sábado, 31 de julio de 2010

Entrevista a Fortunato Mallimaci: “El rol de Bergoglio es nefasto”



Por Néstor Leone. (*)

Doctor en Sociología y especialista en temas ligados a la historia del catolicismo y las distintas formas de religiosidad popular, Fortunato Mallimaci analiza en esta entrevista la forma en que la jerarquía eclesiástica encaró la discusión sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo. Además, hace un poco de historia y repasa continuidades y rupturas respecto de la relación entre la Iglesia Católica, los poderes políticos y las cuestiones de Estado. “No comprende lo que sucede en la sociedad”, dice Mallimaci acerca del cardenal primado Jorge Bergoglio. “Creyó que su presencia en el mundo de la política partidaria le iba a dar apoyos, y quedó demostrado que no es tan así”, señala entre las razones de la derrota eclesiástica.

¿Cuál es su primer análisis, luego de la sanción de la ley?
Que la Iglesia jugó a todo o nada, y se quedó con nada. Perdió porque pasó lo que tenía que pasar. La ley de matrimonio igualitario, si no se sancionaba este año, se hubiese sancionado el próximo. O el otro. Estamos en una etapa de nuestra vida democrática en donde el tratamiento de estos temas ya no se puede posponer. El problema es que tenemos una Iglesia que todavía no lo entiende. Pero se están quedando solos. El hecho de que ciertos sectores políticos tomaran distancia es relevante, porque se dieron cuenta de que, a pesar de las presiones, votar a favor de esta ley les generaba más simpatías públicas que votar en contra.
¿Por qué jugaron a todo o nada y endurecieron sus posturas?
La jerarquía está en estado febril. Prefiere el enfrentamiento y dejar atrás el discurso del consenso y la unidad nacional para mostrarse como una institución de poder. Pero nada muestra mejor ese estado febril, que la prohibición al cura Nicolás Alessio de dar misa. Una verdadera locura, y sólo por hacer pública una disidencia.
El lobby sobre los legisladores también puede ser otro punto.
Sobre los legisladores, sobre los medios... El lobby fue muy fuerte, es cierto. Pero muy burdo. En lo personal, pienso que han optado por hacer público su reclamo para hacer crecer el miedo y ganar en legitimidad. El problema para ellos es que, al ser tan burdo, perdieron entre el conjunto de la población por la multiplicación que hicieron los medios de algunas declaraciones inadmisibles. Y esto se relaciona con otra cosa que no es menor. Al no tener movimientos laicales fuertes, al no tener gente porosa en el resto de la cultura social, política y sindical fueron los mismos obispos quienes tuvieron que salir al ruedo. Y a los obispos no les gusta eso. Les gusta estar en las sombras, ser comandantes en jefe, conducir desde el patio trasero. De lo que no se dieron cuenta es que la sociedad argentina cambió mucho en los últimos años en temas de derechos y respeto de la diversidad.
¿Hubo un quiebre, un corte, respecto de lo que venía sucediendo?
Los pronunciamientos hablan de eso. La movilización de los niños en las escuelas es un hecho gravísimo. Parecía un límite infranqueable y, sin embargo, se lo traspasó. Que se haya apelado a eso habla de ese estado febril y habla, también, de que entendieron mal lo que estaba en juego, como leyeron mal lo que pasó con el divorcio y están leyendo muy mal lo que sucede en la cultura dominante. Por ejemplo, los nuevos valores que imperan y el proceso amplio de individuación que atravesamos. Tanto insistir con la ley natural, casi como única manera de entender la misión de la Iglesia, los llevó a callejones sin salida, porque si hay sólo ley natural, no hay historia ni hay presencia de Dios en la historia. Y esto, me parece, ha descolocado a mucha gente internamente.
¿Qué implican, en este contexto, que haya apelado a términos como “guerra de Dios”?
En lo personal, les agradezco esta frase porque me permite insistir con que ese modelo integralista, antiliberal, superortodoxo, conservador, que reacciona contra la modernidad sigue muy vigente. El problema que tienen es que concita mucho rechazo. No sólo de parte de la Presidenta, sino también de la sociedad civil. La sensación es que actúan como si estuviésemos viviendo en época de dictadura. No es casual que hace unos días Videla también hablara de guerra.
¿Piensa que todo esto tendrá consecuencias aún más gravosas para la Iglesia como institución?
Por supuesto. La Iglesia ya viene con un cuestionamiento no menor desde la época de la dictadura, por el tema de los derechos humanos y su complicidad. Ahora, durante estos días también se dio un cuestionamiento importante de parte de sacerdotes y comunidades de base. “No encontramos a Jesús en las posturas de ustedes”, han dicho y es muy fuerte. Y que se haga público es más fuerte todavía. La mayoría de los medios, que son condescendientes con estos obispos, no han tenido otra que empezar a publicar estas cosas… Otro obispo, en estos días, dijo algo muy claro sobre lo que la Iglesia todavía sigue pensando: “el matrimonio merece la tutela del Estado”.
Lo dijo Héctor Aguer.
Lo dijo Aguer, pero lo piensa la mayoría. Es una Iglesia Católica que no puede pensarse sin el Estado, que no distingue entre esfera estatal y propuesta para sus fieles. Claro, si cada vez sus fieles son menos y, de esos que siguen siéndolo, son pocos los que se apegan al dogma…
¿Cómo evalúa el rol jugado por Jorge Bergoglio?
Nefasto. El rol que juega Bergoglio es nefasto.
Fue un abanderado de esta cruzada.
Fue un abanderado, un monje negro, todo junto. No comprende lo que sucede en la sociedad. Creyó que su presencia en el mundo de la política partidaria le iba a dar apoyos, y quedó demostrado que no es tan así. Esta estrategia me recuerda mucho a la que tuvieron los militares durante la Guerra de Malvinas. No sólo repiten el lenguaje militar, como hizo Bergoglio, sino que replican su lógica. Los militares pensaron que, como eran aliados de los norteamericanos, éstos nos iban a ayudar en la guerra. Acá pasó lo mismo: no entendieron la lógica que gobierna lo político-partidario.
¿Cuánto tiene que ver esto con el juego interno de la Iglesia a nivel mundial y las apetencias papales de Bergoglio?
Difícil saberlo. Además, desconozco cuántos votos sacó en la elección papal. Él dice que no lo sabe; su vocero, tampoco. ¿Por qué tendría que confiar en lo que dijeron algunos medios? ¿Cuáles fueron esas fuentes? No dejo de impresionarme por el modo en que se trabajan estas cuestiones. Lo mismo pasó con este tema. Es cierto, la Iglesia tiene un poder simbólico muy fuerte, pero es más lo que ha perdido y lo que siguen perdiendo con manifestaciones de este tipo. La misa de Bergoglio, en Constitución, por ejemplo, por la trata de personas, es otra lectura retrógrada, premoderna de la realidad. ¿Qué dijo? Que la ciudad es el lugar del pecado, cuando, hoy, el noventa por ciento de los argentinos vive en ciudades…
¿Se puede pensar en una sobreactuación?
Si sobreactúa es porque está perdiendo legitimidad y fieles. Sobreactúa para imponerse, porque es su autoridad la que está en tela de juicio. Hasta Mauricio Macri le dijo que no en varias oportunidades. Hasta Macri, y en su propia diócesis. Lo mismo pasa en la Conferencia Episcopal, de la que Bergoglio es presidente. Les repartieron un documento a los sacerdotes para que lo leyeran desde el púlpito, porque no son capaces de mantener una discusión racional en el espacio público. Le están hablando a un pequeño grupo de católicos movilizados, un núcleo duro que pretenden consolidar, pero no le están hablando al resto de la sociedad. Hasta no hace mucho tiempo tenían un discurso para el conjunto de la sociedad, mientras trataban de que esos grupos duros quedasen adentro. Ahora es al revés. Alquilaron ómnibus para que la gente se movilizara. Y actuaron con la misma lógica que dicen ver en otros. Sólo les faltó la chorihostia.
Clientelismo, digamos.
No me gusta utilizar la categoría clientelismo con tanta facilidad, pero si vamos a hablar de clientelismo también les cabe a ellos. Se conciben por encima de la sociedad y del conjunto de los partidos, y terminan actuando como cualquier grupo partidario en búsqueda del poder.
En el caso de Bergoglio, esa lógica política se puede rastrear. Su cercanía con Guardia de Hierro es apenas un primer antecedente.
Pero si piensa seguir con esa lógica está equivocado. Bergoglio está llevando a la Conferencia Episcopal a una de sus mayores pérdidas de credibilidad y derrotas en la historia argentina. Los demás tienen todo el derecho de acompañarlo. Lo que no pueden hacer es querer trasladar eso a la democracia, al Estado.
¿Qué distancia separa a Bergoglio de sectores más integristas, como el que representa Héctor Aguer?
Mi profesor de Historia del Catolicismo, Émile Poulat, le hubiera dicho que ésa no es la pregunta correcta, sino qué los une, qué le permite que sigan estando juntos. Bueno, los une la idea de que la familia es el centro de la sociedad, la concepción patriarcal de la familia, la idea de que la mujer debe permanecer en una segunda posición, la concepción de que los trapitos sucios hay que esconderlos. Y, ahora, los une la condena al sacerdote Alessio, como antes los unió el silencio ante el caso Christian von Wernich, condenado por asesinatos, torturas y crímenes de lesa humanidad. A ver si nos entendemos: tanto Aguer como Bergoglio no sólo no le piden al sacerdote Julio Grassi, condenado por violar a niños, que se vaya de la Iglesia, sino que ponen dinero para pagarle sus abogados. Con el arzobispo Storni hicieron algo parecido.
Son más las cosas que los une, entonces.
Desde ya. Los une la idea de que esto subvierte los valores de la sociedad, una idea de jerarquía que llevan al extremo, la idea de que la obediencia es lo principal y, por supuesto, la idea de que hay que afirmar certezas y que el relativismo es el principal enemigo a combatir. Muchos católicos no entienden este manejo partidario de Bergoglio, de Aguer, de Jorge Casaretto, ese juego en las sombras. Uno hace de bueno y busca sindicalistas. El otro hace de malo y busca tipos más conservadores.
¿Qué pasará de aquí en más?
Los mariscales de la derrota deberían dar un paso al costado y reflexionar por qué perdieron. Deberían preguntarse, por ejemplo, si quieren quedarse con un pequeño núcleo duro que les dé certezas a ellos y a sus afirmaciones o si prefieren dialogar con el conjunto de la sociedad argentina que, sobre estos temas, quiere más derechos, más participación y más pluralidad.
Que esos mariscales de la derrota den un paso al costado, supongo, debe ser más bien una expresión de deseos.
Por cierto. En esta Iglesia no pasan estas cosas, pero no estaría mal que lo hicieran. No estaría mal que esos mariscales guardasen silencio, porque cada vez que hablan atentan contra aquellos que quieren construir diálogo en la diversidad. Por eso valoro mucho la autonomía que se dieron los partidos políticos para votar. Dejaron de lado la amenaza concreta que hizo la Iglesia y eso me parece un paso fundamental para la democracia argentina.


