lunes, 22 de marzo de 2010

Flavio Giménez: 24 de marzo, La casa...



24 de marzo: La casa…

Fue 24 de marzo cuando a la casa,
nuestra casa,
la dejaron vacía...

le quitaron los ojos trasventanas,
le robaron los platos a la mesa,
se llevaron los sueños,
los abrazos, las caricias…

Los rincones se llenaron
de preguntas y de ausencias…

Fue entonces que una madre
hizo de pañal Pañuelo blanco
y partió a multiplicarse
allá en la plaza,
llevando pedacitos de coraje
en el puño apretado
que agita una foto
echa bandera...

Y así ronda tras ronda,
fue recobrando vida
nuestra casa...

La bandera
fue el mantel
sobre la mesa..

Y las ausencias
se hicieron dulce abrigo
en la memoria…

Este 24 de marzo...

Preparar piernas,
gargantas, banderas,
hacer presentes
todas las ausencias...

Como aquella vez
"NO OLVIDAR NADA"
es la consigna..

Y esta vez dejemos
vacía nuestra casa
tan Solo por un rato...

Para reencontrarnos con ellas.
con ellos, con nosotros
allá, en la plaza…

Para que nunca mas
la casa,
nuestra casa
vuelva a quedar
vacía…

Flavio Giménez

Aldo Novelli: diminuto



diminuto

soy un ser diminuto
pequeñísimo como un insecto apenas visible
en el fárrago desesperado del mundo
pero respiro, río y sufro
aunque muchos me ignoren
estoy aquí, frente a vos, frente a la multitud
y digo mi humilde palabra
al que quiera oir
mi palabra precaria y revolucionaria
al que no quiera oir
digo mi palabra
y la grito a los 4 vientos
y a los 7 mares
con ella hago un canto común
y les canto las cuarenta a los déspotas.-


Un abrazo impetuoso.
aldo luis novelli/ desde los bordes del desierto.
http://www.otros-fluidos-virtuales.blogspot.com/
http://www.la-sed-infinita.blogspot.com/
La poesía es un oasis luminoso en medio del desierto. El poema es la sed.

Cristina Villanueva: En un bosque sin juegos



El día parece cocinarnos en su fuego. Vamos a jugar a mojarnos con la manguera, propongo! A mojar a mojar el que no moja es militar!, cantamos y saltamos, nos empapamos vestidos, porque no nos queremos parecer a esos que en lugar de proponerles juegos a los niños, les dieron muerte y jaulas para privarlos de la posibilidad de ser.
Cuando entramos Eva inventa otro juego. Soy la reina de esta casa, dice, me trae para comer un cestita de frutas desprendida de esos camioncitos que van por los caminos de América cargados de animales,colores y sabor. Sigue después ofreciéndome cajitas con tesoros. Me encanta descubrir con ella que mi casa sonríe desde el papel mache, los pajaritos del árbol de la vida, los títeres, los ángeles del arte vivo de los pueblos.
Me pregunto a qué habrán jugado los niños robados por los que sabían que tenerlos era la consecuencia del asesinato de los padres y del dolor de los familiares y amigos que los buscaban. El juego apuesta a la vida, la creación, la libertad. No se puede jugar en el bosque cuando el lobo está.
El amor es donar,el regalo es acercarle al niño los materiales con los que construirá su subjetividad, la casa del alma. Lo demás es odio, imposición, dictadura.
El odio es no aceptar que el otro sea, obstruir tu genuino derecho a conocer. Invadir con mentiras y silencio.
Hay algo imposible de ser dicho que interferirá todas las comunicaciones.
Hay un campo de concentración lujoso pero no noble.
El contacto con los otros en lugar de ser lo que es, la ocasión del enriquecimiento subjetivo, es visto como la posibilidad de que se cuele el secreto macabro.
El dinero que da poder puede darles la impresión a algunos de que los niños, los seres humanos, se pueden comprar como objetos.
Los que cumplen un rol parental como plantea el psicoanalista Donald Winnicott, funcionan como un espejo que le permite al hijo la experiencia de existir: “El hecho de yo existo es visto o comprendido por alguien [...] Me es devuelta (como la imagen de un rostro reflejado en el espejo) la evidencia necesaria para saber que he sido reconocido como ser”.
¿Qué espejo puede ser una apropiadora? Espejo turbio donde se cuela lo siniestro que es lo familiar que se hace extraño, el crímen. Un delito que sigue sucediendo y que debe cesar para que el terror desaparezca y dé paso al dolor de pensar lo impensable, un dolor y un saber sin los que no se puede recuperar la libertad y abrirse al juego de la vida.

Cristina Villanueva
libera@arnet.com.ar
Publicado en Lumbre (Buenos Aires/La Pampa), Nº 100, Enero/Febrero 2010.
http://www.periodicolumbre.com.ar/

Diego Boto: Operativo desánimo



“El arte de nuestros enemigos es desmoralizar, entristecer a los pueblos. Los pueblos deprimidos no vencen. Por eso venimos a combatir por el país alegremente. Nada grande se puede hacer con la tristeza ... Porque los medios de información y la difusión de ideas están gobernadas. Como los precios en el mercado y son también mercaderías. La prensa nos dice todos los días que su libertad es imprescindible para el desarrollo de la sociedad humana, y nos propone sus beneficios por oposición a los sistemas que la restringen por medio del estatismo. Pero nos oculta la naturaleza de esa libertad, tan restrictiva como la del estado, aunque más hipócrita, porque el libre acceso a las fuentes de información no implica la libre discusión, ya que ese libre acceso se condiciona a los intereses de los grupos dominantes que dan la versión y la difunden” Arturo Jauretche.

No en vano, este gran escritor y político nos quería dar el mensaje de cual es el verdadero interés de los medios de comunicación, que lamentablemente se superpone al gran principio del periodismo que no es otro que el de informar y generar opinión en la sociedad.

Aunque tendríamos que hacer un análisis histórico para comprender el avance mediático que han tenido los grandes medios en la sociedad, propongo que nos sumerjamos en un túnel del tiempo y nos detengamos en estos últimos años donde se acentuaron estos “Grandes Monopolios”.

Poco después de que asuma la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, y a partir de los distintos centros de poder que se ocultan y monopolizan los medios de comunicación más consumidos por la gente, se nos viene atormentando metódicamente con noticias colocadas estratégicamente en un primer plano y con el único fin de generar un clima de miedo paralizante, aquí no se trata de decir que las cosas no sucedan, sino, de la manera que utilizan los grandes grupos económicos representados en los medios para comunicarlas, según el interés que tienen.

Si hacemos una síntesis, desde aquel año a la fecha, nos podemos encontrar con tapas como, miedo a la Gripe A, miedo al dengue, miedo a la inseguridad, miedo a la inflación, miedo al desabastecimiento, miedo a la crisis económica, miedo a la derecha, miedo a la izquierda y así podríamos seguir describiendo una intención clara de inculcar una sociedad miedosa desde que nos levantamos hasta que nos vamos a dormir.

Reflexionando acerca de estos “miedos” o en algunos casos “premoniciones apocalípticas”, nos damos cuenta que no solamente como se dice desde el oficialismo intentan desestabilizar al gobierno, sino que desean producir un desequilibrio emocional en la sociedad argentina.

Nadie puede empezar el día con entusiasmo, si al encender el televisor, prender la radio o leer un diario es ametrallado con noticias que según estos monopolios son “objetivas” y que giran alrededor del mismo eje del imponernos “Tener miedo”.

Para colmo, estos grupos tienen dirigentes que les resultan altamente funcionales, como es el caso de Elisa Carrió que entre otras cosas se la escucho decir que “si tengo que defender al Grupo Clarín para proteger la libertad de prensa, lo haré o tratar de comparar al ex Presidente Kirchner con el régimen nazi, o premoniciones que nunca terminan sucediendo como ”vamos a tener que importar trigo y carne”, entre otros disparates.

El poder de económico de estos monopolios que tanto acumularon en los 90 y que a cualquier costo intentan demostrarnos, lógicamente sin decírnoslo, que todos esos miedos se pueden superar volviendo a un sistema privatista, dan clara señal de cual es el mensaje oculto que tienen y hacia donde nos quieren llevar.

El periodismo, así, generalizando, no es creíble. Si son creíbles muchos periodistas que dignifican la profesión, pese a las presiones políticas y económicas que soportan de las empresas y los grupos de poder que controlan los medios. Los que definitivamente no son creíbles, son los que ahora, adaptándose a los tiempos, la van de denunciantes cuando durante la dictadura fueron cómplices del genocidio y en los 90 bailaban con el dólar barato.

Ante tanta artillería mediática de temor y por supuesto con la colaboración y porque no “complicidad” de cierta dirigencia política, buscan tener una sociedad “dormida y paralizada”.

Nos esperan 2 años duros donde en esta clara disputa de poder, intentarán generar más miedo, más confusión, más caos. Intentarán profundizar este “Operativo Desánimo”.

Nosotros como sociedad, debemos elegir no ser gobernados por el miedo y no temer a las transformaciones políticas que el mundo de hoy nos demandan, para así llegar a la plena madurez que una sociedad debe tener y “combatir por el país alegremente” como nos decía don Arturo Jauretche.

Diego Boto
(Publicado en Facebook por Donato Spaccavento)

