo
como otras tantas veces
corriendo a tu encuentro
esperando el milagro de mil noches de hotel
Tratando de hacerte olvidar... la noche que derramaste la copa de vino
volviéndome sombra
y sonriendo
-¡dijiste lo siento!-
Veres y sentires
De las manos de los dioses
vi fluir manantiales vacíos
Vi las nubes cubrir el cielo
sádicas de belleza
Cuando lo salvaje de esos potros
eran sangre hirviendo en las venas
Y no era el final
¡No!
de eso no les hablo
Pero supe de calas rojas de veneno
supe de agonías
cuando la hiel del amanecer
rompe los corazones
en este mundo
donde sólo sobrevive el que menos rompe...
¡Sí!
y los corazones se rompen
Supe de sábanas blancas
de sexos ausentes
de respiración
de entumecimiento
de querer y no poder
de sobredosis
de azules suicidios
contagiosos...
Vi la impaciencia de esos largos cortos años
saltar al vacío
Vi las muecas desesperadas
de los que habían planeado esa fuga
hacia el centro de ellos mismos
Para brillar con las estrellas
dejándonos voces ahuecadas en lo negro de la noche...
en el aroma del patchouly
Y no era el final
¡No!
De eso no les hablo
ni les hablo de un horrible sueño
Y sentí la lluvia calmar el ardor de mi pecho
cuando una brisa
se quedó a vivir en mi mente
para avivar esa llama ...
aunque algunos amigos se hayan ido
( a ellos…)
Mauricio Pérez Ruz
chiro_sanjuan@yahoo.com.ar
1 comentario:
Mauricio no conocía tus textos y la verdad que me gustaron mucho.
Felicitaciones!
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