El rol del Opus Dei

¿Qué rol jugó y qué peso tuvo el Opus Dei en la discusión?
En su momento, el Opus Dei, como movimiento laical, denunció cierta clericalización del catolicismo argentino. Incluso, se enfrentó a ese clericalismo porque no los dejaba crecer. Hoy, esas críticas quedaron atrás, en un segundo plano, porque el que estaba en juego era un tema que, para ellos, resulta central. Cuando se trata el tema de la familia y ven que pueden imponer la concepción que ellos tienen del tema, dejan todo lo demás de lado. Por eso, hoy, esa afinidad es muy fuerte. Además, no hay que olvidar que los dos obispos del Opus, el de Santiago del Estero y el de San Juan (ndr: Francisco Polti y Alfonso Delgado, respectivamente), fueron quienes más incitaron a la movilización. Hay una razón instrumental, tantas veces criticada en los demás, que hoy se cumple tanto para el Opus Dei, como para Jorge Bergoglio o Héctor Aguer.
Página/12 informó, en estos días, que a la cruzada se había sumado el supernumerario español Benigno Blanco.
No lo pude chequear, pero puede ser. La transnacionalización de los grupos católicos es un hecho. Los grupos ProVida son los mismos aquí, en Estados Unidos, en España.


Los disensos y los miedos


¿Qué pasa entre los obispos, más allá de Héctor Aguer y Jorge Bergoglio?
En la Iglesia argentina no hay opinión pública posible. Una institución que es incapaz de escuchar el disenso interno, que es incapaz de escuchar la opinión de la sociedad y que, ante algún tipo de declaración pública de un sacerdote, lo único que hace es sancionarlo, está muy dificultada de comprender los cambios en la sociedad y actuar en consecuencia. Es cierto, así como la sociedad contemporánea no vivió nunca tanto tiempo en democracia, la Iglesia tampoco. Pero no se acostumbra. Por eso no entienden, por ejemplo, que los medios tengan su lógica propia y hagan su juego, más allá de sus presiones. Que no entiendan esto los lleva a enojarse con esos medios, porque los creían aliados eternos.
¿Hasta dónde llega el disenso interno, entonces?
Hay cualquier cantidad de obispos que están en contra de que Bergoglio sea el jefe simbólico, mediático o material de la oposición. Pero se animan a decirlo y hablan por debajo. El miedo predomina sobre la libertad o la posibilidad de hacerlo público.
¿Qué pasa con las comunidades de base, con los laicos?
Hay desconcierto. Por eso me parece que lo de Nicolás Alessio es muy importante. Ahí hubo un grupo de sacerdotes muy valientes que hizo pública la diferencia con la autoridad, que es el corazón del poder de la Iglesia. La Iglesia Católica no castiga a un asesino ni a un pederasta mientras diga que respeta la autoridad. Bueno, que haya surgido un grupo de sacerdotes que haya salido a decir en el espacio público y por los medios que estaba en desacuerdo, me parece importante. Pero, más todavía, me parece importante que los medios hayan tenido que difundirlo. ¿Por qué paso? Porque expresó un sentir de muchísima gente que, hasta ese momento, no tenía una expresión pública.


Una historia de enfrentamientos.


No es la primera vez que la Iglesia se enfrenta al poder político. ¿Qué diferencia encuentra con otros hechos?
Es cierto. La Iglesia Católica tuvo conflictos con el mundo liberal cuando se sancionó la educación pública, gratuita y obligatoria. Tuvo conflictos cuando salió la Ley del Matrimonio Civil, la Ley de Registro Civil, la Ley de Cementerios. La diferencia con ese momento es que era una Iglesia con menos peso. En los conflictos con el primer radicalismo y con el peronismo la cosa fue distinta. Y la cosa terminó peor. La quema de Iglesias y el bombardeo a la Plaza con los aviones que tenían la inscripción “Cristo Vence” es un ejemplo. Lo que vino después fue décadas de paz militar-católica, que se interrumpió con el gobierno de Raúl Alfonsín y la Ley del Divorcio, con un nuevo conflicto.
Los argumentos, en cada caso, fueron más o menos similares, ¿no?
Sí, en buena medida: que peligraba la familia, que llegaba el acabose. Como dije, la diferencia es que, en 1880, la Iglesia que se resistía a los cambios era una institución débil. La de estas épocas es una Iglesia más poderosa, sobre todo, luego del proceso de militarización y catolización que vivió nuestra sociedad. Y como tal, no quiere perder los privilegios conseguidos. Yo espero que los obispos, ahora, digan que no aceptan más el salario de este Estado corrupto y pecaminoso, que distorsiona la familia…
No lo van a hacer.
Claro, porque son hipócritas. ¿Por qué este discurso sobre la sexualidad y la familia no penetra tanto? Porque en los últimos dos o tres años lo único que hemos escuchado de la Iglesia son casos de abusos sexuales de curas y obispos. ¿Qué autoridad moral tiene la Iglesia para levantar el dedo? Hay algo ahí muy profundo que habrá que ver si quieren cambiar o no.
Respecto de este gobierno, está el antecedente del caso Antonio Baseotto.
Es cierto, fue casi un símbolo del cambio en el vínculo con el poder político. Por eso es importante lo que pasó con la votación en el Senado. La política debía acompañar las posturas de buena parte de la sociedad para que se diferenciase lo político de lo religioso, para que quedase clara la diferencia entre los preceptos de la Iglesia y las leyes del Estado. Por suerte, hoy estamos en otra era, donde la consolidación de la democracia no deja otra cosa que el debate respetuoso. Pero recuerdo cuando Bergoglio acusó de blasfemo a León Ferrari, calificativo en desuso y totalmente desatinado para un artista. Dijo “blasfemo” y el núcleo duro de fieles rompió toda la muestra. (PE/Debate)

(*) Publicado en la revista Debate, de Buenos Aires, en la edición del 16 de julio de 2010.
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La iglesia católica según la revista Barcelona

Iglesia. Institucion divina ajena a las cuestiones terrenales excepto por la
imposicion de los criterios morales de la sociedad, el manejo de la
educación, el lobby contra los políticos que se apartan de sus enseñanzas,
las presiones para recibir suculentos subsidios que le permitan controlar la
ayuda social bajo su doctrina, las amenazas para los funcionarios que
entregan metodos anticonceptivos y el apoyo a las dictaduras que se
encomiendan a Dios. En Latinoamerica se entiende por iglesia al culto
católico apostólico y romano, mayoritario en las poblaciones de estos
países. La iglesia católica no tuvo en su origen una finalidad politica,
pero a partir del siglo I despues de Cristo se dedico a acumular poder y
rigió el destino de Occidente. La sabiduría eclesial le ha permitido
mantener su influencia mediante algunos ardides muy efectivos. Por ejemplo,
cuando algún mienbro de la Iglesia se manifiesta nazi, es pedófilo o sugiere
el asesinato de algún funcionario resuelven el problema con la frase: "El
sacerdote es un hombre y los hombres fallan, pero la Iglesia es infalible".
Otras formas de compensar las reacciones adversas de la sociedad es permitir
que en su seno haya distintas líneas políticas, desde los adoradores
fanáticos de la sangre aria de Cristo hasta la opción socialista por los
pobres, una maniobra que les permite mantener su influencia cultural y
doctrinaria entre las mas variadas tendencias.

Diccionario político de Barcelona.
En Barcelona. Año 7 Nº 170. 25 de marzo de 2009.

Separación de la iglesia del estado



Basta de subsidiar al clero
Por Miguel Raider

La sanción del matrimonio igualitario propinó un duro revés a la Iglesia católica y su doctrina modelo de familia “occidental y cristiana”. La carta enviada por el cardenal Bergoglio a las Carmelitas Descalzas, calificando el matrimonio entre personas del mismo sexo como “el padre de la mentira” que conduce a “la guerra de Dios”, retrotrajo a la Iglesia troglodita de la Santa Inquisición que condenaba a los herejes a purificarse en el fuego de las hogueras.
La Encuesta Nacional sobre Creencias y Actitudes religiosas, en 2008 desde el CONICET ilustra la brecha existente entre las grandes masas y la Iglesia católica en tanto institución. Si bien el 76,5% de los encuestados se definió católico, el 61% afirmó que no se relacionaba con la Iglesia y el 76% aseguró que concurría “poco o nada” a los lugares de culto.

Asimismo, el 92,4% estaba de acuerdo con impartir educación sexual en las escuelas y 7 de cada 10 consideraba positivas las relaciones sexuales antes del matrimonio.

El revolucionario italiano Antonio Gramsci señalaba que la tendencia a la laicización de las ideas y la vida moderna propias de la sociedad capitalista restaba terreno a la Iglesia católica obligándola a replegarse como “un partido político” “para defender sus posiciones y retroceder lo menos posible”, dada la declinación de su hegemonía ideológica en el régimen feudal (Notas sobre Maquiavelo, sobre la política y sobre el Estado moderno).

Que los curas vayan a trabajar

Más allá de la crisis, incrementada por las decenas de miles de denuncias por abuso sexual y su rol colaboracionista en la dictadura, la Iglesia conserva una importante cuota de poder a partir de su relación con el Estado, garantizada por el artículo 2º de la Constitución Nacional que afirma el sostenimiento del culto católico apostólico romano.

Guardado bajo siete llaves, el financiamiento estatal de la Iglesia resulta uno de los misterios divinos de la democracia argentina. El presupuesto nacional 2010 elevó a casi $36 millones la partida a la Iglesia, una bicoca insignificante respecto de las asignaciones giradas por los estados provinciales y municipales a los colegios católicos, de aproximadamente $2.500 millones como estima en forma conservadora el periodista Eduardo Blaustein (Miradas al Sur, 18/7), sin considerar los ingresos de Cáritas y los aportes de las grandes empresarios.

La última dictadura reforzó aún más la unidad entre Iglesia y Estado imponiendo una legislación que promovía la ampliación del número de religiosos y la cantidad de instituciones confesionales beneficiadas por los subsidios, como las parroquias de frontera y las ubicadas en zonas desfavorables

Entre las leyes sancionadas por Videla y Martínez de Hoz, la Ley 21.950 garantiza que el Estado pague anualmente $3.390.000 a 66 obispos en actividad y $1.430.000 a 32 obispos retirados. La Ley 22.430 asigna jubilaciones graciables por una suma de $55.800. La Ley 22.161 asegura la manutención mensual del párroco de frontera equiparable a un empleado administrativo estatal de la categoría más baja, más allá de que de conjunto el Estado sostiene los ingresos mensuales de 16.457 curas y monjas que no pagan impuestos, no tienen cargas sociales, no aportan a ganancias ni a la jubilación. Según Guillermo Olivieri, titular de la Secretaría de Culto, “un obispo debería ganar $13.000 por ser el equivalente al 70% de un juez nacional de primera instancia” (Miradas al Sur, 18/7).