Padres de la Plaza


Sandra Russo: Hasta acá

Imagen: La Máquina de Escribir

La autoconvocatoria del 678 Facebook del viernes pasado se prestó a muchas lecturas, aunque todavía no se hicieron tantas, dada la poca visibilidad mediática que tuvo. Una de las lecturas posibles es precisamente ésa: cómo un suceso invisibilizado por los grandes medios puede, no obstante, gravitar de otros modos novedosos en la circulación de mensajes de esta sociedad tan alterada.
Desde el viernes de la semana pasada a este viernes, más de 20.000 personas se sumaron al Facebook de 678. Hay inercia y ánimo suficiente como para llegar a los 100.000 antes del miércoles 24, cuando se autoconvocarán nuevamente, esta vez en apoyo a las Madres y Abuelas.
¿Qué vienen a decir esos hombres y mujeres de todas las edades y todo el país que mantienen activa esa red social las veinticuatro horas? ¿Qué se vislumbra allí, en esa sucesión interminable de mensajes de personas con acceso a Internet en casas y en cibers de ciudades y pueblos, qué dicen esos mensajes que entran uno tras otro, sin parar, llenando una página entera en menos de cinco minutos? ¿Qué los llevó primero a hacerse fans de un programa de televisión, que eso sería lo de menos, y después a pensar, como dijo un hombre en la marcha, “cómo pasamos de lo virtual a los átomos”?
El título de la sección del programa que dio origen al multitudinario grupo de Facebook se llama “Eliminando al intermediario”. En principio, puede leerse con claridad que ese colectivo que pobló la Plaza salteó, para constituirse en tal, a los “intermediarios” oficiales en materia informativa, que son los grandes medios. Contrariamente a las definiciones más divulgadas y pueriles en torno de “oposición” y “oficialismo” que circulan precisamente en esos medios monopólicos, en materia discursiva el “oficial” es el discurso hegemónico, y así ha sido siempre. La disrupción que produjo la pelea Gobierno-monopolios convirtió al discurso “oficial” mediático en “opositor” político. Que los grandes medios y la oposición aparecen como partes de un mismo gesto hoy en la Argentina lo prueban los miembros del grupo de Facebook: se plantan a la vez opositores contra los grandes medios y contra la oposición política.
La expresión “la mierda oficialista”, creada por Carlos Barragán en el contexto del programa 678, sintetiza esa voltereta discursiva: recoge el guante de mierda que le llueve como adjetivación permanente al Gobierno desde los grandes medios, y completa con “oficialista” su provocación: es la reivindicación de una identidad que excede lo político. Una remera para mujeres creada por alguien cuyo nick es Rita Pavone reza: “Todas somos yeguas”. No se trata apenas de la defensa de la Presidenta que ellas han votado, sino de los atributos femeninos que ella representa y que han sido defenestrados desde su asunción por otras mujeres, con la ayudita de decenas de artículos sobre la doble capa de rimmel, las uñas demasiado largas o el bótox. De la misma manera, la palabra “crispación”, con la que los grandes medios aturden atribuyéndole al Gobierno malos modales, fue dada vuelta y resignificada con el mismo tono en las banderas que proliferaban en la plaza: “Cris Pasión”.
Antes de la acción concreta que los llevó a ser miembros del grupo, antes de “registrarse” como “fans”, todos ellos ya habían salteado al intermediario, cada uno desde su propia subjetividad, para poder sostener un punto de vista político mal visto, mal enunciado, atacado hasta lo risible en los últimos tiempos.
Eso marca a su vez el techo de los grandes medios para manipular a la opinión pública: expresa un “hasta acá”, en torno de sectores de una amplia clase media con pensamiento crítico hacia la información que consume. El poder de los grandes medios no es todopoderoso ni impune, aunque primen los mecanismos de aserción y repetición en mucha gente que toma para sí y como propio el discurso mediático. Ahora, sobre todo desde el viernes pasado, los grandes medios saben que hay miles y miles de testigos de sus deformaciones, exageraciones, inexactitudes y falacias.
El monopolio no cubrió la marcha el viernes pasado, pero en el blog TNylagente el video más visto fue uno que subió un manifestante. Esto no tiene exactamente que ver con “defender a un gobierno”, aunque lógicamente los sectores más sensibles a las deformaciones mediáticas de la realidad son quienes apoyan el modelo económico y social que lleva adelante Cristina Fernández. Sería una torpeza leer solamente ese apoyo, cuando ese apoyo es potenciado y concretado junto con la conciencia de ser diariamente estafados en lo que genéricamente se denomina “información”.
En el grupo de Facebook, los miembros eliminan hasta al intermediario que les dio origen. No es un grupo celebratorio de un programa de televisión como los hay de otros, ya que si bien hay comentarios favorables a 6 7 8 y el programa actúa como vertebrador del grupo, los temas de discusión son otros. El tema sobre el que más giran los mensajes del 678 Facebook no es ese programa, sino las mentiras y las opiniones disfrazadas de “neutralidad informativa” que cada uno encuentra en su provincia, en su ciudad, o en su pueblo. El tema central del grupo es la falacia de la información monopólica.
Esta sociedad está efectivamente alterada en lo que a información se refiere. Gracias a fallos de jueces mendocinos y salteños que ampararon a los monopolios –en Mendoza, por la misma jueza que ya había fallado en contra de Canal 7 y a favor de Daniel Vila–, la aplicación de la ley de medios está suspendida. Mientras tanto, queda suspendido también el acceso a la información por parte de la ciudadanía, rehén de los monopolios, cuyo tratamiento tendencioso puede constatar diariamente cualquier persona, incluso siendo juez. ¿Los jueces no son acaso lectores, oyentes, televidentes? Las pruebas nunca estuvieron tan a la vista.

Sandra Russo
Permalink:
http://www.pagina12.com.ar/diario/elpais/1-142385-2010-03-20.html

Autoconvocados de 6, 7, 8 llenaron la Plaza de Mayo



Concentración a través de Facebook en respaldo del Gobierno en Plaza de Mayo el viernes 12 de Marzo por la noche.

“La emoción de estar por lo mismo”

Decididos a defender “el modelo económico-social”, los espectadores del programa “6 7 8”, de Canal 7, organizaron una convocatoria por Internet. Miles de personas se congregaron frente a la Rosada. Hablaron Lito Borello, Milagro Sala, Carlos Girotti y Tito Nenna.

El Facebook de 6,7,8 reúne a 70 mil adherentes. Varios miles se hicieron sentir en Plaza de Mayo.

Por Martín Piqué

Unas diez mil personas se autoconvocaron de manera espontánea para defender al Gobierno. Fue anoche en la Plaza de Mayo. La convocatoria había partido del grupo de amigos de Facebook del programa 6, 7, 8, de Canal 7. Cuando la idea comenzó a circular por Internet, organizaciones sociales decidieron sumarse a la actividad: fue el caso de la Tupac Amaru, que encabeza Milagro Sala, y el Comedor Los Pibes, de Lito Borello. En la Plaza se estacionó un viejo colectivo Mercedes-Benz con un equipo de audio; al lado se improvisó un escenario que fue recibiendo a los oradores. Por allí desfilaron Borello, Sala, el sociólogo Carlos Girotti, coordinador de Carta Abierta; también el legislador porteño Tito Nenna. Uno de los ideólogos de la movida bromeó desde el micrófono: “Hoy no va a haber choripanes”. Los asistentes también respondieron en broma: “¡Eh, que aparezcan los choris!” La multitud que llegó hasta la Plaza sorprendió a los convocantes. Casi todos portaban calcomanías improvisadas –etiquetas blancas autoadhesivas– en las que se habían dibujado los números 6, 7, 8.
“Es impresionante la euforia que vemos. Esto demuestra que el proyecto nacional está empezando a encarnar en la gente. Frente a la amenaza concreta de la derecha, comenzamos a decir ‘acá estamos’”, dijo Borello a Página/12. La mayoría de los participantes era gente madura. Muchos portaban carteles hechos a mano. Una pancarta definía a la titular de la Coalición Cívica como “Gorilita”. No pasó mucho tiempo hasta que sonó el primer cantito, estaba dedicado a los bloques opositores tras el fracaso del intento de destitución de Mercedes Marcó del Pont: “Y ya lo ve/ y ya lo ve/ es para Morales/ que lo mira por tevé”, cantaron los manifestantes. El Morales en cuestión era el jujeño Gerardo, jefe del bloque de la UCR en el Senado. La respuesta a la convocatoria del grupo de amigos de 6, 7, 8 en Facebook –que cuenta con 70 mil miembros– fue tan multitudinaria que sorprendió a los propios asistentes. “Esto es como la más grande de las noches en las que nos movilizamos a la Plaza por la Resolución 125”, comparó Luciano Alvarez, vecino de La Matanza.
Una banda de jóvenes se encargó de dirigir los cantitos de la multitud: “Se va a acabar/ se va morir/ el monopolio de Clarín”, fue uno de los más festejados. También se le dedicaron mensajes al líder de Proyecto Sur, el diputado Fernando Solanas. “Llora la Gorda Carrió/ el Colorado también/ Néstor va a volver/ Cristina también”, fue otra de las consignas que recorrió la Plaza. También se coreaba, como si fuera una consigna política de años, el nombre del programa que creó la productora Daniel Gvirtz: “¡seis, siete, ochooo/ seis, siete, ochooo!”. Ante las muestras de afecto, la escritora Sandra Russo, panelista del programa, no pudo evitar las lágrimas. Se había animado a subirse al palco y la gente le dedicaba gestos a la distancia.
La escritora no quería hablar en público, había pensado en no subirse al palco. Sin embargo, la insistencia de Milagro Sala –quien quería que estuviera al lado suyo al momento de su discurso– hizo que Russo aceptara subirse. “Milagro es una de las personalidades políticas que yo más respeto en este país”, dijo a Página/12. Russo está escribiendo una biografía sobre la fundadora de la Tupac Amaru. “Sabía que iba a venir mucha gente. Entro dos o tres días al grupo de Facebook y vi cómo se venía calentando el clima. Había mucha ansiedad entre la gente que no está vinculada a organizaciones y que no milita, pero que puso su voto a Néstor o a Cristina”, contó anoche la periodista. “Sentí la emoción de la pertenencia colectiva, de estar todos por lo mismo.”


Martín Piqué
© 2000-2010 http://www.pagina12.com.ar/ República Argentina Todos los Derechos Reservados

Estreno del documental: "Liliana y Eduardo... Las luces de la memoria"

Estreno 23/3/10 Auditorio Radio Nacional Rosario (Cordoba 1331) 19,30 hs.

Liliana y Eduardo... Las luces de la memoria


La madrugada del 10 de junio de 1976 Liliana Mizraji, psicologa, y Eduardo Pasquini, fisico, fueron secuestrados de su domicilio en la zona sur de la ciudad de Rosario.

Desde ese dia, nunca se supo nada de ellos.

Sus hijas, Gabriela y Laura, que tenian entonces 11 y 9 años, al despertar, encontraron su casa dada vuelta, vaciada, saqueada…

El documental intenta, a traves de los testimonios que narran la historia, multiplicar las luces que la memoria precisa para derrotar al olvido definitivamente.


“Todos los que los conocian dicen que mis viejos eran gente increible.

Mi recuerdo de nena no es imparcial…

Pero podria asegurar, a partir de muchos testimonios, que es verdad que entre nuestros 30 mil desaparecidos estaban los mejores tipos, aquellos dispuestos a defender y transmitir sus ideales, aquellos que, de una manera u otra, luchaban por un mundo mejor para todos…”

Gabi Pasquini



Ficha tecnica:
Cámaras y edición: Daniel de San Benito - Néstor Sappietro
Entrevistas y dirección: Sergio Daniel Monserrat
Duración: 57 min.
Características DVD formato miniDV Digital
Realización: Sergio Daniel Monserrat - Octaedro producciones
Rosario,Marzo de 2010
sergiomonserrat@hotmail.com
octaedro2001@hotmail.com


Laura Capella
Hoy...
Dejaré las puertas y las ventanas de mi casa, abiertas, para siempre...
Alfredo Zitarrosa (Guitarra negra)
http://ddhhpsi.blogspot.com

Teatro: Marathon, de Villanueva Cosse



MARATHON
Autor: Ricardo Monti. Dirección: Villanueva Cosse. Intérpretes:
Pompeyo Audivert, Montenegro, Pepe Novoa, María Fiorentino, Martín
Slipak, Irene Goldszer, Sebastián Richard, Verónica Cosse, Iván
Moschner, Iride Mockert, Luis Campos, Patricia Durán, Lucía Rosso y
Marcelo Fiorentino. Música original y musicalización: Carmen Baliero.
Coreografía: Camila Villamil. Diseño de iluminación: José Luis
Fiorruccio. Diseño de vestuario: Daniela Taina. Diseño de escenografía
y multimedia: Tito Egurza. Sala María Guerrero del Teatro Nacional
Cervantes, Libertad 815. Jueves, viernes y sábado a las 21 horas,
domingo a las 20.30.