Gracias al financiamiento del Estado, la Iglesia actúa como institución de control social de las clases subalternas, manteniéndolas en la ignorancia oscurantista, así como opera de policía ideológica de las formas que adquieren las relaciones personales, con injerencia predominante en materia de educación y salud pública, afectando los intereses de las grandes masas populares.

La separación de la Iglesia del Estado es una tarea democrática que la burguesía en tanto clase conservadora fue incapaz de realizar, utilizando por el contrario esta institución reaccionaria para defender la propiedad privada de los medios de producción y cambio, naturalizando la pobreza bajo la ilusión de la salvación en el reino de los cielos.

Los sectores más concientes de la clase trabajadora deben impulsar esta demanda democrática para despejar la niebla oscurantista que somete a la obediencia y la resignación a las grandes masas explotadas, y particularmente a sus franjas más desposeídas. Sólo la movilización en las calles puede hacer efectiva la separación de la Iglesia del Estado, expropiando todos sus bienes y propiedades, acabando con los subsidios millonarios y derogando toda la legislación, particularmente la introducida durante la dictadura. Del mismo modo, hay que romper todas las relaciones políticas con el Vaticano, un atalaya de la más furiosa reacción funcional a los intereses de las potencias imperialistas. Los socialistas revolucionarios del PTS somos ateos pero defendemos el derecho de culto de las grandes masas, aunque consideramos que la religión es un asunto privado respecto del Estado. Como cualquier asalariado, si los curas tienen que comer que vayan a trabajar.

Miguel Raider
Fuente: http://www.pts.org.ar/spip.php?article15688

viernes, 30 de julio de 2010

Gabriel Mariotto: Tres tristes julios y un júbilo venidero

Por Gabriel Mariotto

El fin de julio se camina con tristeza, con la misma tristeza de finales con que las tardes de domingo nos amenazaba de escuelas inminentes y nos asestaban la realidad de lo que siempre empieza y se termina.
Pero hay julios especiales. Hay un día de penas julianas en la narración familiar que tiene que ver con la muerte de Evita y esa desolación popular que dejan las pérdidas irreparables. Parece que siempre llueve cuando la pena se hace colectiva y procesiona en silencio las calles en el último adiós y la bienvenida al territorio de la memoria popular.
Julio y su día veintiséis hacen coincidir varias de esas pérdidas y de esas tristezas. Antes y después de Eva, Roberto Arlt y Julián Centeya. Será azar quizá también, que esos julios que culminan, aun con sus despojos y fatalidades, siempre se refieren a presencias y a ausencias poderosas. Y todas ellas, no sé si por mi caprichoso entender, que parece entender más cuanto más caprichoso se pone, vinculadas a la portentosa presencia de las multitudes abriéndose paso en su lucha por ser parte de la historia hasta ser la historia misma. Estoy diciendo: se muere Arlt, se eterniza Eva Perón, se apaga Centeya. Y enumero así los casos que muelen con su paso por la vida esa “numerosidad” de la que hace personaje protagónico el poeta Alfredo Carlino.
Los gringos raídos de Arlt ocupando la calle hambrienta de un país en construcción según los planos de otros países con otras gentes; la letra vivida de Julián hablando desde el hueso, para que lo real nos salve, libre y guarde del camelo literario; el acto visceral de la gran abanderada suspendiendo todo lo que no sean ladrillos de justicia, libertad y soberanía con base y alma en la muchedumbre surgiendo hacia el derecho. Es una línea de iso-multitudes recorriendo una cuarta dimensión en las postrimerías de julio enhebrando otros nombres, otras obras, otros destinos. Carlos de la Púa, Celedonio, Troilo, Cadícamo, Manzi y Discepolín, por no hacer la lista larga.
Ser punto en esa línea tuvo precio para todos, la odiosa pared de la pintada para Eva y después la historia de su cuerpo migrante y ultrajado, el raje de Julián en el ’55 a pesar de nunca haber hecho aspaviento de ninguna bandera, y el asilo de Arlt en las “malas escrituras” castigada por los martinfierristas y Florida a punto tal de hacerse el semiletrado para no mandarlos al carajo.
En realidad, habría que ver qué cosa fue condenada en ellos siguiendo la traza de las coincidencias, y parece que está claro que representar cabalmente ese costado del mundo que puja por aflorar, siempre molesta e incomoda a los que están sentados en la cima. La cultura popular, sea arte o política, es como el vendedor ambulante que vocea en la vereda, molesta a los que están detrás de las vidrieras y a los dueños de los escaparates. Y además tienen otra mercadería.
Y es que lo popular se asume como una identidad, una pertenencia, un país y una lengua. No se trata de una versión menor de otra matriz, sino de una matriz en sí misma venida de su referencia a las multitudes. En el ’68, según Norberto Galasso, por moda importada y otras declinaciones por el estilo, los intelectuales argentinos “tuvieron a bien” reconsiderar a los artistas populares, y le tocó a Centeya entrar en la partida. La literatura de fábrica “garpó” porque siendo de acá, curiosa y paradójicamente, les parecía exótica. Claro que todo tiene su límite: la cátedra y la cultura dominante le cerraron todos los caminos de acceso pensando que el diario, el folletin y la radio eran confinamientos. ¡Pobres giles! El carné no lo daban en esa ventanilla sino en algunas esquinas, la de Boedo y Chiclana, por ejemplo. Y siempre con la firma del que la yuga, como el padre de Julián, un laburante, y no como él que era, a su propio decir
“un atorrante
que la va de ‘sover’
y se hace el raro”.
El que se mira así está representando y les da a sus representados el voto de lealtad. Hubo, en algún lugar del tango, un cierto desprecio por los que “la yugan de temprano”, pero el saber del “vate” se reconoce como un saber que sólo vale cuando se corta de la cantera de las mayorías.
Es que la cantera del pueblo es pródiga en esas creaciones únicas, valiosas por su espontaneidad y su permanencia, como la pasión de Eva, los versos astillados de lunfardo y las alocadas marionetas de Arlt.
Con sus distancias y sus diferencias. La obra de Eva fue su propia vida, su propio libro, su propia letra. El país fue un escenario en donde la representación del ascenso social se daba en “la vida real”. La obra se talló en su propio cuerpo y se la llevó hacia la beatificación popular para ser inscripta en la memoria de los millones en los que vuelve día tras día. En ese sentido, Eva Perón es la más cabal y nítida expresión de ese innúmero que resulta ser el único constructor y actor de la historia, en ella se reproduce el mismísimo batallar de su pueblo, de ahí lo sublime de la conjunción de una biografía con el hito del tiempo que le toco vivir.
Lo de Julián es otra cosa. Julián Centeya anduvo la yeca con el oído presto y comprendió rápidamente que las musas se aquerencian y que en cada lugar humano del mundo cantan con una voz diferente. A rescatar esas voces se dedicó Julián porque para aprenderse la letra de la vida hay que “manyar” el idioma de la gente. Y en el idioma están el valor de los gorriones, los que se alimentan por semanas de una sola sonrisa, y la mordedura de perro que tiene para el hombre la soledad. Todo junto y amasado de piñas como de caricias, que de las dos hay en la panadería de la vida.
En Roberto Arlt es también lo mismo y otra cosa. No importa, o importa poco, que Arlt nunca terminase de descubrir lo colectivo, porque el tiempo que le tocó vivir era tiempo de inminencias de lo colectivo. Su recomendación de darse baños de multitudes prueba su saberse en un mundo en construcción y su intuición sobre la llegada, la que se produciría pocos años después. Y si eso no importa, si en cambio importa que sus héroes equilibristas en un mundo que se desmorona para encumbrar uno nuevo tengan siempre los rasgos del pueblo, la ensoñación del pueblo, la ingenuidad del pueblo, la fantasía y hasta la furia del pueblo, los mismos materiales con los que se disponía a realizar su destino.
La multitud que puede ser actor político, no es otra multitud que la que, si se tienen ojos para ver, se ve a diario. Es aquella que se disemina en las esquinas, los patios, las veredas, en los talleres, los kioskos, las tribunas. Una multitud de gestos, de palabras, de estéticas y de sentires que demandan expresarse por sí o por boca de otros. Bien puede ser una mujer encaramada en un palco haciéndose la garganta de los sin voz, un italiano flaco y arrugado con un corazón que “si hay llanto se convierte en pañuelo” como quien dice que “dónde hay necesidad hay un derecho”, o un inventor de absurdas maquinolas que fabrica la calle y sus habitantes en aguafuertes de papel. Así de generoso y variado es el millonario rostro de los pueblos, contradiciendo categóricamente la descalificación histórica del conservadurismo, concentrada en la idea de las masas como una agregación impersonal y uniforme.
Lo único de uniforme que tienen esas masas es la voluntad de no resignarse a ser ajenos a la historia.
Por eso su tristeza, esta tristeza, en los finales de julio. Una tristeza momentánea, porque los pueblos marchan empecinadamente y saben que sólo vencen si luchan con alegría. Y además, han comprobado una y otra vez, que al decir de Scalabrini , “en cada pena ha de nacer un júbilo ajeno y venidero. En ellos revivirán mis sueños”.

Lic. Gabriel Mariotto
http://elblogdemariotto.blogspot.com/

Sergio Wischñevsky: Esa mujer



Por Sergio Wischñevsky *

El amor y la devoción que los sectores populares sentían por Eva Duarte de Perón no se apagaron el 26 de julio de 1952, cuando luego de una larga agonía finalmente se anunció por radio, en cadena nacional, que Evita “ingresaba en la inmortalidad”. La movilización popular que tuvo lugar para despedir sus restos no tenía precedentes ni volvió a repetirse, en semejante magnitud, en los 58 años que transcurrieron desde entonces.

Sin embargo, también estaban los que la odiaban y le temían. Ese odio visceral que no es fácil de definir, ese odio que se enquista en las elites sociales de la Argentina y también en extensos sectores de la clase media. Tal vez por lo que representaba el peronismo en tanto impulsor de la irreverencia plebeya, tal vez porque ella era mujer, lo cierto es que podemos recorrer un interesante abanico de actores realmente irritados. Y lo más asombroso es que esa irritación nos puede resultar familiar, cercana, vigente.

El escritor Ezequiel Martínez Estrada escribe en 1956, un año después del derrocamiento de Perón: “Era ella una sublimación de lo torpe, ruin, abyecto, infame, vengativo, ofidio, y el pueblo vio que encarnaba los atributos de los dioses infernales”. Sin molestarse en esgrimir ningún argumento, el dos veces presidente de la Sociedad Argentina de Escritores prosigue con su diatriba: “Su resentimiento contra el género humano, propio de la actriz de terceros papeles, se conformó con descargarse contra un objeto concreto: la oligarquía, o el público de los teatros céntricos”; “Esta mujer tenía no sólo la desvergüenza de la mujer pública en la cama, sino la intrepidez de la mujer pública en el escenario. Era, además, quiero decirle, una farsante capaz de representar cualquier papel, incluso el de dama honorable...”. Claramente, Evita fue culpable de un triple crimen: ser plebeya de origen, ser mujer y no haber respetado el orden establecido: “Abofeteaba a jueces, militares, ministros y senadores, porque ella, que había sido una pobre cortesana de departamento de una pieza, había llegado a ser la matrona nacional”.