Por Germán Cáceres

La escena se desarrolla en un salón de baile, en el cual las parejas
sostienen una prueba de resistencia cuyo premio es una sorpresa. Los
bailarines llevan ya varios días soportando esa ciclópea gesta y están
muy agotados. El espectáculo está a cargo de un verborrágico y
prepotente animador (Pompeyo Audivert), acompañado por un irresoluto
guardaespaldas (Montenegro), que cae fácilmente en la agresión
desmedida.

Pero en la obra de Ricardo Monti (responsable de cumbres como Visita,
Una noche con el señor Magnus e hijos, La oscuridad de la razón, La
cortina de abalorios, Una pasión sudamericana), aletean una
profundidad metafísica y referencias a la historia argentina. Así,
estos perdedores que no cesan de bailar, se obsesionan con la finitud
de sus vidas y las limitaciones (sudores, fatiga, necesidades
fisiológicas, hedores, sensaciones de asco) que anuncian la
irremediable muerte (tal vez constituya el premio de ese certamen: el
descanso final como recompensa a tanto esfuerzo).Y se evoca la Primera
Fundación de Pedro de Mendoza —que tuvo como propósito convertirnos en
colonia—, El matadero, de Echeverría — de paso se alude al nacimiento
de la oligarquía—, y las dictaduras fascistas que bañaron de sangre al
país.

Villanueva Cosse profundizó Marathon en todos sus repliegues para
ofrecer una versión reflexiva y de alto vuelo, que comienza por
destacar el bello texto de Ricardo Monti. Además, están la poética
iluminación de José Luis Fiorruccio y la escenografía de Tito Egurza,
cuya fluctuación entre la austeridad y los sugestivos efectos
plásticos de la multimedia otorgan a la puesta un sesgo onírico; la
música de Carmen Baliero (incluye tango, mambo, pop) que acompaña la
coreografía de Camila Villamil; y el imaginativo vestuario de Daniela
Taina. El equipo actoral se muestra impecable, de calidad homogénea,
perfecta dicción y ágiles movimientos corporales, a la vez que desliza
convincentes notas de humor.

Hay una mirada escéptica y desoladora en la dramaturgia de Monti:
estos personajes no emergerán de su frustración ni concretarán sus
ensueños, están encerrados en la monotonía del baile (giran y giran
como los de La ronda, 1950, de Max Ophuls), dando la impresión de que
ese salón no tuviera salida y fuera nada menos que una versión del
infierno tan temido.

La pieza que fue estrenada en 1980 para el circuito off adquiere en
esta sala María Guerrero una dimensión más totalizadora y emblemática,
que posibilita múltiples lecturas: una de ellas es que tal vez en esta
dura existencia sea imposible superar conflictos o concretar mínimos
objetivos y, por tanto, nuestra esperanza deba limitarse a soñar con
un mundo más justo o, en última instancia, acudir a lo sublime a
través de la poesía, como intenta hacerlo el señor Homero Estrella
(Pepe Novoa).

Marathon está considerada una obra mayor del teatro argentino.


Germán Cáceres

Cine: La teta asustada, de Claudia Llosa



LA TETA ASUSTADA
(Idem, 2009)
Dirección y guión: Claudia Llosa. Producción: Antonio Chavarrías,
Claudia Llosa y José María Morales. Música: Selma Mutual. Fotografía:
Natasha Brier. Interpretación: Magaly Solier, Susi Sánchez, Efraín
Solis, Marino Ballón, Antolín Prieto. País: Perú.

Por Germán Cáceres


Entre la población de origen indígena del Perú hay una
creencia de que existe una enfermedad llamada “la teta asustada”, que
es el miedo que sufren las hijas de mujeres violadas, y que se
transmite a través de la leche materna. Fausta (una maravillosa Magaly
Solier, mejor actriz en Guadalajara y Montreal), padece este síntoma
porque su padre fue asesinado y su madre violada en la época del
terrorismo, según ella misma aclara. Además, para protegerse, se
colocó una papa en su vagina, una suerte de tapón ya que a los
violadores les da asco. Es una joven traumatizada que sólo consigue
expresarse a través de su hermoso canto, que constituye otra de las
tantas delicias del filme.

Cuando muere su madre, Fausta intenta darle una digna
sepultura en la ciudad, y como sus familiares, que viven con ella en
un pueblo pobrísimo de las afueras de Lima, no pueden ayudarla,
empieza a trabajar de doméstica en la casa de Aída, una aristocrática
señora que es concertista de piano.

Es notable la madurez creativa de Claudia Llosa (33 años),
que en su segundo largometraje (el anterior fue Madeinusa, 2006) no
hace ninguna denuncia ni juzga a los personajes. Así frente al choque
entre dos situaciones sociales tan dispares como las de Fausta y la
pianista, sólo se limita a señalar actitudes de esta última (regatea
el precio a dos obreros que van a realizar un pequeño arreglo en su
casa; al viajar en automóvil con su hijo y Fausta, la hace bajar del
auto porque se entrometió en la conversación; tiene la foto de un
militar colgada en la pared cuya sola visión atemoriza a la
protagonista, que no puede contener el vómito).

Además, el estilo visual de Claudia Llosa es muy
profesional y de una rara perfección, en el que se privilegia la
cámara fija, los sobreentendidos, las elipsis, las escenas en las que
dominan las sombras, los silencios, los fundidos a negro. La
fotografía de Natasha Brier, de impresionante belleza plástica,
resulta un aporte esencial para este logro.

No puede dejar de señalarse la captación de las
costumbres y el espíritu animista que impregna la vida de la gente del
pueblo. Las almas muertas pueden asesinar, un piano roto parecería
seguir emitiendo música, la muerte recibe un trato cotidiano que roza
la necrofilia, en las fiestas de casamiento se desarrolla un ambiente
y un vestuario kitsch que lindan con una simbología fantasmagórica.

La película está hablada en castellano y en quechua.
Magaly Solier canta a capella con suma dulzura varios temas y otros
son interpretados por Los Destellos, Los Pakines y La Sarita.
Excelente la música de Selma Mutual.

En el momento de escribir estas líneas, La teta asustada
ha sido nominada al Oscar a la mejor película extranjera y, entre
muchos premios, había obtenido en Berlín el Oso de Oro al mejor filme.

Germán Cáceres

Libros: Al pie de la escalera, de Lorrie Moore



AL PIE DE LA ESCALERA
de Lorrie Moore
(Seix Barral, Buenos Aires, 2009, 432 páginas)

Por Germán Cáceres

Esta novela no atrapa por su historia, sino que se lee con
atención para captar las singulares descripciones sociales y
psicológicas de Lorrie Moore (Glens Falls, Nueva York, 1957), así como
para apreciar su aguda observación sobre los contradictorios
comportamientos de los seres humanos, que la llevan a emprender
extensas y perspicaces digresiones. Ello lo hace a través de la
narración en primera persona —irónica, ácida y a la vez sagaz—de la
protagonista, la joven Tassie Keltjin. Es admirable cómo refiere las
torpezas, los actos fallidos y los errores en que incurre la gente
cuando habla. Asimismo, la personalidad oculta de los personajes (“Al
parecer nadie era quien decía ser”) va surgiendo en forma gradual a
través de sus conductas, gestos y estados de ánimo.

Pero una velada corriente subterránea fluye (compuesta de
frases sueltas y escuetos comentarios) por debajo de la lectura, y
alerta de que la vida es trágica y el mundo es absurdo, por tanto,
algún acontecimiento desdichado se desencadenará: “donde hay placer al
final siempre hay lágrimas, y estas acaban arruinando el placer”. Así,
desliza que “Estas mujeres de mediana edad daban la sensación de estar
muy cansadas, como si se les hubiera estrujado la esperanza y ésta
hubiera sido reemplazada por una especie de sopor, de sueño
moribundo”. Sus acotaciones sobre la gente común de una pequeña ciudad
del Medio Oeste norteamericano son feroces y crueles: “siniestros
androides que tal vez habían sido incubados correctamente como jóvenes
humanos pero que, de mayores, resultaban inadecuados y poco
atractivos”. Y tras esa aburrida y somnolienta cotidianeidad
pueblerina está como telón de fondo la patología desgarradora que
causó el S-11 y que en la actualidad provocan las guerras de
Afganistán y de Irak (la acción transcurre desde diciembre 2001 a
diciembre 2002). Y apunta que en la población es inmediata la
asociación entre musulmán y terrorista.

Según Al pie de la escalera, la problemática de la
sociedad multicultural que se ha instalado en los Estados Unidos no ha
sido superada. Se la reprime mediante falsas sonrisas, cierta
pretenciosa urbanidad y una gran hipocresía. El odio y el prejuicio
racial persisten. Los diálogos y polémicas que entablan los personajes
queriendo demostrar su amplitud en el tema se embrollan en
divagaciones insustanciales: emplean tantos circunloquios para
explicarse que demuestran que no se entienden entre ellos y que están
absolutamente confundidos respecto a una realidad ominosa que se les
escapa.

No obstante, Tassie no deja de rendir culto en todo
momento a la música en general, ya sea popular, folklórica, jazz o
clásica, tal vez como único rescate de una existencia implacable.

Y, en los tramos finales, la novela —que en el fondo es de
iniciación, o sea el paso traumático de la protagonista a la adultez—
se cierra con una visión pesimista: “La vida era insoportable, y sin
embargo uno tenía que cargar con ella a todas partes”.

La autora, que ha obtenido importantes premios por su
producción, nos ofrece una obra estupenda, distinta y muy personal. La
traducción de Francisco Domínguez Montero es digna de elogio.

Germán Cáceres

Novedades de Eterna Cadencia Editora



Grandeza Boliviana
de Bruno Morales


*
En el muy porteño barrio de Flores, la Av. Bonorino abre un hiato: la comunidad boliviana que allí tiene su centro nos traslada a otra nación. Los personajes de Grandeza Boliviana nos muestran cómo se vive y se trabaja, cómo se hace para habitar en el desarraigo.
*
Con una prosa sutil, que se ahorra / economiza reflexiones para dar paso a lo contundente de lo real, Bruno Morales desliza a su vez cómo se ven este suelo, esta nación, estas costumbres argentinas desde la perspectiva de un migrante laboral proveniente de uno de los países más pobres del continente americano.
*
Una novela que trasmuta posiciones, haciendo pasar una identidad nacional por el tamiz de un ojo radicalmente Otro.

Grandeza Boliviana (novela)
de Bruno Morales

Con una prosa despojada y precisa, Grandeza Boliviana extrema la apuesta de Bolivia Construcciones tanto en lo literario como en lo político.