Un año antes, en noviembre de 1955, Román Lombille le dedicó un libro: Eva, la predestinada, en donde entre pretendidos análisis sociológicos sobre su persona se pueden leer frases como la siguiente: “Los recuerdos de su oscuro pasado en pensiones de cabaret-girls la transforman y le arrancan la máscara de bondad y generosidad, para mostrar el verdadero rostro sanguinolento y horrible de niña muerta que hay en ella...”.

Y eso que estos son los intelectuales. En 1950, el distinguido miembro del patriciado criollo Pereyra Iraola califica a la entonces primera dama como: “Esa yegua”, frente a un nutrido grupo de concurrentes en un discurso en la Exposición Rural que provoca la hilaridad campestre.

A poco de asumir Perón la presidencia, Evita ya había recibido una buena cantidad de desplantes y comentarios hirientes respecto de su vestimenta, su pasado, su manera de hablar, su falta de clase. La Sociedad de Beneficencia, una tradicional fundación creada por las familias patricias de Buenos Aires, habitualmente confería el título de presidenta honoraria a la primera dama. En el caso de Evita adujeron que en razón de su juventud se veían obligadas a negarle dicho honor. A lo que ella, ofendida, respondió: “Si no me aceptan a mí, pueden nombrar a mi madre”.

Tal vez uno de los documentos más ilustrativos de lo que no se le perdonaba a Eva Duarte es la acusación de ser excesivamente generosa con los pobres. En el informe realizado por la comisión que investigó a la fundación que ella presidía después del derrocamiento de Perón en 1955 se decía: “Desde el punto de vista material la atención a los menores era múltiple y casi suntuosa. Puede decirse, incluso, que era excesiva. Y nada ajustada a las normas de sobriedad republicana que convenía, precisamente, para la formación austera de los niños. Aves y pescado se incluían en los variados menús diarios. Y en cuanto al vestuario, los equipos mudables se renovaban cada seis meses...”.

Para los cultores de la beneficencia una cosa era preocuparse por los pobres y otra muy distinta querer que las condiciones de vida sean más igualitarias. Los pobres son buenos, siempre y cuando no quieran dejar de serlo, no pretendan ser lo que no son. Tener más de lo que les corresponde.

El pecado original de Eva Duarte de Perón fue traspasar algunos límites que en un solo acto le valieron el amor y el odio. Nunca se propuso hacer una revolución social, lo dijo explícitamente. Sin embargo, su práctica, que ella calificaba como una política, “no de limosna, no de ayuda social, sino de estricta justicia”, bastó para convertirla en depositaria de un odio profundo. Ese odio, seguramente no exento de una cuota de temor, se manifestó crudamente entonces y ha vuelto a aparecer muchas veces en nuestra historia. Dilucidar las fuentes de donde emana no es una tarea ociosa ni reservada sólo para historiadores.

* Profesor de Historia de la UBA
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/

Roberto Páez González: ¿Impresentables quiénes, Sarlo?


Por Roberto Páez González, 28.07.10

Hay a quienes les gusta hablar de Platón o de Zaratustra cuando hablan de política argentina de hoy. Pasa bastante, asi que si Beatriz Sarlo -en su artículo “Entre progresistas e impresentables”, de La Nación de hoy- evoca a Carl Schmitt podría parecer otra pompa de erudición destinada a gustar, y nada más. Pero no es así. Por quién fue Carl Schmitt y porque Sarlo lo menciona en relación a la presidenta, Cristina Fernández de Kirchner y al ex presidente, Néstor Kirchner.



Lo hace después de haberse despachado críticamente respecto de casi todos los principales dirigentes políticos del período siguiente a la dictadura militar, acaso para dar la impresión de que no es mucho más mala con los Kirchner que con los demás.



Plantea la relación de los hombres políticos con el progresismo (aunque incluye a Graciela Fernández Meijide y Elisa Carrió). Bastante rápidamente se convence de que hoy por hoy casi nadie dice Soy un hombre de izquierda. Deja ese “lugar del espectro” a “pequeños partidos de origen trotskista y las organizaciones sociales no peronistas, sectores de la CTA y Proyecto Sur”.



Bien, ¿qué más? Vino Perón -porque parece que siempre vuelve- hizo un batido ... ¡es increíble! es mejor citarla (un párrafo completo): “Los historiadores han afirmado muchas veces que Perón refundó de tal modo las identidades políticas que la división clásica entre derecha e izquierda perdió su sentido europeo o el que tiene en Chile y Uruguay. Otros agregan que, mucho antes, la Unión Cívica Radical había provocado esa dilución. El peronismo, muy notablemente, reclutó intelectuales que venían de la izquierda tradicional, del trotskismo y de la derecha nacionalista; los sometió a un batido ideológico manifiesto en los debates de los años sesenta y setenta del siglo XX. Entre las cosas que Kirchner trajo como novedad, figura la de haber reanimado la conciencia de que algo políticamente valioso se juega en la definición de progresista”.



O sea que: primeramente, se desliga un poco, escudándose en “los historiadores”; segundo: Perón –deus ex machina- repartió identidades políticas de “tal modo” que “la división clásica entre derecha e izquierda perdió su sentido europeo o el que tiene en Chile y Uruguay”; tercero: ya la UCR “había provocado esa dilución”. Bueno, leemos el resto del párrafo: el peronismo se permitió reclutar componentes y batirlos ideológicamente durante los años sesenta y setenta; finalmente, parece que Kirchner reanimó la conciencia de que en el progresismo hay algo de políticamente valioso.



¿Y qué? Preguntaría un extraterrestre ... podría suponer que el peronismo es o era una fábrica de frutas, o que como dice “batido ideológico”- fue un brainstorming, un seminario, un coloquio ...



Es con un propósito descalificador -para entendidos- que hace que se sobreentienda que en Argentina también funcionamos mal ideológicamente y somos ariscos como para no adaptarnos a la sana lógica razonable de derecha e izquierdas de Europa.



Luego se le ocurre decir que entre tanto “hubo cambios en las teorías sobre la política” y ahí emerge su Schmitt bañándonos de luces por añadidura: no importa lo que dice sobre “el decisionismo” o el “definir un conflicto en términos de amigo y enemigo”, sino que Carl Schmitt estuvo allegado al nazismo en sus orígenes y aunque el Tribunal de Núremberg finalmente no lo inculpó, pasó dieciocho meses en prisión; su antisemitismo no fue por cuestiones raciales sino religiosas.



Sarlo agrega que “a Kirchner se le atribuyó esa capacidad decisionista de creación vertical, de arriba hacia abajo, de lo político”. Por más que parezca mentira en Sarlo –destacada intelectual- no hay otro remedio que admitir que en esta nota salta continuamente del palo al frasco.



Empero, para algo es. Nos asegura que “Carl Schmitt fue leído en Europa y en la Argentina no como un pensador de la derecha, sino como brecha para renovar el pensamiento de la izquierda atascada en el parlamentarismo y el reformismo”. ¡Ja! Para peor, añade de inmediato que Chantal Mouffe se sirvió de perspectivas schmittianas y que ella es lectura de cabecera de la Presidenta. Recordemos, de paso, que Chantal Mouffe firmó Hegemonía y Estrategia Socialista con el reconocido Ernesto Laclau, autor también de La razón populista, en la que puso distancia crítica ante la percepción eurocéntrica del populismo como régimen político que degrada los valores de la democracia representativa en América Latina.



Por tanto, Beatriz Sarlo quiere matar dos pájaros de un tiro, pero no se anima aquí a usar el nombre de Laclau.



Viene el turno de Carta Abierta, cuyos intelectuales, según Sarlo, le dieron atractivo a la idea progresista con tres “argumentos”. El latinoamericanismo, el pueblo y la profundización de los cambios.



Hubo un debate cara a cara televisado entre Beatriz Sarlo y Horacio Gonzalez; éste dejó claro que si en la historia argentina hay una suerte de línea republicana liberal, también hay una suerte de línea nacional y popular. Sarlo finge no estar enterada –aunque mencionó lo de Perón, la UCR, y los años sesenta y setenta- como si el enfoque latinoamericanista de Carta Abierta y su crucial distingo entre “pueblo” y “gente” fueran hongos ideológicos que aparecieron después de la última lluvia.



Lo hace adrede, porque después llama “viejos discursos desactivados” a los de la Reforma universitaria, los socialistas Manuel Ugarte y Alfredo Palacios, el antiimperialismo revolucionario ... vale decir, como si las novedades de Carta Abierta tuvieran que estar cortadas de una continuidad en los debates y elaboraciones de un pensamiento nacional, de una formación de la conciencia nacional, como sintetiza en su libro de 1960 Juan José Hernández Arregui.



Justamente, si el latinoamericanismo y el sujeto “pueblo” interesan, es porque hoy en Argentina soplan nuevas ganas culturales, por las que cada vez más ciudadanos se identifican con la unión suramericana –con la música y la cultura, los pueblos originarios, la paz, las soberanías nacionales y las mejoras sociales- y también ansían participar en la democracia y sentirse sujetos activos en los cambios, sin ignorar que hubo en nuestro país una disyuntiva histórica pueblo-oligarquía, reflejada también en la pulseada Gobierno-Mesa de enlace. Para Sarlo, Carta Abierta “activa temas como la identidad cultural asentada en una geografía histórica, de los que se creía, en los años noventa, que ya estaban definitivamente enterrados”. Pero ni estamos en los noventa, ni estaban enterrados, aunque Sarlo hace como que no se percata.



En cuanto a la profundización de los cambios, sigilosamente nos toma por tontos y eventuales cómplices a muchos de los que estamos apoyando a este gobierno, dando a entender que nos llevan de la nariz, e insistiendo en esa palabra mágica de estos años, la “caja” presidencial.



Dice que el impulso para “la profundización de los cambios” es una argucia. Por tanto lo suyo es ceguera, al no reconocer, por ejemplo, el tema de la Asignación universal, la Ley de Medios o la lucha en torno al Banco Central de la República Argentina y la opción de utilizar reservas para mejorar el perfil pagador del Estado sin instrumentar una política de ajuste.



Nos quiere hacer creer que como ella no ve cambios que profundizar –los árboles que le tapan el bosque son De Vido, el denostado Moreno, etc. – la iniciativa de profundizar los cambios no es sino una simple argucia.



Entre otros reproches que plantea como interrogantes, pregunta “¿Dejar, por incuria y desdén, que el Riachuelo siga pudriéndose?” Claro que no hay que permitirlo. Pero lo del Riachuelo es larguísima historia y hace más de dos siglos que no está como lo encontró Pedro de Mendoza. Es una prueba fehaciente del aporte del capitalismo al equilibrio ecológico en nuestro país. Un testimonio inigualable de la dejadez estatal para con un área en la que viven en condiciones insalubres e inestéticas cinco millones de personas. Es un tema conflictivo entre los gobiernos de la Nación, la Provincia de Buenos Aires y la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.