Al igual que en la primera novela de Bruno Morales, los personajes son migrantes bolivianos que viven en la Argentina. El narrador sin nombre dirige ahora la mirada, en apariencia inopinada y casual pero inquietante y significativa, hacia el interior de su colectividad, la vida en la ciudad, los argentinos y otros migrantes. Las charlas y las cervezas con Quispe, los trabajos de albañilería con Pedro en alguna casa de Caballito o Palermo, marcan los ritmos de una rutina que interrumpe Alasitas con sus “puestos ambulantes, comidas quemantes, sabrosas, y grasosas”. En cada escena se filtran la discreta emoción del narrador y la complejidad de una realidad compuesta por costumbres heredadas e indiferencia: orgullos y prejuicios, sentidos y sensibilidades que luchan por un lugar para construir, o revocar, una identidad mutante.

Una escritura que lo cuenta todo por omisión, y crea un espacio que revela desde dónde lee, mira y juzga, para que –virtud poco frecuente- el lector haga lo propio. Una sumersión inusitada en el mundo boliviano que se convierte en uno de los textos más renovadores de la literatura argentina.

Biografía
Bruno Morales (seudónimo de Sergio Di Nucci) visitó Bolivia por primera vez en 1993. Tres años después conoció el Bajo Flores, barrio de Buenos Aires que concentra a los migrantes bolivianos en la ciudad. En 2005, publicó en el periódico Vocero Boliviano la historia de vida de un migrante de Potosí en la Argentina. Fue el origen de su primera novela, Bolivia Construcciones, que en 2006 ganó el premio La Nación-Sudamericana, y que le fuera revocado en 2007 en el marco de una discusión sobre plagio y procedimientos literarios. Una edición boliviana fue publicada en 2008 en la ciudad de La Paz por la editorial Yerba Mala Cartonera, y hoy se puede descargar gratis de la página web de lavaca, cooperativa de periodistas:
http://lavaca.org/notas/bolivia-construcciones/

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Silvia Loustau: La Guerra Civil Española vive en Purmamarca



La Guerra Civil Española vive en Purmamarca (diario de una militante)

…cuando Millán Astray tuvo la osadía de gritarle a Unamuno: ¡Muera la inteligencia! ¡Viva la muerte! , en plena universidad de Salamanca supe que no quedaba otro camino: el de las armas. Yo tenía tan solo diesciete años, estudiaba filosofía, dibujo y pintura. Pues siempre había sido muy rebelde, desde pequeño, me aburría del catecismo y l os curas y me escapaba, tendría once años y me escapaba a jugar parchis * o cazar pájaros, con otros chavales. Hasta que un día mi madre me encontró y me arrastro de las orejas delante de todos. Si, pues siempre me gustó el arte. ¿Que donde nací? Nací y me crié en Alba de Tormes, no muy lejos de Salamanca. Yo quería ir a la ciudad, y me conseguí un conchavo en el hostal de unos amigos de mi padre, cambiaba casa y una comida por la limpieza. Así entre en la Universidad…pero, claro, ya militaba, como dicen ustedes. Estaba con los anarquistas desde que tenía 15 años. No bien llegué a la ciudad me uní a ellos. ¿Así que tú Mariana hiciste lo mismo, ¿ En cuanto llegaste a la Universidad, ¡pum! de cabeza la política. Es que es la única manera de hacer mejor este mundo, si tu no ocupas el lugar te lo ocupa el enemigo. Pero era un buen estudiante y me pagaba aparte, con gran sacrificio clases de pintura con un excelente maestro. Si, si, ya antes de la guerra presente algunos cuadros. ¡Hasta me compraron uno! Ven, José, que te sirvo un poco más vino y come, que está bueno el jamón casero. ¿Y sabéis que hice con el dinero del cuadro? Me compré una Browning ¿Sabéis que es, verdad? Claro que era buen tirador, desde niño acompañé a mi padre a cazar. Y bueno, la cosa se fue endureciendo de a poco, suponte, de pronto en algunas cátedras venía la Guardia a Civil a vigilar las clases. y luego, pues ; el alzamiento, el 17 de julio de 1936 los militares más conservadores del Ejército se levantaron contra el gobierno de la República, les aseguro que aun veo los titulares de los diarios. Esas cosas nunca se olvidan ¡Maria Emilia lleva esos niños dormir! Y al día siguiente, 18 de julio, el levantamiento se extendió por toda España. Y que queréis, creo que a los quince días estaba en Barcelona… había que defender la República; y me uní a las Milicias Antifascistas, que estaban comandadas por el anarquismo. Mira Mariana, quizá estuve cerca de tu abuelo ¿eh? Les aseguro que la capital catalana era el sueño de cualquier anarquista, la pudimos controlar completamente, siempre fieles a nuestros principios de justicia y libertad. ¿Qué si llevaba mi cámara fotográfica? Pues claro, no sólo tomaba fotos pensando en una libro futuro…No, hombre, que voy a tener alguna foto. Todo perdido, ojalá que vosotros no tengáis que vivir la perdida de todo; y digo todo, quedarte sin tu pasado, ver caer tus camaradas ;sólo vestido con lo que tienes y tus ideales .Y hasta ayudé en la filmación de una película. Si, si en plena guerra. Pues a Barcelona llegó la Delegación de Asturias, impulsaban la realización de documentales, dejar testimonio es importante, recuérdalo tú, Mariana, que escribes. Filmamos un día que cada cuarto de hora venía un bombardeo, aviones alemanes y algunos españoles; ayudé con las cámaras. Si, sí, la finalizamos, la película se llamó Barcelona bajo las bombas, luego cuando estuve en Francia me enteré por unos camaradas que se había estrenado .No, José, no se cuándo ni donde. Quizá algún día alguien se encargará de buscar estos testimonias y rearmar la historia. Recuerden que tener memoria, y poder testimoniar es un acto de militancia, hay que poner en ello tanta pasión como en la lucha cuerpo a cuerpo, es otro tipo de lucha¿ entienden? pero necesaria, porque se recompone la memoria de la sociedad. Así la cosas España quedó dividida y yo creo que la división se extenderá en el tiempo. Luchábamos, pero de la derecha crecía el terror, no saben ustedes lo que es vivir bajo el terror y ojalá no lo conozcan; los gobernadores civiles o militares simpatizantes del Frente Popular fueron fusilados. La misma suerte corrió aquellos que se habían declarado en huelga durante el inicio del alzamiento. La represión fue un acto político dirigido por militares que, viendo fracasado el golpe, se dispusieron a tratar de invertir la situación creada por el estallido de la guerra civil. Su cabeza principal, el general Mola, ¿así que tu abuelo ya te había contado de es monstruo, Mariana? ese hijo de puta declaró: “es necesario crear una atmósfera de terror, tenemos que causar una gran impresión, todo aquel que sea abierta o secretamente defensor del Frente Popular debe ser fusilado”. Claro, es como tú dices, José, entre ellos estuvo García Lorca y tantos intelectuales, estas mierdas les temen a los intelectuales...está bien Maria Emilia, déjame putear al menos, tú no viste caer a tus amigos con una bala en la frente y seguir en la lucha sin poder llorar. Trae otro vino, Maria Emilia y prende más velas. Miren, por poner un ejemplo, durante las primeras semanas se llevaban a cabo los fusilamientos de cuarenta presos republicanos diarios en las afueras de Valladolid. Los autores de estas atrocidades solían ser la mayoría miembros del Ejército y de la Guardia Civil y también contaron con el apoyo de los vecinos traga hostias. Si, algo se del fusilamiento del tal Aramburu; me gustaría leer la carta que tu mencionas de Valle antes de ser fusilado, Mariana, quiero que me la envíes por correo. Si, pues tengo una casilla de correo en Jujuy, una vez por semana voy por mis correos y los diarios que recibo. Claro sí, las mujeres, al menos entre nosotros los anarquistas, pelearon a nuestro lado, y quienes no querían tomar las armas, había otras tareas para realizar. Nosotros nunca hicimos esa división entre el hombre y la mujer, son nuestras compañeras de vida ¿no lo crees así, José? Ven acerca tu vaso y coman de este queso de cabra, ponle pimienta y verás como sabe. ¿La caída de Barcelona, Mariana? Serás, serás una buena militante, tu abuelo echó buen a semilla en ti. Sólo con decirme que cantabas el Ejercito del Ebro cuando niña, ya me doy una idea…anda cantemos juntos

Aunque me tiren el puente
y también la pasarela
me verás pasar el Ebro
en un barquito de vela.
Diez mil veces que los tiren
diez mil veces los haremos
tenemos cabeza dura
los del Cuerpo de Ingenieros.
En el Ebro se han hundido
las banderas italianas
y en los puentes solo quedan
las que son republicanas.

Y la caída de Barcelona, pues que aún siento el frió en mis huesos, era enero, nevaba, teníamos pocos víveres, ya - Un veintiséis de enero… sabéis, en esa fecha voy a Jujuy compro veintiséis rosas rojas y las pongo bajó el ombú en el que descansó Belgrano. ¡No, no me interesa lo que piense nadie, es mi vida! Bueno, ese día, ese maldito día, las tropas franquistas alcanzaron el río Llobregat a las afueras de Barcelona y el gobierno republicano huyo a Gerona; algunos milicianos intentaron defender la ciudad mediante barricadas pero que harían nuestras barricadas contra los tanques; al mediodía, las tropas de la falange entraron al centro de de la ciudad y la ocuparon, no hallaron resistencia.
Luego pasé a Francia…pero esa es otra historia que ya os contaré. Será bueno que descansemos un poco, mañana iremos en mula a las cuevas a ver arte rupestre. Que, si Mariana, que conozco bien el camino, voy cada quince días a tomar apuntes de los dibujos, anda que vas a tener temor a andar en mula cuando serás una miliciana de tu patria.

*Purmamarca, pueblo en Jujuy a 2068 a kilómetros desde La Plata.

Silvia Loustau
http://www.silvialoustau.blogspot.com/

Osvaldo Pampín: La sangre que derraman



La miseria del recuerdo; arreado en el frio y el viento
- Here, in this place; first, the picture, the body will be in the London museum*
Fue; lo que fue igual. La Patagonia, ellos y su sangre
- ¡Basta junagran puta! ¡Se me forman uno al lado del otro!
Los secos estallidos, y la sangre que sigue sola. Con la sangre derramada seguirán los negocios. La dignidad y los negocios no admiten solidaridades
- ¡Fuego! ¡Tiren! ¡Mátenlos! Indios, anarquistas, obreros de los frigoríficos, cabecitas negras. Solo sangre para derramar. ¡El ejercito en operaciones! ¡La tierra para nosotros!
Matar sin culpa, solo son salvajes y paganos
- ¡A degüello! Las balas son caras mein general, la economía es refalosa
La sangre derramada sin economía.
- ¡Nous sommes des Européens, Buenos Aires est le petit Paris**! ¡Acá no hay negros! Ni paraguayos ¡La sangre de ellos nos purificó la raza Felicitas!
Las vacas en el barco y la manteca en el techo, un país de gente ganadera ganadora
- ¡Horror Silvina! Los cabecitas se lavan los pies en la Plaza de Mayo
Se cumple y se dignifica
- Los ferroviarios no se comportan ¡Represión!
Si se da; hay que aceptar. Sangre derramada y cinco por uno
- ¡Mirá mamá! ¡Aviones que tiran juguetes!
Vencedores y vencidos
- ¡Aniquilar a los que se opongan!
Sangre derramada
- ¡Maten! ¡Fusilen! ¡Terror!
Y la sangre es memoria. Ríos de memoria. Toscos, ordinarios obreros cordobeses
- ¡Rápido un ejército allá! Y que no ahorren muerte
La sangre derramada para ser negociada. La sangre de la juventud maravillosa
- ¡Luche y vuelve!
Y Trelew no nombra un pedacito de tierra lleno de viento. Los prisioneros intentan escapar y las balas los someten, y los que mandan van a misa y se comen, a sabiendas, pedazos de otro muerto, que no murió asesinado, porque allá tampoco los jerarcas asesinaban, como acá y la sangre derramada se negoció, como acá
- ¡Tenemos garrotes de quebracho para que los imberbes entiendan! ¡Y los usamos!
La plaza y la juventud expulsada
- ¡Hay que hacer algo Ítalo!
Tienen que morir; todos los que deban morir
- ¡No tienen identidad! ¡Son desaparecidos! ¡Ellos no están!
Pero están y lo gritan y no negocian. Y la muerte se llama ESMA, Banfield, Campo de Mayo y los argentinos son derechos y humanos y sus hijos van a Malvinas y se visten como sus asesinos y tampoco negocian. Su sangre será negociada. Hay otros que ahora forman parte de la comparsa y exhiben su remota cercanía con los que se jugaron lo único que les quedaba
- ¡Juicio a los asesinos!
Y el punto final y la obediencia que dejaron debiendo.
- ¡Lo que tiene que ser del estado será nuestro! Y lo demás también
Treinta mil muertos miran azorados
- ¡Volvimos de Miami Charly! ¡Nos compramos todo!
Y la sumisión y los muertos del dos mil uno
- ¡Rompan todo! ¡Que nos devuelvan los dólares!
Y están los que nada tienen a ser devuelto
- ¡Comisario limpie el puente! ¡Quiero al de barba que se quedó junto a su compañero herido!
Balas y muerte televisada; vida que no cotiza en bolsa
- ¡Acelerá la cuatro por cuatro! ¡Pasalos por arriba!
La educación pide limosna
- ¡Maten a ese maestro! ¡Como se atreve!
Tanto tienes, tanto vales. Valen poco porque no tienen nada
- Falta que pidan salud y educación ¡Habrase visto!
Hospitales de llanto y guardapolvos rotosos
- Solo saben robar ¡Pena de muerte! ¡El garrote vil!
Pegamento, paco, porro, golpes, violencia
- ¿Y que si son chicos? ¡Mejor! ¡Que nadie vuelva a pensar!

Se levantan de mil caídas
se recomponen
se rehacen
se redescubren
se buscan
se juntan
se animan
se ayudan
se ríen
se quieren
VIVEN
¡La sangre derramada nunca será negociada!


*: Acá, en este lugar, primero la foto, el cuerpo estará en el museo de Londres. Se refiere al esqueleto de indio patagón, que se exhibe en una vitrina, junto a la foto tomada antes de ser asesinado y descarnado.
**: Nosotros somos europeos, Buenos Aires es la pequeña París.


Osvaldo Pampín
http://oopmdq.blogspot.com/

Sandra Russo: Lo destituyente, una vez más



La escena podría inscribirse en el grotesco argentino: los que contrajeron deuda y quemaron reservas se enloquecen porque, sin haber dado ellos su consentimiento, el Gobierno se desendeuda con las reservas que él mismo acumuló. Los mercados bullen expectantes por la salida del default, pero ellos, que han sido históricamente los lobbystas de los mercados, se contorsionan en televisión para evitar contestar cómo pagarían ellos la deuda, si así como lo propone el Gobierno les repugna. Evitan decir “ajuste”. La pregunta fue formulada ayer hasta en TN, y eso tiene una lógica y merecimiento que forma parte de lo que los enloquece: la hizo por la mañana en cadena nacional Cristina Fernández. Los medios monopólicos no tuvieron más remedio que recoger el guante.
Están tan acostumbrados al periodismo servil de los medios monopólicos, que la pregunta del cronista de Duro de domar, un programa tendiente a lo farandulero, los ensombreció en la conferencia de prensa que dieron todos juntos todavía relamiéndose por haber rechazado el pliego de la directora del Banco Central: “¿La medida que toma el Gobierno ahora no está dirigida a pagar las deudas que contrajo en parte el gobierno de la Alianza y el default que decretó el doctor Rodríguez Saá?”. Allí estaban entre otros Rodríguez Saá y Gerardo Morales. Es una pregunta de estricto sentido común, pertinente y sencilla. Se rieron. Pusieron cara de “uh, éste vino a provocar”.
El sector mayoritario del periodismo televisivo está a sueldo de los medios concentrados. Ultimamente las nuevas camadas de periodistas que incorpora el monopolio Clarín no salen de la UBA sino de la maestría que ellos mismos crearon junto con la Universidad San Andrés. Hace unas semanas, en el suplemento Zona de Clarín, fueron publicados “algunos de los mejores trabajos” de esa maestría en periodismo. Una de ellas tomaba como fuente un mail anónimo que indicaba que los sueldos del programa 6, 7, 8, del que formo parte, eran de entre 90 y 40 mil pesos. Orlando Barone y yo cobrábamos 40 mil pesos, según ese correo sin firma que circuló por Internet. No sé si me molestó más la mentira, o que supusieran que yo aceptaría un sueldo tanto más bajo que el de mis compañeros. Una buena pieza de carne podrida, amplificada por Clarín, La Nación, Perfil y Crítica, todos con intereses extraperiodísticos.
Aunque el silencio es más elegante que el griterío, a veces uno cuando calla parece que otorga. Pero además esa información falsa en la que se basaron muchas notas reafirma un mecanismo discursivo que es más grave que la falsedad de la especie: en todo caso, la falsedad de la información estaba dirigida a desprestigiar opiniones que son estricta minoría en el universo mediático. Si los pobres van a los actos por la coca y el chori, nosotros vamos al canal por el cheque. Ni unos ni otros tienen convicciones, leales saberes y entenderes, conciencia.
La ley de medios está suspendida por una jueza mendocina, Pura de Arrabal, que fue la misma que falló a favor del grupo Vila Manzano y en contra de Canal 7. Los jueces de la Corte Suprema dicen que “el problema es político, no lo podemos resolver los jueces” (Zaffaroni), y que “los jueces no deben gobernar” (Lorenzetti). Pero hay jueces que fallan imbuidos de las mismas sospechas que la oposición. La oposición puede exponerse a actuar guiada por la sospecha, de hecho es uno de sus recursos más frecuentados. Pero que lo hagan los jueces es institucionalmente más grave.
Hay periodistas que han llegado a reclamar la censura a 6, 7, 8, con el argumento de que Canal 7 “es de todos”. La televisión pública debe garantizar prioritariamente la pluralidad de opiniones. Invito a cualquier argentino a recorrer la televisión de aire y a revisar cuántos programas incorporan el punto de vista del Gobierno, sobre todo en lo que hace a su modelo económico y social, en su análisis. No hay ninguno. El pensamiento único en materia de comunicación es el del monopolio. En los medios, hoy no se puede ser opositor a la oposición. Así le fue a Luis Novaresio, a quien Mariano Grondona echó de su programa después de haber hecho preguntas molestas a una diputada de la Coalición Cívica con respecto a la ley de ADN. Curioso: ningún medio habló de censura.
No la imaginamos, la vimos y la escuchamos a Carrió en el Senado, invitada especialmente por los honorables nuevos senadores. Esta mujer sin estribos dijo allí mismo que haría una denuncia penal “por estafa y quiebre del orden institucional” a la Presidenta y a Mercedes Marcó del Pont. No la aplaudieron, pero tenían ganas. Dijo que iría a la OEA a pedir apoyo. Ellos asentían. Gracias al sector de centroizquierda que sigue ciego a la operación golpista, Carrió tiene cancha ahora para desparramar sus paranoias. La loca de la casa siempre ha sido funcional a los señores.
Y hoy veo que los medios monopólicos, de manera idéntica a la oposición, incluido ese sector de centroizquierda, vuelven a calificar de “exagerada” la denuncia destituyente. Dirían lo mismo incluso si pudieran lograrlo. Dirían que “exageran”. La oposición puede decir que llueve de abajo para arriba: los periodistas monopólicos dan entidad a todas sus pavadas.
Hoy está muy claro que la defensa del Gobierno es la defensa de un modelo, que podría liderar hoy una fuerza política y alguna otra en el futuro. Pero habrá que pensar en hacerlo sin algunos aliados que parecían naturales y que demuestran que no lo son. Ellos seguirán marchando hacia sus condiciones prerrevolucionarias, que como no molestan mucho pueden incluso ventilar en TN.
Hoy hay una pelea concreta entre un modelo de Estado de bienestar y un modelo de Estado neoliberal, con todos los matices que uno le quiera agregar. Pero lo que se juega hoy es eso, no la inmortalidad de los ángeles ni el color de la cara de Dios. Es una pelea antigua, que comenzó a darse en la posguerra. Una pelea entre dos formas de capitalismo. Suena a poco, pero así de derechizado está el mundo. No es ninguna novedad que en Brasil a Lula lo acusan de “derechista” y en Estados Unidos a Obama lo acusan de “izquierdista”.
Cuando Patricia Bullrich dice que el Gobierno tiene que ir a decirles “qué cosas del presupuesto va a suspender para pagar la deuda”, ningún insert de Grecia o España ayuda a contextualizar el monstruo que asoma de su paladar. Dicen todos cualquier cosa a toda hora. Hacen recordar a otros personajes que no sólo cuentan con el apoyo de los medios, sino que son sus dueños: Roberto Micheletti en Honduras o Silvio Berlusconi en Italia.
No es una pizca de exagerado hablar de operaciones destituyentes. Las hay, las conocen, las ventilan, las analizan, las promueven o son cómplices por omisión. No lo blanquean porque son golpistas u oportunistas. Y si no hay ni habrá destitución, no es porque la oposición defienda la institucionalidad ni la Constitución, sino porque la gente no come vidrio, y porque en este país ya hemos sufrido demasiado.