¿Por qué pretender que a Carta Abierta o al gobierno nacional no le importa y listo? Es una forma de lanzar mantos de amalgama que no resuelven los problemas. En realidad, a Sarlo, resolver los problemas no es lo que le interesa.



Es más, adjunta su fastidio de admitir algún progresismo en “los actos de Kirchner” llamándolos “una victoria discursiva”. Asegura que el debate sobre quiénes son progresistas y quiénes no “sólo interesa a un sector de las clases medias, urbanas, escolarizadas, con tiempo de ocio y sin las urgencias de la pobreza” pero ese "sólo" es falso y además corresponde a un altísimo porcentaje de nuestra población. Aunque sabe que lo que dice es reprensible, intenta cubrirse miserablemente: “No es una caracterización despectiva. De esas capas medias han salido políticos, académicos, científicos, artistas, todo lo que hace a la densidad de la cultura argentina”.



Admite que hay una “relativa bonanza (impensable en 2001)". Pero el que crea en lo que dijo antes debiera hallar paradójico que en esto reconozca cambios. Sus expresiones confusas delatan al final sus verdaderas preocupaciones porque asegura que estos cambios “no deciden una elección”.



He visto también relevante que al final se aclare que “la autora es ensayista, crítica literaria y docente universitaria”. Pero no aclara si se ubica entre progresistas o impresentables.


Roberto Páez González
atlanticamente@yahoo.fr

domingo, 25 de julio de 2010

Sandra Russo: Mucamitas

Imagen: Sandra Cartasso

Por Sandra Russo

Mauricio Macri estaba lanzando su campaña cuando llegó el momento de acercarse a los pobres. La suya no fue una opción por los pobres, como podría entenderse si uno no hablara de otra persona. Macri necesitaba la foto. Lanzar su campaña desde un barrio con calles de tierra, que ese día eran de barro, completaba al personaje que lo tenía todo. Lo dado en el personaje era su relación con otros mundos. Pero como hay tantos pobres y encima también votan, no hay candidato político que se les resista. Macri venía de Boca y ya se había entrenado en frecuentar morochos, pero ahora se proponía como “el jefe de Gobierno de todos”, y llevó su cuerpo hecho carne con su traje a una villa.

Escribí una columna que se llamó “Retirate”. Macri había recibido críticas porque pidió piso de deck, y habló tomando del hombro a una nena de villa en una actitud física a la que solamente le faltó el alcohol en gel.

Un día después hizo algo parecido a pedir disculpas, casi lo más parecido que hizo en ese sentido en lo que lleva gestionando: dijo que no manejó la situación, y que de haber podido le hubiese dicho a esa nena: “Retirate que tengo que comenzar”. Los modos de decir de Macri a veces son sorprendentes.

“Retirate” era un modo de decir, se ensayaba en aquella nota, de quien está acostumbrado a retribuir la eficiencia del personal de servicio con un trato distante y respetuoso. Es lo que se espera de un buen patrón. Decirle “retirate” a una nena de diez años equivale a haber dicho miles de “retírese” en su vida. Connota también el imperativo de quien decide que el otro ya no es necesario y lo devuelve a su lugar: la cocina, el jardín, el escritorio, el despacho. Ese a quien se le dice “retírese” no puede contestar. A un “retírese” sólo puede seguirle la retirada. Quien lo pronuncia tiene la última palabra. Es el que paga. “Retírese” le dice el jefe al empleado, y “retirate”, la señora a la mucama. Marca además un uso del lenguaje: un cualquiera diría “andate”, pero una señora o un señor, que son doblemente señora y señor ante las mucamas, usa el verbo “retirarse”.

De alguna manera, la ciudad de Buenos Aires está llena de mucamitas que se resisten a retirarse. Mucamitas que estorban, que tienen conductas insoportables como cortar las calles, hacer marchas, pedir paritarias, insumos en los hospitales, cumplimientos de leyes, ejecución de presupuestos, en fin, esas cosas que si no las hacen las mucamitas las hacen sus hermanas, sus novios, sus padres o sus madres o sus hijos.

Ahora que él se ofrece a un juicio político de diseño, un juicio Palermo Hollywood, haciéndose pasar por quien “busca la verdad”, ahora que está procesado por haber transferido su centralita de Boca al Estado porteño y será juzgado por asociación ilícita, es hora de preguntarse qué es lícito y qué ilícito para Macri, y qué juzga cada quien que es lícito para alguien poderoso. Y también agregaría la pregunta por los votantes de Macri, por sus expectativas. Me pregunto hasta qué punto eligieron que los papelitos se tiren en los cestos, y hasta qué punto consintieron en que las prácticas mafiosas de las corporaciones (las escuchas, los aprietes, la evasión fiscal, la corrupción selectiva, la tercerización entre amigos, las patotas, etc.) reemplazaran a la política.

Me pregunto hasta qué punto fue defraudado el electorado de Macri, en un país en el que sobra la doble vara y la doble moral, y en el que a los ricos se les atribuye esa viveza fálica, esa celebración del ilícito tan propia de cierta argentinidad.

En su defensa, Macri viene diciendo que Kirchner se lo armó todo, teoría a la que suscriben hasta una intelectual y un par de periodistas. Los demás esta vez ven la pantomima, el gesto teatral desfigurado, el exceso de autoconfianza, la inercia de la impunidad y el abuso de mentira. Macri se sintetiza a sí mismo en su planteo del Antagonista Trágico, el perseguido de las novelas, el delantero que es frenado con patada bestial en el borde del área.

Pero no es la relación de Macri con Kirchner lo único que se puede leer en esta escena ni, concluyo, lo más importante. Desde cierto punto de vista, es la relación de Macri con las mucamitas la que estalla con su procesamiento. Las últimas mucamitas que se le retobaron son los camaristas que “deben esconder algo muy oscuro” para haber firmado las 60 páginas de un fallo escrito por Kirchner.

Macri no es alguien que se haya dedicado a los negocios privados y después accedió al poder a través de la política. Eso para Wikipedia. Macri es alguien que desde que nació no conoce otra cosa más que poder. Que en un sistema capitalista planee tan vaga la idea de que el dinero es el generador de poder por excelencia, y que la tarea de la política es arrebatárselo, devolverlo a lo público en la parte gruesa que le toca, es sólo una señal de que los que concentran el dinero también concentran las ideas, los argumentos y los relatos disponibles.

Más allá del borde institucional en el que, le guste o no, quedó parado, el procesamiento de Macri no es lo más grave que se puede decir de Macri. En todo caso es la consecuencia de su torpeza y la de sus asesores. La paradoja de su desconexión. Pero las patotas de la UCEP, los barrabravas que usó el gobierno porteño para echar a los pobres de las calles a patadas, la idea de que el espacio público debe ser despejado de bultos humanos, sintetiza mejor la naturaleza de gobierno que los grandes medios apañan, porque es la de su misma estirpe.

El jefe de Gobierno de Buenos Aires que pide su propio juicio político porque todavía no abandonó la idea de la presidencia es, además, el jefe del gobierno más impiadoso y reaccionario que tiene esta ciudad desde la dictadura. Este rejunte de funcionarios y legisladores que ponen cara de póker para seguir a Mauricio hasta el naufragio es el que lleva adelante esta gestión vergonzosa, en la que los hospitales y las escuelas y los teatros han sido expropiados a los sectores populares, se han convertido en dádivas que da el Estado a las mucamitas, y no te quejes si no hay estufa, chinita, que gracias que estudiás.

En su extraordinaria soberbia, retrocediendo siempre para adelante, Macri fue ampliando su idea del personal de servicio. Ahora las mucamitas del Poder Judicial no se retiran, aunque él ha dado la orden.


Sandra Russo
Fuente: Contratapa 24.07.2010
http://www.pagina12.com.ar/

Horacio Verbitsky: Un paso gigantesco

Imagen: Pablo Piovano

Por Horacio Verbitsky

El impacto social de la ley que amplió el derecho civil al matrimonio con independencia del sexo de los contrayentes ha sido tan grande, que incluso dirigentes que habían manifestado su oposición se postulan ahora como padres o madres adoptivos de la victoria. En cambio, no ha habido quien asumiera alguna responsabilidad en la derrota de la posición contraria, que cada uno atribuye a errores ajenos. Pero tanto quienes hoy festejan aquello que ayer combatieron, como los vinagres que detestan lo sucedido, coinciden en la elección del Gran Responsable. Esta cinta azul de la popularidad corresponde al presidente de la Iglesia Católica en la Argentina, Jorge Mario Bergoglio.

Horas antes de la votación, la jefa de la Coalición Cívica Libertadora, Elisa Carrió, propuso eliminar del Código Civil el matrimonio, que quedaría reservado para el sacramento católico. Eso es lo que ocurría hasta 1887, antes de la ley de matrimonio civil. La Iglesia resistió aquel avance con tanto denuedo como haría con la ley de divorcio en 1954 (cuando en represalia promovió el derrocamiento de Juan D. Perón), en 1987, cuando la impulsó la “sinagoga radical” de Raúl Alfonsín, y con la ampliación del matrimonio a todas las personas este año. En su lugar Carrió propuso una Unión Familiar, que hubiera consagrado vínculos de primera y de segunda clase, para lo cual no sintió necesidad de consultar con heterosexuales, que hubieran visto rebajada la categoría de su matrimonio, ni con homosexuales, que aspiraban a un reconocimiento menos mezquino. Equivalía a tratarlos como apestados: si se les permitía unirse ante la ley era preciso cambiar el nombre a la institución para no contaminarla. Pero tres días después de la sanción legislativa Carrió dijo que estaba “muy contenta porque se hayan reconocido los derechos” y que todo su bloque votó a favor. Es cierto, así lo hizo María Eugenia Estenssoro, que es todo su bloque en el Senado. En Diputados, la propia Carrió se abstuvo, porque dijo que quería cumplir con su Iglesia (que no reconoce los derechos que ahora la alegran) pero que una de sus principales colaboradoras es lesbiana. No la consultó antes de utilizar en el debate público una cuestión íntima que esa persona no tenía intención de revelar. En cambio, sí habló con varios ensotanados antes de lanzar su retrógrada propuesta. También sostuvo que “la Iglesia entró en la trampa de los Kirchner”. Explicó que Néstor Kirchner “iba por la Iglesia” porque “le encanta dividir” y que Bergoglio debería haber actuado como un torero (“había que esquivar”). Según Carrió “perdieron los dos”, aunque se cuidó de explicar en qué consistiría la presunta trampa y en qué sentido puede afirmarse que Kirchner perdió, salvo en los deseos de la líder de la CCL. La cronología muestra que Kirchner recién intervino en el debate cuando Bergoglio llamó a la “guerra de Dios”, para opinar en contra del fanatismo. La convocatoria a una marcha sobre el Congreso para presionar a los legisladores malversando en forma fraudulenta recursos que el Estado entrega a la Iglesia Católica para gastos educativos y no para hacer política, precedió en varias semanas a la intervención de Kirchner.