Sandra Russo
Fuente: Página 12, domingo 7 de marzo de 2010
http://www.pagina12.com.ar/

Para el Día Internacional de La Mujer



La Presidenta sexy

Por Juan Carlos Volnovich (*)

En el momento de jurar como Presidenta de los argentinos, Cristina anticipó que, seguramente, a ella le iba a resultar más trabajosa su función por el hecho de ser mujer. No pudo avizorar, entonces, hasta qué punto la presidencia iba a convertirse en una misión imposible. No sólo por su condición de mujer, No por victimizarse detrás de una identidad devaluada, sino por ser mujer a su manera.
Mujer sin atenuantes que ejerce sin atenuantes el Poder. Hay en eso algo más que una cuestión de estilo. “Mujer sexy en el máximo poder de la Nación” es un problema de estructura. Y tal pareciera ser que esa característica despierta un plus de odio. Se vuelve insoportable. De modo tal que esa ira visceral no se explica sólo como reacción a una política equivocada o respuesta indignada por la desilusión o la defraudación, no se agota en las razones.
Lo insoportable se funda en la evidencia de una mujer sexuada que ejerce el Poder sin disimulo: que no apela a los estereotipos maternales que pudieran dulcificar su gestión. En ella, ese amor hacia los hijos no se vuelve virtud pública. Cristina renuncia a una abnegación que bien pudiera aligerarla y, así, tomar distancia de un modelo Bachelet o de un modelo Ángela Merkel, tan protectoras, ellas; tan maternales, tan trajecito sastre, tan antídoto contra la lujuria. Lejos de instalarse en el camino de una reina madre, de una reina virgen, elude ese otro prejuicio patriarcal que supone a las mujeres tontas pero sabias para la intriga y, sobre todo, expertas en el usufructo vicario del poder masculino. No es una Isabelita, ni tampoco una Evita, gorrión del General, que vive sólo para él y por él y que, llegado el caso, renuncia a los honores pero no a su puesto de lucha.
Cristina no es una Hillary Clinton frustrada en el momento de dar el gran salto. Tampoco una Margaret Tatcher o una Golda Meier virilizadas por la función y administrando el poder de la misma manera que pudiera hacerlo un hombre.
Cristina es una mujer sexualmente atractiva, que tiene hijos y tiene marido. (No un príncipe consorte ni un padrino protector). Y, además, ejerce el Poder Supremo de la Nación y no elude, no seduce, no apela a las “malas artes” femeninas, no se refugia detrás de los varones poderosos y, para colmo, levanta el dedo como Lenin. Ella ejerce el Poder y nos hace saber en cada momento quién es la que manda mientras genera como respuesta ese interrogante airado de “¿Pero quién se cree que es?” Y no se trata de una creencia ni de un problema ontológico. Ella no es pero sabe muy bien que está en el ejercicio de la Presidencia de la Nación y… nos lo recuerda.
De modo tal que no son los enemigos los que cuentan. Después de todo ¿qué político no tiene enemigos, adversarios, contrincantes? Pero esa ira irracional que le hace perder la compostura a la gente “bien”, ese exceso de indignación, ese “no me la banco”, “no lo soporto”, “la detesto”, viene de otra parte. Ese plus de odio habita en aquellos que se sienten agraviados, testigos involuntarios de valores mancillados.
Son las consecuencias, inevitables, de una estructura patriarcal resentida en sus cimientos cuando una mujer sexy, no madre, no puta, no macho, nada tonta, se ubica en la punta de una pirámide jerárquica.

Juan Carlos Volnovich
(*) Psicoanalista
Fuente: Suplemento "Las12" (Diario Página12, 5/3/2010)
http://www.pagina12.com.ar/

Un Poema de Gioconda Belli por el Día de la Mujer



Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres,
¡Qué poco es un solo día, hermanas,
qué poco, para que el mundo acumule flores frente a nuestras casas!
De la cuna donde nacimos hasta la tumba donde dormiremos
-toda la atropellada ruta de nuestras vidas-
deberían pavimentar de flores para celebrarnos
(que no nos hagan como a la Princesa Diana que no vio, ni oyó
las floridas avenidas postradas de pena de Londres)
Nosotras queremos ver y oler las flores.
Queremos flores de los que no se alegraron cuando nacimos hembras
en vez de machos,
Queremos flores de los que nos cortaron el clítoris
Y de los que nos vendaron los pies
Queremos flores de quienes no nos mandaron al colegio para que cuidáramos a los hermanos y ayudáramos en la cocina
Flores del que se metió en la cama de noche y nos tapó la boca para violarnos mientras nuestra madre dormía
Queremos flores del que nos pagó menos por el trabajo más pesado
Y del que nos corrió cuando se dio cuenta que estábamos embarazadas
Queremos flores del que nos condenó a muerte forzándonos a parir
a riesgo de nuestras vidas
Queremos flores del que se protege del mal pensamiento
obligándonos al velo y a cubrirnos el cuerpo
Del que nos prohíbe salir a la calle sin un hombre que nos escolte
Queremos flores de los que nos quemaron por brujas
Y nos encerraron por locas
Flores del que nos pega, del que se emborracha
Del que se bebe irredento el pago de la comida del mes
Queremos flores de las que intrigan y levantan falsos
Flores de las que se ensañan contra sus hijas, sus madres y sus nueras
Y albergan ponzoña en su corazón para las de su mismo género
Tantas flores serían necesarias para secar los húmedos pantanos
donde el agua de nuestros ojos se hace lodo;
arenas movedizas tragándonos y escupiéndonos,
de las que tenaces, una a una, tendremos que surgir.
Amanece con pelo largo el día curvo de las mujeres.
Queremos flores hoy. Cuánto nos corresponde.
El jardín del que nos expulsaron.

Gioconda Belli
(Enviado por Cristina Villanueva)

Rolando Revagliatti: A 100 años de la Declaración del Día Internacional de las(s) Mujer(es)



A 100 años de la declaración del Día Internacional de la(s) Mujer(es)

Adhiero a quienes prefieren referirse al Día Internacional de las Mujeres. Ésta es una selección de diez textos que concebí a partir de filmes (y en un caso, inspirado en el personaje principal de una película protagonizada por Sharon Stone).

Rolando Revagliatti


“Rosa Luxemburg”


Apuntan a ese fuego

de la paciencia


que derriba espartaquista que no excluye


la serenidad


Apuntan a ese fuego


que despierta


desatado a ese fuego que arma


y deriva en las luchas que vendrán


Apuntan a esa Roja

bandera a los tilos apuntan con genocidio

a los herrerillos con lo único que conocen


apuntan a la música


Apuntan


con inflamados militares


A ese jardín de presidio


disparan


a la cabeza


Así se mata


lo que no cesa de nacer.


“ROSA LUXEMBURG” (“ROSA LUXEMBURGO”) de Margarethe Von Trotta.




“Mina Tannenbaum”

Son de un modo los deseos cuando se realizan


y de otro cuando se cristalizan


Son de un modo las cosas que no pasan


cuando no pasan


Cuando pasan


las cosas que no pasanson de otro.


“MINA TANNENBAUM”, filme dirigido por Maurice Dugowson.



“Madame Bovary”


Oírlo


Rodolfo


oírlo


presintiéndome


oírlo vaticinar


que habría de amarlo


Rodolfo


oírlo


antes de besarme


poseyéndome


oírlo


durando en mi cuerpo


Rodolfo


y oírlo en su carta


excluyéndoseme sofocame inflama


oírlo


al clímax


Rodolfo


muriendo en mi espejo.


“MADAME BOVARY”, filme dirigido por Claude Chabrol.




“Eva Perón"


Apuestan fuerte los descamisados


y los militares


Apuestan su fuego la bastarda con su ética peronista


y los oligarcas


El poder de la Abanderada es tan grande


como sus contreras


La vida por la mujer del balcón


Gana por muerte La Muerte en el ’52:


Dios y Perón son contreras.


“EVA PERÓN”, filme dirigido por Juan Carlos Desanzo.




“Miroslava”


Voló a México


la palomita checoslovaca


(en la RKO)


Voló en española México


Con alas checoslovacas


fue que voló


Vuela también regresando


a Checoslovaquia


Vuela mejicana yendo la palomita


a ese Ensayo filmado


por don Luis Buñuel.


“MIROSLAVA”, filme dirigido por Alejandro Pelayo.




"The Lonely Pasion of Judith Hearne"


- Deja ya de hacer eso, Yudy - Sí, tía, en misa


Corazón Sagrado


el hipo


y que Dios la guarde


-Deja ya de hacer eso, Yudy - Sí, tía, me cortejan


Corazón Sagrado


recibo gardenias


del más amoroso


y que Dios la guarde


- Deja ya de hacer eso, Yudy - Sí, pero no del todo, tía


sólo un vasito


Corazón Sagrado


clavo un clavito


y que Dios la guarde


- Deja ya de hacer eso, Yudy- Sí, tía, hasta cierto punto


dejo ya Corazón Sagrado


y un martillito derramando el whisky


y que Dios la guarde


sobre mi alma


- Deja ya de hacer eso, Yudy - Sí, pero había un sexogenitales, tía


Corazón Sagrado


cuelgo el cuadrito


y en mi cuerpo


y que Dios la guarde


- Deja ya de hacer eso, Yudy -Sí, tía, una señal


en mi cuerpo esperaba


Corazón Sagrado


la ginebra


y que Dios la guarde


-Deja ya de hacer eso, Yudy - Sí, dejo, tía


en el atrio mi cuerpo


la esperaba


Corazón Sagrado


otra gardenia


y que Dios la guarde


- Deja ya de hacer eso, Yudy - Sí, tía, dejo ya la tierra


que no arrojé sobre la tumba de mi madre


cómo nola arrojaré sobre su propia tumba


Corazón Sagrado


y que Dios la guarde.


“THE LONELY PASSION OF JUDITH HEARNE” (“LA PASIÓN SOLITARIA DE JUDITH HEARNE”) de Jack Clayton.



Sharon Stone


¿Dará Sharon con un verdadero hombre?


Hace mucho que rueda sin dar con uno verdadero


Nunca abundaron


Nunca abundaron


los de su talla


Y a míya en su Lejano Oeste


unos bandidos


me asesinaron.




"Mrs. Skeffington"


Rozan los pretendientes


también atisban y se ofertan


halagan los pretendientes


también ensalzan y se postran


con flores rozan los pretendientes


y con suspiros


Sentir el sinsentido


prisionera de la ausencia


la pretendida


mirar o sólo contar con dos ojos en la cara


No sabría morir de pasión de amor ni por


[instantes


encorsetada por su matrimonio


afán de propia inmarcesibilidad


Señora Inmarcesible.


“MR. SKEFFINGTON” de Vincent Sherman.



“Mary Reilly”


En la guarida que ella


es de sí misma


aguarda la inoculación


Es ella también de las tinieblas:


sabe a dónde


la llevarán ahora


por última vez


Muerde


roe en el presente


quien fue mordida


atacada en el pasado


el queso ufano


predecible:


ella es con los dos


hombres una mujer


El extenso prepucio de la anguila


arrastra a la fregona


fisgonaal sueño con la anguila.


“MARY REILLY” (“EL SECRETO DE MARY REILLY”) de Sthephen Frears.



“Anna”


Hace unos 444


años que nací


Hace unos 250


años que soy actriz


Hace unos 200


que fui estrella del cine checo


Empecé a tolerar esta copia


arrasadora de mí misma


hace unos instantes


Hace unos 1500años que mi bebé nació en prisión


Hace unos 1499


años que él murió


Suplanto a unas 80


actrices titulares


de mis escarnecidos


personajes.



“ANNA” de Yurek Bogayevicz.



El 8 de Marzo de 2010 se cumplen 100 años del Día Internacional de la Mujer. La propuesta presentada en Copenhague (1910) por Clara Zetkin y Kathy Duncker, fue uno de los inicios para tomar esta fecha, no solo como festejo sino como Día de Reflexión de los Derechos de las Mujeres a nivel mundial.



Rolando Revagliatti


http://www.revagliatti.net


http://rolandorevagliatti.blogspot.com


http://www.youtube.com/user/rolandorevagliatti

Cristina Villanueva: Punto de lectura



Angélica Gorodischer

Estoy leyendo en la librería en un diván. Casi sin darme cuenta me voy quedando sola. Sé que se acerca el momento del cierre, cuento las hojas que faltan para terminar el cuento de la Gorodisher. No sé si llego y el alma se acelera. Es una hermosa sensación de suspenso, disfrutar antes que den las doce o antes de la muerte, disfrutar el placer clandestino del libro. Ahora se ha dado vuelta todo, se revuelve la narración y el personaje sometido triunfa. La justicia poética llega cuando me avisan que se termina, el tiempo, pago la cuenta, junto los libros y me voy. El poder, las mujeres, los oprimidos, la justicia, el deseo de saber, de saltar los encierros, revivido en esa lectura. Vuelvo al patio de mi infancia cuando, con los ojos brillantes del voyeur, penetraba esa colección, todos los libros iguales vestidos de verde, todos me llevaban lejos de lo permitido, todos me hacían pensar, imaginar, rebelar de la sujeción a tantas fórmulas no compartidas. Como triunfar en la vida ese era el nombre del cuento de Angélica. Ahora lo sé triunfar en la vida es escaparse por una rendija del destino prometido.

Cristina Villanueva
libera@arnet.com.ar

Miriam Cairo: Prometeo XX: Subcultura



EL ALIMENTO SERPENTINO

En fin, más difícil de explicar resultan las manchas de manteca. A veces quisiera vivir tranquila sin inventar cosas. Sigo un tratamiento saludable para ello. Tengo prohibido leer ciertos libros. Hay autores desaconsejables, según los expertos. En vez de libros debo leer los diarios de la mañana: aunque el panorama político también tiene sus confusiones. De todos modos, según los especialistas, la realidad siempre es más conveniente. La realidad es lo que realmente importa. Lo dicen todos los seres reales. Entre las restricciones, además, tengo prohibido beber mi ron rubí, en cambio puedo consumir sin restricciones cualquier licor que se compre en los negocios afines: es una manera de contribuir con el mercado interno. El tratamiento me prohíbe también ciertas preguntas. En fin, hay que mandar más hombres al espacio porque Dios no piensa descender hacia nosotros. ¿Quién puede creer todas las cosas que pasan? Estas y otras disquisiciones de burdel, tampoco me están permitidas. Según mi tratamiento, la lectura empeora las cosas. Pero yo creo que el problema no está en los libros o en los diarios. El problema está en las palabras. La manteca untuosa, proteica, de las palabras. Y aunque en los diarios haya unas pocas palabras, repetidas hasta el hartazgo, el peligro no es menor, porque una palabra llama a la otra. El tratamiento debería prohibirme también la manteca, porque la manteca de las palabras me alimenta serpentinamente. Me unta serpentinamente. Me lubrica serpentinamente. Me humecta, me facilita, me cosmogona serpentinamente.

LA GENTE REAL

Lo mejor es alejarse de las palabras y acercarse a la gente para cerciorarse de los hechos. La gente sabe bien lo que es la realidad. Con sólo preguntarles a ellos es suficiente. Si la gente dice: llueve, llueve. Si dice: hay democracia, hay democracia. Si dice: la manteca se come, la manteca se come. ¿Cómo se come la manteca? En mi casa, ciertas noches, la manteca es juguetona. Hay que tener cuidado. Si sos la única que no come la manteca con la boca, el tratamiento te está curando poco. Es necesario relacionarse con la gente. Mi mundo sin gente es muy ilimitado. El tratamiento indica que si invento una palabra más estoy lista. Pero llevo tiempo practicando. No se trata de las palabras sino del asombro. De la noche. De las torres gemelas. De los billetes sucios. De las pequeñas estatuas de terror. Los seres reales tienen las cosas bien claras. Hay que aprender de ellos. La gente pasa por la vereda caminando. Qué suerte tienen. Si ellos dicen: mañana es siete de marzo, mañana es siete de marzo. En fin, frente a mi casa hay otra casa. Y hacia los costados, hay otras casas. Hacia arriba está el cielo y por debajo el asfalto. Todo está tan ordenado que dan ganas de llorar. Es una especie de enfermedad. Llega un momento en que semejante orden no podría ser más aterrador. Los diarios no informan al respecto, aunque creo que de vez en cuando los seres reales sienten lo mismo. Pero no es saludable sentirlo muy a menudo. Yo lo siento muy a menudo, por eso estoy en tratamiento.

LOS LIBROS MALDIPOSTAS

Soy Susan Sarandon. Enemiga número uno de mi propio imperio.
Yo fui la primera que escribió en contra de Obama. No le tuve fe desde el principio.
Ah, qué joda
El hermano de Prometeo es Epimeteo. Uno adelante, otro atrás. San Expedito en medio de las cosas urgentes. Susan Sarandom ¿es más real que María Kodama? Se me siguen confundiendo las cosas. Parte de mi curación es matar palabras. Para ello me recetaron el uso sistemático del diccionario. Cuando me empieza a merodear una palabra tengo que ir inmediatamente a su sepulcro. Si no está allí, efectivamente esa palabra es un fantasma, o un polisón, o un prófugo, o una invención. Debo deshacerme de ella. No creer en ella. No nombrar con ella. No divulgarla, porque para curarme es necesario no caer en la invención de palabras. Más aún, el tratamiento es muy estricto y los expertos creen que yo cometo un error mayor que el neologismo, por eso me exigen que no le dé rumbos nuevos a las palabras que ya tienen su destino: la pajarera es una jaula de pájaros. Queda prohibida toda analogía con el cofre inguinal. El crepúsculo puede ser del amanecer o del atardecer pero nunca una parte del cuerpo humano. Y así sucesivamente. Las palabras reales nombran mundos reales. La gente real hace real al mundo. Si me esmero, dicen los expertos, yo también podré tener un lugar entre ellos. Los seres reales son muy importantes y seguros de sí mismos. Yo trato de convencerme de que tienen motivos. Aunque a veces me conmueven sus ideas pasteurizadas, sus caderas débiles, sus caricias paspadas, sus modales de iceberg. Además, para ser real, me aconsejan leer sus libros, usar sus deliverys, ver con sus miradas. Entonces, decaigo. Creo que no lo podré hacer, que me faltan agallas, porque ellos palmean a Caparrós, reverencian a Aguinis, coquetean con Andahasi, pero maldiposta: yo no puedo separarme de mi Cheever.

LOS BIENES GANANCIALES

Cuando invento palabras, me pasan cosas extraordinarias. Sobre todo, cuando invento las que ya están inventadas. No lo revierto. Sólo la manteca de las palabras, salpicadas con el ron rubí puede hablar de la fortaleza de los débiles. Pero la gente real lee palabras reales sobre el águila que desperdicia su amor en una cucaracha. Sin embargo, no todas son asociaciones descabelladas en mi vida. Yo también tengo muchas cosas reales: nunca me acosté con una prostituta, por ejemplo. Sin importar lo bueno que hubiera sido. Posiblemente, debido a mi fama heterosexual. Hazte fama y échate. Quién sabe. Pero hay formas muy bonitas de inventar la noche en que una cucaracha hace el amor con el águila sin desperdicios. Está comprobado que una adicción sólo puede ser remediada por otra adicción. Según el tratamiento es más sano inventar la noche que inventar palabras. Yo me esmero. Sigo el tratamiento de mi rehabilitación a rajatabla pero los seres reales a veces parecen un malentendido. Son seriecitos. Trabajadores, cuando hay que trabajar. Veraneantes, cuando hay que veranear. Amantes, cuando hay que amar. Pero si para ser real hay que andar por el mundo con semejante cara, titubeo. Cuando digo estas cosas, los expertos en el tratamiento me hacen ver que el problema no es la cara de los seres reales, sino las palabras. Dicen que mi proceso de invención es indebido. Como la fabricación de ciertas sustancias (el ron rubí, la manteca palabra). Para reforzar el proceso de mi cura, me han dado la opción de guardarme las palabras prohibidas en una jaula, para consumo propio, bajo el argumento de que, por ellas nadie daría un peso, en cambio por las palabras reales podría recibir un diez por ciento de derecho de autor. Esto comprueba la teoría de que todo ser real tiene su precio, pero, el diez por ciento ¿no será mucho?

Miriam Cairo
cairo367@hotmail.com
Fuente: Contratapa Rosario12, 6/3/2010
http://www.pagina12.com.ar/

Miryam Arcerito: La reja de la Señora Nidia



Venían avanzando por el barrio. Fue entonces que decidió enrejarse. Primero los Peralta, un mes después le tocó a la familia Rodríguez.

-Es una ruleta rusa –les había comentado Nidia con impotencia a los verduleros de la cuadra contigua una semana atrás. Comenzó con las ventanas, siguió con el balcón, y para no quedarse corta con los miedos, apostó fuerte y cerró toda la casa con rejas negras hasta los dos metros. Ni siquiera “el Apache” (como lo llamaba ella), un ovejero alemán criado a fuerza de duros y pelados huesos, con su estirpe de guardián, podía darle la tranquilidad que tanto buscaba.

Sí, puso las rejas aunque hubiese tenido que gastar incluso el último peso ahorrado en la cajita de los viajes. Nidia tenía dos cajas de ahorro: una de madera para los viajes, que guardaba en la alacena de la cocina entre ollas, sartenes y jarros; y la otra, una de tela, que ella misma había forrado y escondía entre sus ropas en un cajón del ropero, esa, era para los pequeños imprevistos. No creía en los Bancos. La última vez que consiguió ahorrar unos pesitos se los “encorralaron”, y luego la devaluación le comió hasta la esperanza. En los abogados tampoco creía: quién le hizo la sucesión de los padres se quedó casi con la mitad de todo; y el que lo defendió en el conflicto laboral a José -su marido y compañero de toda la vida-, le perdió el expediente y luego emigró a España sin decirle ni hasta luego. Justamente por motivos que ahondaban en la realidad, y por aquellos enraizados en el instinto, mejor cuidaba de sus propios intereses sin depender de nadie.