El columnista principal del diario La Nación, Joaquín Morales Solá, también celebró la aprobación de una ley que “amplió los derechos civiles” y dijo que “el principio de igualdad triunfó sobre los principios religiosos”, aunque cuatro días antes la había denunciado como parte de una guerra cultural de Kirchner contra la Iglesia católica, bajo el inequívoco título “Otra batalla innecesaria”, y había sugerido el mismo emplasto sustituto que Carrió. Según Morales Solá, Bergoglio, a quien adscribe a una presunta “línea moderada”, se dejó llevar por su pugna interna con “los sectores ultraconservadores” que personifica el candidato a sucederlo en la presidencia del Episcopado, Héctor Aguer, y así pisó en falso. Su carta a las monjas carmelitas sobre la envidia del Diablo y la guerra de Dios sólo estaba destinada al consumo interno de esas mujeres enclaustradas, como quien les cuenta una historia de brujas a los chicos. Pero sus enemigos internos la hicieron publicar sin su autorización en la Agencia Informativa Católica Argentina, que “no tiene dependencia formal ni informal de la conducción de la Iglesia”, pretende JMS. También esta es una expresión de deseos: antes que en AICA la carta fue publicada en su edición de julio por el Boletín Eclesiástico del Arzobispado de Buenos Aires. Si al órgano oficial de expresión de Bergoglio también lo manejan sus enemigos, estamos en problemas Houston.

La sociedad argentina es un poco mejor ahora y es bueno que importantes líderes de opinión puedan quitarse por un momento el lente del antikirchnerismo patológico con que filtran cada tema, para apreciar la importancia de un paso gigantesco en la lucha por la ampliación de los derechos para todos sus habitantes, incluyendo a los más vulnerables y desprotegidos.

Horacio Verbitsky
Fuente: http://www.pagina12.com.ar/

Orlando Barone: El futuro de la cajita feliz



Sería extraordinario que las próximas elecciones las ganara el grupo Clarín. Cuenta en sus filas con políticos igualmente extraordinarios que lo siguen encantados de su voluntario sometimiento mediático. La suerte del país y de la sociedad quedaría entonces a cargo de medios de comunicación honrosos, responsables y verosímiles. Y quienes fueran elegidos para ejercer el Poder Ejecutivo –cualquiera sea, de los candidatos progresistas y latinoamericanistas que últimamente salen convertidos de las tiendas de disfraces- tendrían como modelo el comportamiento de Cobos. Pura coherencia y lealtad. Y energía decisiva sin vacilaciones. Si las elecciones las ganara el grupo Clarín la sociedad se sentiría aliviada. Basta de persecuciones y de prepotencias, de bombachas y medias sucias que no pueden aportar ADN; de escarbar en los escabrosos orígenes de Papel Prensa; basta de la Anses, vuelta al saqueo legitimado y al fin, reivindicación del Tedeum autoritario del 25 de mayo a cargo de sus dueños estables de cinturón púrpura. El premio Nobel de la paz sería propiciado no para esas Abuelas obsesivas cazadoras y profanadoras de niños bien criados argentinamente a los que perturban con sus familias del pasado, sino para los más auténticos pacifistas: los de la mesa de Enlace, la policía Metropolitana y la de Bariloche; y la farándula rica, que pide la mano dura y los derechos humanos para los countries y no para las villas. Sin olvidar a los laicos y pastores que rechazan la unión civil de homosexuales y perdonan a sus múltiples colegas pecadores. Si ganara el Grupo Clarín las elecciones se declararía empate entre genocidas y desaparecidos. Y el periodismo estelar se sentiría tranquilo y no sufriría obscenos desnudamientos que lo dejan con el culo a la intemperie. Y no se expondría, como hoy, al bochorno de los observadores que los descubren en sus mentiras y conspiraciones. Y los políticos opositores que ahora solamente tienen el 80 por ciento de los medios para expresarse, tendrían también la televisión pública y radio nacional y ocuparían y dominarían graciosamente el ciento por ciento. Todo. Eso sí sería la libertad de prensa democrática privada. Si el grupo Clarín ganara las elecciones las ganarían los ganadores. No esos deprimidos perdedores que andan siempre pidiendo limosnas al Estado. Todo ese surtido de coaliciones y partidos que hoy se fuerzan por teñirse el pelo de color socialista y progresista para no hacerle el caldo gordo al oficialismo, volverían enseguida a su color natural, el que mejor ideológicamente les sienta. En fin, el futuro es de la sociedad según esta se oriente. Porque si desea recobrarse del síndrome del peronismo kirchnerista, debería votar al grupo Clarín y a sus asociados. Los de ese Grupo aún tienen mucho para quitar y mucho para quedarse y confían en que son eficaces en el embaucamiento. Han embaucado tanto todo este tiempo que acabaron por creerse que embaucar es decir la verdad. En tanto la Cajita Feliz de la Anses regresaría opulenta pero infeliz a sus anteriores propietarios. También regresaría de su exilio tour la viajera Ernestina de Noble. Y muchos que están asomando sus codicias ansiosas detrás de las corporaciones, volverían a sentirse en su naturaleza. Si el grupo Clarín- y todo cuanto eso significa- ganara las próximas elecciones, se haría cierta esa idea de que la historia cuando no avanza, retrocede.

Orlando Barone
Carta abierta leída por Orlando Barone el 2 de Julio de 2010 en Radio del Plata.
http://orlandobarone.blogspot.com/

Fidel Castro Ruz: El origen de las guerras




Por Fidel Castro Ruz

Afirmé el 4 de julio que ni Estados Unidos cedería, ni tampoco Irán; “una, por el orgullo de los poderosos, y otra, por la resistencia al yugo y la capacidad para combatir, como ha ocurrido tantas veces en la historia…”

En casi todas las guerras una de las partes desea evitarla, y a veces, las dos. En esta ocasión se produciría, aunque una de las partes no lo desea, como sucedió en las dos guerras mundiales en 1914 y 1939, con solo 25 años de distancia entre el primer estallido y el segundo.

Las matanzas fueron espantosas, no se habrían desatado sin errores previos de cálculos. Las dos defendían intereses imperialistas, y creían que obtendrían sus objetivos sin el costo terrible que implicó.

En el caso que nos ocupa; una de ellas defiende intereses nacionales, absolutamente justos. La otra, persigue propósitos bastardos y groseros intereses materiales.

Si se analizan todas las guerras que han tenido lugar a partir de la historia conocida de nuestra especie, una de ellas ha buscado esos objetivos.

Son absolutamente vanas las ilusiones de que, en esta ocasión, tales objetivos se alcanzarán sin la más terrible de todas las guerras.

En uno de los mejores artículos publicados por el sitio Web Global Research, el jueves 1º de julio, suscrito por Rick Rozoff, este emplea abundantes elementos de juicio que son inapelables sobre los propósitos de Estados Unidos, que toda persona bien informada debe conocer.

“…Se puede vencer si un adversario sabe que es vulnerable a un ataque instantáneo e indetectable, abrumador y devastador, sin la posibilidad de defenderse o de tomar represalias.”, es lo que piensa Estados Unidos según el autor.

…Un país que aspira a seguir siendo el único Estado en la historia que ejerce la dominación militar de espectro completo en la tierra, en el aire, en los mares y en el espacio.”

“Que mantiene y extiende bases militares y tropas, grupos de batalla de portaaviones y bombarderos estratégicos sobre y en casi cada latitud y longitud. Que lo hace con un presupuesto de guerra récord posterior a la Segunda Guerra Mundial de 708.000 millones de dólares para el próximo año.”

Fue “…el primer país que desarrolló y utilizó armas atómicas…”

…EE.UU. conserva 1.550 ojivas nucleares desplegadas y 2.200 (según algunos cálculos 3.500) más almacenadas y una tríada de vehículos de lanzamiento terrestres, aéreos y submarinos.”

“El arsenal no nuclear utilizado para neutralizar y destruir las defensas aéreas y estratégicas, potencialmente todas las fuerzas militares importantes de otras naciones, consistirá en misiles balísticos intercontinentales, misiles balísticos adaptados a lanzamiento desde submarinos, misiles crucero y bombarderos hipersónicos, y bombarderos estratégicos “super-stealth” capaces de evitar la detección por radar y así evitar las defensas basadas en tierra y aire.”

Rozoff enumera las abundantes conferencias de prensa, reuniones y declaraciones en los últimos meses de los jefes del Estado Mayor Conjunto y los altos ejecutivos del gobierno de Estados Unidos.

Explica los compromisos con la OTAN, y la cooperación reforzada con los socios del Oriente Próximo, léase en primer lugar a Israel. Dice que: “EE.UU. también intensifica los programas de guerra espacial y cibernética con el potencial de paralizar los sistemas de vigilancia y comando militar, control, comunicaciones, informáticos y de inteligencia de otras naciones, llevándolas a la indefensión en todos los ámbitos, fuera del táctico más básico.”

Habla de la firma en Praga, el 8 de abril de este año, del nuevo Tratado START entre Rusia y Estados Unidos, que “‘…no contiene ninguna restricción sobre el potencial actual o planificado de ataque global inmediato convencional de EE.UU.’”

Refiere numerosas noticias en torno al tema, y grafica con un ejemplo anonadante los propósitos de Estados Unidos.

Señala que “…’El Departamento de Defensa explora actualmente toda la gama de tecnologías y sistemas para una capacidad de Ataque Global Inmediato Convencional que podría ofrecer al presidente opciones más verosímiles y técnicamente adecuadas para encarar amenazas nuevas y en desarrollo’.”

Sostengo el criterio de que ningún presidente, ni siquiera el más experto jefe militar, tendría un minuto para saber lo que debe hacerse si no estuviera ya programado en computadoras.

Rozoff, imperturbable, relata lo que afirma Global Security Network en un análisis titulado: “‘Coste de ensayar un misil estadounidense de ataque global podría llegar a 500 millones de dólares’” de Elaine Grossman.

“‘El gobierno de Obama ha solicitado 239.900 millones de dólares para investigación y desarrollo de ataque global inmediato por parte de los servicios militares en el año fiscal 2011… Si los niveles de financiamiento se mantienen como han sido anticipados en los próximos años, el Pentágono habrá gastado unos 2.000 millones de dólares en ataque global inmediato para fines del año fiscal 2015, según documentos presupuestarios presentados el mes pasado al Congreso’.”

“Un escenario horripilante comparable de los efectos de un ataque de PGS, éste de la versión basada en el mar, apareció hace tres años en Popular Mechanics:

“‘En el Pacífico, emerge un submarino nuclear de la clase Ohio, listo para la orden de lanzamiento del presidente. Cuando llega la orden, el submarino dispara hacia el cielo un misil Trident II de 65 toneladas. Dentro de 2 minutos, el misil vuela a más de 22.000 kilómetros por hora. Por sobre los océanos y fuera de la atmósfera acelera durante miles de kilómetros.

“‘En la cúspide de su parábola, en el espacio, las cuatro ojivas del Trident se separan y comienzan su descenso hacia el planeta.