Romelia, la vecina con quien salía a caminar, ya le había pagado un curso de defensa personal a la hija; y el esposo se había convertido, por obra y gracia de la necesidad, en asiduo frecuentador del Tiro Federal. Sabía además por infidencias de Patricia, la hermana del almacenero de la esquina, que don Carlos también se había armado. Poco a poco, ante la inoperancia de quienes decían velar por la seguridad, habían creado los más osados y decididos una comisión de defensa en la Sociedad de Fomento. Entre algunas propuestas que prosperaron estaba una especie de cadena telefónica: y Nidia se encontraba en el quinto lugar de la lista. Quedaron de pegar los números de teléfono de cada uno: en la heladera, como un imán de propaganda y al primer llamado acudir todos los vecinos al auxilio. Así lo hicieron. Tanto por el ímpetu de responder a la palabra empeñada como para preservar lo más importante que tenían: ellos mismos. Durante un largo tiempo funcionó. Se cuidaban las espaldas, estaban atentos, se movilizaban cuando alguno se encontraba solo.

Dos días antes del hecho, un jueves de Julio, Nidia había recibido una encomienda de su nuera que vivía en Esquel: con dulces de la zona, un abrigo de lana tejido a mano por ella, sumando la infaltable grapa para José. Pese a los regalos, íntimamente nunca ella le perdonaría a Nora, su nuera, que se llevase a su único hijo tan lejos y que sus únicos nietos (Damián y Paula) ha quienes veía cada tres o cuatro años, crecieran casi sin reconocer a sus abuelos. En la cartita que incluía el envío, comentaban que quizás la próxima Navidad la pasasen juntos, estaban pensando en visitarlos para fines de diciembre. Pero Nidia había aprendido con los años a esperar sin desesperar, a entender sin comprender, a creer sin exigir; y más: a amar sin pretender.

Aquella mañana se presentó soleada. Los nubarrones del día anterior se desvanecieron entre las estrellas y una luna llena testimoniaba un día radiante, cálido. El viento gélido propio de la época parecía haber mudado de escena. En su jardín los árboles de siempre aparecían desnudos y sin vida, como esperando ansiosos lo próximos frutos y el verdor que les devuelve para vestirse la primavera: faltaban dos meses y yapa apenas para la época del año más querida por Nidia, aquella sería su primavera número setenta y siete. Salió entonces a caminar con Romelia. Lo hacía todos los miércoles y sábados temprano adelantándose a la fajina cotidiana con el humor del buen andar. Sus años sólo le pesaban en algunas articulaciones que le marcaban el cambio climático, sobre todo cuando el frío de la mano de la humedad se acentuaba. Almorzó con José como todos los mediodías: verduras, frutas y ocasionalmente algo de carne. Se cuidaban, comían sano y hacían los deberes que les indicaba el médico: nada de sal, poco de azúcar y de grasas. Pero José, en vez de pasear hacia ningún sitio, prefería las bochas y el ajedrez con los viejos amigos del club. A la tarde, retomaron sus actividades: novelón o tejido para Nidia; un libro, la radio o el jardín para José. Cenaron una sopa, se permitieron un helado de postre aprovechando el hermoso día, y unos minutos más tarde bebieron un tecito de tilo: como lo hacían cada noche pretendiendo un buen dormir.

-Acordáte viejo de cerrar la puerta del patio, y dejálo afuera al Apache –dijo Nidia gritando desde su cuarto.

Él solía quedarse un rato más mientras bebía la grapa y completaba las palabras cruzadas. Pero no sintió ruidos extraños. Ni siquiera atinó a ladrar el bravo ovejero -nadie se explica por qué. Tal vez José olvidó otra vez cerrar la puerta pese a los pedidos de su querida compañera. La conjeturas entre los vecinos y curiosos fueron demasiadas después de acontecido el hecho. Que entraron por el patio; quizás por la ventana del baño; que eran conocidos o desconocidos, acaso el pintor o el albañil que les hizo aquél arreglito; o los muchachos de la otra cuadra con pinta de sospechosos; que no funcionó la cadena telefónica… etcétera. En fin, ¡se dijeron tantas cosas!

Ella intuyó algo extraño. Apenas intentó levantarse ya le habían apuntado con el arma diciéndole que matarían a su esposo sino colaboraba. No lo pensó dos veces. Les entregó sus dos cajas de ahorro celosamente atesoradas: una ya estaba vacía gracias a las rejas, sin embargo quedaba la de los imprevistos para saciar la voracidad extraña. Les pidió que se retirasen sin hacerles daño y con los electrodomésticos que quisieran. Uno de ellos se río. Gritaba, cantaba y reía como loco. Los imaginó drogados como decían en las noticias. Porque no entendía la maldad natural, menos las injusticias; más, aún creía en los premios y castigos y en ser artífice de un destino bien cuidado. Cuando ellos huyeron por una bocina oportuna, que dejó de sonar cuando se perdían sus huidizas sombras, encontró a José tendido sobre la mesa como quien se entrega al descanso con el simple desenfado del cansancio. Y, de no ser por el hilo de sangre que recorría sus sienes, nada le hubiera hecho pensar en algo grave.

Nidia lloró con el dolor profundo y agónico del amor mutilado. Se quedó quieta, quebrada de dolor, a su lado, compartiendo un interminable silencio. Lo abrazó. Apoyó la cabeza sobre su brazo inerte extendido en la mesa. Mientras, aturdida en el propio desamparo escuchaba como si viniese de otros mundos el festejo de sueños ajenos, pues la televisión estaba prendida y se sucedían las noticias como un eco: era otro aniversario de la Independencia; todavía continuaba la euforia por el campeonato mundial de fútbol y el festejo de los tanos; una asociación invitaba a una cena de agasajo; y un nuevo desfile de modas se promocionaba para el próximo sábado. ¡El mundo seguía girando tan ajeno a su dolor! Y ella quedó ahí, atrapada junto al mejor sueño que había vivido. A su apache mutilado, a su José dormido, a sus cajas de ahorro pisoteadas, a su vida.

La encontraron los vecinos la tarde siguiente: inexplicablemente tiesa. Sin rastros de herida física y con sus labios sellados sobre las manos de su amor.

Afuera, la tarde bordeaba la noche, los vecinos rumoraban en las esquinas, y las enormes rejas recién pintadas brillaban con el último haz de luz del generoso febo.

Miryam Arcerito

Alfredo Di Bernardo: Teoría de los pararrayos



La siguiente no es una hipótesis con pretensiones científicas. Tampoco una especulación meramente literaria. Se trata de un intento acaso descabellado de ordenar en palabras una impresión que me sobreviene de vez en cuando, sólo para buscarle mediante la escritura un sentido posible, una significación -tal vez ilusoria- que la vuelva razonable.
Para plantear la cuestión debo partir de una premisa inquietante pero irrefutable: vivimos acechados constante y sigilosamente por la tragedia. Si se me permite y perdona una metáfora tan elemental, podría decirse que la vida consiste en atravesar un bosque recorriendo un sendero en cuyos márgenes, oculta entre el follaje, mora una criatura impredecible que, a cada rato, puede irrumpir en nuestro camino y arrastrarnos sin previo aviso al territorio del dolor y el espanto. Un ser que no es maligno ni deliberadamente cruel sino tan sólo irreflexivo y ciego, lo cual lo torna sin dudas mucho más temible. Sabemos de su existencia, sí, pero en cierta forma nos comportamos como si no lo supiéramos. Y es entendible que así ocurra: quizás esa negación sea el único medio con que contamos para no quedar paralizados por el miedo en mitad de la travesia. Sabemos también que estamos expuestos a ese peligro en forma inevitable, pero ese saber no suele ocupar nuestros pensamientos cotidianos. Es un saber que opera como un trasfondo imperceptible de nuestros actos, algo que permanece latente, quizás aun más latente que la certeza de nuestra propia finitud. El costado terrible de la vida, la dimensión horrorosa que ésta puede adquirir en cualquier momento, son confinados al rincón más recóndito de nuestra conciencia. Sabemos que la criatura anda suelta pero si no pensamos en ella es como si no existiera. Y si no existe, estamos a salvo.
El recurso es válido y funciona con suma eficacia. Pero un buen día llegan hasta nosotros aciagas noticias y las defensas erigidas manifiestan de golpe toda su endeblez. Un tío sufre un infarto, al hijito del vecino le diagnostican una enfermedad terminal, un amigo tiene un grave accidente con el auto. un compañero de trabajo o de juerga se muere. Primero es la incredulidad, el cómo puede ser si estuve con él la semana pasada; después la consternación, esa presencia opresiva en el pecho que recorta de nuestro vocabulario toda palabra que no esté manoseada por los lugares comunes. Y entonces, experimentamos un fenómeno cargado de ambivalencia. Por un lado, la certeza de que esta vez la bomba estalló muy cerca, más de lo habitual, la atemorizante comprobación de que en la lotería metafísica que rifa desgracias teníamos un número demasiado parecido al que salió sorteado provoca en nosotros -los que seguimos sanos, los que seguimos vivos- el retorno brutal de lo que había sido relegado, la reaparición de nuestro desamparo esencial ante la fragilidad de la condición humana. Y simultáneamente, está el alivio algo culposo de saber que el espanto nos ha rozado sin lastimarnos, la comprobación egoísta y tremenda de que al dolor se lo llevan otros a quienes, por unos días, unos meses o tal vez para siempre, la vida se les pondrá patas para arriba mientras que nosotros continuaremos atravesando el bosque por el sendero como hasta ayer, con normalidad, con la misma aburrida y maravillosa normalidad de todos los días.
Es en momentos así cuando me sobreviene esa impresión de la que hablaba al principio. La proximidad de ese sismo existencial que sacude la rutina de los otros me conmociona, y no puedo dejar de sentir que esa persona que acaba de ser agredida por la muerte o la enfermedad ha actuado como un pararrayos, atrayendo hacia sí una energía destructiva que andaba circulando en el ambiente y que bien podríamos haber sufrido aquellos que, de un modo u otro, tenemos una conexión con la víctima providencial. Siento que de alguna incomprensible manera, sin ninguna intención, sin vocación de sacrificio, sin la menor predisposición natural al heroísmo, esa persona nos ha salvado. Somos afortunados; nos ha sido concedida una prórroga durante la cual no moriremos, no nos sucederán cosas terribles. Como si hubiera un sistema de cupos para la tragedia, distribuidos vaya a saber con qué antojadizo criterio, y esa desgracia cercana pero ajena hiciera disminuir de manera considerable las probabilidades matemáticas de que, al menos por cierto tiempo, la criatura la emprenda con nosotros.
Es muy posible que estas sean divagaciones sin fundamento, más próximas al pensamiento mágico que al reino de las verdades objetivas. Imposible conocer cómo funcionan realmente estos asuntos. Quizás termine de atravesar el bosque y me muera sin saberlo. O quizás lo comprenda todo, de una vez y para siempre, el día en que me toque a mí ser el pararrayos de otra gente, el garante inconsulto de su salud o su supervivencia.

Alfredo Di Bernardo
Crónicas del Hombre Alto (n°59)
http://cronicasdelhombrealto.blogspot.com/