“‘Volando a 21.000 km/h, las ojivas van repletas de barras de tungsteno con el doble de la resistencia del acero.

“‘Sobre el objetivo, las ojivas detonan, haciendo llover sobre el área miles de barras - cada una con 12 veces la fuerza destructora de una bala de calibre .50. Todo lo que se encuentra dentro de 279 metros cuadrados de esa vertiginosa tormenta metálica es aniquilado.’”

De inmediato Rozoff explica la declaración el 7 de abril del presente año del jefe del Estado Mayor Conjunto de las fuerzas armadas rusas, general Leonid Ivashov en una columna titulada “‘La sorpresa nuclear de Obama’.”

En el mismo hace referencia al discurso del Presidente de Estados Unidos el pasado año en Praga con las siguientes palabras: “‘La existencia de miles de armas nucleares es el legado más peligroso de la Guerra Fría’- y su firma del acuerdo START II en la misma ciudad el 8 de abril, el autor dijo:

“‘No se puede descubrir en la historia de EE.UU. durante el siglo pasado un solo ejemplo de servicio sacrificatorio de las elites estadounidenses para la humanidad o para los pueblos de otros países. ¿Sería realista esperar que la llegada de un presidente afro-estadounidense a la Casa Blanca cambie la filosofía política del país, orientada tradicionalmente a lograr la dominación global? Los que creen que algo semejante sea posible deberían tratar de comprender por qué EE.UU. -el país con un presupuesto militar mayor que los de todos los demás países del mundo en su conjunto- sigue gastando enormes sumas de dinero en preparativos para la guerra’.”

“…’El concepto de Ataque Global Inmediato prevé un ataque concentrado utilizando varios miles de armas convencionales de precisión en 2 a 4 horas que destruiría las infraestructuras críticas del país objetivo y así lo obligaría a capitular’.”

“‘El concepto del Ataque Global Inmediato tiene el propósito de asegurar el monopolio de EE.UU. en el campo militar y ampliar la brecha entre ese país y el resto del mundo. En combinación con el despliegue de defensa de misiles que supuestamente debería mantener a EE.UU. inmune contra ataques de represalias de Rusia y China, la iniciativa de Ataque Global Inmediato va a convertir a Washington en un dictador global de la era moderna’.”

“‘Esencialmente, la nueva doctrina nuclear de EE.UU. es un elemento de la nueva estrategia de seguridad de EE.UU. que sería descrita de modo más adecuado como la estrategia de impunidad total. EE.UU. aumenta su presupuesto militar, da rienda suelta a la OTAN como gendarme global, y planifica ejercicios en una situación real en Irán para probar la eficiencia en la práctica de la iniciativa de Ataque Global Inmediato. Al mismo tiempo, Washington habla de un mundo totalmente libre de armas nucleares’.”

En esencia, Obama pretende engañar al mundo hablando de una humanidad libre de armas nucleares, que serían sustituidas por otras sumamente destructivas, más idóneas para aterrorizar a los que dirigen a los Estados y lograr la nueva estrategia de impunidad total.

Los yankis creen que la rendición de Irán está ya próxima. Se espera que la Unión Europea informe un paquete de sanciones propias a firmar el 26 de julio.

El último encuentro del 5+1 se produjo el 2 de julio, después que el Presidente iraní Mahmud Ahmadineyad afirmara que “su país retornará a las conversaciones a fines de agosto con la participación de Brasil y Turquía”.

Un alto funcionario de la UE “advirtió que ni Brasil ni Turquía serán invitados a participar en las conversaciones, al menos no a esta altura”.

“El canciller iraní Manouchehr Mottaki, se declaraba a favor de desafiar las sanciones internacionales y continuar con el enriquecimiento de uranio”.

Desde el martes 5 de julio alegan, frente a la reiteración europea, de que promoverán medidas adicionales contra Irán, este ha respondido que hasta septiembre no negociará.

Cada día disminuyen más las posibilidades de sobrepasar el insalvable obstáculo.

Es tan evidente lo que va a ocurrir que se puede prever de forma casi exacta.

Por mi parte debo hacerme una autocrítica, cometí el error de afirmar en la Reflexión del 27 de junio que el jueves, viernes o a más tardar el sábado se desataría el conflicto. Era ya conocido que buques de guerra israelitas navegaban hacia ese objetivo junto a las fuerzas navales yankis. La orden de registro de los mercantes iraníes estaba ya dada.

No me di cuenta, sin embargo, que había un paso previo: la constancia de la negación del permiso para la inspección del mercante por parte de Irán. En el análisis del tortuoso lenguaje del Consejo de Seguridad, imponiendo sanciones contra ese país, no me percaté de ese detalle para que la orden de inspección adquiriera plena vigencia. Era lo único que faltaba.

El 8 de agosto se cumple el plazo de 60 días, dado por el Consejo de Seguridad el 9 de junio, para recibir la información sobre el cumplimiento de la Resolución.

Pero ocurría en realidad algo más lamentable. Yo trabajaba con el último material elaborado sobre el delicado tema por el Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba y dicho documento, no contenía dos párrafos claves que eran los últimos de dicha resolución y expresan textualmente:

“Solicita que, en un plazo de 90 días, el Director General del OIEA presente a la Junta de Gobernadores del OIEA y, paralelamente, al Consejo de Seguridad, para su examen, un informe en que se indique si el Irán ha llevado a cabo la suspensión completa y sostenida de todas las actividades mencionadas en la resolución 1737 (2006), y si está aplicando todas las medidas exigidas por la Junta de Gobernadores del OIEA y cumpliendo las demás disposiciones de las resoluciones 1737, 1747, 1803 y de la presente resolución;

“Afirma que examinará las acciones del Irán a la luz del informe mencionado en el párrafo 36, que deberá presentarse en un plazo de 90 días, y que:

a) suspenderá la aplicación de las medidas siempre que el Irán suspenda todas las actividades relacionadas con el enriquecimiento y el reprocesamiento, incluidas las de investigación y desarrollo, y mientras dure la suspensión, que verificará el OIEA, para permitir la celebración de negociaciones de buena fe a fin de llegar a un resultado pronto y mutuamente aceptable;

b) dejará de aplicar las medidas especificadas en los párrafos 3, 4, 5, 6, 7 y 12 de la resolución 1737, así como en los párrafos 2, 4, 5, 6 y 7 de la resolución 1747, en los párrafos 3, 5,7, 8, 9, 10 y 11 de la resolución 1803 y en los párrafos 7, 8, 9, 10, 11, 12, 13, 14, 15, 16, 17, 18, 19, 21, 22, 23 y 24 de la presente resolución, tan pronto como determine, tras recibir el informe mencionado en el párrafo anterior, que el Irán ha cumplido cabalmente sus obligaciones en virtud de las resoluciones pertinentes del Consejo de Seguridad y los requisitos de la Junta de Gobernadores del OIEA, determinación que confirmará la propia Junta; y

c) en caso de que en el informe se indique que el Irán no ha cumplido lo dispuesto en las resoluciones 1737, 1747, 1803 y en la presente resolución, adoptará, con arreglo al Artículo 41 del Capítulo VII de la Carta de las Naciones Unidas, otras medidas apropiadas para persuadir al Irán de que cumpla lo dispuesto en dichas resoluciones y los requisitos del OIEA, y subraya que deberán adoptarse otras decisiones si es necesario tomar tales medidas adicionales…”

Algún compañero del Ministerio, tras el trabajo agotador de muchas horas en la máquina sacando copias de todos los documentos, se durmió. Mi afán de buscar información e intercambiar puntos de vista sobre estos delicados temas, me permitió descubrir esta omisión.

Desde mi punto de vista, Estados Unidos y sus aliados de la OTAN han dicho su última palabra. Dos estados poderosos con autoridad y prestigio no ejercieron su derecho a vetar la pérfida resolución de la ONU.

Era la única posibilidad de ganar tiempo para buscar alguna fórmula para salvar la paz, objetivo que les habría proporcionado mayor autoridad para seguir luchando por ella.

Hoy todo pende de un tenue hilo.

Mi propósito principal fue advertir a la opinión pública internacional de lo que estaba ocurriendo.<>Fidel Castro Ruz
Julio 11 de 2010

Texto enviado por:
Luis E. Aguilera
Director Nacional
Sociedad de Escritores de Chile
Presidente
Sociedad de Escritores de Chile (SECH),
Filial Región de Gabriela Mistral-Coquimbo

Rolando Revagliatti: Me bartolo



“...y un malón castrense...”
Luis Franco

Don Bartolo además de una flauta
tenía un complot y sabía latín
Tenía una arenga en la espada
Don Bartolo además de una flauta
con un agujerito solo
con un agujerito solo
tenía un fraude
“y un malón castrense”
Los saladeriles le esponsoreaban los conciertos
y los recitales: letra y música
al presidente de los argentinos
más europeos
Don Bartolo además de una flauta tenía
un poema de amor
ilustrado
Los Bartolomé
si son Mitre
indeclinablemente
venden La Nación.

Rolando Revagliatti
revadans@yahoo.com.ar
Fuente: Inventiva Social
http://inventivasocial.blogspot.com/
inventivasocial@yahoo.com.ar

Cristina Villanueva: Breves



Imagen: fjnavas.wordpress.com

Vacilaciones, pausas, espacio, entre las palabras donde se acunan los sentidos. La posible herida del discurso que puede animar lo nuevo. Fisura por la que habla el poema. Alma del lenguaje.



Los que saben todo, los que no tienen dudas, los dogmáticos que hablan de un dios (siempre de su parte) y del diablo (siempre afuera de ellos) tienen la ilusión de lo cerrado-perfecto. Buscan las maderas para la hoguera.



El fuego dibuja un sueño que pulsa.



Unos queman, otros desean.




Paisaje-caricia

La mano se arquea apenas, busca la suavidad, las señales de la vida del otro, roza la cara, toma el pelo, se despliega, lo inunda de un vaivén casi canto o cuna.
Sobre esa cabeza, .Las uñas rojas de ella rozan, como una gran magia, las ideas y las sensaciones del interior de él, se toca con los sueños los bordea, los aviva...:La mano protege, libera, se ilusiona, se pierde en los laberintos del otro. Hechicera ella aprende, se entibia, se transforma.Los dos transmiten un idoma extraño como formado por lo inexplicable
Visto desde lo alto son colinas surcadas por hilos de nieve con diez fuegos encendidos, alumbrando.


Cristina Villanueva
libera@arnet.com.ar

Mario Capasso: Texto breve con Borges y Gardel



el lugar de los dos

algunos dicen que hay una alcantarilla y, a una distancia incierta, una grieta entre lunfarda y europea en una pared de Buenos Aires, la de las dos fundaciones, y dicen también que en la grieta habita el cantor que volvió una noche y se escondió de nosotros para quedarse y desde ese lugar pedirnos, con el último tango, no siempre el mismo, que busquemos más allá de la frente marchita a la otra, la que el Borges mítico entrevió en medio de su lucidez de hombre solo, tan solo y tan ciego como nosotros, los que no atinamos a dar con la grieta donde el cantor persiste a pura gomina y sonrisa, así, encerrado en su zorzal laberinto, tal vez el mismo que Borges escribió a lo guapo contra los tigres que acechan en la ciudad donde cada pedazo de hormigón transpira y nos devuelve a los dos, hartos de tiempo, con tanto puerto en sus voces, para que los recobremos tal como somos, contaminados de riachuelo y melancolía, así nomás,

Mario Capasso
Texto inspirado en la novela “El cantor de tango”, de Tomás Eloy Martínez.
http://www.textos-en-escombros.com.ar/

Carlos Carbone: Esos rostros cansados



Veo rostros resignados
sin huellas de esperanza alguna
rostros de miradas entregadas
a la limosna de cada quincena.
Habrá aún algún destello
en sus adustos gestos cansados
o sólo un remanso tinto
donde nadaran sus penas.
Me pregunto qué hacer
por dónde pasan las palabras
que nunca llegan a esa multitud de orejas.
Todos los días me repito la tarea
como una lección inconclusa
todos los días se nos mezclan
los cansancios y las carencias.
Esos rostros espejos de mi rostro
tal vez llevan alguna esperanza
entre miles de palabras.

Otra vez nuestro tren largará con retraso.

Carlos Carbone
DEL LIBRO "DOCE CIUDADANOS +1""
ECO EDICIONES 2008
http://www.redeco.com.ar/

Diana Poblet: ogimA



Al vesre de la palabra están todos
y viceversa,
los cafeteros
los mateadores
los cerveceros
los barremufas
los palabreros
los peleadores
los politiqueros
los imperdibles
los futboleros
los abrazadores
los besuqueiros
los critiqueiros
los aplausómetros
los mudos
los discutidores
los sordos
los que presagian
los que acompañan
los que siempre llegan tarde
ustedes, mis CotiDian@s
queribles, próximos o distantes
y viceversa.

Diana Poblet
http://enlaclaridadelanoche.blogspot.com/

Aldo Novelli: ¿Para quién se escribe?

Imagen: Aldo Novelli - La biblioteca escondida de Andrés

Empecé a escribir en la pubertad para mí mismo. encerrado en mi pequeña torre de marfil, una miserable pensión de una ciudad nefasta.
Un día abrí la puerta y salí al mundo y descubrí que nadie me conocía, que el mundo era inmenso y ajeno, entonces regresé a mi buhardilla y me puse a escribir para el mundo. Salía a caminar, hablaba con desconocidos y escribía sus historias de fracasos y deseos irrealizables.
Hasta que un día, el mundo entró en mi habitación y me empujó afuera, entonces ya no era el mismo mundo, tuve que ganarme el pan y encontré hombres y mujeres que no tenían pan en su mesa.
En esa época, golpeado y pisoteado por las patas salvajes del mundo, empecé a escribir para cambiar ese mundo, empuñé un arma cargada de futuro y salí a luchar por maravillosas e inalcanzables utopías.
Hasta que el mundo con sus golpes me laceró el cuerpo, me encerró en una cueva oscura y me gritó: “perdiste estúpido idealista, nosotros ganamos”, entonces, en ese oscuro hueco me puse a escribir para salvar mi propio culo.
Después los años sucedieron a los días y cuando me detuve a mirar para atrás, vi el camino lleno de pozos y sucios charcos, el camino que ya no se puede volver a pisar.
Hoy, con más derrotas que amores, escribo únicamente para el verdulero de la esquina, mi amigo Andrés.
Cada vez que edito un libro, al primero que se lo llevo es a Andrés.
Él no lee poesía, ni literatura ni nada que no sea el diario cada mañana, dice que allí está todo: novelas policiales, dramáticas, amorosas, históricas, política y religión, humor y fantasía, belleza y obscenidad, vida y muerte y que no necesita más, y tiene razón.
Pero yo igual le llevo mi precario librito.
Él lo abre y lee el primer poema, si lo entiende y le gusta lee el segundo, en cuanto encuentra uno que no le gusta, cierra el libro y lo coloca en el único estante de la verdulería que oficia de biblioteca.
Nunca más lo abre.
No se bien cuanto ha leído de mis libros. Una noche de asado y truco, abarrotados de bestias y ahítos de vino, me confesó secretamente que un libro lo leyó completamente, otro lo puso en el estante después del primer poema.
No se cuales son, y nuca lo sabré seguramente, pero yo me siento bien con este pacto entre escritor y lector que hemos desarrollado.
Además como él dice, su biblioteca de un solo estante, tiene únicamente mis libros, y agrega socarronamente, los libros del mejor poeta que conoce, del único que conoce.
Es para mí, un orgullo personal que ningún otro escritor puede darse.
Todos mis fracasos están allí, y ese es mi gran éxito, único, imbatible, frente a todos los escritores y poetas del mundo!.
Por lo tanto amigos y poetas, les comunico en este instante que seguiré escribiendo hasta que me muera, para mi amigo Andrés, el verdulero de la esquina.

//aldo luis novelli /poeta sudaca y laburante.-
www.otros-fluidos-virtuales.blogspot.com/

Miriam cairo: Pornografía mística



Imagen: www.letralia.com/119/erotica.jpg


Extrañamente próximo, íntimamente extraño, el acto endemoniado de comerse un pastel desnudo, parece propio de los sueños, y una se sorprende de cómo trabaja el apetito, de todo lo que puede transformar: hoy en mañana, lejos en acá y darle a lo transformado una movilidad de esencia, sin necesidad de pasar por el nombre de las cosas.
*
Ella lo ama, pero tiene que ganarse su sustento. El la ama, pero tiene una esposa a quien garantizarle el sustento. Ella tuvo un marido, pero ahora éste tiene otra esposa a quien garantizarle el sustento. En el medio de los deberes y las cosas, el amor es una brizna sediciosa, que se filtra por las hendijas de los seres, de las garantías ganadas y de las garantías desistidas. Así también, la poesía es la fina hebra que se cuela en los textos kristevados para llegar a esa zona de garantías desistidas donde la mecánica cuántica nos zozobra de placeres.
*
El pastel desnudo de tu cuerpo tiene sus límites. La realidad tiene sus límites. En este banquete me han dado el papel de una mujer que come el postre con un hambre fatal. Digamos que todo el tiempo estoy probando los límites de lo real. Los límites del cuerpo. Los del hambre. Los del lenguaje y de todo lo demás.
*
El ángel amadascado se ve incitado a un nacimiento permanente o mejor aún, a las puertas del nacimiento y explora como recién parido aquello que lo concibe. Se divierte con juegos de niño, se desarregla para no encarcelar su voz en el habla vaciada de los hablados.
*
Los límites del pastel son señalados por el cuchillo: la mitad para mí, el resto a la basura. En Marrakech, bajo el sol, has dejado el pastel abierto boca abajo.
*
Sumergido en el sabor, el sexo es lo que el ángel tiene de más humano, aquello que lo cuestiona, que lo despega del automatismo de su desenvolvimiento habitual. ¿Sos vos el ángel amadascado y desnudo que se deja comer el fruto pelado a vivo?
*
Un cuerpo desnudo existe en un tiempo interdicto, no en un tiempo domesticado. Podrían señalarse otros vampiros: la propiedad privada, los sapos cornudos, los francotiradores morales. No mires nunca a esos monstruos buenos de pupila amarilla y corazón de hojalata. Pobre mundo, mirá todo lo que le han herido.
*
¿Agujereaste la piel de la diosa? Cuando dejes de cantar, los cielos cerrarán las ventanas para siempre, entonces, los francotiradores pondrán en fila a los ángeles y los fusilarán pero no podrán impedir que los ángeles amadascados sean comidos desnudos. Pobre mundo, mirá todo lo que le han prohibido.
*
Mística cuántica, palabra sin red, pornografía mística. Los ángeles amadascados lanzan el doble ataque de la desnudez del cuerpo y la desnudez del alma. Se ponen a resguardo de las prácticas insignificantes que saturan el transcurso de los días.
*
Un francotirador no se lanza arriesgadamente al centro del mundo. En eso, hay que diferenciarlo de los sapos. Los sapos son capaces de buscar la salida hacia adentro con un dolor que apabulla.
*
¿Cuál es el lugar histórico del ángel amadascado? ¿Qué lugar ocupa el sexo en la multiplicidad de prácticas insignificantes? ¿Cuáles son las leyes de su funcionamiento? Tales y otras preguntas se niegan a contestar los francotiradores, amparados en un oscurantismo proclive a los aplausos.
*
Todo ángel de damasco, por más que haya despreciado cinco, diez o veinte años de su vida entre una sinopsis de impuestos y una síntesis de gastos fijos, cuando rompe las cadenas de sí mismo cae desnudo en el centro del mundo con la humildad de los abatidos.
*
Entre la masticación de un apetito ultrajado y el tedio embanderado por los francotiradores, el ángel amadascado excava cada vez más firmemente su terreno propio y de su resistencia extrae líneas de fuerza y de mutación sobre el conjunto de prácticas insignificantes que van masacrando el transcurso de los días.
*
Todas las cosas inanimadas tienen un ánimo de escollos. El sapo puede saltar al centro del mundo lleno de heroicas cervezas. El francotirador en cambio, se encierra en la sala de estar. En la sala de estar muerto, mientras el ángel amadascado deja que se le cuelen por las hendijas los hilos pasmados de amor.

Miriam Cairo
cairo367@hotmail.com
Fuente: Contratapa Rosario12 - 26/06/2010

Joan Mateu: El agujero



Cuando era pequeño y aprovechando que la habitación de mi primita estaba al lado de la mía, abrí un agujero en la pared para poder observarla mientras se desnudaba. Durante más de un año la miré entre la vergüenza de ser descubierto y la curiosidad inevitable.

Después ella se marchó y yo quedé solo. La encontré a faltar. No supe nunca si era por perder una compañera de juegos o por lo que había perdido en mi condición de espía secreto. Algunas veces miraba por el agujero con la vana esperanza de encontrarla en la habitación contigua.

La prima regresó al cabo de muchos años y a pesar de ser ya mayor, lo primero que me vino a la mente fue que podría volver a verla a través de aquel agujero de la pared. No pude quitarme de la mente éste pensamiento en toda la tarde. En la cena tuve que hacer esfuerzos por concentrarme en la conversación y dejar de imaginarme espiándola a través de la pared y constatando la evolución del cuerpo de mi primita durante aquellos años. Por lo que se podía deducir, la naturaleza la había dotado con generosidad.

Estuve sentado en la cama con los ojos fijos en la pared, luchado contra una especie de vergüenza que sabía que no podía ni quería vencer. Me levanté y me acerque cautelosamente, sin hacer ruido, y quedé parado delante del agujero. Vencí fácilmente mis últimas aprensiones y acerqué el ojo al agujero, despacio, encajando la mirada en el punto exacto. La sorpresa fue mayúscula porque en lugar de ver el cuerpo de mi prima desvistiéndose me encontré únicamente con su ojo que me observaba.

Joan Mateu
http://joan@cimat.es